{"id":1437,"date":"2013-04-20T23:30:33","date_gmt":"2013-04-20T23:30:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=1437"},"modified":"2013-04-20T23:44:56","modified_gmt":"2013-04-20T23:44:56","slug":"comer-de-cine","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=1437","title":{"rendered":"Comer de cine"},"content":{"rendered":"<p><code><object width=\"560\" height=\"315\"><param name=\"movie\" value=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/RsIgPVLChW8?version=3&amp;hl=es_ES\"><\/param><param name=\"allowFullScreen\" value=\"true\"><\/param><param name=\"allowscriptaccess\" value=\"always\"><\/param><embed src=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/RsIgPVLChW8?version=3&amp;hl=es_ES\" type=\"application\/x-shockwave-flash\" width=\"560\" height=\"315\" allowscriptaccess=\"always\" allowfullscreen=\"true\"><\/embed><\/object><br \/>\nComer de cine<\/p>\n<p>Paco L. Villarejo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El cine, como la vida \u2013es su reflejo, su fractal-, transcurre en los l\u00edmites aparentemente herm\u00e9ticos de un tri\u00e1ngulo cuyos lados podr\u00edan ser Sexo, Comida y Muerte y cuyos tres \u00e1ngulos se denominaran Gastronom\u00eda (formado por los lados Sexo y Comida), Poder (encuentro entre Comida y Muerte) y Pasiones (uni\u00f3n de Muerte y Sexo). De todos ellos, Gastronom\u00eda (alimentos, cocina, degustaci\u00f3n) oferta un placentero espacio al que no ha sido ajeno el talento de grandes guionistas y realizadores. As\u00ed que ese perfil casi siempre lateral, pero el\u00edpticamente presente, ha tenido pocos tratamientos: Quiz\u00e1s un par de cientos pel\u00edculas y de ellas solo unas cuantas con calidad y acierto han hecho de la comida y su elaboraci\u00f3n destacados protagonistas, rindiendo homenaje al v\u00e9rtice creativo en el que erotismo y alimentos se besan como integrantes de esa figura geom\u00e9trica que, como ya habr\u00e1n calculado, es un tri\u00e1ngulo escaleno puro: lados de distintas medidas y \u00e1ngulos desiguales.<\/p>\n<p>En todos los filmes que rinden pleites\u00eda al arte de los fogones y de la mesa, no nos equivoquemos, otros elementos del tr\u00edo est\u00e1n siempre presentes y, aunque hoy nos centraremos en los platos, no perdamos de vista cuando las revisemos, las otras pasiones que tambi\u00e9n hierven junto al mantel o las viandas.\u00a0 Ah\u00ed est\u00e1n, por ejemplo, los Spaghetti alla putanesca de <i>Lucky Luciano<\/i> (<b>Francesco Rossi<\/b>, 1973) que lo prueba. Rev\u00edsenla.<\/p>\n<p>Pero quiz\u00e1 exista un paradigma:\u00a0 <i>Vatel<\/i>, una obra barroca y redonda de <b>Patrice Leconte<\/b> realizada en el a\u00f1o 2000 y protagonizada por un <b>Gerard Depardieu<\/b> que borda el dificil\u00edsimo papel de Chef y maestro de ceremonias del Pr\u00edncipe de Cond\u00e9 en una visita que Luis XIV realiza al castillo de Chantilly. Su creatividad e ingenio (Ay, esas Rosas de az\u00facar cristalizada) junto a su lealtad y sentido del honor encender\u00eda pasiones y odios. Los manjares que supervisa y los incre\u00edbles escenarios que crea para los festines son fielmente reproducidos por el director franc\u00e9s, as\u00ed como ese imprescindible encuentro con las pasiones y el poder que sabe enriquecer con el erotismo del placer por la comida y el sexo hasta la misma muerte: se suicida al no recibir a tiempo el marisco necesario para uno de los platos del men\u00fa que hab\u00eda pensado para la ocasi\u00f3n dando as\u00ed fin a dos historias tormentosas y unidas, la de la cocina y la de su amante.<\/p>\n<p>Todos recordamos\u00a0 <i>Como agua para chocolate<\/i>, pel\u00edcula realizada en 1992 por el mexicano <b>Alfonso Arau<\/b> con gui\u00f3n de <b>Laura Esquivel<\/b> y que ha sido un referente de cine culinario durante muchos a\u00f1os. De hecho la novela de la guionista agot\u00f3 repetidas ediciones consumidas por todos los que intentamos materializar alguna de sus m\u00e1gicas y posibles recetas: \u00bfRecuerdan, por ejemplo, sus Codornices en p\u00e9talos de rosa?