{"id":1344,"date":"2013-04-20T21:06:00","date_gmt":"2013-04-20T21:06:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=1344"},"modified":"2013-05-21T08:12:20","modified_gmt":"2013-05-21T08:12:20","slug":"sentados-o-de-pie","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=1344","title":{"rendered":"Sentados o de pie"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b> <a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/P1020198_1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-1345 alignleft\" alt=\"P1020198_1\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/P1020198_1.jpg\" width=\"228\" height=\"360\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/P1020198_1.jpg 394w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/P1020198_1-209x330.jpg 209w\" sizes=\"(max-width: 228px) 100vw, 228px\" \/><\/a>Nueve poetas en libertad<\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i>Sentados o de pie. Nueve poetas en su sitio. Antolog\u00eda.<\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i>Antonio Piedra (compilador y ant\u00f3logo). Fundaci\u00f3n Jorge Guill\u00e9n. Valladolid, 2013.<\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"right\">\u00a0Javier D\u00e1maso<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La escena se recoge con sonrisas de los part\u00edcipes. En una foto en blanco y negro, en medio de una estancia blanca, en la que se ve una ventana a la derecha por donde entra la luz, nueve individuos, cuatro sentados, cinco de pie, posan para el objetivo. Se evidencia que es invierno, por la bufanda que alguno de ellos luce. Cinco muestran barba, la mayor\u00eda incipiente alopecia y a alguno le ha ganado la partida. Siete de ellos ostentan canas en la barba o en los cabellos. Rondan la cincuentena o la superan. Todos son hombres. Es diciembre de 2011. Coincidimos todos despu\u00e9s de veintitantos a\u00f1os. Es la foto con la que se ilustra la edici\u00f3n de la antolog\u00eda \u201cSentados o de pie. 9 poetas en su sitio\u201d. Lu\u00eds D\u00edaz Viana, Lu\u00eds Alonso Garc\u00eda, Lu\u00eds Santana, Lu\u00eds \u00c1ngel Lobato Vald\u00e9s, Lu\u00eds del \u00c1lamo, Carlos Medrano, Eduardo Fraile, Mario P\u00e9rez Antol\u00edn y quien esto escribe formamos parte de esta antolog\u00eda que ha recopilado con verdadera pulcritud y esmero Antonio Piedra.<\/p>\n<p>Debo confesar que me da pudor rese\u00f1ar la antolog\u00eda donde yo mismo participo. Pero me han sugerido esta posibilidad y tanto el afecto como una singular mirada de grupo que tengo desde hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os me impiden rechazar la invitaci\u00f3n. \u00bfPor d\u00f3nde empezar? Se preguntar\u00e1 alguno de d\u00f3nde surge un grupo del que muchos, la mayor\u00eda, no ten\u00edan noticia. Pues no surge de la mente del ant\u00f3logo, de su liberal capricho, ni de la arbitrariedad. Sino que surge de una antigua y fecunda relaci\u00f3n y de unos caracteres comunes, que son ciertos y marcan el conjunto, junto a la total pluralidad y la lib\u00e9rrima diversidad.