{"id":1908,"date":"2013-05-21T22:52:27","date_gmt":"2013-05-21T22:52:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=1908"},"modified":"2013-05-21T22:54:01","modified_gmt":"2013-05-21T22:54:01","slug":"paseo-fantasmal-por-salamanca-con-don-miguel-de-unamuno-iii-entrega","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=1908","title":{"rendered":"PASEO FANTASMAL POR SALAMANCA CON DON MIGUEL DE UNAMUNO (III y \u00faltima entrega)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Unamuno_grande.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-1911 alignleft\" alt=\"Unamuno_grande\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/05\/Unamuno_grande.jpg\" width=\"307\" height=\"265\" \/><\/a>ESCENA V. PLAZA DE ANAYA<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>UNAMUNO sigue sin decir palabra. En ese momento, aparece la JOVEN CIUDADANA del principio y se acerca a \u00e9l, con gesto preocupado.<\/i><\/p>\n<p>JOVEN CIUDADANA: \u00bfLe pasa algo?<\/p>\n<p>UNAMUNO: No, gracias, simplemente es que se me ha hecho tarde. \u00bfY usted qui\u00e9n es?<\/p>\n<p>JOVEN CIUDADANA: Digamos que soy una ciudadana de Salamanca.<\/p>\n<p>UNAMUNO: <i>(Cayendo en la cuenta de pronto.) <\/i>No, yo a usted la conozco; es la muchacha con la que habl\u00e9 hace un rato en la plaza Mayor, mi lectora favorita.<\/p>\n<p>JOVEN CIUDADANA: <i>(Encantada.) <\/i>Es usted muy amable. \u00bfY qu\u00e9 tal su paseo?<\/p>\n<p>UNAMUNO: No muy bien, la verdad; por eso estoy as\u00ed.<\/p>\n<p>JOVEN CIUDADANA: La verdad es que se le nota cansado. \u00bfHa andado mucho?<\/p>\n<p>UNAMUNO: Me temo que han sido demasiados recuerdos, demasiadas emociones, para una sola jornada, por muy extraordinaria que \u00e9sta sea. Yo pensaba que en mi recorrido iba a encontrar la forma de seguir existiendo, sin dejar de ser yo. Pero otra vez me he equivocado.<\/p>\n<p>JOVEN CIUDADANA: Tal vez haya buscado donde no deb\u00eda.<\/p>\n<p>UNAMUNO: \u00bfQu\u00e9 quiere usted decir?<\/p>\n<p>JOVEN CIUDADANA: Que tal vez se haya dejado enredar por sus fantasmas y se haya olvidado de lo m\u00e1s importante, de lo verdaderamente eterno.<\/p>\n<p>UNAMUNO: \u00bfSe refiere usted a las palabras?<\/p>\n<p>JOVEN CIUDADANA: Estaba pensando m\u00e1s bien en las piedras.<\/p>\n<p>UNAMUNO: \u00a1\u00bfEn las piedras?!<\/p>\n<p>JOVEN CIUDADANA: <i>(Haciendo un gesto abarcador.) <\/i>Me refiero a todos estos monumentos y calles, a esta ciudad a la que usted llam\u00f3, en su d\u00eda y para siempre, \u201cselva de talladas piedras\u201d o \u201calto soto de torres\u201d.<\/p>\n<p>UNAMUNO: \u00bfY usted cree de verdad que aqu\u00ed voy a encontrar mi eternidad?<\/p>\n<p>JOVEN CIUDADANA: Recuerde que usted mismo me confes\u00f3, en la plaza, que ahora se ve\u00eda como una emanaci\u00f3n de Salamanca, a la que un d\u00eda le hab\u00eda encomendado la tarea de decirle al mundo que hab\u00eda existido, como as\u00ed ha sido, se lo aseguro, y as\u00ed ser\u00e1 por los siglos de los siglos. No en vano la memoria m\u00e1s perdurable es, precisamente, aquella que est\u00e1 vinculada a un escenario hist\u00f3rico. Los seres humanos mueren tarde o temprano, pero las ciudades en las que han vivido permanecen. De modo que no se me ocurre mejor destino para alguien como usted, un hombre que quer\u00eda pero no pod\u00eda creer en el m\u00e1s all\u00e1, que estar unido para siempre a Salamanca, con la que no tard\u00f3 en identificarse; de hecho, ahora resulta imposible evocarla sin recordarlo tambi\u00e9n a usted, y viceversa.<\/p>\n<p>UNAMUNO: Tal vez tenga raz\u00f3n. <i>(Contempl\u00e1ndolo todo a su alrededor.) <\/i>Mire donde mire, me descubro y me reconozco. Ah\u00ed est\u00e1, por ejemplo, mi querido palacio de Anaya, donde en otro tiempo estuvo el famoso Colegio Mayor de San Bartolom\u00e9. \u00a1Y s\u00f3lo Dios sabe lo mucho que luch\u00e9, cuando era rector, para que ese edificio no se convirtiera en un cuartel militar!