<\/p>\n<p>No tanto por pertenecer a otra cultura m\u00e1s lejana, como por despertar como ninguna otra el atractivo veneno de los fogones, est\u00e1 la imprescindible y extraordinaria <i>El fest\u00edn de Babette<\/i>, dirigida por <b>Gabriel Axel<\/b> en 1987 e interpretada por <b>Stephane Audran<\/b> que personaliza maravillosamente a Babette Hersan, cocinera afamad\u00edsima del Caf\u00e9 Anglais, uno de los mejores restaurantes del Par\u00eds del XIX y que dedica un premio de loter\u00eda a prepararle a sus vecinos y amigos el m\u00e1s extraordinario, sofisticado y completo banquete de sus vidas, en uno de cuyos platos yo me he despe\u00f1ado sucesivas veces hasta conseguir un punto de no retorno: Caills en Sarcophage, codornices rellenas de trufa negra dentro de una voul-au-vant con jus a manera de salsa preparada con el vino con el que lo sirven: Clos de Vougeot de chez Phillippe, cosecha 1845 en el filme al que, naturalmente y como habr\u00e1n supuesto, jam\u00e1s tuve acceso, content\u00e1ndome con un caldo mucho m\u00e1s modesto. Aunque la verdad es que de esta inaccesible y maravillosa cena el plato m\u00e1s famoso lleg\u00f3 a ser sus Blinis Demidoff, cuya aut\u00e9ntica receta no voy a facilitarles por ahora.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de los setenta una pel\u00edcula excesiva, surrealista e impregnada de todas las posibilidades del tri\u00e1ngulo escaleno mencionado antes, estallar\u00e1 como un grito de libertad en Europa y, casi en seguida gracias a la muerte del dictador, en Espa\u00f1a. Se trata de <i>La Gran Comilona<\/i>, de <b>Marco<\/b> <b>Ferreri<\/b> (1973), una especie de Sodoma marcada por la decisi\u00f3n de suicidarse comiendo que toman\u00a0 influyentes personalidades entre las que destacan un juez y un alto representante de la iglesia cat\u00f3lica. A\u00fan guardo en mi recuerdo \u2013hago abstracci\u00f3n de los deliciosos Cr\u00eapes Suzette que todos celebran con fruicci\u00f3n- esa l\u00fadica y espl\u00e9ndida maestra de la escuela del pueblo, <b>Andrea Ferr\u00e9ol,<\/b> haciendo un maravilloso contrapunto a <b>Marcello Mastroiani, Ugo Tognazzi, Michel Piccoli<\/b> y <b>Philippe Noiret<\/b> como incansable y demoledora cocinera: al final sirve al \u00fanico superviviente un magn\u00edfico y tembloroso flan en forma de opulento seno femenino que culmina en un gelatinoso pez\u00f3n. Es la comida en el cine por desbordamiento: una catarsis gastron\u00f3mica entre la escatolog\u00eda y el placer que sigue imbatible. Como, a otro nivel, <i>El cocinero, el ladr\u00f3n, su mujer y su amante<\/i> (<b>Peter<\/b> <b>Greenaway<\/b>, Francia\/Gran Breta\u00f1a, 1989) en la que la situaci\u00f3n gastron\u00f3mica desbordada llega a la descarnada escabrosidad del canibalismo pues se presenta, y se come, perfectamente asado y con guarnici\u00f3n de manzanas, al amante de su mujer.<\/p>\n<p>Menos conocidas, quiz\u00e1s, son <i>El olor de la papaya verde<\/i> (<b>Tran Anh<\/b> <b>Hung<\/b>, Vietnam, 1993) y su Tak Ch\u2019mi (Pollo arom\u00e1tico) y <i>Comer, beber, amar<\/i> (<b>Ang Lee<\/b>, Taiw\u00e1n, 1993) donde el Goo Lo Yuk (Cerdo Agridulce) es el plato estrella, pero que marcan un antes y un despu\u00e9s en el cine de cocina. Dos obras maestras en las que la sensibilidad y la dulzura conducen la elaboraci\u00f3n de los platos, bien sean sofisticados y de ricos componentes como en la pel\u00edcula de <b>Lee<\/b>, o sencillos como en la de <b>Hung<\/b>.<\/p>\n<p><i>El Gatopardo<\/i> (<b>Luchino Visconti<\/b>, Italia, 1963) y <i>La edad de la<\/i> <i>inocencia <\/i>(<b>Mart\u00edn Scorsese<\/b>, USA, 1992) son dos monumentos a la mesa, dos maravillas del detalle, de la confecci\u00f3n y preparaci\u00f3n de los platos, de la presentaci\u00f3n a los comensales, de la sofisticaci\u00f3n de cubiertos, vajillas y cristaler\u00edas, candelabros, manteles, servicio, de la elaboraci\u00f3n real de manjares... En fin, la necesidad elevada a la absoluta exquisitez. De la primera recuerdo los Bucattini con sardinas a la parmesana, tan aparentemente elementales como exquisitos y de la segunda las Flores y frutas de mazapan, que parecian por alg\u00fan raro mecanismo traerme el sabor de aquellos mazapanes artesanos aunque menos bellos que elaboraba mi abuela y que, probablemente\u00a0 sublimados por el recuerdo, a\u00fan me emocionan.