{"id":1466,"date":"2013-04-21T00:52:59","date_gmt":"2013-04-21T00:52:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=1466"},"modified":"2013-04-21T17:55:14","modified_gmt":"2013-04-21T17:55:14","slug":"1466","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=1466","title":{"rendered":"PASEO FANTASMAL POR SALAMANCA  CON DON MIGUEL DE UNAMUNO (II entrega)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/Jambrina.png\"><img loading=\"lazy\" class=\"wp-image-747 alignleft\" alt=\"Jambrina\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/Jambrina.png\" width=\"278\" height=\"143\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/Jambrina.png 633w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/Jambrina-330x169.png 330w\" sizes=\"(max-width: 278px) 100vw, 278px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><b>PASEO FANTASMAL POR SALAMANCA<\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b>CON DON MIGUEL DE UNAMUNO<br \/>\n<\/b><\/p>\n<p align=\"center\">[segunda entrega: Escenas III y IV]*<\/p>\n<p align=\"right\"><a title=\"Jambrina\" href=\"http:\/\/www.alfaguara.com\/es\/autor\/luis-garcia-jambrina\/\" target=\"_blank\"><b>Luis Garc\u00eda Jambrina<\/b><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>ESCENA III. CALLE COMPA\u00d1\u00cdA (PLAZA DE SAN BENITO)<\/strong><\/p>\n<p>Cuando UNAMUNO llega a la esquina de la calle Compa\u00f1\u00eda con la plaza de San Benito, sale de \u00e9sta, de golpe, un doble de Unamuno. \u00c9ste al verlo da un respingo, y lo mismo hace el otro. Luego, UNAMUNO lo mira con atenci\u00f3n como si estuviera ante un espejo. Para comprobar si se trata o no de un reflejo, UNAMUNO comienza a hacer gestos y movimientos, que el otro imita simult\u00e1neamente hasta que comete un error, como en la famosa escena de la pel\u00edcula Sopa de ganso, con Groucho y Harpo Marx vestidos con gorro y camis\u00f3n de dormir.<br \/>\nUNAMUNO: (Con gesto triunfal.) \u00a1Te pill\u00e9, maldito impostor!<br \/>\nUNAMUNO DOS: \u00a1\u00bfImpostor, yo?! T\u00fa deliras.<br \/>\nUNAMUNO: S\u00ed, t\u00fa, no te hagas el inocente ahora.<br \/>\nUNAMUNO DOS: Te equivocas.<br \/>\nUNAMUNO: De eso nada. T\u00fa eres el otro.<br \/>\nUNAMUNO DOS: Y t\u00fa el otro del otro, no te digo.<br \/>\nUNAMUNO: No me vengas ahora con juegos de palabras, que a eso no me gana nadie. As\u00ed que ya te puedes ir largando.<br \/>\nUNAMUNO DOS: Y, si no me voy, \u00bfqu\u00e9 me vas a hacer, matarme?<br \/>\nUNAMUNO: (Con gesto amenazador.) Por supuesto, uno de los dos sobra aqu\u00ed. Acabar\u00e9 contigo como Cosme hizo con Dami\u00e1n.<br \/>\nUNAMUNO DOS: Pero \u00bfde qu\u00e9 Cosme hablas?<br \/>\nUNAMUNO: Del protagonista de mi obra El otro. \u00a1Ves c\u00f3mo no te enteras! \u00bfY eres t\u00fa el que se quiere hacerse pasar por m\u00ed? Al menos deber\u00edas haberte le\u00eddo mis obras; mis obras son mi biograf\u00eda.<br \/>\nUNAMUNO DOS: Es que yo no soy el que t\u00fa eres, ni el que t\u00fa crees ser, ni el que los dem\u00e1s creen que eres, ni el que quisieras ser, sino uno de esos Unamunos que pudieron ser y no fueron, o, como t\u00fa sueles decir, uno de tus yos ex-futuros.