{"id":2187,"date":"2013-06-25T10:43:23","date_gmt":"2013-06-25T10:43:23","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=2187"},"modified":"2013-06-25T11:20:09","modified_gmt":"2013-06-25T11:20:09","slug":"el-agosto-que-llega","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=2187","title":{"rendered":"El agosto que llega"},"content":{"rendered":"<p><code><object width=\"420\" height=\"315\" classid=\"clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000\" codebase=\"http:\/\/download.macromedia.com\/pub\/shockwave\/cabs\/flash\/swflash.cab#version=6,0,40,0\"><param name=\"allowFullScreen\" value=\"true\" \/><param name=\"allowscriptaccess\" value=\"always\" \/><param name=\"src\" value=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/L65F26MEJNk?hl=es_ES&amp;version=3\" \/><param name=\"allowfullscreen\" value=\"true\" \/><embed width=\"420\" height=\"315\" type=\"application\/x-shockwave-flash\" src=\"http:\/\/www.youtube.com\/v\/L65F26MEJNk?hl=es_ES&amp;version=3\" allowFullScreen=\"true\" allowscriptaccess=\"always\" allowfullscreen=\"true\" \/><\/object><\/code><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><span style=\"font-size: medium;\">Arte y revoluci\u00f3n<\/span><\/p>\n<p align=\"CENTER\"><span style=\"font-size: x-large;\">Los escritores frente a Trotsky<\/span><\/p>\n<p align=\"CENTER\">(este art\u00edculo procede de\u00a0<span style=\"font-size: small;\"><b>Estrategia Internacional N\u00b0 11\/12<br \/>\n<\/b><strong>Abril\/Mayo &#8211; 1999<\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"CENTER\"><a href=\"http:\/\/www.ft.org.ar\/estrategia\/ei1112\/arte.htm\" target=\"_blank\">http:\/\/www.ft.org.ar\/estrategia\/ei1112\/arte.htm<\/a>)<\/p>\n<p align=\"right\"><span style=\"font-size: small;\">por Enrique Espinoza (1)<\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"font-size: small;\">Presentamos aqu\u00ed la traducci\u00f3n de un art\u00edculo del escritor Samuel Glusberg, conocido como Enrique Espinoza.<br \/>\nFue publicado en Cahiers Le\u00f3n Trotsky N\u00ba 11 de septiembre de 1982 por el Instituo Le\u00f3n Trotsky. Este gran escritor, que edit\u00f3 la revista Babel durante su larga estad\u00eda en Chile, tambi\u00e9n fue colaborador de la revista Clave-Teor\u00eda Marxista, publicada en M\u00e9xico bajo la direcci\u00f3n pol\u00edtica de Trotsky. La traducci\u00f3n fue realizada por Rossana Cortez.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Despu\u00e9s de la muerte de Lenin a comienzos de 1924, el nuevo r\u00e9gimen, creado con tanto sacrificio por los trabajadores de la vieja Rusia, fue algo as\u00ed como la c\u00e1mara oscura de un gran duelo internacional con grandes proyecciones en la historia contempor\u00e1nea.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Por un lado, los ladinos bur\u00f3cratas del Kremlin, que tienen como \u00edcono al \u00abgenial\u00bb Stalin, aparentan adorar el cuerpo inerte del jefe, expuesto en la Plaza Roja. Por el otro, un n\u00facleo de j\u00f3venes revolucionarios consecuentes, dirigidos por Le\u00f3n Trotsky, se oponen en nombre del proletariado a la dictadura personal del astuto secretario general del Partido Bolchevique.