{"id":1525,"date":"2013-04-28T18:29:21","date_gmt":"2013-04-28T18:29:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=1525"},"modified":"2013-04-29T00:11:39","modified_gmt":"2013-04-29T00:11:39","slug":"lecturas-de-la-ilegibilidad-del-arte-de-tua-blesa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=1525","title":{"rendered":"Lecturas de la ilegibilidad del arte, de T\u00faa Blesa"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/00003.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-1527 alignleft\" alt=\"00003\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/00003.jpg\" width=\"199\" height=\"199\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/00003.jpg 199w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/00003-50x50.jpg 50w\" sizes=\"(max-width: 199px) 100vw, 199px\" \/><\/a>T\u00faa Blesa, <i>Lecturas de la ilegibilidad del arte<\/i>,\u00a0 Madrid, Delirio, 2012.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La letra del mundo (reciba la etiqueta de novela, de poema, de ensayo o de cualquier otro producto literario convencional) es s\u00f3lo la punta visible de un iceberg de signos ilegibles, cuando no invisibles. La letra del mundo (incluso la m\u00e1s desesperada y tremendista) tranquiliza y sosiega poniendo en pie im\u00e1genes de la realidad que satisfacen la racional necesidad de comprensi\u00f3n y, as\u00ed, a\u00fan cuando dichas im\u00e1genes lo sean de espejos rotos o de laberintos inquietantes, hacen de la realidad un paisaje transitable o, al menos, soportable. Sin embargo, bajo las aguas de la letra, tras la mentira de lo visible, el caos (cuya latencia se hace m\u00e1s\u00a0 amenazadora en ciertos momentos de la historia) alienta en forma de signos cambiantes, amputados, en perpetua metamorfosis.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n occidental nos ha preparado para la lectura de ese vestido racional con el que los siglos han pretendido domesticar el caos y los signos inconexos en los que, escap\u00e1ndose del disfraz de la coherencia,\u00a0 se manifiesta.\u00a0 Y los lectores occidentales, incluso los m\u00e1s avezados, estamos desamparados y perdidos ante ese caos, que nos convierte a todos en analfabetos. S\u00f3lo unos pocos han sabido transitar ese universo ind\u00f3mito. Entre esos pocos, desde luego, se halla T\u00faa Blesa, como muy claramente demuestran su <i>Lecturas de la ilegibilidad del arte<\/i>.<\/p>\n<p>Y no es que T\u00faa Blesa, con este trabajo, pretenda convertirse en zahor\u00ed de todos esos signos que son como efluvios del sinsentido que, enga\u00f1ados en la fantas\u00eda de la coherencia racional, habitamos. T\u00faa Blesa estudia los mecanismos del caos, las recurrencias del sinsentido, las t\u00e9cnicas de todos aquellos que en su terminolog\u00eda han convertido la escritura en una forma de logofagia. Esto, visible ya en sus l\u00facidos an\u00e1lisis de la poes\u00eda del gran Ignacio Prat, en\u00a0 <i>Poeta ludens, <\/i>se hace mucho m\u00e1s claro en <i>Logofagias. Los trazos del silencio<\/i> (Zaragoza: Tr\u00f3pica-Anexos de Tropel\u00edas, 1998).<\/p>\n<p>No resulta complicado descubir en el\u00a0 trabajo\u00a0 de T\u00faa Blesa ni la inteligencia del autor ni su dominio (exquisito, creativo y muy personal) del lenguaje, y sobre todo, el inter\u00e9s por unos textos y por un mundo que se manifiesta en la discontinuidad de unos signos que, emigrantes de cualquier sistema de significaci\u00f3n y de l\u00f3gica, se\u00a0 empe\u00f1an en explotar al m\u00e1ximo la arbitrariedad de su existencia \u2013rotunda y material\u2013 como significante. En el libro de T\u00faa hay una reivindicaci\u00f3n evidente de lo que Margaret Cooter llama \u00abasemic writing\u00bb (http:\/\/margaret-cooter.blogspot.com\/2011_11_01_archive.html).