<br \/>\nUNAMUNO: (Complacido.) Veo que al menos eso te lo has aprendido.<br \/>\nUNAMUNO DOS: \u00a1Qu\u00e9 remedio me queda, si quiero llegar a existir! Pero \u00a1menudo trabalenguas!<br \/>\nUNAMUNO: \u00bfY bien\u2026?<br \/>\nUNAMUNO DOS: \u00bfC\u00f3mo que y bien\u2026?<br \/>\nUNAMUNO: Que qu\u00e9 deseas de m\u00ed.<br \/>\nUNAMUNO DOS: Pues que me des una oportunidad de ser alguien.<br \/>\nUNAMUNO: Me temo que ya es tarde para eso.<br \/>\nUNAMUNO DOS: (Contrariado.) \u00bfQu\u00e9 quieres decir?<br \/>\nUNAMUNO: Que yo ya estoy muerto.<br \/>\nUNAMUNO DOS: (Sorprendido.) \u00a1\u00bfMuerto?! Entonces, \u00bfqu\u00e9 haces aqu\u00ed?<br \/>\nUNAMUNO: Tan s\u00f3lo estoy de visita en la ciudad, despu\u00e9s de m\u00e1s de setenta y cinco a\u00f1os de pudrirme en un nicho del cementerio.<br \/>\nUNAMUNO DOS: O sea, que has resucitado.<br \/>\nUNAMUNO: Yo no dir\u00eda tanto.<br \/>\nUNAMUNO DOS: \u00bfAcaso tienes que irte otra vez?<br \/>\nUNAMUNO: Dentro de nada; me queda poco tiempo.<br \/>\nUNAMUNO DOS: En ese caso, me quedar\u00e9 ocupando tu lugar.<br \/>\nUNAMUNO: Ni hablar; t\u00fa te vienes conmigo, que para eso tengo derecho sobre ti.<br \/>\nUNAMUNO DOS: Eso no es justo, yo tambi\u00e9n tengo derecho a existir.<br \/>\nUNAMUNO: Por encima de mi cad\u00e1ver, (corrigi\u00e9ndose) quiero decir, no sin m\u00ed.<br \/>\nUNAMUNO DOS: Comprendo que no te agrade eso de estar muerto. Pero t\u00fa sabes mejor que nadie que lo peor que le puede pasar a uno es no llegar a ser.<br \/>\nUNAMUNO: No, lo peor es no poder ser siempre uno y el mismo, o tener que dejar de ser, sobre todo cuando te ves desplazado por otro.<br \/>\nUNAMUNO DOS: Ya estamos otra vez con el dichoso \u201cotro\u201d. Menuda obsesi\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 me ves como a un rival? Al fin y al cabo, somos ramas del mismo \u00e1rbol.<br \/>\nUNAMUNO: \u00bfAcaso no sabes que la mayor rivalidad es la que se da entre hermanos? Recuerda el caso de Ca\u00edn y Abel.<br \/>\nUNAMUNO DOS: \u00bfTe refieres a Abel S\u00e1nchez?<br \/>\nUNAMUNO: M\u00e1s bien estaba pensando en el hijo de Ad\u00e1n y Eva, pero si lo prefieres\u2026<br \/>\nUNAMUNO DOS: \u00bfY qu\u00e9 me dices de tu hermano F\u00e9lix, \u00e9se que tanto se parec\u00eda a ti?<br \/>\nUNAMUNO: Yo era m\u00e1s alto y, desde luego, m\u00e1s inteligente.<br \/>\nUNAMUNO DOS: As\u00ed y todo\u2026<br \/>\nUNAMUNO: (Interrumpiendo.) Te ruego que no toques ese tema.<br \/>\nUNAMUNO DOS: Ya veo que he puesto el dedo en la llaga.<br \/>\nUNAMUNO: (Amenazador.) Como sigas por ah\u00ed, voy a ser yo el que te ponga la mano entera encima.<br \/>\nUNAMUNO DOS: (Desafiante.) Te mueres de ganas de matarme, \u00bfverdad?<br \/>\nUNAMUNO: No creo que haga falta.<br \/>\nUNAMUNO DOS: \u00bfPor qu\u00e9 lo dices?<br \/>\nUNAMUNO: Seg\u00fan una tradici\u00f3n germ\u00e1nica, el hecho de encontrarte con tu doble es presagio de muerte inminente.<br \/>\nUNAMUNO DOS: Pero t\u00fa ya est\u00e1s muerto.<br \/>\nUNAMUNO: Entonces, ya sabes lo que te espera.<br \/>\nUNAMUNO DOS: (Con gesto amenazador.) Eso habr\u00e1 que verlo.