{"id":1586,"date":"2013-04-30T16:35:34","date_gmt":"2013-04-30T16:35:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=1586"},"modified":"2013-05-02T11:33:18","modified_gmt":"2013-05-02T11:33:18","slug":"poesia-habitacion-poesia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=1586","title":{"rendered":"Poes\u00eda Habitaci\u00f3n, Poes\u00eda"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/Miralles.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"wp-image-1587 alignleft\" alt=\"Miralles\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/Miralles.jpg\" width=\"322\" height=\"228\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/Miralles.jpg 4004w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/04\/Miralles-330x233.jpg 330w\" sizes=\"(max-width: 322px) 100vw, 322px\" \/><\/a><strong>Poes\u00eda Habitaci\u00f3n, Poes\u00eda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La poes\u00eda es, as\u00ed lo creo, como la soledad o el desasosiego, un lugar. S\u00ed, una habitaci\u00f3n: lugar donde, y hecho mismo del vivir o habitar. Y es en esa habitaci\u00f3n personal (el ser en lugar y tiempo), donde ese todo que conforma al hombre genera, en determinadas circunstancias, la poes\u00eda. Es ese ser en estado de b\u00fasqueda el que, al pasar sus pensamientos a materia po\u00e9tica, crea un espacio con arquitectura singular (habitaci\u00f3n ya vivienda), donde no s\u00f3lo se abrigar\u00e1, amar\u00e1 o dejar\u00e1 de amar y vivir\u00e1 \u00e9l, sino donde tambi\u00e9n tendr\u00e1n cabida otros hombres, otras miradas; seres de otra pasta, de otro metal o vidrio. Eso que conocemos como empat\u00eda con determinados poetas es la confirmaci\u00f3n de que la arquitectura, habitaci\u00f3n o vivienda creada por el autor re\u00fane las condiciones de habitabilidad que requiere el lector. As\u00ed se entiende que casi toda producci\u00f3n po\u00e9tica, incluso aquella de penosa factura, adocenada o ramplona, encuentre afectos: hay quien disfruta viviendo en la calle, y para otros cualquier portal es un buen sitio donde refugiarse de la lluvia. Nada se puede hacer contra el voluntario chabolismo intelectual, si acaso alzar edificios po\u00e9ticos tan embriagadores y profundos que atraigan desde la fascinaci\u00f3n y la hondura a los habitantes de las \u201ccasas baratas\u201d de la cultura. A sabiendas de que en ning\u00fan edificio de la poes\u00eda, por hermoso que \u00e9ste sea, habitar\u00e1 tanto p\u00fablico como en los estadios de f\u00fatbol o en las procesiones de santos o banderas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De muchas sustancias est\u00e1n hechas las habitaciones de la poes\u00eda, porque \u00e9sta es ese aglutinante \u2013yeso del alma, argamasa del pensamiento\u2013 que ligar\u00e1, para hacer pared o solera, los ladrillos del vivir. Hay habitaciones de luz, de tierra apretada con las manos, y otras hechas de enso\u00f1aciones; tambi\u00e9n de cartoncillo, de oto\u00f1o, de navaja, de pincel, de barra de labios. Pero todas, aun las circulares, siempre han tenido cuatro esquinas: una para mirar el mundo, otra, que suele ser la menos luminosa, para que el hombre se mire por dentro, la tercera es siempre una plaza p\u00fablica, y la cuarta y \u00faltima un rinc\u00f3n donde esconder el dolor y zurcir la soledad; de ah\u00ed que, a veces, en ella se remanen las paredes sin que exista negligencia constructiva, tan s\u00f3lo porque existen las l\u00e1grimas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Tres modelos de poes\u00eda habitaci\u00f3n<\/strong><br \/>\n<strong><br \/>\n*<br \/>\nParcela en blanco (Miralles \u2013 Tagliabue) <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sospecho que