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Este duelo formidable, en el sentido militante y pol\u00e9mico del t\u00e9rmino, llev\u00f3 poco a poco al suicidio, a la humillaci\u00f3n, al exilio y a la muerte a quienes hab\u00edan sido cercanos colaboradores de Lenin, comenzando por su propia mujer, Nadezda Krupskaia, continuando con Joffe, Rakovsky, Bujarin, Zinoviev y Kamenev, por nombrar s\u00f3lo a los m\u00e1s conocidos, y culminando con el asesinato de Trotsky en M\u00e9xico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Mucho m\u00e1s de lo que, sin duda, preve\u00eda el primer dirigente de la Revoluci\u00f3n de Octubre, cuando fustigaba en la revista \u00abBajo la bandera del marxismo\u00bb los estragos que causaba nuestra \u00abverdadera burocracia rusa\u00bb (\u00absovi\u00e9tica, por supuesto\u00bb, como agreg\u00f3 en un inolvidable par\u00e9ntesis).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">\u00bfCu\u00e1l fue la posici\u00f3n entonces de los escritores demo-liberales, amigos de la URSS y compa\u00f1eros de ruta, como le gustaban llamarse, durante este interminable proceso de corrupci\u00f3n que culmin\u00f3 con la ejecuci\u00f3n del mariscal Tujachevsky y de los otros jefes del Ej\u00e9rcito Rojo antes de la decapitaci\u00f3n del cerebro que lo hab\u00eda creado y que siempre hab\u00eda sido considerado tanto un valiente revolucionario como un espl\u00e9ndido pensador de alcance universal? En el mundo entero, la \u00abintelligentsia\u00bb primero estuvo junto a Trotsky para ubicarse finalmente detr\u00e1s de la burocracia sovi\u00e9tica que dispon\u00eda de tantos elementos de seducci\u00f3n y de propaganda. Porque, como dec\u00eda Lenin, \u00abla burocracia posee la propiedad privada del Estado\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Pero, igual que los ciempi\u00e9s, los bur\u00f3cratas tentaculados se mueven con excesiva lentitud. As\u00ed, parad\u00f3jicamente, cuando Trotsky fue nuevamente deportado a Siberia, les fue imposible detener la desbordante ola de simpat\u00eda por el h\u00e9roe de Octubre en todo el viejo imperio de los zares. Y cuando al a\u00f1o siguiente, ya en el exilio de Prinkipo, en la v\u00edspera de sus cincuenta a\u00f1os, Trotsky puso punto final a la dram\u00e1tica historia de su vida en un volumen de m\u00e1s de 500 p\u00e1ginas, la admiraci\u00f3n por el talentoso autor perseguido no conoci\u00f3 l\u00edmites de idioma ni de pa\u00eds.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">La aceptaci\u00f3n un\u00e1nime de \u00abMi vida\u00bb como un relato pol\u00edtico de actualidad en el momento en que estaban de moda las biograf\u00edas noveladas de personajes de otras \u00e9pocas constituye, con seguridad, una haza\u00f1a en el terreno de las letras modernas. Pronto se descubrir\u00e1 por la resonancia de su monumental \u00abHistoria de la Revoluci\u00f3n Rusa\u00bb, que Trotsky, sin tren blindado ni comisariato alguno, es a\u00fan m\u00e1s grande, armado con su extraordinaria pluma de escritor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Emil Ludwig, que m\u00e1s tarde deb\u00eda, como capit\u00e1n de la industria, sacar provecho de sus visitas a Mussolini, Stalin y Roosevelt, trat\u00f3 entonces de tener una entrevista con Trotsky en la isla de Prinkipo. Por otro lado, Carl von Ossietzky, el m\u00e1rtir pacifista, publicaba en su c\u00e9lebre peri\u00f3dico berlin\u00e9s, \u00abWeltbuhne\u00bb las predicciones del invencible exiliado sobre el furor nazi en Alemania y los medios para detenerlo, reunidos en su famoso folleto \u00ab\u00bfY ahora?