<\/p>\n<p>Y, \u00bfqu\u00e9 me dicen de esa extraordinaria secuencia en <i>La quimera del<\/i> <i>Oro<\/i> en la que <b>Chaplin<\/b> se come su propia bota? La ternura la hace casi deseable\u00a0 \u00bfverdad?. Y est\u00e1n tambi\u00e9n <i>Tomates verdes fritos<\/i>, <i>Los amigos de<\/i> <i>Peter, La familia, Delicatessen, El Decameron<\/i> y, sobre todas, puesto que de amorosa cocina hablamos, <i>Dublineses<\/i>, el testamento f\u00edlmico de <b>John Huston<\/b> que sintetiza en esa dram\u00e1tica y entra\u00f1able cena de San Patricio en el Dubl\u00edn de principios de siglo XX, en fin todo lo que acompa\u00f1a a un memorable encuentro gastron\u00f3mico de Navidad: Pavo relleno asado pero servido con pasiones, erotismo, nostalgia, dolor, belleza y, naturalmente, buen whisky de malta en la sobremesa. Despu\u00e9s, recordar\u00e1n la secuencia -y si no es as\u00ed no pierdan un segundo en recuperarla- en la habitaci\u00f3n del hotel, tras la cena, cuando la confesi\u00f3n de su esposa sobre el amor que sinti\u00f3 en su juventud por Michael Furey, el adolescente que prefiri\u00f3 dejarse morir al perderla, provoca ese impresionante mon\u00f3logo de\u00a0 Gabriel Conroy (un Donald McCann espl\u00e9ndido) mientras la nieve cae suavemente sobre\u00a0 el valle del Shanon. Sencillamente genial e irrepetible.<\/p>\n<p>Pero como no quiero dejarles hoy tan solo el dulce dolor de la nostalgia, como un regalo les dejo otro potencial placer: el men\u00fa completo de la cena que Isak Dinesen ide\u00f3 para la cocinera Babette en su deliciosa novela, base del gui\u00f3n de la pel\u00edcula que dirigi\u00f3 Gabriel Axel y que vemos elaborar y saborear en el filme. \u00a1Bon appetit!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\">Men\u00fa de la cena de <i><code>El Fest\u00edn de Babette<\/<\/i><\/span><\/p>\n<p>Comienza el banquete con caldo de tortuga y un excelente vino amontillado.<\/p>\n<p>Blinis Demidoff con el mejor caviar; Champagna, Veuve Clicquot, cosecha 1860.<\/p>\n<p>Caills en Sarcophage, codornices rellenas de trufa negra dentro de una voul-au-vant con jus a manera de salsa preparado con el vino con el que lo sirven: Clos de Vougeot de chez Phillippe, cosecha 1845<\/p>\n<p>Luego mezclum de lechuga, radichio y endivias con nueces y vinagreta francesa, escoltada por el mismo vino.<\/p>\n<p>Selecci\u00f3n de quesos, entre ellos roquefort y camembert.<\/p>\n<p>Un cake hermoso con cerezas frescas, frutas confitadas y una salsa dulce de\u00a0 licor Charteuse verde acompa\u00f1ado del mismo vino.<\/p>\n<p>Frutas: pi\u00f1a, uvas, d\u00e1tiles, higos; todo de excelente calidad.<\/p>\n<p>Caf\u00e9 reci\u00e9n molido y luego el Marc Vieux, Fine Champagne (Marc de Champagne) en la sala de la casa, junto al piano.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comer de cine Paco L. Villarejo &nbsp; El cine, como la vida \u2013es su reflejo, su fractal-, transcurre en los l\u00edmites aparentemente herm\u00e9ticos de un tri\u00e1ngulo cuyos lados podr\u00edan ser Sexo, Comida y Muerte y cuyos tres \u00e1ngulos se denominaran Gastronom\u00eda (formado por los lados Sexo y Comida), Poder (encuentro entre Comida y Muerte) y Pasiones (uni\u00f3n de Muerte y Sexo). De todos ellos, Gastronom\u00eda (alimentos, cocina, degustaci\u00f3n) oferta un placentero espacio al que no ha sido ajeno el talento de grandes guionistas y realizadores. As\u00ed que ese perfil casi siempre lateral, pero el\u00edpticamente presente, ha tenido pocos tratamientos: Quiz\u00e1s un par de cientos pel\u00edculas y de ellas solo unas cuantas con calidad y acierto han hecho de la comida y su elaboraci\u00f3n destacados protagonistas, rindiendo homenaje al v\u00e9rtice creativo en el que erotismo y alimentos se besan como integrantes de esa figura geom\u00e9trica que, como ya habr\u00e1n calculado, es un tri\u00e1ngulo escaleno puro: lados de distintas medidas y \u00e1ngulos desiguales. En todos los filmes que rinden pleites\u00eda al arte de los fogones y de la mesa, no nos equivoquemos, otros elementos del tr\u00edo est\u00e1n siempre presentes y, aunque hoy nos centraremos en los platos, no perdamos de vista cuando [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":55,"featured_media":1438,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[65],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1437"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/55"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1437"}],"version-history":[{"count":7,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1437\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1447,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1437\/revisions\/1447"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1438"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1437"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1437"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1437"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}