<\/p>\n<p>Final del mito de legibilidad sobre el que se levanta la era Gutenberg (McLuhan), documento de un momento en el que la letra\u00a0 (tras haber saturado todo) est\u00e1 empezando a perder funci\u00f3n significativa para sobrevivir s\u00f3lo en su pura materialidad como \u00abun extra\u00f1o objeto\u00bb m\u00e1s de la realidad que habitamos (p. 12), el arte \u2013al menos el arte de la lucidez no racional (que no es lo mismo que irracional)\u2013 se interesa por la letra, por la escritura, no para decir cosas, sino para poner en evidencia una realidad en la que la escritura (colonizada o esclavizada por la imagen) da paso a la ilegibilidad. Y es que las palabras, cuando se les pregunta algo, suelen responder s\u00f3lo con el silencio.<\/p>\n<p>El libro (compuesto por trabajos sobre los que se sustentan diversos cursos de doctorados dictados por el autor en distintas universidades)\u00a0 consta de tres cap\u00edtulo. El primero, con el t\u00edtulo \u00abEstrategias de ilegibilidad: (re)presentando letras\u00bb (pp. 15 y ss.), responde a la preguntas de si la letra, la escritura, dentro de un objeto art\u00edstico, es s\u00f3lo una representaci\u00f3n ic\u00f3nica o, por el contrario, es algo m\u00e1s: \u00ab\u00bfqu\u00e9 preserva esta escritura que, de uno u otro modo, se encierra en s\u00ed misma, se oculta en pliegues, disemina sus letras por el espacio sin dar lugar a ala palabra?\u00bb (p. 31).\u00a0 Para responder\u00a0 a esta pregunta T\u00faa Blesa nos invita a un recorrido desde\u00a0 Ren\u00e9 Magritte\u00a0 (pasando por Marcel Duchamp) a aquellas obras pl\u00e1sticas en las que la letra, la palabra, todav\u00eda es legible, de modo que el objeto art\u00edstico (cuadro, dibujo, escultura)\u00a0 hasta cierto punto cumple el rol del libro o de la p\u00e1gina, aunque reclame del espectador otra forma de lectura diferente a la del texto (poema, aforismo, relato) y aunque lo legible como significante muchas veces \u00a0resulte en realidad ilegible como significado.<\/p>\n<p>Especial atenci\u00f3n dedica en esta parte al libro <i>Alarma<\/i>, de Ull\u00e1n, que da un paso m\u00e1s, a partir de una textualidad generada por la apropiaci\u00f3n extra\u00f1ada de las palabras de otro y la tachadura, como m\u00e9todo de exploraci\u00f3n de las lecturas latentes, escondidas, censuradas, que anidan en el seno de cualquier texto. En ese camino progresivo hacia la logofagia que gu\u00eda la exploraci\u00f3n de Blesa, \u00a0la siguiente estaci\u00f3n a la que nos conduce su libro sit\u00faa al lector ante ciertos ejercicios pict\u00f3ricos de Ram\u00f3n Bilbao, en quien es la saturaci\u00f3n de palabras sobre el espacio (el exceso de informaci\u00f3n genera ruido) la que acaba convirtiendo la escritura en negaci\u00f3n de otra escritura a la que se superpone, hasta transformar el espacio art\u00edstico en una enorme tachadura, evidencia visual de la distancia que separa el acto de escritura y el acto de lectura. Con un corolario inevitable: la ilegibilidad radical de la escritura en general. En fin, Esther Olondriz\u00a0 y sus cuadros onom\u00e1sticos y su propuesta de la (re)presentaci\u00f3n de la escritura como espacio de la conjetura; Jaume Plensa y sus propuestas (muy pr\u00f3ximas a La Fura des Baus en alguna de sus experimentaciones) en torno a una palabra que no dice nada, porque es s\u00f3lo la gota de agua procedente del primer deshielo de un texto \u2013con Rabelais detr\u00e1s\u2013\u00a0 congelado; Ricardo Calero, que convierte a la naturaleza en coautora de su obra, con su siembra de letras o enterramiento