{"id":1164,"date":"2013-03-30T22:29:47","date_gmt":"2013-03-30T22:29:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=1164"},"modified":"2013-04-20T21:51:48","modified_gmt":"2013-04-20T21:51:48","slug":"cualidades-del-buen-consejero","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=1164","title":{"rendered":"Pistas literarias para desvelar el misterio del Curial e G\u00fcelfa"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/Curial+e+Gu\u0308elfa.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-1237 alignleft\" alt=\"Curial+e+Gu\u0308elfa\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/Curial+e+Gu\u0308elfa.jpg\" width=\"285\" height=\"207\" \/><\/a>En todas las historias de la literatura catalana figura <i>Curial e G\u00fcelfa<\/i> como una novela caballeresca an\u00f3nima del siglo XV, y Mart\u00ed de Riquer la fecha con considerable precisi\u00f3n \u201centre los a\u00f1os 1435 y 1462\u201d; \u00e9l mismo se sorprende de uno de sus raros rasgos narrativos porque, tras mencionar su divisi\u00f3n en tres libros, considera que se trata de \u201cuna imperdonable distracci\u00f3n\u201d o \u201cde una audacia digna de Unamuno o de Pirandello\u201d el hecho de que en el tercer libro Melchior de Pando diga a Curial: \u201cE fa\u00e7 conclusi\u00f3 que millor partit te\u2019n portes que no leixes a la G\u00fcelfa, segons en l\u2019altre libre et digu\u00ed\u201d (Riquer, 1972: 109).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los \u00faltimos editores de<i> <\/i>la obra, Lola Badia i Jaume Torr\u00f3, hablan de su prosa \u201ctrabajada, clara, elegante, comprensible desde el catal\u00e1n literario actual\u201d (2011: 111), y subrayan la cuidadosa construcci\u00f3n de la novela:<\/p>\n<p>El <i>Curial<\/i> \u00e9s una obra planificada amb cura, que t\u00e9 ben poc a veure amb una novel\u00b7la que es va engreixant a cop d\u2019inventiva, penjant episodis d\u2019un fil, com passa sovint al <i>Tirant lo Blanc<\/i>. Van ser calculades la mesura de les dimensions, la divisi\u00f3 en llibres, la reiteraci\u00f3 de motius simb\u00f2lics i la cronolog\u00eda interna\u201d (2011: 19).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tras esas significativas citas de dos especialistas, cualquier lector se habr\u00e1 dado cuenta de la extra\u00f1a modernidad de la obra, o m\u00e1s a\u00fan, de la audacia narrativa de esta novela que se dice que fue escrita antes que el <i>Tirant lo Blanc. <\/i>\u00bfQu\u00e9 sabemos de su transmisi\u00f3n textual?<\/p>\n<p><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Curial e G\u00fcelfa<\/i> es una mezcla de libro de caballer\u00edas y de novela sentimental,\u00a0 como dijo Men\u00e9ndez Pelayo, y no hay menci\u00f3n de ella en texto alguno hasta que en 1876 el gran erudito catal\u00e1n Manuel Mil\u00e1 y Fontanals dio noticia de su existencia en un art\u00edculo en franc\u00e9s: \u00abNotes sur trois manuscrits\u00bb, en <i>Revue de Langues Romanes<\/i>, pp. 233-238. En el apartado II, \u00abUn roman catalan\u00a0\u00bb, cuenta una historia en s\u00ed novelesca: c\u00f3mo el director de la Biblioteca Nacional, Agust\u00edn Dur\u00e1n \u2013que hab\u00eda muerto bastante antes de que se publicara esta nota, en 1862\u2013, conoci\u00f3 esta novela \u00abdans ces derni\u00e8res ann\u00e9es\u00bb e hizo su descripci\u00f3n, que \u00e9l a continuaci\u00f3n traduce al franc\u00e9s:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ce livre, ou chronique chevaleresque, sans titre, parle des prouesses de Curial et de ces [<i>sic<\/i>] amours avec la noble dame G\u00fcelfa. C\u2019est un pr\u00e9cieux <i>Codex<\/i>, \u00e0 ce qu\u2019il para\u00eet in\u00e9dit, \u00e9crit en langue catalane. \u00c0 en juger per ses lettres, sa dimension, ses marques, sa qualit\u00e9 de papier et m\u00eame par sa reliure, il para\u00eet avoir \u00e9t\u00e9 \u00e9crit ou copi\u00e9 pendant la premi\u00e8re moiti\u00e9 du XVe si\u00e8cle.<\/p>\n<p>Luego sigue diciendo Mil\u00e1:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Le langage du roman nous ferait croire \u00e0 une \u00e9poque un peu plus moderne; mais nous l\u2019avons trop peu \u00e9tudi\u00e9 pour en d\u00e9duire s\u2019il fut ant\u00e9rieur ou post\u00e9rieur au <i>Tirant lo Blanch<\/i>, le seul roman chevaleresque de longue haleine qu\u2019on connaisse dans la litt\u00e9rature catalane. Nous ne savons de <i>Curial e G\u00fcelfa<\/i> que ce que nous donnons \u00e0 nos lecteurs, mais c\u2019est assez pour \u00e9veiller leur curiosit\u00e9 et leur faire reconna\u00eetre ce singulier m\u00e9lange de <i>gothique<\/i> et de <i>renaissance<\/i> qu\u2019on trouve dans beaucoup d\u2019\u0153uvres artistiques et litt\u00e9raires du XVe si\u00e8cle et du commencement du XVI. Le langage de notre roman est \u00e9l\u00e9gant et correct, et son orthographe assez r\u00e9guli\u00e8re. Nous remarquons quelques pr\u00e9t[\u00e9rites] en <i>ba<\/i> pour <i>ua\u2013va<\/i>.