{"id":1476,"date":"2013-04-21T19:41:53","date_gmt":"2013-04-21T19:41:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=1476"},"modified":"2013-05-21T10:34:28","modified_gmt":"2013-05-21T10:34:28","slug":"pobre-espana","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=1476","title":{"rendered":"\u00a1Pobre Espa\u00f1a!"},"content":{"rendered":"<p><b>\u00a1Pobre Espa\u00f1a! <b>(<\/b>selecci\u00f3n de<b> <\/b>Jairo Cubas Alvear*)<br \/>\n<\/b><\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/GALDOS.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"wp-image-1477 alignleft\" alt=\"GALDOS\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/GALDOS.jpg\" width=\"266\" height=\"362\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/GALDOS.jpg 1174w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/GALDOS-242x330.jpg 242w\" sizes=\"(max-width: 266px) 100vw, 266px\" \/><\/a><\/p>\n<p><i>* Jairo Cubas Alvear, en la actualidad ejerce de profesor de\u00a0 bachillerato en un decadente pueblecito de la meseta castellana, cuyo nombre no hace ahora al caso. Desde hace a\u00f1os, con vistas \u2013dice\u2013 su tesis doctoral, est\u00e1 trabajando en La imagen de Espa\u00f1a en la obra de sus escritores (desde la Edad media hasta nuestros d\u00edas). De vez en cuando pasa por Valladolid, me llama y quedamos para cenar y para recordar viejos tiempos, visitando los garitos que el paso del tiempo (gran censor e inquisidor general implacable) ha conservado. Nuestros encuentros comienzan siempre con mi pregunta sobre la marcha de su tesis. Siempre tambi\u00e9n, la respuesta es la misma: \u00abla tengo en el saco\u00bb. Y dicho esto, cambia inequ\u00edvocamente de conversaci\u00f3n. De vez en cuando, me manda ciertos papeles de muy distinta extensi\u00f3n, inconexos unos con otros, en los que se pueden leer textos enjundiosos, fruto de sus muchas y aprovechadas lecturas, pero sin una sola l\u00ednea propia. Todos, aunque de diferente extensi\u00f3n y de variada procedencia, \u00a0llevan el mismo encabezamiento: \u00ab\u00a1Pobre Espa\u00f1a!\u00bb. \u00a0Como empiezo a dudar, tras m\u00e1s de 15 a\u00f1os, de que su tesis vea alguna vez la luz, me animo a ejercer de amanuense para la antolog\u00eda de la que Jairo me ha ido haciendo depositario. <\/i><\/p>\n<p><b>\u00a0I.- \u00a1Buena nube de langosta te ha\u00a0 ca\u00eddo!<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p>Al llegar nosotros al ejido, que anta\u00f1o debi\u00f3 de ser Eras de Madrid, vimos tan s\u00f3lo unos hombres que machacaban ca\u00f1as para tejer ca\u00f1izos de cielo raso. Nos entreten\u00edamos en contemplar aquella ruda faena cuando Casianilla, mirando al cielo, exclam\u00f3 asustada: \u00ab\u00a1Cristo bendito! \u00bfNo ves el sin fin de aves que giran en el aire trazando c\u00edrculos con aleteo y greguer\u00eda infernal? Parece que bajan hacia nosotros. \u00bfSer\u00e1n estas las brujas, que de d\u00eda vienen a reconocer el lugar donde han de reunirse por la noche en juntas y concilios demon\u00edacos?\u00bb.<\/p>\n<p>Alc\u00e9 yo mis ojos al cielo y dije a mi amiga: \u00abNo son brujas, Casiana. Son las Ef\u00e9meras , esp\u00edritus mensajeros de lo que en el mundo llamamos la Actualidad. Traen y llevan el suceso del d\u00eda. Aqu\u00ed se congregan sin duda para distribuirse el traba jo y ver a d\u00f3nde transmiten sus raudas informaciones. No tengas miedo, que aunque algunas veces son portadoras de mentirijillas o falsedades inocentes, no hacen da\u00f1o a los mortales, sino antes bien los entretienen y halagan. \u00bfVes c\u00f3mo abaten el vuelo, acerc\u00e1ndose cada vez m\u00e1s a nosotros? Parece que quieren conversaci\u00f3n. Has de saber, hija m\u00eda, que son muy traviesas y habladoras\u00bb.<\/p>\n<p>Gradualmente descend\u00edan las s\u00edlfides en su giro vertiginoso, y nos aturd\u00edan con aquel rumor, que no s\u00e9 si era ch\u00e1chara o graznido, bullanga de risas o estridentes exclamaciones de alegr\u00eda burlesca. Con r\u00e1pida inspiraci\u00f3n ped\u00ed a los tejedores de ca\u00f1izo que nos prestasen dos ca\u00f1as, y pertrechados Casiana y yo con estas inocentes armas acometimos a ca\u00f1azo limpio a las Ef\u00e9meras , cuando ya pasaban rozando nuestras cabezas.