<br \/>\nCuando parecen a punto de enzarzarse en una pelea, entra en escena un doble femenino de UNAMUNO, que se dispone a separarlos. Los otros dos la miran perplejos y sorprendidos.<br \/>\nUNAMUNO TRES: Alto ah\u00ed. Los dos sois unos farsantes; yo soy el aut\u00e9ntico Unamuno.<br \/>\nUNAMUNO: \u00a1\u00bfT\u00fa?! \u00a1Y qu\u00e9 m\u00e1s!<br \/>\nUNAMUNO TRES: Yo, s\u00ed, \u00bfo es que te pensabas que, entre tus m\u00faltiples yos presentes, pasados y futuros, no hab\u00eda ninguno femenino?<br \/>\nUNAMUNO DOS: No le hagas caso; seguramente se trata del diablo, que viene a tentarte, ya sabes lo mucho que le gusta travestirse.<br \/>\nUNAMUNO: Pues conmigo va apa\u00f1ado.<br \/>\nUNAMUNO TRES: No seas tan arrogante, que torres m\u00e1s altas han ca\u00eddo.<br \/>\nUNAMUNO: Eso ya lo veremos.<br \/>\nUNAMUNO DOS: (Alej\u00e1ndose de all\u00ed.) Bueno, yo me largo.<br \/>\nUNAMUNO: (Gritando hacia \u00e9l.) No huyas, cobarde. Para una vez que pod\u00edas hacer algo\u2026<br \/>\nUNAMUNO TRES: Mejor as\u00ed; ahora s\u00f3lo quedamos t\u00fa y yo.<br \/>\nUNAMUNO: \u00bfSe puede saber qu\u00e9 pretendes?<br \/>\nUNAMUNO TRES: Que me des cancha.<br \/>\nUNAMUNO: \u00a1\u00bfQu\u00e9 demonios significa eso?!<br \/>\nUNAMUNO TRES: Que quiero ser t\u00fa, (corrigi\u00e9ndose) quiero decir yo.<br \/>\nUNAMUNO: \u00bfY por qu\u00e9 diablos me lo pides a m\u00ed? \u00bfSoy yo acaso el responsable de la identidad de los dem\u00e1s? Que cada uno se busque la suya.<br \/>\nUNAMUNO TRES: \u00bfY t\u00fa, acaso no prefieres seguir viviendo como mujer a permanecer muerto como hombre?<br \/>\nUNAMUNO: \u00bfDe qu\u00e9 le sirve a un hombre ganar la vida eterna si, a cambio, pierde su alma?<br \/>\nUNAMUNO TRES: \u00bfY de qu\u00e9 le sirve conservar su alma si no puede alcanzar la vida eterna?<br \/>\nUNAMUNO: Vade retro.<br \/>\nUNAMUNO TRES: De esa forma ser\u00edas tan sabio como el viejo Tiresias, que, como sabes, tuvo el privilegio de encarnar los dos sexos a lo largo de su vida; y, de paso, yo podr\u00eda redimirte de tu machismo y de tu mala imagen entre las mujeres.<br \/>\nUNAMUNO: (Entrecruzando los dos \u00edndices para formar una cruz.) Ap\u00e1rtate de m\u00ed, Satan\u00e1s.<br \/>\nUNAMUNO TRES: \u00bfPor qu\u00e9 te resistes? No puedes evitarlo. Est\u00e1 escrito en tu nombre, que es tambi\u00e9n el m\u00edo: unamon\u00e1monos, un\u00e1monos en uno, una y uno, Unamuno.<br \/>\nUNAMUNO: (Cada vez m\u00e1s aterrado.) \u00a1No, eso nunca! \u00a1Antes la muerte!<br \/>\nUNAMUNO TRES: (Acerc\u00e1ndose a \u00e9l, con voz insinuante.) \u00bfEst\u00e1s seguro de lo que dices? Mira que luego ya no habr\u00e1 vuelta atr\u00e1s.<br \/>\nUNAMUNO: (Haciendo en el aire la se\u00f1al de la cruz.) Yo te conjuro en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo.<br \/>\nCuando termina el conjuro, UNAMUNO TRES se paraliza, y as\u00ed se quedar\u00e1 hasta que todos se hayan ido.<br \/>\nUNAMUNO: (Felizmente aliviado.) \u00a1Benditas palabras! (Dirigi\u00e9ndose al p\u00fablico asistente.) Y ahora, con su permiso, dirij\u00e1monos a la antigua casa rectoral, que se me hace tarde.