<\/p>\n<p>El c\u00f3dice, seg\u00fan Dur\u00e1n, parece haber sido copiado en la primera mitad del XV, pero el cult\u00edsimo Mil\u00e1 dice que no se puede saber si la obra es anterior o posterior al <i>Tirant<\/i>\u00a0 y la define como una rara mezcla de \u201cg\u00f3tico\u201d y de \u201crenacimiento\u201d. Ese admirable erudito, uno de los padres de la Renaixen\u00e7a, se topa con una joya como el <i>Curial e G\u00fcelfa<\/i>, que enriquece tanto la literatura medieval catalana, \u00a1y no la edita para darla a conocer! La novela no ver\u00e1 la luz hasta 1901, en edici\u00f3n de Antonio Rubi\u00f3 y Lluch. Y en el siglo XIX \u2013como hoy\u2013 el adjetivo \u201cg\u00f3tico\u201d aplicado a una novela no nos lleva al siglo XV, sino a finales del XVIII y a la primera mitad del XIX, y, sobre todo, a las creaciones de Walter Scott, la lectura preferida de Mil\u00e1.<\/p>\n<p>Antes del \u201cdescubrimiento\u201d de la obra por el erudito catal\u00e1n, no hay rastro alguno de su existencia en ning\u00fan texto, y no deja de ser curioso que una novela tan interesante no deje huella literaria en parte alguna; pero tampoco se tiene ning\u00fan dato sobre la procedencia del manuscrito y c\u00f3mo lleg\u00f3 a la Biblioteca Nacional. Es una espl\u00e9ndida flor literaria que se abre de repente, no se sabe c\u00f3mo, y que tiene en s\u00ed caracter\u00edsticas ins\u00f3litas, como grandes especialistas ven. \u00a1Menos mal que Mil\u00e1 y Fontanals logr\u00f3 dar con ella!<\/p>\n<p>Hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os, en 1991, Jaume Riera i Sans dio una explicaci\u00f3n a esta situaci\u00f3n tan an\u00f3mala: el <i>Curial e G\u00fcelfa<\/i> era una falsificaci\u00f3n, y su autor era su supuesto descubridor: Manuel Mil\u00e1 y Fontanals (1818-1884); pero todos los estudiosos rechazaron su lectura. El investigador se\u00f1alaba extra\u00f1ezas del c\u00f3dice, por ejemplo, que tiene los reclamos de los dos primeros pliegos en castellano (<i>Quaderno primero, Segundo<\/i>),\u00a0 escritos adem\u00e1s por la misma mano que el texto. Citaba la advertencia de Ramon Aramon i Serra sobre la puntuaci\u00f3n l\u00f3gica del texto, que facilita en gran manera su lectura, y rectificaba diciendo que no era l\u00f3gica sino moderna: \u201cM\u00e9s que puntuaci\u00f3 l\u00f2gica, es tracta d\u2019una puntuaci\u00f3 moderna, no per altra ra\u00f3 sin\u00f3 perqu\u00e8 el copista hi passava en net un text que ja tenia els punts i comes posats a la manera actual\u201d (1993: 480).<\/p>\n<p>La novela es una historia de amor, pero tambi\u00e9n de formaci\u00f3n de un guapo adolescente, Curial, que se convertir\u00e1 en un valiente y famoso caballero andante. La educaci\u00f3n caballeresca del joven es posible gracias a la G\u00fcelfa, una bella y rica dama, viuda del se\u00f1or de Mil\u00e0 \u2013Mil\u00e1n\u2013, hermana del marqu\u00e9s de Monferrat \u2013Monferrato, pero puede \u201cverse\u201d tambi\u00e9n la palabra \u201cMonserrat\u201d, con la ese alta\u2013, que se enamora de \u00e9l y se convierte en protectora del joven. Es ella quien le dar\u00e1 dinero y lo har\u00e1 a trav\u00e9s de su consejero Melchior de Pando.\u00a0 Es la deuda esencial del <i>Curial<\/i> al<i> Petit Jehan de Saintr\u00e9<\/i> de Antoine de la Sale, en donde se calla el nombre de la dama, prima del rey de Francia, y se la llama solo como \u201cMa dame des Belles Cousines\u201d. Ella desempe\u00f1a el papel que tendr\u00e1 la G\u00fcelfa y dirigir\u00e1 con inteligencia la educaci\u00f3n en la corte del guapo e inteligente adolescente, en los estudios, en las armas, hasta que llegue a ser el m\u00e1s famoso caballero andante. Y, sobre todo, le dar\u00e1 continuamente dinero y joyas, que se precisan con minuciosidad. Vestidos, joyas, comidas tienen una presencia destacad\u00edsima en la novela francesa \u2013mucho m\u00e1s a\u00fan que en el <i>Tirant<\/i>\u2013, como la tendr\u00e1n en el <i>Curial<\/i>, donde incluso se habla de la impaciencia ante el retraso de la comida en expresi\u00f3n muy cotidiana: \u201cLo comte de Foix s\u2019acost\u00e0 al rey e li dix qu\u00e8 sperava, que no\u00b7s dinava\u201d (1930: II, 160-161). En el <i>Tirant<\/i> ser\u00e1 la vieja emperatriz la que desempe\u00f1e el papel de amante protectora del joven Hip\u00f3lito y le proporcione medios para que tenga una corte de 300 criados.