en arquitectura la parcela siempre est\u00e1 un d\u00eda antes que el edificio, porque ser\u00eda un caos lo contrario, como lo hubiera sido este mundo (m\u00e1s) si a Dios se le hubiera ocurrido separar los cielos de la tierra sin haber enchufado primero la clavija de la luz para ver lo que hac\u00eda, aunque a saber. Lo cierto es que este \u201cpoema\u201d de Miralles-Tagliabue, no crea las cuatro esquinas, presentes en los tres trabajos, como resultado del quehacer po\u00e9tico; es decir, no crea los cuatro rincones como resultado de la acci\u00f3n o la palabra, que es lo que hacen los poetas de los que hablar\u00e9 despu\u00e9s. Un cuadrado blanco es para ellos el punto de partida. Como si los arquitectos supieran que sin ese m\u00f3dulo de luz plana el hombre no puede ni siquiera so\u00f1ar abrigo alguno, como si supieran que \u00e9se es el m\u00ednimo de luz y sitio para que el edificio de la poes\u00eda se ponga en marcha. Luego -sobre la parcela- los autores compartimentan el \u00e1mbito que ocupa el blanco, lo rasgan y lo articulan para que eso que vengo llamando vida, porque lo es, gire en sus bisagras y se pliegue\u2026, y en ese doblar consiguen que se avengan las paredes hasta hacerse techo, muro de carga o tabiquillo. Y que esos cuatro nortes del primer mirar que hemos llamado parcela se multipliquen en cada vaiv\u00e9n (la vida con sus cosas) haciendo en cada giro, en cada estar, un habit\u00e1culo desde el que \u201cel lector\u201d no s\u00f3lo pueda poner los ojos en el mundo que lo envuelve, sino tambi\u00e9n mirarse con lupa las aristas del alma y limpiarse las heridas que en los ojos quedan despu\u00e9s de ver algunas cosas. Tambi\u00e9n podr\u00e1 relacionarse con los habitantes de los m\u00faltiples espacios donde anidan seres de otro pensar, de otra luz. Este edificio, uno de los m\u00e1s bellos ejemplos de polivalencia formal y conceptual que la poes\u00eda ha dado, bien podr\u00eda ser el paradigma de \u00e1gora de reflexi\u00f3n que tanto necesita la poes\u00eda. No hay moda, no hay doctrina, tan s\u00f3lo un espacio abierto es esta casa. Y c\u00f3mo se agradece que as\u00ed sea.<br \/>\n<strong><br \/>\n*<br \/>\nUna habitaci\u00f3n en lo alto (sor Juana In\u00e9s de la Cruz)<br \/>\n<\/strong><br \/>\nPocos poemas hay en la historia de la literatura tan deslumbrantemente novedosos y adelantados a su tiempo como Primero sue\u00f1o (1685) de sor Juana In\u00e9s de la Cruz. Y en pocos, tambi\u00e9n, aparecen con tanta nitidez y tan precisa delimitaci\u00f3n las cuatro esquinas del habit\u00e1culo donde bulle la poes\u00eda. La monja, atufada de reconvenciones espirituales, cercada y aburrida por una casta de piojosa mediocridad intelectual que le buscaba las cosquillas en el confesionario y, harta hasta la toca de aguantar, decide (prendida en las ondas de la poes\u00eda gongorina, pero alej\u00e1ndose de la rutilante paleta de acuarela del cordob\u00e9s) escribir una grisalla sobrecogedora que nadie le encarga: \u201cno me acuerdo de haber escrito por mi gusto sino un papelillo que llaman El sue\u00f1o\u201d, escribe la monja. En el poema la poetisa busca con la fiebre de la intuici\u00f3n y la serenidad de la raz\u00f3n la comprensi\u00f3n del mundo y del hombre. Pero no s\u00f3lo eso, tambi\u00e9n hay una confesi\u00f3n de derrota hecha en el espacio que abarca desde el ocaso hasta el rayar del d\u00eda. Y es el alma (pir\u00e1mide de sombra) aqu\u00ed, la que al ascender hacia la luz desde su \u201cfunesta\u201d negrura se cruza con la luz bajante (pir\u00e1mide de luz); y en ese contacto \u00edntimo de luz y sombra aparecen en maridaje, tal como se ven en algunos obeliscos egipcios, las dos pir\u00e1mides abrazadas que, si