<br \/>\nUNAMUNO comienza a caminar, de forma decidida, hacia el lugar indicado, tal vez haciendo un peque\u00f1o rodeo para evitar la congesti\u00f3n de la calle Libreros.<\/p>\n<p>(TRANSICI\u00d3N)<\/p>\n<p>UNAMUNO TRES: (Saliendo de su inmovilidad.) Pero \u00a1eh, oigan, no me dejen aqu\u00ed, como si fuera una estatua viviente, que una no es de piedra!<br \/>\nDurante el breve trayecto, ser\u00e1 ella la encargada de entretener a los espectadores con algunos comentarios y an\u00e9cdotas. Algo as\u00ed:<br \/>\nUNAMUNO TRES: (Quit\u00e1ndose el disfraz de Unamuno.) S\u00ed, ya s\u00e9 que piensan que soy el demonio. En realidad, soy los tres enemigos del alma, que son el mundo, el demonio y la carne, los tres en uno, o en una, como prefieran. Mi misi\u00f3n era seducir (haciendo un gesto hacia UNAMUNO) a ese hombre. Pero no hay manera, y menos delante de todos ustedes. Es totalmente insobornable e incorruptible, un hombre de principios, s\u00ed, se\u00f1or, de los que ya no quedan. Nunca se dej\u00f3 tentar ni sobornar, ni siquiera cuando fue rector, concejal, diputado o Presidente del Consejo de Instrucci\u00f3n P\u00fablica. Todo un ejemplo para nuestros pol\u00edticos de ahora, \u00bfno les parece? Siempre se ha dicho que era una persona muy mirada con el dinero, y qui\u00e9n no, con una prole tan grande como la suya que alimentar. Pero lo cierto es que nunca ambicion\u00f3 riquezas ni hizo nada para conseguirlas. Y, si hubiera querido, tampoco le habr\u00edan faltado las mujeres, pues ten\u00eda muchas admiradoras, dentro y fuera de Espa\u00f1a, a las que no s\u00f3lo les encantaban sus escritos, sino tambi\u00e9n su aspecto y su valent\u00eda y su car\u00e1cter un tanto estrafalario. Sin embargo, \u00e9l siempre le fue fiel a su esposa, de pensamiento y obra, puedo dar fe de ello. De modo que, para tratar de confundirlo, no se me ocurri\u00f3 otra cosa que disfrazarme de Unamuno, pues est\u00e1 visto que el egocentrismo y la soberbia eran su \u00fanica debilidad, y el miedo a que pudiera existir un doble de s\u00ed mismo, su principal tal\u00f3n de Aquiles. (UNAMUNO se vuelve y la mira, desde donde est\u00e1, con cara de pocos amigos.) Pero, como ya han comprobado, no me ha servido de nada. As\u00ed que lo mejor ser\u00e1 que me vaya, no sea que vuelva a conjurarme. Y ustedes, sigan acompa\u00f1\u00e1ndolo y no lo pierdan de vista, que con este hombre nunca se sabe.<br \/>\nUNAMUNO TRES se va.<\/p>\n<p>ESCENA IV. EN EL ENTORNO DE LA CASA-MUSEO Y LA UNIVERSIDAD<\/p>\n<p>UNAMUNO se detiene un momento, pensativo, frente a la fachada de la antigua casa rectoral (ahora casa-museo). Por razones de espacio y de movilidad, despu\u00e9s se dirige al Patio de Escuelas Menores o, si se considera necesario, por la calle Calder\u00f3n de la Barca, a la plaza Juan XXIII, siempre a la vista de la casa rectoral.