<\/p>\n<p>Pero si el punto de arranque de <i>Curial e G\u00fcelfa<\/i> es una clara imitaci\u00f3n del<i> Petit Jehan de Saintr\u00e9<\/i>, el desenlace final lo es de una novela (la LXIV) del an\u00f3nimo <i>Novellino<\/i> italiano, o <i>Cento novelle antiche<\/i>, que a su vez hab\u00eda imitado la historia del trovador Ricardo de Barbessieu (Rigaut de Berbezilh), autor de \u201cAtress\u00ed con l\u2019orifanz\u201d, la canci\u00f3n que en la obra se dice que compuso Curial en \u00c1frica al recordar\u00a0 la condici\u00f3n que le hab\u00eda puesto la G\u00fcelfa para su perd\u00f3n.<\/p>\n<p>La G\u00fcelfa se enfurece con Curial porque los dos viejos envidiosos \u2013al modo de los <i>lausengiers<\/i>\u2013 le hacen creer que en Par\u00eds se ha ido de la lengua, presume de estar casado con ella y de haber consumado el matrimonio, y dice que por esta raz\u00f3n le daba ella todo el dinero que necesitaba (1930: II, 269). La dama jura que solo perdonar\u00e1 al caballero si el rey y la reina de Francia y toda la corte y todos los enamorados reunidos en las justas del Puig de Nostra Dona ped\u00edan a gritos \u201cmerc\u00e8\u201d \u2013gracia, piedad\u2013 para \u00e9l (1930: II, 287). Fue Men\u00e9ndez y Pelayo quien se\u00f1al\u00f3 la fuente del <i>Novellino<\/i>, pero \u00e9l remit\u00eda a la obra esencial de su maestro Mil\u00e1 y Fontanals <i>De los trovadores en Espa\u00f1a<\/i>, que es donde se relacionan las dos obras y se expone minuciosamente la historia, que es una glosa a la canci\u00f3n de Berbezilh: \u201cAs\u00ed como el elefante, que cuando cae no se puede levantar hasta que los otros, gritando, con su voz lo enderezan\u2026\u201d (sigo la traducci\u00f3n de Mart\u00edn de Riquer). En la novela italiana la historia sucede en el mismo lugar de Provenza, Puy de Notre Dame, y cien barones, cien caballeros, cien damas y cien doncellas gritan a coro \u201cpiedad\u201d para el pobre caballero y gran trovador, del que su dama no quiere saber nada porque \u00e9l ha presumido de amarla. En Santa Mar\u00eda del Puig, toda la corte gritar\u00e1 \u201cMerc\u00e8! Merc\u00e8! Merc\u00e8!\u201d, como ruego a la se\u00f1ora \u201cno conocida\u201d, y as\u00ed podr\u00e1 acabar felizmente la historia de amor de Curial.<\/p>\n<p>Sin embargo hay otro trovador que asoma en la historia: es Raimbaut de Vaqueiras (1180-1205). En su \u201cVida\u201d se nos dice que ese hijo de un pobre caballero de Provenza se hizo juglar y estuvo al servicio del pr\u00edncipe de Aurenga Guillem dels Baus, \u201ce venc s\u2019en Monferrat, a miser lo marques Bonifaci. Et estet en sa cort lonc temps [\u2026]. Et enamoret se de la serror del marques, que avia nom ma dompna Beatritz\u201d (Riquer, 1975: II, 815). Es la misma historia que vive Curial, al que el rey de Francia dar\u00e1 al final \u201clo principat d\u2019Orenge\u201d. Solo falta un peque\u00f1o detalle al que se puede llegar pensando en un ferviente admirador de Dante como fue Mil\u00e1 y Fontanals: Beatriz es por antonomasia Beatriz Portinari, la dama cantada por Dante, g\u00fcelfo; es decir, ella es la G\u00fcelfa.<\/p>\n<p>Pero no solo estas fuentes literarias medievales est\u00e1n en la estofa del <i>Curial<\/i>, sino que un curioso lector puede ir reconociendo en ella muchas m\u00e1s, y algunas posteriores a su supuesta creaci\u00f3n, como <i>La Celestina<\/i>,\u00a0 <i>El cortesano<\/i> de Luis Mil\u00e1n, <i>\u00a0<\/i>el<i> Quijote<\/i> o el episodio milan\u00e9s del <i>Marcos de Obreg\u00f3n<\/i>; y dir\u00e9 m\u00e1s: tambi\u00e9n hay gui\u00f1os en su texto a creaciones del XIX, por ejemplo, al poema <i>El<\/i> <i>corsario<\/i> de lord Byron y, sobre todo, hay claras huellas del escritor favorito de Manuel Mil\u00e1 y Fontanals: el escoc\u00e9s Walter Scott. Vamos a verlo.<\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El cortesano<\/i> de Luis Mil\u00e1n asoma en el <i>Curial<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al comienzo del relato de la vida de Curial hay un blanco en el manuscrito, y curiosamente as\u00ed se omite el nombre del padre del ni\u00f1o: \u201cun gentil hom, [\u00a0\u00a0 ]\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 apellat\u201d, que \u201csolament era senyor d\u2019una casa baxa\u201d y estaba casado con una bell\u00edsima mujer,\u00a0 Honorada; hasta su vejez no logr\u00f3 el caballero tener un hijo, al que llamaron Curial, \u201ce ab ell lo pare e la mare vivien tant contents, ax\u00ed com aquells qui molt l\u2019avien desijat, que de cosa altra en lo m\u00f3n pus contents no porien \u00e9sser\u201d (1930: I, 20-21). El lector comprender\u00e1 \u2013estoy segura\u2013 que, a pesar de la ambig\u00fcedad de la frase, se puede leer la menci\u00f3n de otros que lo hab\u00edan deseado mucho y que, por tanto, tendr\u00edan algo que ver en el nacimiento de ese hermoso ni\u00f1o, de tal forma que, si Tirant se llama as\u00ed porque su padre es se\u00f1or de la marca de Tirania, Curial se llama de esta forma tan curiosa porque es hijo\u2026 de la curia, es decir, de esos cortesanos que hicieron lo posible para que la felicidad fuera completa en la casa de ese se\u00f1or, cuyo nombre se omite\u2026 con piadosa raz\u00f3n; del mismo modo que Antoine de la Sale no quiso nombrar a la dama que tan mal acab\u00f3 (enga\u00f1ando a su fiel, valiente y gallardo caballero nada menos que con un joven abad), como dice al comienzo de su <i>Petit Jehan de Saintr\u00e9<\/i>: \u201cmais de son nom et seignorie l\u2019istoire s\u2019en taist, \u00e0 cause de ce que cy apres pourrez veoir et oyr\u201d.