contamos sus puntas, nos suman esas cuatro esquinas de la gran habitaci\u00f3n de la poes\u00eda. Ve la monja desde ese lugar el mundo flotante; pero, como observa Octavio Paz, no como trasunto divino ni como un aqu\u00ed o un m\u00e1s all\u00e1 sino como un espacio de conocimiento. Pero no s\u00f3lo sor Juana mira el universo y sus esferas, tambi\u00e9n se sienta en ese rinc\u00f3n donde el hombre se mira los adentros\u2026, y se ve ella desde el atisbadero de lo personal como derrotado Faet\u00f3n que pierde, una tras otra, las batallas. A pesar de ello sor Juana conserva intactas las ansias de seguir tras el saber hasta su \u00faltimo aliento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La plaza p\u00fablica en Primero Sue\u00f1o no es otra cosa que ese lugar abstracto donde habita el conocimiento. Lugar dif\u00edcil, \u00e1spero paisaje tantas veces, pero espacio abierto a todas las tierras y a todos los vientos donde la curiosidad del hombre calma la sed y se abrasa en el mismo sorbo. Y no pod\u00eda faltar en este poema que se adelant\u00f3 cientos de a\u00f1os al surrealismo un algo dif\u00edcil de encontrar: a pesar de las vicisitudes que recorren toda la biograf\u00eda de la monja, en ese rinc\u00f3n de obligado estar del edificio po\u00e9tico donde el hombre se bizma las llagas, asombrosamente, no hay rastro alguno de llanto. Y ello porque en la fecha en que sor Juana escribe Primero Sue\u00f1o (deb\u00eda de rondar la cuarentena) tiene los lagrimales como incendiadas rastrojeras de p\u00e1ramo, y ya, cuando llora caen desde sus ojos canicas de cristal gris sobre el suelo que pisa\u2026, celestes esferas del universo venidas a menos hasta hacerse grisura del yo rodando por los suelos: l\u00e1grimas secas sin m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y acerco este poema saltando por los siglos para remarcar la creencia que tengo sobre el concepto de poes\u00eda experimental, y que no es otra que \u00e9sta es m\u00e1s fruto del sentir profundo de los hombres que de las ocurrencias que en todo tiempo afloran y que quiz\u00e1 tan s\u00f3lo sean modos y modas. Entre otras cosas porque todo poema que sobrevive al paso de su tiempo solamente puede ser el resultado de un gozoso experimento entre la vida y las palabras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>*<br \/>\nUn poema de nogal <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tengo un amigo que no figura en la interminable n\u00f3mina de escritores de poes\u00eda a pesar de que est\u00e1 escribiendo uno de los poemas m\u00e1s singulares que yo he podido \u201cleer\u201d. En un terreno ha plantado, se dice pronto, mil nogales. El papel donde escribir sus versos no es otro que la tierra, los versos los caballones; y cada palabra un nogal al que da de beber cuando aprieta el calor o atiende cuando enferma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">He aqu\u00ed una modalidad de poes\u00eda experimental de un temblor sobrecogedor: el poema tan s\u00f3lo conserva de los \u201cantiguos\u201d modales de la escritura la estructura lineal de los renglones, aqu\u00ed surcos. La palabra es cambiante porque cambiante es el medrar de los \u00e1rboles y el sentir, y cambiante ha sido siempre la vida con el ir y el venir de los d\u00edas. El poeta, en este caso, no ata las palabras para fijarlas en la inmortalidad de los libros, renuncia a la gloria de las antolog\u00edas para dejar con vida \u2013abierto a otras suertes- el poema. Su obra po\u00e9tica no pretende sujetar la vida o inventarla con palabras reveladoras ni adoquinar con met\u00e1foras un modelo de vivir. Lo deslumbrante en este poema es la ins\u00f3lita arquitectura del espacio po\u00e9tico y la