<\/p>\n<p>Lo que voy a contarles es radicalmente subjetivo, y lo hago desde una mirada inevitablemente parcial e interior al grupo. Pero creo que en esa mirada hay algunas claves esenciales para comprenderlo en su articulaci\u00f3n y sentido. Espero que mi subjetividad no hiera susceptibilidades ni moleste a nadie. Lo primero que debe decirse es la voluntad expresa de ser poetas, pero sin ampulosidad, descre\u00eddos de la pose social del poeta andante. Hace treinta a\u00f1os, en nuestros m\u00e1s incipientes inicios, varios de los miembros nos reunimos para editar una revista de poes\u00eda. Algunos acab\u00e1bamos de llegar a la mayor\u00eda de edad. Alrededor de aquel grupo est\u00e1bamos Eduardo Fraile, Mario P\u00e9rez Antol\u00edn, Lu\u00eds del \u00c1lamo y yo mismo. Hab\u00eda adem\u00e1s otros nombres que abandonaron la escritura, como Luciano Abej\u00f3n, y tambi\u00e9n Clara Calvo, hoy fallecida, que no dej\u00f3 obra escrita. Adem\u00e1s hab\u00eda un pintor, Julio Toquero. En las primeras reuniones estuvo tambi\u00e9n Mauricio Herrero, que fue quien me incorpor\u00f3 a m\u00ed, pero \u00e9l dej\u00f3 de asistir muy pronto. Puede que incluso estuviera Lu\u00eds G. Pasquau, pero luego no mantendr\u00eda la intensidad en la relaci\u00f3n. Este es mi grupo m\u00e1s \u00edntimo y lejano en el tiempo. La revista no fragu\u00f3, pero hac\u00edamos lecturas en casa de Lu\u00eds del \u00c1lamo o en los bares. A veces nos reun\u00edamos para ense\u00f1arnos los \u00faltimos poemas y termin\u00e1bamos hablando de pol\u00edtica, de sexo o de lo que nos viniese a la boca, adem\u00e1s de las cervezas. Recuerdo como un referente fundamental la publicaci\u00f3n del <i>Nopoema<\/i> de Eduardo Fraile, que me inspirar\u00eda a escribir textos fuera de la poes\u00eda convencional. Creo que para este subgrupo esa edici\u00f3n fue clave, pues nos daba un mensaje, la creaci\u00f3n era libre y posible, siempre que tuviera \u201ctu\u201d sentido. A partir de Eduardo, los miembros de este subgrupo conocimos al que voy a llamar \u201cel subgrupo de Rioseco\u201d, al que pertenecen, junto al propio Eduardo Fraile, Lu\u00eds Alonso y Lu\u00eds \u00c1ngel Lobato Vald\u00e9s, y a los que se suma Carlos Medrano, que manten\u00eda con ellos una relaci\u00f3n muy estrecha (junto a sus lazos con Salamanca y Extremadura). Por su parte, Lu\u00eds Santana y Lu\u00eds D\u00edaz ven\u00edan de una trayectoria personal\u00edsima y ten\u00edan vinculaci\u00f3n entre ellos y tambi\u00e9n con Eduardo. Estos \u00faltimos conectan al grupo con la generaci\u00f3n anterior de poetas, con la que tienen una intensa relaci\u00f3n, por acci\u00f3n y por omisi\u00f3n. Tanto Lu\u00eds D\u00edaz como Lu\u00eds Santana aparecer\u00e1n ya en el estudio de poetas de Castilla y Le\u00f3n de Miguel Casado, \u201c<i>Esto era y no era: lectura de poetas de Castilla y Le\u00f3n<\/i>\u201d, de 1986 (resulta de inter\u00e9s referirse a que aparece tambi\u00e9n el mencionado Lu\u00eds G. Pasquau, un autor ya fallecido que podr\u00eda llegar a ser considerado casi como miembro por sus vinculaciones con el grupo, al que de hecho se le relaciona en ese estudio con D\u00edaz Viana, dej\u00e1ndolos como dos poetas fuera de los grupos en ese momento existentes). Santana, adem\u00e1s, aparecer\u00e1 en la antolog\u00eda <i>Todos de Etiqueta<\/i>, haciendo de puente de este grupo con el grupo m\u00e1s visible en ese momento.