<\/p>\n<p>Si \u201ccurial\u201d quiere decir \u201ccortesano\u201d, nada mejor que abrir las p\u00e1ginas del <i>Cortesano<\/i>, publicado en Valencia en 1561 (y reeditado en 1874 en la Colecci\u00f3n de libros raros y curiosos, en la que tanta mano tuvo Mil\u00e1 y Fontanals), porque adem\u00e1s\u00a0 su autor, Luis Mil\u00e1n, tiene el mismo apellido que Mil\u00e1, y mezcla las lenguas (sobre todo castellano y \u201cvalenciano\u201d) y los g\u00e9neros en su obra, y ambas cosas complac\u00edan mucho al gran erudito catal\u00e1n.<\/p>\n<p>Mil\u00e1n, que aparece como protagonista de su propia obra, ser\u00e1 \u201cmilano\u201d, del mismo modo que otro caballero, Berenguer Aguilar, ser\u00e1 \u201c\u00e1guila\u201d, en di\u00e1fana metamorfosis de su apellido.\u00a0 Son muchas las menciones a ello; por ejemplo, el refr\u00e1n, cambiado a conveniencia por Joan Fern\u00e1ndez: \u201cDon Francisco, vos no quer\u00e9is acabar de conocer ese mil\u00e1n; por \u00e9l se dijo: \u201cEl mal de milano, las alas quebradas y el pico sano\u201d (Mil\u00e1n, 1874: 64). En unas coplas con el estribillo <i>Toma, vivo te lo do<\/i>, Olivarte, cantor del Duque, al referirse a la dama de Ferrer y a la de Mil\u00e1n, juega con las ciudades italianas: \u201cque la una es milanesa \/ y la otra es ferraresa\u201d (Mil\u00e1n, 1874: 392).<\/p>\n<p>En los juegos cortesanos, que son materia del libro, don Luis de Mil\u00e1n es anunciado al duque de Calabria y a la reina Germana por don Francisco Fenollet como un rey de armas que viene a publicar un cartel, y as\u00ed se presenta: \u201cMuy altos pr\u00edncipes y se\u00f1ores: Yo, Miraflor de Mil\u00e1n, caballero <i>errante<\/i>, os hago saber que soy llegado a esta tierra por dar cabo a una aventura\u201d (Mil\u00e1n, 1874: 190). Esta aventura ser\u00e1 la subida al monte Ida, y anunciar\u00e1 m\u00e1s adelante la del monte Parnaso (Curial,\u00a0 siempre llamado \u201ccavaller errant\u201d, tambi\u00e9n alcanzar\u00e1 tal cumbre mitol\u00f3gica).<\/p>\n<p>Si vamos ahora al <i>Curial<\/i>, la firma de Mil\u00e1, cuya presencia ya se\u00f1al\u00f3 Jaume Riera i Sans en la obra (1993: 487), se hace mucho m\u00e1s visible porque el procedimiento es el mismo; est\u00e1 en el yelmo del caballero, \u201cmolt bell e rich ab un le\u00f3 qui tenia en les mans un ocell: alguns digueren que era \u00e0guila, altres mil\u00e0\u201d (1930: I, 63); y est\u00e1 en el pomo de oro que corona su tienda, su pabell\u00f3n: \u201cen la sumitat, havia un le\u00f3, qui tenia abra\u00e7at un ocell, qui deyen que era mil\u00e0, altres deien que era falc\u00f3\u201d (1930: II, 104).\u00a0 Y este segundo pasaje est\u00e1 a pocas l\u00edneas de otro, que tambi\u00e9n tiene su correlato en <i>El Cortesano<\/i>: es un curioso bordado que lleva una dama. As\u00ed lo describe Luis Mil\u00e1n:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sali\u00f3 a esta caza don Luis Vique y la se\u00f1ora do\u00f1a Menc\u00eda Manrique, su mujer, con unas ropas de terciopelo morado, pasamanadas de oro y plata, llenas de unos ojales con un ojo en cada uno dellos, y el mote dec\u00eda <i>Vi que vi<\/i>. (1874: 10)<\/p>\n<p>Laquesis, la bell\u00edsima hija quincea\u00f1era del duque de Baviera, que se enamora de Curial, viste \u201cuna roba de dom\u00e0s blanch forrada de herminis, tota brodada d\u2019ulls, dels quals exien la\u00e7os d\u2019or fets en diverses maneres\u201d (1930: I, 99); y de esa tela est\u00e1n\u00a0 hechos adem\u00e1s el cobertor y cortinas de su cama, en donde dormir\u00e1 el caballero. La enamorada doncella le regalar\u00e1 el vestido rog\u00e1ndole que se haga camisas \u2013\u201cjupons\u201d\u2013 con \u00e9l, y Curial manda a un camarero suyo que se las haga y desde entonces no viste otras. La G\u00fcelfa se enterar\u00e1 y, celos\u00edsima, le exigir\u00e1 a Curial que se las entregue y adem\u00e1s la tela que adornaba la cama de Laquesis (no sab\u00edamos que esta se la hubiera regalado). Y luego la G\u00fcelfa \u201csecretament, m\u00e8s mans a fer una tenda d\u2019aquells paraments de cortines\u201d y se la regala a Boca de Far (1930: I, 159), el contrincante de Curial y pretendiente suyo (de nombre tan cercano adem\u00e1s al de Sim\u00f3 de Far del <i>Tirant<\/i>). \u00a1No creo que haya tela tan aprovechada en novela alguna!