Pilar Salamanca. La vida está llena de sorpresas. Siempre pensé que Valladolid era una ciudad gris, con la misma gente de siempre, las mismas caras, los mismos bares, el mismo escenario y telón, y casi casi, si me apuras, las mismas conversaciones. Me fui de aquí unos años y al volver, me había preparado psicológicamente...