<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva, y a mi modo de ver, Eduardo Fraile ejerce en los inicios de nexo entre los tres subgrupos, a los que pertenece a su modo, y a los que finalmente relaciona. A partir de ah\u00ed, las vinculaciones transversales se producen. Pronto nos conectamos Lu\u00eds del \u00c1lamo, Mario P\u00e9rez Antol\u00edn y yo mismo con Lu\u00eds Santana, a partir de la aparici\u00f3n de la revista \u201cAlazar\u201d. Con Lu\u00eds \u00c1ngel Lobato, algunos hab\u00edamos coincidido en los primeros a\u00f1os de universidad, en la revista \u201cRayuela\u201d, con la que colabor\u00e1bamos.<\/p>\n<p>De alg\u00fan modo, por edad, Lu\u00eds D\u00edaz y Lu\u00eds Alonso (as\u00ed como el mencionado Pasquau) anticiparon una posici\u00f3n que luego, sin conocerlos inicialmente ni conocer necesariamente a\u00fan su obra de forma expresa, fuimos ocupando los dem\u00e1s, fuera de los cauces del poder cultural hegem\u00f3nico de la ciudad. Los bares, con lecturas y recitales po\u00e9ticos, as\u00ed como m\u00faltiples revistas y hojas volanderas fueron el cauce de expresi\u00f3n donde se proyectaron los poemas del grupo. Bares como <i>El Minotauro, La Curva, El Farolito, El Cafet\u00edn (El Largo Adi\u00f3s), La Luna, La Calleja, La Tramoya, La Traviata, El Minuto <\/i>y otros, acogieron lecturas y recitales. Por revistas y por hojas volanderas como <i>Veneno<\/i> (dirigida por Paco Aliseda), <i>Las 4 estaciones del jugador de chinos<\/i> (de la editorial <i>Rep\u00fablica<\/i> y vinculada con <i>La Curva<\/i>, con \u00c1ngel, Vergaz y Er Lui), <i>El suelo te har\u00e1 tropezar<\/i> (de Pasquau), etc. pasar\u00eda la obra de la mayor parte de los miembros del grupo. En 1989, Lu\u00eds D\u00edaz y Eduardo Fraile, junto a Paco Sanz, publicar\u00edan la antolog\u00eda <i>Bailarina y Menta<\/i>, en la alternativa Ediciones del Pac\u00edfico. Los ochenta fueron muy fecundos y por esas v\u00edas se consegu\u00eda difundir la creaci\u00f3n literaria.<\/p>\n<p>La fecha clave, a mi juicio, de la articulaci\u00f3n del grupo es 1988, en las \u201cI Jornadas de Poes\u00eda en la Universidad\u201d, que coordin\u00e9 en abril bajo el amparo del CUEI, el antecesor de Alternativa Universitaria. En esas jornadas leyeron sus poemas, por ejemplo, Lu\u00eds del \u00c1lamo y Mario P\u00e9rez Antol\u00edn, pero asistimos todos sin excepci\u00f3n. De entonces data mi amistad con Carlos Medrano, con Lu\u00eds Santana y con Lu\u00eds D\u00edaz. Hay una foto de la primera jornada, en la que se ve a Antonio Carvajal, con Carlos Villarreal, rodeados entre otros de Mario P. Antol\u00edn, Carlos Medrano, Lu\u00eds Alonso y yo mismo. Tambi\u00e9n est\u00e1 Lu\u00eds Santana, pero no se le ve, pues est\u00e1 haciendo la foto. Esa fotograf\u00eda condensa los diferentes grup\u00fasculos, pero falta la figura que hab\u00eda sido el nexo hasta el momento, Eduardo. A partir de esa fecha se produce la cohesi\u00f3n y la disgregaci\u00f3n del grupo, pues, por un lado, se crean los lazos de amistad entre los miembros de los diferentes subgrupos, pero por otro, los m\u00e1s j\u00f3venes hab\u00edamos terminado los estudios universitarios y se produce la disgregaci\u00f3n y la dispersi\u00f3n geogr\u00e1fica. Mario P. Antol\u00edn, Lu\u00eds Alonso, Carlos Medrano, Lu\u00eds del \u00c1lamo, Lu\u00eds D\u00edaz ejercer\u00e1n sus oficios fuera de Valladolid. Con Mario y Lu\u00eds D\u00edaz, en mi caso particular, mantendr\u00e9 la relaci\u00f3n de forma muy estrecha durante todos estos