<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de los juegos con \u201cmil\u00e1\u201d, \u201cmilano\u201d, y ese llamativo bordado con ojos y lazos u ojales, hay otras clar\u00edsimas concordancias: nombres, aventuras\u2026 Pero prefiero cambiar de texto, y para ello voy al tercer libro del <i>Curial,<\/i> cuando el protagonista \u2013al modo del Tirant\u2013 vive prisionero en el norte de \u00c1frica, y la hija de su se\u00f1or, la bella mora Camar, se enamora de \u00e9l.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n <i>La Celestina<\/i> y <i>Don Quijote<\/i><\/p>\n<p>La historia de Camar es uno de los episodios m\u00e1s tr\u00e1gicamente divertidos del <i>Curial<\/i>, y en el suicidio de la enamorada mora aparece la evidente huella de <i>La Celestina<\/i>. Camar es lectora nada menos que de la <i>Eneida<\/i>, que ten\u00eda en lengua materna, \u201cben glosat e moralitzat, car son pare lo havia ha\u00fct del rey\u201d, y as\u00ed la conversaci\u00f3n entre Joan (o Curial) y ella versa sobre lugares del libro que \u00e9l le comenta (1930: III, 111). Camar rechaza al rey de T\u00fanez que quiere casarse con ella (o llevarla a su har\u00e9n), y para evitar su suerte se clava un cuchillo con tan poco acierto que no se mata, sino que se hiere el pecho izquierdo. Viendo que su situaci\u00f3n no tiene salida porque ni Joan le hace caso ni consigue evitar el asedio del rey, toma dos decisiones antes de la definitiva: revelarle al joven d\u00f3nde est\u00e1 el tesoro de su padre y lograr de \u00e9l un beso; y si las precisiones del lugar no tienen desperdicio, el beso es de antolog\u00eda. Con la excusa de que se le ha aflojado una ligadura de la herida, Camar le pide a Joan que se la arregle y, cuando se le acerca, le echa los brazos al cuello y pega su boca a la suya. Pero tras las exclamaciones petrarquistas del d\u00eda bendito, bendita la hora, le ruega que le d\u00e9 un beso porque ese se lo hab\u00eda robado ella:<\/p>\n<p>Juan entonces inclin\u00f3 la cabeza y, casi reverencialmente, acerc\u00e1ndose un poco a ella, aquellos brazos y desempachados, que de pulpo parec\u00eda que fuesen, le tomaron por el cuello, y ella tirada por los brazos que al cuello de Juan aferrados estaban, alz\u00f3 todos los hombros del lecho, y, colgado aquel magro y flaco cuerpo del cuello del cautivo, se abraz\u00f3 a \u00e9l, y con el env\u00e9s de los labios le bes\u00f3 tan estrechamente que ni uno ni otro pod\u00edan respirar ni recobrar aliento (1982: 408).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00a1Hay que ver c\u00f3mo besa Camar, casi con ventosa!, y \u00a1qu\u00e9 brazos de pulpo tiene! Luego se quedar\u00e1 Camar \u201clavant ab la lengua los seus labis per pendre lo \u00e7ucre d\u2019aquella poca de saliva que dels labis de Johan en los seus ere romasa\u201d. Al poco la madre se le acercar\u00e1, ver\u00e1 que tiene el pulso muy r\u00e1pido, y como Camar le dice que tal vez tenga fiebre, la tranquiliza: \u201cs\u00ed\u00b7t ser\u00e0s algun poch refredada, o tendr\u00e0s alguna coseta en lo ventrell que\u00b7t fa\u00e7a enuig\u201d. La escena no puede ser m\u00e1s \u201ccercana\u201d.<\/p>\n<p>La historia ten\u00eda que acabar mal.\u00a0 Camar se cura de la herida, pero se niega a comer y se queda en los huesos y sin fuerzas. Como el rey manda que la lleven a la ciudad, la levantan, y ella dice que la pongan junto a una alta ventana que da al huerto, y desde all\u00ed se pasa mirando mucho rato a Joan, que cava el huerto. Hay que preparar unas andas para llevarla, y Camar pide que los cautivos las dejen junto a la pared, debajo de la ventana; pero como no lo hacen al gusto de la madre, esta baja para ponerlas bien.<\/p>\n<p>Entonces Camar, al verse sola \u2013como Melibea, que aleja a su padre\u2013, va a suicidarse no sin antes hacer un sentido ap\u00f3strofe a Dido \u2013de Cartago, como ella\u2013, le dice que no es bueno que est\u00e9 sola y que le va a hacer compa\u00f1\u00eda al Hades. Pero enseguida le dice a su Joan: \u201cPor lo que, Juan, apareja para m\u00ed tus brazos y haz de ellos lecho en donde muera. Rec\u00edbeme, se\u00f1or, que a ti voy; cristiana soy y me llamo Juana. Encomienda a tu Dios mi alma, y el cuerpo en tu tierra tenga sepultura\u201d. Y se tira por la ventana, \u201cdio con la cabeza en el canto de las andas, y, rotos los huesos de la cabeza en varias piezas, saliendo el cerebro por muchos lugares, en aquellas andas muri\u00f3\u201d(1982: 414-415). No hay duda de que su modelo es Calisto en sus palabras (\u201cMelibeo s\u00f3\u201d) y en su muerte (\u201cCoge, Sosia, esos sesos de esos cantos; j\u00fantalos con la cabeza del desdichado amo nuestro\u201d, \u201csu cabeza est\u00e1 en tres partes\u201d), y luego lo es el suicidio de Melibea. \u00a1Poco cristiana resulta la \u00fanica acci\u00f3n de tan repentina conversa!