de textos, que es (o simboliza) la muerte de la palabra y, a la vez, su metamorfosis\u00a0 fantasmag\u00f3rica (pp. 54-55); todos ellos, proporcionan al autor de este libro un mapa cuyos puntos de referencia dibujan la conversi\u00f3n de la letra en materia pl\u00e1stica. En perfecta consonancia con el viaje por la experimentaci\u00f3n art\u00edstica que es todo este cap\u00edtulo, el mismo se cierra con una doble constataci\u00f3n (la denuncia del fetichismo que nos lleva a creer que con las palabras dominamos lo que se nombra y la demanda de una nueva ling\u00fc\u00edstica y una nueva semi\u00f3tica) y con un haz interminable de interrogantes que hacen expl\u00edcita la idea de que los discursos sobre las artes no son sino \u00abintentos bald\u00edos\u00bb de trasvasar a conceptos lo que el arte da,\u00a0 y a\u00f1ade el autor: \u00abpienso que la ilegibilidad del\u00a0 arte y de la literatura, las pr\u00e1cticas logof\u00e1gicas, son s\u00f3lo una sin\u00e9cdoque de la ilegibilidad general del arte, que dice c\u00f3mo todo arte es logof\u00e1gico, ilegible\u00bb (p. 64).<\/p>\n<p>La segunda secci\u00f3n del libro lleva el t\u00edtulo de \u00abLibro abierto:\u00a0 libro cerrado\u00bb pone en discusi\u00f3n, a partir de la apelaci\u00f3n a \u00abEl libro de arena\u00bb, de Borges, la linealidad de la escritura y la supuesta secuencialidad de lo escrito, disueltos ambos mitos en un proceso en el que lo escrito se va desvaneciendo conforme es le\u00eddo. Para ello, T\u00faa Blesa analiza en esta parte diversos ejemplos de representaci\u00f3n art\u00edstica del libro con el fin de interpretar los diferentes caminos por los que en el arte de nuestros d\u00edas la letra se convierte en obra.<\/p>\n<p>An\u00e1lisis l\u00facido de una realidad de nuestro presente que, desde luego, trasciende con mucho lo literario, para abarcar todas aquellas transformaciones (art\u00edstica, pero tambi\u00e9n sociol\u00f3gicas, ambientales, educacionales, etc.) que anuncian la era post-Gutenberg, en <i>Lecturas de la ilegibilidad del arte <\/i>\u00a0el inter\u00e9s indagador de T\u00faa Blesa se ci\u00f1e a aquellas manifestaciones del arte visual que recurren a la letra (en secuencias frecuentemene ilegibles), con la finalidad de estudiar su presencia y su funci\u00f3n en el seno de la obra de arte visual. Imagen y palabra: compartida materialidad\u00a0 y arbitrariedad del signo; palabra no escrita, sino representada; representaci\u00f3n verbalizada;\u00a0 barroquismos emergentes de todo aquello que la racionalidad no ha conseguido domesticar.<\/p>\n<p>De ah\u00ed las preguntas a las que las p\u00e1ginas de este libro pretenden (y consiguen) responder: \u00bfpor qu\u00e9 un artista renuncia a representar las cosas de la realidad para re-presentar la escritura, la letra misma? \u00a0J. B.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>T\u00faa Blesa, Lecturas de la ilegibilidad del arte,\u00a0 Madrid, Delirio, 2012. &nbsp; &nbsp; La letra del mundo (reciba la etiqueta de novela, de poema, de ensayo o de cualquier otro producto literario convencional) es s\u00f3lo la punta visible de un iceberg de signos ilegibles, cuando no invisibles. 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La educaci\u00f3n occidental nos ha preparado para la lectura de ese vestido racional con el que los siglos han pretendido domesticar el caos y los signos inconexos en los que, escap\u00e1ndose del disfraz de la coherencia,\u00a0 se manifiesta.\u00a0 Y los lectores occidentales, incluso los m\u00e1s avezados, estamos desamparados y perdidos ante ese caos, que nos convierte a todos en analfabetos. 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