a\u00f1os, embarc\u00e1ndonos Lu\u00eds D\u00edaz y yo, junto a Miguel \u00c1ngel Vergaz, en la nueva aventura de la editorial <i>Rep\u00fablica<\/i>, entre 1993 y el a\u00f1o 2000, con la colecci\u00f3n \u201cPoemas del transe\u00fante\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 cabe decir desde la perspectiva po\u00e9tica? Cada uno somos y tenemos un mundo propio. No hay jerarqu\u00edas ni hegemon\u00edas, nadie las busca y nadie las acepta. A m\u00ed me influyen inicialmente la relaci\u00f3n con Eduardo, Lu\u00eds del \u00c1lamo, Mario; despu\u00e9s, leo y me sorprenden Lu\u00eds Santana y Carlos Medrano; m\u00e1s adelante leer\u00e9 a Lu\u00eds D\u00edaz y a Lu\u00eds \u00c1ngel Lobato y Lu\u00eds Alonso (con los libros que iniciaron la colecci\u00f3n Cortalaire, en 1992). \u00bfQu\u00e9 les pasa a los dem\u00e1s? No estoy seguro. En mi caso, m\u00e1s joven, Eduardo ser\u00e1 un referente. Adelanta camino, pero su influencia no me llevar\u00e1 a imitar sus trabajos ni su estilo, sino a buscar mi propia senda. Mucho m\u00e1s tarde, mediados los 90, cuando el grupo ya se haya disgregado, eso me suceder\u00e1 con Lu\u00eds D\u00edaz. Pero s\u00f3lo puedo hablar por m\u00ed. Seguramente el intercambio y las mutuas lecturas hayan dado sus frutos, pero todos tenemos nuestras propias lecturas y nuestras propias influencias. Somos plurales y esa perspectiva heterog\u00e9nea, m\u00faltiple, \u201clib\u00e9rrima\u201d, como dec\u00eda m\u00e1s arriba, incluso puede decirse que po\u00e9ticamente libertina, estaba expresamente declarada en mis palabras de apertura de las \u201cI Jornadas de Poes\u00eda en la Universidad\u201d, el 18 de abril de1988:<\/p>\n<p><i>He defendido el arte, hace unos instantes, como \u201cuna forma distinta y visceral de observar la realidad\u201d, pero es tan s\u00f3lo un punto de vista. Somos conscientes de que po\u00e9ticas y concepciones del arte hay muchas, desde el \u201cdios deseado y deseante\u201d de Juan Ram\u00f3n y las po\u00e9ticas que afirman que crear es una actividad trascendente en el sentido m\u00edstico y misterioso del t\u00e9rmino; pasando por la afirmaci\u00f3n de Francisco Pino en su discurso de ingreso a la Academia de Bellas Artes de Valladolid, donde, tras preguntarse \u201c\u00bfPara qu\u00e9 la poes\u00eda o los poetas en un tiempo materialista?\u201d, se responde con Samuel Beckett, \u201cNo tengo la menor idea, perd\u00f3nenme\u201d &#8211; posicion\u00e1ndose as\u00ed frente a toda perspectiva teleol\u00f3gica y finalista de la creaci\u00f3n -; hasta la poes\u00eda social y revolucionaria que pretende la transformaci\u00f3n de la sociedad, hay una verdadera constelaci\u00f3n de planteamientos art\u00edsticos. Quiz\u00e1 tantos que nos hallamos inmersos en una verdadera Torre de Babel, en medio de la confusi\u00f3n. Y esta confusi\u00f3n, o esta riqueza, tambi\u00e9n queremos que se muestre.