<br \/>\nUNAMUNO: (Se\u00f1alando hacia la casa rectoral, al p\u00fablico.) \u00bfSe han fijado en la casa rectoral? Ahora la han convertido en una casa-museo, o mausoleo m\u00e1s bien, dedicada a mi persona, signo inequ\u00edvoco de que estoy muerto. Lo que dar\u00eda ahora por volver a ella y a la \u00e9poca en que fui rector, nada menos que quince a\u00f1os, desde 1900 hasta 1914, cuando fui injustamente destituido por el ministro de Instrucci\u00f3n P\u00fablica. Sin duda, fue el per\u00edodo m\u00e1s fruct\u00edfero de mi vida. No s\u00e9 c\u00f3mo ten\u00eda tiempo para hacer tantas cosas: las clases, las gestiones, los viajes, las conferencias y, claro est\u00e1, los poemas, las ensayos, las novelas, las obras de teatro, los art\u00edculos, las cartas\u2026<br \/>\nEn ese momento se detiene frente a UNAMUNO un hombre de aspecto anodino y vestido de forma anticuada.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: \u00bfQu\u00e9 tal, don Miguel? \u00bfNo me reconoce?<br \/>\nUNAMUNO: (Tras acercarse un poco a \u00e9l y mirarlo con atenci\u00f3n.) Lo siento, pero no caigo.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: Soy yo, Augusto P\u00e9rez, el protagonista de Niebla.<br \/>\nUNAMUNO: (Gratamente sorprendido.) \u00a1Eres Augusto, es verdad! Pero te noto muy cambiado.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: Ya sabe que cuando un escritor publica una novela o consigue que se estrene una de sus obras de teatro, los personajes dejan de pertenecerle, si es que alguna vez le pertenecieron, y m\u00e1s si ya han caducado sus derechos autor, como es su caso\u2026<br \/>\nUNAMUNO: (Desconcertado.) \u00a1\u00bfC\u00f3mo dice?!<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: Lo que quiero decir es que los personajes pasan a formar parte de los lectores, que luego los moldean a su antojo.<br \/>\nUNAMUNO: Pero yo cre\u00eda que hab\u00edas muerto.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: \u00a1\u00bfMuerto yo?!<br \/>\nUNAMUNO: Yo mismo te mat\u00e9 al final de Niebla, \u00bfno lo recuerdas?<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: De eso nada. Fui yo el que se suicid\u00f3 despu\u00e9s de hablar con usted en su despacho de la casa rectoral, \u00bfo es que lo ha olvidado? De todas formas, y como usted mismo puede comprobar, sigo vivo. Y es que, cuando se tiene la dicha de nacer personaje como yo, se r\u00ede uno de la muerte, pues \u00a1no se puede ya morir!<br \/>\nUNAMUNO: Pues bien que te rebelaste contra m\u00ed cuando te confes\u00e9 que eras un mero ente de ficci\u00f3n.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: Entonces yo no sab\u00eda que, en realidad, me estaba haciendo usted un favor, que, cre\u00e1ndome personaje, y personaje autoconsciente adem\u00e1s, me estaba dando la oportunidad de ser inmortal. Esa s\u00ed que es una buena paradoja, \u00bfno le parece? El artista, el escritor, el creador morir\u00e1 tarde o temprano; pero su obra, su personaje, su criatura, no.<br \/>\nUNAMUNO parece cada vez m\u00e1s afectado.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: (D\u00e1ndose cuenta por fin de lo que pasa.) Oh, vaya, lo siento. No sab\u00eda que\u2026<br \/>\nUNAMUNO: No, no se preocupe, lo tengo ya muy asumido.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: Perm\u00edtame que le d\u00e9, personalmente, mis condolencias, aunque sea con retraso.