<\/p>\n<p>En el segundo libro de la obra, Curial y Festa, la doncella de la G\u00fcelfa, al irse del convento de unas divertidas monjas \u2013episodio tambi\u00e9n inolvidable\u2013, dice el narrador: \u201cE anaren tota aquella matinada sens trobar ventura que menci\u00f3 se\u2019n dege fer\u201d (1930: II, 48), que no es dif\u00edcil relacionar con el comienzo de las andanzas de don Quijote, en donde se dice: \u201cCasi todo aquel d\u00eda camin\u00f3 sin acontecerle cosa que de contar fuese\u201d (1\u00aa, II), lugar que Cervantes imita a su vez del <i>Orlando furioso.<\/i>\u00a0 Poco despu\u00e9s Curial ver\u00e1 c\u00f3mo se acerca por el camino una nube de polvo, \u00a1ser\u00e1 la abadesa y las monjas del monasterio corriendo en su busca! La polvareda que divisa don Quijote la levanta un reba\u00f1o, pero \u00e9l cree que es un ej\u00e9rcito (1\u00aa, XVIII).<\/p>\n<p>Curial y Festa van caminado en busca de un lugar donde albergarse, y la doncella intenta convencer al caballero errante de que abandone su condici\u00f3n de tal por los grandes peligros que le acechan; y si esto nos puede recordar a Sancho y a don Quijote, m\u00e1s lo hace lo que sigue. Era mediod\u00eda, con toda la fuerza del sol, muertos de sed, los animales cansados, sin encontrar lugar alguno donde refrescarse. Y de pronto, a lo lejos, ven una gran arboleda, y al adentrarse en ella, una acequia de agua que sal\u00eda de una fuente clara y bella que cerca de all\u00ed hab\u00eda. Descabalgan, y al frescor del agua y la sombra de los \u00e1rboles, Curial y Festa reposan. Sacan pan y vino y otros refrescos que llevaban\u00a0 para comer, y dejan sueltas a las cabalgaduras para que pudieran pacer la hierba tierna y buena. Al poco un caballo blanco y muy bello ataca al de Curial, y los dos empiezan a morderse y a hacer muy gran ruido (1930: II, 80-81). Invito al lector a ir al cap\u00edtulo XV de la primera parte del <i>Quijote<\/i>, en donde situaci\u00f3n parecida desembocar\u00e1 en el ataque de las yeguas al rijoso Rocinante.<\/p>\n<p>Solo son algunas de las muchas huellas que podr\u00eda aportar, pero como el espacio exige brevedad, y el tiempo apremia, voy a adentrarme ya en territorio escoc\u00e9s.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Walter Scott y el <i>Curial<\/i><\/p>\n<p>Voy a ir primero a las p\u00e1ginas de <i>El talism\u00e1n<\/i>, porque el traidor de la novela es un personaje conocido nuestro: precisamente el marqu\u00e9s de <i>Montserrat<\/i> [<i>sic<\/i>], que en la novela de Walter Scott traiciona al rey Ricardo Coeur de Lion. Es altivo, ambicioso, muy poco escrupuloso, y su escudo \u201costentaba, haciendo referencia a su t\u00edtulo, una monta\u00f1a roque\u00f1a y con cumbres como los dientes de una sierra\u201d (Scott, 1987: 292), frente al del protagonista, el escoc\u00e9s Kenneth \u2013que resultar\u00e1 ser el pr\u00edncipe heredero de Escocia\u2013, valiente, leal, buena persona. Tampoco es gran cosa el marqu\u00e9s de Montferrat del <i>Curial<\/i>, como comprobamos por su lamentable actuaci\u00f3n en el torneo que \u00e9l organiza o por su nulo papel en la lucha contra el Turco, donde cae prisionero.<\/p>\n<p>Kenneth lleva en su escudo un collar de esclavo con una cadena rota aludiendo a su reciente esclavitud, y tal divisa nos lleva a otra espl\u00e9ndida novela protagonizada por Ricardo Coraz\u00f3n de Le\u00f3n, de regreso ya de Tierra Santa y una vez libre de la prisi\u00f3n del duque de Austria: <i>Ivanhoe.<\/i> En ella vemos a dos simp\u00e1ticos personajes, el buf\u00f3n y el porquerizo, fieles a su se\u00f1or, Cedric el Saj\u00f3n, y en el momento en que este los libera de su condici\u00f3n de esclavos, Gurth, el buf\u00f3n, grita: \u201c\u00a1Un herrero y una lima! \u00a1Que liberen a un hombre libre de la argolla!\u201d (Scott, 1999: 303), argolla que lleva al cuello.<\/p>\n<p>Curial y Galcer\u00e1n de Mediona se pasan siete a\u00f1os siendo esclavos del moro Faraig (o Farache, tan cercano a Alfarache); y el catal\u00e1n le dice, por fin, a su amante, F\u00e1tima, la mujer del moro y madre de Camar:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e8\u00b7m aprofita lo b\u00e9 que\u00b7m fas en dormir ab tu, si tots tempos me tens carregat de ferros, e yo ni mon company\u00f3 no podem haver un jorn de b\u00e9? Prech-t, almenys, que\u00b7ns vulles desferrar.<\/p>\n<p>Y F\u00e0tima, en efecto, \u201ctram\u00e8s per un ferrer, los f\u00e9u desferrar, e\u00b7ls millor\u00e0 la vida\u201d (1930: III, 143). Es la presencia de un herrero con la misma finalidad en ambos textos.<\/p>\n<p>Los dos caballeros errantes (\u201cerrant knighs\u201d) que protagonizan <i>Ivanhoe<\/i> ocultar\u00e1n celosamente su identidad: Ivanhoe la revelar\u00e1 muy pronto, pero el Caballero Negro la esconder\u00e1 hasta casi el final del relato porque es nada menos que Ricardo Coraz\u00f3n de Le\u00f3n.