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Visto desde hoy, veinticinco a\u00f1os despu\u00e9s, no s\u00e9 si la referencia inicial que se hace en el pasaje citado a lo \u201cvisceral\u201d del arte puede ser una clave tambi\u00e9n de todo el grupo. Eso nos vincular\u00eda, si se me acepta la broma, con el realismo visceral de \u201c<i>Los detectives salvajes<\/i>\u201d de Roberto Bola\u00f1o. No lo s\u00e9. En cualquier caso, me parecer\u00eda un feliz hallazgo y una espl\u00e9ndida coincidencia. Debo decir que cuando hace ya varios a\u00f1os le\u00ed la novela de Bola\u00f1o, me sent\u00ed transportado a otro tiempo de mi propia vida y me vi impelido a organizar y transcribir a ordenador uno de mis viejos libros de poemas guardado en varios portafolios en papel manuscrito, con la dificultad de trasladar a la reproducci\u00f3n tecnol\u00f3gica unos textos que incluso en sus trazos sobre el papel eran completamente viscerales. Tal vez esta sea una caracter\u00edstica compartida fundamental.<\/p>\n<p>Que Antonio Piedra sea el ant\u00f3logo y prologuista de este libro tiene pleno sentido. Ha sido un verdadero espectador privilegiado del proceso colectivo que hemos seguido. \u00c9l nos ha acompa\u00f1ado a todos en nuestra evoluci\u00f3n y relaciones. Puede que haya le\u00eddo m\u00e1s a unos que a otros, entre otras razones porque algunos guardamos tras de un muro de granito nuestra obra y siempre hemos mantenido la zozobra sobre la propia creaci\u00f3n. Un cierto pudor por la vulnerabilidad que expresa el mismo hecho de la creaci\u00f3n po\u00e9tica. John Berger habla para definirlo de \u201cpalabras en la herida\u201d. Creo que esa sensaci\u00f3n nunca se pierde a menos que transformes tu actividad po\u00e9tica en un simple artificio literario, en una impostura. Estoy convencido de que ese pudor todos lo compartimos.<\/p>\n<p>Podr\u00eda haberse hecho otra selecci\u00f3n, pero los que estamos, somos. El t\u00edtulo de \u201cSentados o de pie\u201d expresa la plena libertad, la opci\u00f3n por hacer nuestra vida, nuestros oficios, nuestra funci\u00f3n en la sociedad como cualquier ciudadano. Pero el sitio de los nueve cuando tomamos la pluma es, al menos, el sitio de la poes\u00eda y lo manifiestan los poemas de nuestras respectivas obras, que, en este caso, componen la antolog\u00eda. S\u00ed, puede decirse que somos nueve poetas en libertad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nueve poetas en libertad Sentados o de pie. Nueve poetas en su sitio. Antolog\u00eda. Antonio Piedra (compilador y ant\u00f3logo). Fundaci\u00f3n Jorge Guill\u00e9n. Valladolid, 2013. \u00a0Javier D\u00e1maso &nbsp; La escena se recoge con sonrisas de los part\u00edcipes. En una foto en blanco y negro, en medio de una estancia blanca, en la que se ve una ventana a la derecha por donde entra la luz, nueve individuos, cuatro sentados, cinco de pie, posan para el objetivo. Se evidencia que es invierno, por la bufanda que alguno de ellos luce. Cinco muestran barba, la mayor\u00eda incipiente alopecia y a alguno le ha ganado la partida. Siete de ellos ostentan canas en la barba o en los cabellos. Rondan la cincuentena o la superan. Todos son hombres. Es diciembre de 2011. Coincidimos todos despu\u00e9s de veintitantos a\u00f1os. Es la foto con la que se ilustra la edici\u00f3n de la antolog\u00eda \u201cSentados o de pie. 9 poetas en su sitio\u201d. Lu\u00eds D\u00edaz Viana, Lu\u00eds Alonso Garc\u00eda, Lu\u00eds Santana, Lu\u00eds \u00c1ngel Lobato Vald\u00e9s, Lu\u00eds del \u00c1lamo, Carlos Medrano, Eduardo Fraile, Mario P\u00e9rez Antol\u00edn y quien esto escribe formamos parte de esta antolog\u00eda que ha recopilado con verdadera pulcritud y esmero Antonio Piedra. 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