<\/p>\n<p>Por fin logr\u00e9 atrapar a una, cogi\u00e9ndola por la t\u00fa nica, y la traje al suelo. Era lind\u00edsima, sus mejilla s coloradas echaban fuego, sus ojos luz, sus cabellos negros y rizados delataban las manos del viento juguet\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfDe d\u00f3nde vienes t\u00fa? -le dije-. \u00bfHas visto entrar en Espa\u00f1a muchos frailes?<\/p>\n<p>-S\u00ed, se\u00f1or don Tito -respondi\u00f3 ella con amable donosura-. Yo pertenezco al grupo C\u00e9firo , y trabajo en la parte de los aires que ustedes llaman Noroeste. En Coru\u00f1a vi entrar una partida de hombrachos vestidos de estame\u00f1a y con unas correas llenas de nudos. Eran franciscanos. Llegaron en un vapor. Salieron a recibirles muchos se\u00f1ores beatos, y las damas p\u00edas les enviaron a su alojamiento jamones y tortas de dulce. Al d\u00eda siguiente desembarc\u00f3 otra caterva de frailes, con diferentes vestiduras, y marcharon a Santiago llamados por el Arzobispo, que les ten\u00eda dispuesto un hermos\u00edsimo convento. Mi hermana, que estaba en Vigo vi\u00e9ndoles venir, presenci\u00f3 el desembarco de un porci\u00f3n de gandules que dijeron ser de los de Santo Domingo. Al instante partieron para Pontevedra, donde ya les ten\u00edan apercibida casa c\u00f3moda y mesa bien provista de cuanto Dios cri\u00f3\u00bb.<\/p>\n<p>Casiana logr\u00f3 atrapar otra ninfa, rubia como las espigas, de ojos azules, la cual, antes que la interrogaran, se arranc\u00f3 con esta graciosa respuesta: \u00abYo soy del grupo Boreas, que vosotros dec\u00eds Norte, y en la frontera de Ir\u00fan he visto entrar una patulea sin fin de frailucos. Unos tra\u00edan baberos blancos, melenitas que les tapaban las orejas y sombreros tricornios que parec\u00edan cosa de m\u00e1scara. Dijeron que ven\u00edan a Espa\u00f1a para poner escuelas y ense\u00f1ar a los<\/p>\n<p>Sin necesidad de esgrimir nuestras ca\u00f1as, otras Ef\u00e9meras fueron bajando, alegres y decidoras. Una de ellas, de cabello casta\u00f1o y ojos verdes, ondulan te y saltarina, vestida de t\u00fanica roja, nos dijo: \u00abMi puesto de vigilancia est\u00e1 entre las regiones de Coecias y Apellotes, que es como decir Nordeste y Este. Vi entrar por el golfo de Rosas una barcada de dominicos, y otra de trinitarios, que fueron bien acogidos en la playa y marcharon a ponerse bajo la custodia de los obispos de Gerona y de Vich. Mis hermanas y yo presenciamos en Barcelona la llegada de una banda de capuchinos procerosos, bien cebados y con unas barbas hasta la cintura. Al pasar por la Rambla les arrearon una silba espantosa. Los fraile s barbudos, azuzados por mujeres y chiquillos, tuvieron que buscar refugio en le iglesia del Pino, adonde acudi\u00f3 el Gobernador con polic\u00eda para sacarlos de aquel trance y llevarles con mucho mimo al Palacio episcopal. El se\u00f1or Prelado, despu\u00e9s de tenerlo s varios d\u00edas en su casa a mesa y mantel, les aloj\u00f3 sol\u00edcito en varios conventos de Catalu\u00f1a\u00bb.<\/p>\n<p>Otra de las mensajeritas a\u00e9reas nos cont\u00f3 que en Tortosa dieron fondo unos benedictinos jacarandosos que, seg\u00fan se dijo, ven\u00edan a montar en Tarragona f\u00e1bricas de licores tan ricos y celebrados como los que en Francia elaboraban&#8230; Compadeci\u00f3 seguidamente una nueva Ef\u00e9mera de t\u00fanico negro recamado de oro, quien, despu\u00e9s de declarar que ven\u00eda de la regi\u00f3n del Eurus (Sudoeste), nos inform\u00f3 de que en Cartagena hab\u00edan penetrado mesnadas de agustinos-recoletos, los cuales tomaron al punto el caminito de Orihuela, donde el Obispo les ten\u00eda prevenido un holgado monasterio. All\u00ed se instalaron todos los que en \u00e9l cab\u00edan. Los dem\u00e1s recibieron albergue en el Seminario, hasta que se les habilitara definitiva vivienda en un convento de Alicante. A\u00f1adi\u00f3 la informadora que, tras de los agustinos recoletos, lleg\u00f3 un nutrido cargamento de los frailecitos de babero y tricornio. Parte de estos quedaron en Cartagena, bajo la tutela y amparo de una junta de damas sumamente p\u00edas y rezadoras, y los otros tomaron el tren para irse a Murcia, pues all\u00ed les esperaban con los brazos abiertos individuos del Comit\u00e9 conservador y el Prelado de la di\u00f3cesis.