<\/p>\n<p>El joven caballero, en un momento del torneo organizado por el pr\u00edncipe Juan,\u00a0 se ver\u00e1 atacado a la vez por tres caballeros; y en ese momento, un guerrero que estaba en su s\u00e9quito, de negra armadura y corcel, fuerte y vigoroso, sin divisa alguna, entra en la lucha y con facilidad pasmosa derriba a dos de ellos y deja al tercero para el joven. As\u00ed termina el torneo, y entonces se sabr\u00e1 que este es Ivanhoe, porque se quita el yelmo y cae desmayado por las heridas recibidas. El Caballero Negro seguir\u00e1 presente en el relato, pero solo al final se presentar\u00e1 como quien es: el rey de Inglaterra, Ricardo Coraz\u00f3n de Le\u00f3n.<\/p>\n<p>No hay m\u00e1s que ir al torneo de Mel\u00fa del <i>Curial<\/i> para encontrarnos a otro rey que oculta su identidad y que se caracteriza por su escudo negro: es el rey de Arag\u00f3n. Todos los caballeros que van con \u00e9l llevan el mismo escudo negro, aunque con divisa pintada en \u00e9l, y con el toque c\u00f3mico que caracteriza al <i>Curial<\/i>, porque dice el narrador \u201cper ventura mal pintada, per \u00e7o que a la brevitat del temps no consentia que millor se fes\u201d (1930: II, 125). La parodia est\u00e1 presente en toda la obra (tanto en los episodios caballerescos como en los aleg\u00f3ricos y mitol\u00f3gicos), y tiene pinceladas geniales.<\/p>\n<p>El rey de Arag\u00f3n ser\u00e1 el caballero m\u00e1s valiente del torneo, a pesar de la presencia en \u00e9l de Curial; y tendr\u00e1 que actuar como lo hizo el Caballero Negro: intervendr\u00e1 atacando, como un le\u00f3n hambriento, para salvar al joven, del mismo modo que Ricardo Coraz\u00f3n de Le\u00f3n salv\u00f3 a Ivanhoe.<\/p>\n<p>Si vamos a las p\u00e1ginas de <i>Quentin Durward<\/i>, nos encontraremos con un bandido, asesino y ladr\u00f3n, William de la Marck, que encabeza la rebeli\u00f3n de Lieja contra el rey franc\u00e9s, cuyo apodo es Le Sanglier des Ardennes. Quentin oye los gritos de guerra de los rebeldes, que dicen: \u201cLiege! Liege! Sanglier! Sanglier!\u201d (1954: 249), as\u00ed en el texto en ingl\u00e9s de Walter Scott, porque es \u201cthe Wild Boar of Ardennes\u201d, y es l\u00f3gico que su apodo est\u00e9 en franc\u00e9s. No voy a detallar los rasgos del rostro que lo asemejaban al jabal\u00ed, pero s\u00ed c\u00f3mo saca espuma por la boca y hace rechinar sus dientes (1954: 268). La lucha de Quentin con ese feroz personaje, que se enfrenta a \u00e9l con su enorme maza y grita su propio apodo (\u201cSanglier! Sanglier!\u201d), se basa en su rapidez en esquivar sus enormes golpes y en cansarlo por el esfuerzo que hace y en herirlo continuamente con la punta de la espada.<\/p>\n<p>Abandonamos ahora ese campo de batalla y vamos a otro con dos contrincantes parecidos: nuestro h\u00e9roe Curial y el fiero caballero bret\u00f3n \u201clo Sanglier de Vilahir\u201d (1930: II, 184). Aunque a veces se le llama tambi\u00e9n \u201cSenglar\u201d con su nombre catal\u00e1n, su apodo responde a su condici\u00f3n de bret\u00f3n y es Sanglier, exactamente igual que el de las Ardenas, y como a \u00e9l, se le llama \u201cmonstruo\u201d, y tambi\u00e9n saca espuma por la boca (\u201cspum\u00e0\u201d). Curial sigue tambi\u00e9n la t\u00e9cnica de evitar sus golpes y cansarlo, pero tenemos que reconocer en ella a otro modelo (el <i>Curial<\/i> es un ejemplo maravilloso de imitaci\u00f3n compuesta): el de Tirant contra Tom\u00e1s de Montalb\u00e1n.<\/p>\n<p>Quisiera ahora hablar de las huellas clar\u00edsimas del <i>Tirant lo Blanc<\/i> en el <i>Curial<\/i>, pero tengo ya que acabar y lo hago llamando la atenci\u00f3n sobre algunos de los nombres de los personajes de la obra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Algunos curiosos nombres<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Melchior de Pando tiene nombre y apellido de dos escritores del tiempo del genial Mil\u00e1 y Fontanals: Melchior de Palau (1842-1910) y el asturiano Jes\u00fas Pando y Valle (1849-1911). Un corsario genov\u00e9s ser\u00e1 Ambrosino de Sp\u00edndola, que es un calco\u00a0 del general Ambrosio de Sp\u00ednola. Otros nombres se asoman en el relato que no son desconocidos para el lector culto: Johan Ximenes de Urrea (comparte apellido con el traductor del <i>Orlando furioso<\/i>) es uno de los caballeros aragoneses,<i> <\/i>y otro se llama Blasco d\u2019Alag\u00f3 (1930: II, 82), como un participante en la batalla de las Navas de Tolosa, seg\u00fan el propio Mil\u00e1. Perrin, uno de los hijos cobardes de Auger Bellian, lleva el nombre del juglar que Guiraldo de Borneil env\u00eda al rey de Arag\u00f3n (Mil\u00e1 y Fontanals, 1861: 135); y Guillalmes de la Tor, el contrincante de Aznar de Atrosillo, se llama como el trovador Guilhem de la Tor.