<br \/>\nUNAMUNO: Se lo agradezco, pero preferir\u00eda que habl\u00e1ramos de otro tema.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: De todas formas, no todo est\u00e1 perdido.<br \/>\nUNAMUNO: \u00bfA qu\u00e9 se refiere?<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: Usted mismo dijo muchas veces que don Quijote y Sancho ten\u00edan m\u00e1s realidad hist\u00f3rica que Cervantes, \u00bfno es cierto? (UNAMUNO asiente.) Y que no fue Shakespeare el que cre\u00f3 a Macbeth y Hamlet y el rey Lear y Fatstaff y Otelo\u2026, sino estos a \u00e9l, \u00bfno es verdad? (UNAMUNO vuelve a asentir.) De modo que si usted existe todav\u00eda, quiero decir que si usted est\u00e1 hoy aqu\u00ed, hablando conmigo y pase\u00e1ndose por Salamanca, es precisamente gracias a m\u00ed.<br \/>\nUNAMUNO: \u00a1\u00bfA ti?!<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: A m\u00ed, s\u00ed, y a don Manuel Bueno, y a \u00c1ngela Carballino, y a la t\u00eda Tula, y a Abel S\u00e1nchez y a todos esos personajes que en su d\u00eda nacieron de usted o a trav\u00e9s de usted. Porque, en definitiva, Unamuno es hijo de sus obras m\u00e1s que ellas de Unamuno, \u00bfno es as\u00ed?<br \/>\nUNAMUNO: En efecto, aunque eso no quiere decir que yo no haya hecho nada ni haya tenido ning\u00fan m\u00e9rito.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: Por supuesto que s\u00ed, faltar\u00eda m\u00e1s.<br \/>\nUNAMUNO: Entonces, tal vez tenga raz\u00f3n.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: \u00bfQui\u00e9n, usted o yo?<br \/>\nUNAMUNO: En este caso, los dos.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: Quedamos, pues, en que, gracias a nosotros, sus personajes, y, desde luego, a sus lectores, que son los que, al fin y al cabo, nos mantienen vivos, usted puede seguir existiendo, aunque s\u00f3lo sea como un ente de ficci\u00f3n.<br \/>\nUNAMUNO: \u00a1Un momento, eso s\u00ed que no!<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: (A punto ya de perder la paciencia.) \u00bfY por qu\u00e9 no, si se puede saber?<br \/>\nUNAMUNO: Porque yo siempre dije que quer\u00eda ser inmortal, pero con mi misma identidad, y no como me conciban o me imaginen los dem\u00e1s.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: Lo siento, pero no se puede tener todo. Yo mismo\u2026<br \/>\nUNAMUNO: (Interrumpi\u00e9ndolo.) Por favor, no compare.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: Oiga, sin faltar.<br \/>\nUNAMUNO: \u00a1Yo soy Miguel de Unamuno!<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: Nadie es perfecto.<br \/>\nUNAMUNO: Diga usted lo que quiera, pero por ah\u00ed no paso.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: \u00a1Y qui\u00e9n le dice a usted que ahora no est\u00e1 siendo so\u00f1ado o imaginado por alguien, tal vez por un escritor actual!<br \/>\nUNAMUNO: \u00a1\u00bfQui\u00e9n, yo?! Nadie se atrever\u00eda a tanto. Yo soy mucho personaje, mucho Unamuno, como para permitir que un escritor del tres al cuarto venga a meterme mano.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: Pues no s\u00e9 por qu\u00e9 me da a m\u00ed en la nariz que eso mismo es lo que ahora est\u00e1 sucediendo, y conste que hablo por experiencia.