<\/p>\n<p>Recorriendo el cuadrante hacia la regi\u00f3n Notus enti\u00e9ndase Sur, otra ninfa de los aires, no menos graciosa que sus hermanas y muy bachillera, nos cont\u00f3 que por Almer\u00eda hab\u00eda penetrado un buen golpe de monjas, llamadas descalzas aunque todas llevaban medias y zapatos. Ven\u00edan afligidas del mareo y de la inanici\u00f3n. Pero al punto se las socorri\u00f3 con cuanto pudieran necesitar. Con ellas desembarcaron unos frailucos mal trajeados, desnudos de pie y pierna, si que tambi\u00e9n muertos de hambre. Las esposas del Se\u00f1or [260] encontraron su nido y agasajo en la propia ciudad de Almer\u00eda, y los frailachos se metieron tierra adentro a la querencia del Obispo de Guadix.<\/p>\n<p>Con todo lo referido no es completa la informaci\u00f3n efemer\u00eddea. Yo la resumo y sintetizo, agregando otras noticias y datos que nos dieron las vagarosas hijas del viento. Por Sevilla hubo tambi\u00e9n inundaci\u00f3n de religiosas clarisas; a Valencia llegaron trapenses y pa\u00fales; la frontera de Francia, por Navarra y la Seo de Urgel, dio paso a espesas caravanas de salesianos, premonstratenses, terciarios, redentoristas, adoratrices, trinitarias, capuchinas, ursulinas y otras muchas castas y familias del inmenso mundo mon\u00e1stico. Cuando ya las aladas mensajeras comenzaban a remontarse de nuevo en los aires, apareci\u00f3 la Ef\u00e9mera m\u00eda, la de Tafalla, que en aquella ocasi\u00f3n me pareci\u00f3 capitana de todas ellas, la que al pisar el suelo tomaba apariencias marm\u00f3reas y formas del m\u00e1s puro helenismo. \u00ab\u00bfA d\u00f3nde vais ahora? -le pregunt\u00e9 tembloroso. Ella me contest\u00f3 con suprema tranquilidad: \u00ab<strong>Vamos a llevar por todo el mundo las nuevas de esta plaga de insectos voraces que devastar\u00e1 tu tierra<\/strong>\u00bb.<\/p>\n<blockquote><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aqu\u00ed no reina Alfonso XII sino el bendito San Ignacio, que a mi parecer est\u00e1 en el cielo, sentadito a la \u00a0izquierda de Dios Padre&#8230; Los espa\u00f1oles somos cat\u00f3licos borregos, y s\u00f3lo aspiramos a ser conducidos por el cayado jesu\u00edtico hacia los feraces campos \u00a0de la ignorancia, de la santa ignorancia, que ha venido a ser virtud en quien se cifra la paz y la felicidad de las naciones&#8230; Nos prosternamos, pues, ante \u00a0el negro c\u00edngulo, y rendimos acatamiento al dulc\u00edsimo yugo con que se nos oprime \u00a0<i>ad majorem Dei \u00a0gloriam<\/i>\u00bb.<\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a1Pobre Espa\u00f1a! (selecci\u00f3n de Jairo Cubas Alvear*) * Jairo Cubas Alvear, en la actualidad ejerce de profesor de\u00a0 bachillerato en un decadente pueblecito de la meseta castellana, cuyo nombre no hace ahora al caso. Desde hace a\u00f1os, con vistas \u2013dice\u2013 su tesis doctoral, est\u00e1 trabajando en La imagen de Espa\u00f1a en la obra de sus escritores (desde la Edad media hasta nuestros d\u00edas). De vez en cuando pasa por Valladolid, me llama y quedamos para cenar y para recordar viejos tiempos, visitando los garitos que el paso del tiempo (gran censor e inquisidor general implacable) ha conservado. Nuestros encuentros comienzan siempre con mi pregunta sobre la marcha de su tesis. Siempre tambi\u00e9n, la respuesta es la misma: \u00abla tengo en el saco\u00bb. Y dicho esto, cambia inequ\u00edvocamente de conversaci\u00f3n. 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