\u00a0 Podr\u00edamos seguir tirando de los nombres, porque Festa nos llevar\u00eda a Plaerdemavida, la ingeniosa doncella de Carmesina\u2026 En <i>Curial e G\u00fcelfa<\/i> hay m\u00e1s juegos literarios, muchos m\u00e1s, y una erudici\u00f3n extraordinaria y un sentido del humor espl\u00e9ndido. Todo ello dibuja la figura del autor de esta divertida obra \u201cmedieval\u201d: Manuel Mil\u00e1 y Fontanals.<\/p>\n<p>\u00bfNo les parece que una cosa tan sencilla como un an\u00e1lisis de la tinta de la escritura del c\u00f3dice 9.750 de la Biblioteca Nacional nos sacar\u00eda a todos de dudas?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Bibliograf\u00eda citada<\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>Curial e G\u00fcelfa<\/i> (1930): A cura de R. Aramon i Serra, Barcelona, Editorial Barcino, 3 vols.<\/p>\n<p><i>\u2013\u2013\u2013\u2013\u2013\u2013<\/i> (1982): Traducci\u00f3n de Pere Gimferrer, Madrid, Alfaguara.<\/p>\n<p><i>\u2013\u2013\u2013\u2013\u2013\u2013<\/i> (2011): Edici\u00f3 cr\u00edtica i comentada de Lola Badia i Jaume Torr\u00f3, Barcelona, Quaderns Crema.<\/p>\n<p>Martorell, Joanot (2005): <i>Tirant lo Blanch<\/i>, edici\u00f3 de Albert Hauf, Val\u00e8ncia, Tirant lo Blanch.<\/p>\n<p>Mil\u00e1 y Fontanals, Manuel ((1861): <i>De los trovadores en Espa\u00f1a. Estudio de la lengua y poes\u00eda provenzal<\/i>, Barcelona, librer\u00eda de Joaqu\u00edn Verdaguer.<\/p>\n<p>Mil\u00e1n, Luis (1874): <i>El cortesano<\/i>, ed. del marqu\u00e9s de la Fuensanta del Valle y Jos\u00e9 Sancho Ray\u00f3n, Madrid, Colecci\u00f3n de libros espa\u00f1oles raros o curiosos.<\/p>\n<p>Riera i Sans (1993): \u201cFalsos dels segles XIII, XIV i XV\u201d, <i>Actes del nov\u00e8 col\u00b7loqui internacional de Llengua i Literatura catalanes<\/i>, I, Publicacions de l\u2019Abadia de Montserrat, pp. 425-491.<\/p>\n<p>Riquer, Mart\u00ed de (1972): <i>Literatura catalana medieval<\/i>, Barcelona, Ajuntament de Barcelona, Publicacions del Museu d\u2019Hist\u00f2ria de la Ciutat, n\u00ba 25.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013\u2013\u2013 (1975): <i>Los trovadores. Historia literaria y textos<\/i>, Barcelona, Planeta, 3 vols.<\/p>\n<p>Scott, Walter (1987): <i>El talism\u00e1n<\/i>, traducci\u00f3n de Luis Jord\u00e1, Barcelona, Planeta.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u2013\u2013\u2013 (1999): <i>Ivanhoe<\/i>, traducci\u00f3n de Guillem d\u2019Efak, Barcelona, Planeta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En todas las historias de la literatura catalana figura Curial e G\u00fcelfa como una novela caballeresca an\u00f3nima del siglo XV, y Mart\u00ed de Riquer la fecha con considerable precisi\u00f3n \u201centre los a\u00f1os 1435 y 1462\u201d; \u00e9l mismo se sorprende de uno de sus raros rasgos narrativos porque, tras mencionar su divisi\u00f3n en tres libros, considera que se trata de \u201cuna imperdonable distracci\u00f3n\u201d o \u201cde una audacia digna de Unamuno o de Pirandello\u201d el hecho de que en el tercer libro Melchior de Pando diga a Curial: \u201cE fa\u00e7 conclusi\u00f3 que millor partit te\u2019n portes que no leixes a la G\u00fcelfa, segons en l\u2019altre libre et digu\u00ed\u201d (Riquer, 1972: 109). &nbsp; Los \u00faltimos editores de la obra, Lola Badia i Jaume Torr\u00f3, hablan de su prosa \u201ctrabajada, clara, elegante, comprensible desde el catal\u00e1n literario actual\u201d (2011: 111), y subrayan la cuidadosa construcci\u00f3n de la novela: El Curial \u00e9s una obra planificada amb cura, que t\u00e9 ben poc a veure amb una novel\u00b7la que es va engreixant a cop d\u2019inventiva, penjant episodis d\u2019un fil, com passa sovint al Tirant lo Blanc. Van ser calculades la mesura de les dimensions, la divisi\u00f3 en llibres, la reiteraci\u00f3 de motius simb\u00f2lics i la cronolog\u00eda interna\u201d [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":35,"featured_media":1241,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[61,75],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1164"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/35"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1164"}],"version-history":[{"count":9,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1164\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1166,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1164\/revisions\/1166"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1241"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1164"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1164"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1164"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}