<br \/>\nUNAMUNO: Si fuera as\u00ed, siempre podr\u00eda rebelarme contra mi supuesto autor, como hizo usted conmigo, \u00bfno le parece?<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: Supongo que eso es lo que \u00e9l estar\u00e1 esperando que usted haga, dado que lo conoce; de modo que tratar\u00e1 de adelantarse a sus prop\u00f3sitos.<br \/>\nUNAMUNO: (Cada vez m\u00e1s enfurru\u00f1ado.) Est\u00e1 bien; dej\u00e9moslo estar. No quiero hablar m\u00e1s del asunto.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: Me temo que lo que usted quiere es hacer huelga de silencio, para que el autor de estos di\u00e1logos o \u201ccontradi\u00e1logos\u201d, pues usted siempre habla a la contra, no pueda seguir escribiendo sus r\u00e9plicas, y eso se llama sabotaje literario.<br \/>\nUNAMUNO no dice nada. Por el gesto, resulta evidente que le est\u00e1 costando mucho morderse la lengua. Como consecuencia, se produce una pausa embarazosa.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: (Como quien no quiere la cosa.) Bueno, \u00bfy qu\u00e9, qu\u00e9 tal le ha ido en el otro mundo?<br \/>\nUNAMUNO: \u00bfA qu\u00e9 mundo se refiere? \u00bfEs que cree acaso que hay m\u00e1s de uno?<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: Al de despu\u00e9s de la tumba.<br \/>\nUNAMUNO: Es m\u00e1s o menos el mismo que el de antes de la cuna.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: Pues estar\u00e1 usted a sus anchas all\u00ed. Siempre dijo que le gustar\u00eda volver al seno materno, a su oscuridad, a su silencio, a su quietud.<br \/>\nUNAMUNO: Demasiada quietud, la verdad.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: Ya lo creo.<br \/>\nUNAMUNO: Por otra parte, la oscuridad no me importa, pero eso de no poder hablar lo llevo muy mal.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: (Con cierta sorna.) Lo comprendo muy bien. Y, por cierto, \u00bfqu\u00e9 est\u00e1 haciendo hoy por aqu\u00ed?<br \/>\nUNAMUNO: Pues ya ve, me apetec\u00eda dar una vuelta por Salamanca, enterarme de c\u00f3mo iba todo, comprobar que a\u00fan se me recordaba y (con iron\u00eda) que mis personajes segu\u00edan vivos.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: Pues s\u00ed, vivitos y coleando, no como otros.<br \/>\nUNAMUNO: Le he dicho que no saque m\u00e1s el tema.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: Ha sido usted el que empez\u00f3.<br \/>\nUNAMUNO: De eso nada, fue usted con su pregunta capciosa.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: M\u00e1s bien usted, con sus iron\u00edas y su retint\u00edn.<br \/>\nUNAMUNO: Es usted un personaje insoportable.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: Pues de casta le viene al galgo y de tal palo tal astilla.<br \/>\nUNAMUNO: \u00a1Mentira! Yo no le ense\u00f1\u00e9 a usted a hablar con frases hechas.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: (Con tono de burla.) No, lo suyo son las contradicciones y las paradojas. \u00bfY sabe lo que le digo? Que me r\u00edo yo de sus paradojas. Se ha pasado media vida devan\u00e1ndolas, pero luego, a la hora de la verdad, es incapaz de ser coherente con ellas.