carencia de cualquier traza de dogmatismo -un poema abierto, sin firmar, y donde el esfuerzo y las dimensiones del trabajo no permiten que anide la ocurrencia, pero s\u00ed los p\u00e1jaros y los paseantes-. Se podr\u00eda pensar que el poeta an\u00f3nimo del que hablo es un trasnochado m\u00e1s del movimiento Fluxus perdido en un pueblo de Zamora, y no. Fluxus pretend\u00eda impactar, epatar en algunos casos, con imitaciones de lo que es rutina del vivir y, aunque no vend\u00eda como arte sus acciones, todos hemos visto c\u00f3mo se comerciaba con los documentos de esas intervenciones. No se vende el juguete pero s\u00ed las \u201cfotos\u201d del juego, ingeniosa y pueril estrategia para dinamitar el mercado del arte. En el caso que nos ocupa el autor renuncia a todo salvo a su obra: no hay poemario como tal, disimulado como est\u00e1 el trabajo en la naturaleza; no hay carteles que lo anuncien, no se publicita en la nube, no se venden libritos explicativos, ni postales, ni nueces. Es el autor en sus cuatro esquinas mirando el mundo desde all\u00ed, mir\u00e1ndose \u00e9l en los espejos de un verde que lo envuelve todo. La plaza p\u00fablica del poema est\u00e1 sin vallar y el rinc\u00f3n del dolor apenas si se nota porque la humedad del riego disimula las l\u00e1grimas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los nogales han crecido y est\u00e1 el poema, lo he le\u00eddo y pisado a finales del pasado verano, con un verdor h\u00famedo y un silencio alargado y difuso. Han muerto tres palabras de un verso y otras dos en otro de al lado; dice el poeta que a las \u201cpalabras\u201d se les pudrieron las ra\u00edces por culpa de un mal riego y que el encharcamiento acab\u00f3 por dejarlas sin significado y murieron los nogales. Otras, m\u00e1s pujantes, han dejado caer su nuez y cobrado vida con otro decir; y el poeta, cuando nos despedimos, andaba cavilando d\u00f3nde encajar los reto\u00f1os para que el poema no perdiera armon\u00eda y sonara con densidad tras resta\u00f1ar la sangr\u00eda de vac\u00edo que siempre deja la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8230; Y si un d\u00eda los nogales dan en mueble, seguro que el poema germinar\u00e1 en las c\u00f3modas de las alcobas y en los comedores, en los escritorios o en los parag\u00fceros de cualquier recibidor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En estos tres modelos y en otros muchos que podr\u00edan tener cabida aqu\u00ed, es la capacidad que el hombre tiene para construir con el pensar belleza -en forma y concepto- lo que determina el espacio de la poes\u00eda. El \u00fanico experimento que la poes\u00eda tolera es la vida. Los requisitos de lo po\u00e9tico no podemos buscarlos en otro sitio porque no est\u00e1n. Y convendr\u00eda no olvidar que hasta la \u201cantipoes\u00eda\u201d es un lugar de la poes\u00eda y por lo tanto del pensamiento, y no un sudoku donde poner las ocurrencias en la casilla adecuada para que su suma brille un poco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jos\u00e9 Noriega<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Texto le\u00eddo en las Jornadas Internacionales de Poes\u00eda Experimental. Museo de arte Contempor\u00e1neo de Barcelona (MACBA). Octubre de 2012.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Poes\u00eda Habitaci\u00f3n, Poes\u00eda La poes\u00eda es, as\u00ed lo creo, como la soledad o el desasosiego, un lugar. S\u00ed, una habitaci\u00f3n: lugar donde, y hecho mismo del vivir o habitar. Y es en esa habitaci\u00f3n personal (el ser en lugar y tiempo), donde ese todo que conforma al hombre genera, en determinadas circunstancias, la poes\u00eda. 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