<\/p>\n<p>JOVEN CIUDADANA: Pues entonces le agradar\u00e1 saber que la Facultad de Filolog\u00eda est\u00e1 presidida por una estatua suya.<\/p>\n<p>UNAMUNO: Espero que sea mejor que la que hay frente a mi antigua casa. <i>(Cambiando de tono.)<\/i> Es una broma. Ya sabe usted que este tipo de homenajes me complace mucho.<\/p>\n<p>JOVEN CIUDADANA: \u00bfY si le digo que una de las aulas del Edificio Hist\u00f3rico y el campus nuevo de la Universidad llevan su nombre?<\/p>\n<p>UNAMUNO: <i>(Emocionado.) <\/i>Le responder\u00eda que es el mayor premio que cabe imaginar a mi labor como docente y como rector, como humanista y como hombre. \u00bfPuede creer que, a pesar de mis muchos compromisos y actividades y luchas interiores y exteriores, nunca falt\u00e9 a mis clases, mientras fui catedr\u00e1tico? En cuanto al rectorado, no le quiero ni contar la cantidad de sinsabores que tuve que sufrir. Creo que a nadie han destituido y restituido en un mismo cargo tantas veces como a m\u00ed. El \u00faltimo en despojarme del mismo fue Franco, tras mi famoso discurso en el paraninfo universitario.<\/p>\n<p>JOVEN CIUDADANA: <i>(En actitud de orador, agitando el dedo \u00edndice.)<\/i> \u201cVencer\u00e9is porque pose\u00e9is sobrada fuerza bruta, pero no convencer\u00e9is, porque para convencer hay que persuadir\u2026\u201d<\/p>\n<p>UNAMUNO: <i>(Sorprendido y emocionado.) <\/i>\u00a1De modo que lo conoce!<\/p>\n<p>JOVEN CIUDADANA: No soy la \u00fanica. Ese discurso est\u00e1 hoy en boca de todos.<\/p>\n<p>UNAMUNO: Sin duda, fue mi \u00faltima lecci\u00f3n en la Universidad, a pesar de que, para entonces, ya estaba jubilado. Para unos fue un acto heroico, para otros una acci\u00f3n desesperada fruto de mi mala conciencia, o tal vez s\u00f3lo un intento de suicidio o un gesto de soberbia o un disparate o, como dir\u00eda mi mujer, una quijotada; y qu\u00e9 raz\u00f3n ten\u00eda, lo veo claro ahora. Yo que he dado vida a tantos personajes, me he pasado la m\u00eda intentando imitar uno ajeno, el m\u00e1s grande, eso s\u00ed, y el m\u00e1s humano de todos, mi don Quijote. De ah\u00ed mi derrota y mi tragedia personal. Pero, gracias a \u00e9l, yo tambi\u00e9n pude exclamar: \u201c\u00a1Yo s\u00e9 qui\u00e9n soy!\u201d<\/p>\n<p>JOVEN CIUDADANA: Tal vez por ello en Salamanca encontrara usted el escenario m\u00e1s adecuado para encarnar ese personaje, el suyo, el que usted mismo se cre\u00f3, su mejor obra. Y no es extra\u00f1o que fuera as\u00ed, pues esta ciudad est\u00e1 hecha no s\u00f3lo de piedras, sino tambi\u00e9n de literatura. No muy lejos de aqu\u00ed, se encuentran el Huerto de Calisto y Melibea y la pe\u00f1a Celestina, y, m\u00e1s abajo, junto al r\u00edo, el toro de piedra del Lazarillo. <i>(Se\u00f1al\u00e1ndola.) <\/i>Y ah\u00ed puede verse la placa en recuerdo de Cervantes, que dijo aquello de que Salamanca \u201cenhechiza la voluntad de volver a ella\u2026\u201d En esas benditas aulas, adem\u00e1s, impartieron clase Fray Luis y Torres Villarroel y tantos escritores antes que usted; y en ellas estudiaron, entre otros, Fernando de Rojas y Calder\u00f3n de la Barca, que aqu\u00ed cobr\u00f3 conciencia de que la vida es sue\u00f1o&#8230;<\/p>\n<p>UNAMUNO: <i>(Interrumpiendo.) <\/i>Puede que la muerte tambi\u00e9n lo sea.<\/p>\n<p>JOVEN CIUDADANA: El caso es que pasear por esta ciudad es hacerlo por la historia viva de nuestra literatura, de la que usted forma parte desde hace mucho tiempo.<\/p>\n<p>UNAMUNO: O sea que con Salamanca no me equivoqu\u00e9. Bien es cierto que vine aqu\u00ed por azar, despu\u00e9s de haber aprobado una oposici\u00f3n en 1891, pero enseguida arraigu\u00e9 en ella y en ella me petrifiqu\u00e9. Bilbao fue, sin duda, mi ciudad madre, pero Salamanca es mi ciudad hija, ya que, en gran parte, la he hecho yo; conmigo se ha \u201cunamunizado\u201d. Y, como recordar\u00e1, siempre he dicho que hab\u00eda que procurar ser m\u00e1s bien padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado.<\/p>\n<p>JOVEN CIUDADANA: \u00bfY no sinti\u00f3 nunca deseos de abandonarla?<\/p>\n<p>UNAMUNO: No sabe usted cu\u00e1ntas veces me propusieron irme a Madrid y cu\u00e1ntas veces anhel\u00e9 yo marcharme a Argentina. Sin embargo, nunca lo hice. Incluso, cuando estuve en el exilio en Fuerteventura, en Par\u00eds o en Hendaya, permanec\u00ed aqu\u00ed. Y, por lo que veo, ahora que estoy muerto, me he hecho eterno en esta ciudad, s\u00ed, mi ciudad y la de todos aquellos que la habitan y la sue\u00f1an y la recrean.<\/p>\n<p><i>En ese momento, se para cerca de ellos un JOVEN RAPERO, que, tras poner en marcha un reproductor musical, comienza a \u201crapear\u201d algunos versos de la \u201cOda a Salamanca\u201d de UMAMUNO, convenientemente adaptados y recreados a voluntad, pero identificables, ante la mirada at\u00f3nita de \u00e9ste.<\/i><\/p>\n<p>UNAMUNO: <i>(Confundido y asombrado.)<\/i> \u00a1Un momento, eso me suena! Yo jurar\u00eda que lo que canta ese joven, acompa\u00f1ado por esa m\u00fasica infernal, es uno de mis poemas.<\/p>\n<p>JOVEN CIUDADANA: As\u00ed es, y, en mi opini\u00f3n, deber\u00eda sentirse orgulloso de ello. S\u00f3lo los h\u00e9roes ganan batallas despu\u00e9s de muertos.<\/p>\n<p>UNAMUNO: \u00bfUsted cree?<\/p>\n<p>JOVEN CIUDADANA: \u00bfY usted?<\/p>\n<p><i>El JOVEN RAPERO sigue \u201crapeando\u201d versos de UNAMUNO, mientras \u00e9ste y la JOVEN CIUDADANA se quedan mudos, hasta que de repente la m\u00fasica cesa de forma abrupta. <\/i><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ESCENA V. PLAZA DE ANAYA &nbsp; UNAMUNO sigue sin decir palabra. En ese momento, aparece la JOVEN CIUDADANA del principio y se acerca a \u00e9l, con gesto preocupado. JOVEN CIUDADANA: \u00bfLe pasa algo? UNAMUNO: No, gracias, simplemente es que se me ha hecho tarde. \u00bfY usted qui\u00e9n es? JOVEN CIUDADANA: Digamos que soy una ciudadana de Salamanca. UNAMUNO: (Cayendo en la cuenta de pronto.) No, yo a usted la conozco; es la muchacha con la que habl\u00e9 hace un rato en la plaza Mayor, mi lectora favorita. JOVEN CIUDADANA: (Encantada.) Es usted muy amable. \u00bfY qu\u00e9 tal su paseo? UNAMUNO: No muy bien, la verdad; por eso estoy as\u00ed. JOVEN CIUDADANA: La verdad es que se le nota cansado. \u00bfHa andado mucho? UNAMUNO: Me temo que han sido demasiados recuerdos, demasiadas emociones, para una sola jornada, por muy extraordinaria que \u00e9sta sea. Yo pensaba que en mi recorrido iba a encontrar la forma de seguir existiendo, sin dejar de ser yo. Pero otra vez me he equivocado. JOVEN CIUDADANA: Tal vez haya buscado donde no deb\u00eda. UNAMUNO: \u00bfQu\u00e9 quiere usted decir? JOVEN CIUDADANA: Que tal vez se haya dejado enredar por sus fantasmas y se haya olvidado de lo m\u00e1s [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":21,"featured_media":1911,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[61,49],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1908"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/21"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1908"}],"version-history":[{"count":4,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1908\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1913,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1908\/revisions\/1913"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1911"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1908"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1908"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1908"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}