<br \/>\nUNAMUNO: (Muy enfadado.) No aguanto m\u00e1s, yo me largo.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: Me parece muy bien.<br \/>\nUNAMUNO: Y le advierto que esta vez podr\u00eda ser para siempre.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ: Por m\u00ed, como si no vuelve.<br \/>\nUNAMUNO se va, muy digno y sin decir nada, hacia la plaza de Anaya.<\/p>\n<p>(TRANSICI\u00d3N)<\/p>\n<p>AUGUSTO P\u00c9REZ: (A UNAMUNO, gritando.) Tampoco hace falta ponerse as\u00ed. (Al p\u00fablico.) Y ustedes, \u00bfa qu\u00e9 esperan para ponerse en marcha? (Conduci\u00e9ndolos hacia donde se dirige UNAMUNO.) La verdad es que este hombre no aguanta una sola cr\u00edtica. Ya s\u00e9 que he sido un poco duro con \u00e9l, lo reconozco, pero es que me saca de quicio ese esp\u00edritu tan contradictorio que tiene. Y ustedes, por favor, (apremi\u00e1ndolos) vayan corriendo tras \u00e9l, no sea que est\u00e9 pensando en cometer alguna tonter\u00eda. Es tan cabezota que, con tal de llevarle la contraria al autor de estos di\u00e1logos, es capaz de suicidarse, es un decir, y terminar con todo esto de una vez, si lo sabr\u00e9 yo, que soy sangre de su sangre. (A la vista de UNAMUNO, que se ha sentado en un banco o en las escaleras del palacio de Anaya, cabizbajo y pensativo. Con alivio.) Menos mal, ah\u00ed est\u00e1. Bueno, yo les dejo, que no tengo ganas de volver a discutir con \u00e9l. (Haciendo un gesto hacia donde est\u00e1 UNAMUNO.) Por favor, ac\u00e9rquense a ver qu\u00e9 le pasa y, bajo ning\u00fan concepto, le lleven la contraria, que ya saben c\u00f3mo se las gasta, sobre todo cuando lo hieren en su orgullo.<br \/>\nAUGUSTO P\u00c9REZ se va.<br \/>\n* El texto completo consta de 5 escenas, que nosotros ofrecemos en tres partes.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PASEO FANTASMAL POR SALAMANCA CON DON MIGUEL DE UNAMUNO [segunda entrega: Escenas III y IV]* Luis Garc\u00eda Jambrina &nbsp; ESCENA III. CALLE COMPA\u00d1\u00cdA (PLAZA DE SAN BENITO) Cuando UNAMUNO llega a la esquina de la calle Compa\u00f1\u00eda con la plaza de San Benito, sale de \u00e9sta, de golpe, un doble de Unamuno. \u00c9ste al verlo da un respingo, y lo mismo hace el otro. Luego, UNAMUNO lo mira con atenci\u00f3n como si estuviera ante un espejo. Para comprobar si se trata o no de un reflejo, UNAMUNO comienza a hacer gestos y movimientos, que el otro imita simult\u00e1neamente hasta que comete un error, como en la famosa escena de la pel\u00edcula Sopa de ganso, con Groucho y Harpo Marx vestidos con gorro y camis\u00f3n de dormir. UNAMUNO: (Con gesto triunfal.) \u00a1Te pill\u00e9, maldito impostor! UNAMUNO DOS: \u00a1\u00bfImpostor, yo?! T\u00fa deliras. UNAMUNO: S\u00ed, t\u00fa, no te hagas el inocente ahora. UNAMUNO DOS: Te equivocas. UNAMUNO: De eso nada. T\u00fa eres el otro. UNAMUNO DOS: Y t\u00fa el otro del otro, no te digo. UNAMUNO: No me vengas ahora con juegos de palabras, que a eso no me gana nadie. As\u00ed que ya te puedes ir largando. 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