{"id":2128,"date":"2013-06-20T07:26:30","date_gmt":"2013-06-20T07:26:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=2128"},"modified":"2013-07-03T08:59:28","modified_gmt":"2013-07-03T08:59:28","slug":"joe-r-ackerley-mi-hermana-y-yo-edicion-notas-y-epilogo-de-francis-king-traduccion-y-prologo-de-andres-barba-sexto-piso-2013","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=2128","title":{"rendered":"Joe R. Ackerley, Mi hermana y yo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Mi.hermana.y.yo_.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright size-thumbnail wp-image-2129\" alt=\"Mi.hermana.y.yo_\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/Mi.hermana.y.yo_-250x290.jpg\" width=\"250\" height=\"290\" \/><\/a><strong>(Edici\u00f3n, notas y ep\u00edlogo de Francis King. Traducci\u00f3n y pr\u00f3logo de Andr\u00e9s Barba. Editorial Sexto Piso, 2013).<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nancy Ackerley es una perfecta in\u00fatil. Celosa, resentida, es una mujer dependiente y neurast\u00e9nica, con episodios depresivos que en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n han terminado en intento de suicidio. Y adem\u00e1s molesta. Despu\u00e9s de una infancia rodeada de todo lo imaginable, un matrimonio fallido y un hijo cuya custodia no supo (o no quiso) mantener, a\u00a0 Nancy no le queda nadie, exceptuando su agradable y educado hermano Joe, soltero de reconocida y discreta homosexualidad, ilustrado, de gustos exquisitos y amigo de la intelectualidad londinense de la \u00e9poca.\u00a0 Nancy no es la hero\u00edna de una novela, es una mujer real que vivi\u00f3 entre dos fechas del siglo veinte en Londres. Y es la hermana de un hombre que, con una maestr\u00eda fuera de lo com\u00fan, registra en sus diarios las menudencias de una vida dom\u00e9stica compartida a la fuerza que se va tornando insufrible. La belleza del texto es desgarradora y no est\u00e1 s\u00f3lo en ese brillante apunte continuo y puntilloso que el mis\u00f3gino (\u00bfno lo hab\u00edan notado en los calificativos con que nos describe a Nancy?) Ackerley va haciendo de su hermana, sino en el retrato gigante y radical que nos concede de s\u00ed mismo cuando nos cuenta su relaci\u00f3n con ella. Hombre un tanto fr\u00edo, ego\u00edsta, desganado, que en los peores momentos de su vida con Nancy querr\u00eda huir y no estar all\u00ed, y no tener que soportarla m\u00e1s, aunque siempre acabe qued\u00e1ndose, atendi\u00e9ndola \u00a0como puede, intentando demostrarle lo que no siente\u2026. Es una dura batalla consigo mismo la que entabla Ackerley y que acaba rob\u00e1ndole en algunos casos (pocos) los nervios y la educaci\u00f3n. Hay una pregunta que atraviesa los diarios de parte a parte y que nunca llega a contestarse del todo: \u00bfest\u00e1 Nancy enferma o s\u00f3lo es v\u00edctima de su espantoso car\u00e1cter? No lo sabe, como no sabe nadie qu\u00e9 parte del sufrimiento depende de la voluntad y qu\u00e9 parte de lo inevitable.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, sin embargo, queremos a Joe Ackerley. \u00a0C\u00f3mo no vamos a hacerlo si en esas p\u00e1ginas\u00a0 nos reconocemos en cada sentimiento, sea generoso o mezquino, o intolerable y por eso semejante, humano, profundamente humano. Sus diarios, aparte de contener en sus palabras una belleza inaudita nos est\u00e1n desvelando la materia de la que estamos hechos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la relaci\u00f3n de Ackerley con otra dama, Quennye, mejor no les cuento nada, es sublime y tienen que leerla, porque para estas descripciones reserva Joe sus mejores intenciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando en el ep\u00edlogo, un amigo, el depositario de los diarios, nos cuenta la muerte de Joe Ackerley, (una muerte tan triste como cualquiera, no especialmente tr\u00e1gica, en su casa, en su cama, de madrugada)\u00a0 no podr\u00e1n evitar una amargura semejante a la que se siente cuando un amigo, lejano pero apreciado, ha muerto. Compru\u00e9benlo, ya me dir\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Gely Casc\u00f3n Nogales<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Edici\u00f3n, notas y ep\u00edlogo de Francis King. Traducci\u00f3n y pr\u00f3logo de Andr\u00e9s Barba. Editorial Sexto Piso, 2013). Nancy Ackerley es una perfecta in\u00fatil. Celosa, resentida, es una mujer dependiente y neurast\u00e9nica, con episodios depresivos que en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n han terminado en intento de suicidio. Y adem\u00e1s molesta. Despu\u00e9s de una infancia rodeada de todo lo imaginable, un matrimonio fallido y un hijo cuya custodia no supo (o no quiso) mantener, a\u00a0 Nancy no le queda nadie, exceptuando su agradable y educado hermano Joe, soltero de reconocida y discreta homosexualidad, ilustrado, de gustos exquisitos y amigo de la intelectualidad londinense de la \u00e9poca.\u00a0 Nancy no es la hero\u00edna de una novela, es una mujer real que vivi\u00f3 entre dos fechas del siglo veinte en Londres. Y es la hermana de un hombre que, con una maestr\u00eda fuera de lo com\u00fan, registra en sus diarios las menudencias de una vida dom\u00e9stica compartida a la fuerza que se va tornando insufrible. La belleza del texto es desgarradora y no est\u00e1 s\u00f3lo en ese brillante apunte continuo y puntilloso que el mis\u00f3gino (\u00bfno lo hab\u00edan notado en los calificativos con que nos describe a Nancy?) Ackerley va haciendo de su hermana, sino [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":95,"featured_media":2129,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[45,60],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2128"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/95"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2128"}],"version-history":[{"count":9,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2128\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2131,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2128\/revisions\/2131"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2129"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2128"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2128"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2128"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}