\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">En Par\u00eds, Andr\u00e9 Malraux2, luego de haber experimentado personalmente la nefasta pol\u00edtica del Kremlin en China, abre a Trotsky las puertas de la \u00abNouvelle Revue Fran\u00e7aise\u00bb. Tambi\u00e9n, en EEUU, las grandes revistas como \u00abForum\u00bb y \u2018\u2019Atlantic\u00bb disputan a los peque\u00f1os semanarios como \u00abThe Nation\u00bb y \u00abThe New Republic\u00bb la colaboraci\u00f3n prof\u00e9tica de Trotsky. Sin embargo su se\u00f1al de alarma no fue escuchada por la mayor\u00eda de los obreros de Europa y Am\u00e9rica, poco a poco domesticados por sus dirigentes de acuerdo a los virajes incesantes de Mosc\u00fa. Pero, incluso luego de la cat\u00e1strofe alemana sin combate y el regreso de Trotsky de Copenhague a Francia (hab\u00eda dado en Copenhague una conferencia verdaderamente magistral sobre la revoluci\u00f3n de Octubre a los estudiantes socialistas), los escritores no cedieron del todo a la campa\u00f1a cada vez m\u00e1s venenosa de los bur\u00f3cratas rusos. Incluso el papa de las \u00abjuventudes\u00bb, Romain Rolland3, escribe, un a\u00f1o antes de su viaje triunfal a la URSS, en el momento en que el gobierno franc\u00e9s expulsaba a Trotsky de Barbizon: <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">\u00abEste ser\u00e1 el oprobio eterno de la democracia francesa por haber rechazado el asilo solicitado por Trotsky. Es la verg\u00fcenza de Europa que Turqu\u00eda le d\u00e9 una lecci\u00f3n de honor y dignidad\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Romain Rolland, al igual que un gran n\u00famero de sus compa\u00f1eros m\u00e1s pr\u00f3ximos, no tardar\u00eda en cambiar este mensaje por otro, conforme a Mosc\u00fa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Es evidente que Trotsky, fiel a su pariente lejano de La Etica, de la cual gustaba repetir el m\u00e1s sensato de sus aforismos4, no execra ni deplora la baja condici\u00f3n humana de los intelectuales y pol\u00edticos aburguesados, o surgidos de la burgues\u00eda que van y vienen. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Al pasar por el puerto de Anvers, el gran ir\u00f3nico tuvo ya la ocasi\u00f3n de escribir al Premier Vandervelde una hermosa carta en respuesta a la que este \u00faltimo le hab\u00eda enviado, hac\u00eda ya una d\u00e9cada, en tiempos de la heroica justicia sovi\u00e9tica, cuando Vandervelde se dirigi\u00f3 a Rusia para defender a sus correligionarios social dem\u00f3cratas en el proceso por el atentado contra Lenin.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">M\u00e1s tarde, dos a\u00f1os de asilo \u00absocialista\u00bb en Noruega, donde Trotsky termin\u00f3 \u00abLa revoluci\u00f3n traicionada\u00bb y el primer volumen de la magn\u00edfica biograf\u00eda del joven Vladimir Illitch Ulianov, confirman su idea sobre el rol jugado por los socialdem\u00f3cratas a\u00fan cuando se encuentran en mayor\u00eda al interior de un gobierno burgu\u00e9s. Porque finalmente, la burocracia sovi\u00e9tica llega a entenderse con la de Noruega para expulsar a Trotsky en defensa de la libertad de comercio&#8230;<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Por fuera de alg\u00fan que otro poeta, ning\u00fan titular del premio Nobel hizo escuchar esta vez su voz de protesta. Pero antes de embarcarse definitivamente hacia M\u00e9xico, gracias a la generosidad del presidente C\u00e1rdenas, quien jam\u00e1s se hab\u00eda puesto la etiqueta ni de socialista ni de socializante, Trotsky tuvo un curioso di\u00e1logo literario con un ministro noruego que vale la pena transcribir seg\u00fan sus propios recuerdos y su versi\u00f3n:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">\u00abLos noruegos est\u00e1n orgullosos de Ibsen, su poeta nacional, con mucha raz\u00f3n. Ibsen fue, hace treinta y cinco a\u00f1os, mi gran admiraci\u00f3n. Le consagr\u00e9 uno de mis primeros art\u00edculos. En el pa\u00eds del poeta, en una prisi\u00f3n democr\u00e1tica, rele\u00ed sus dramas. Muchas cosas me parecieron ingenuas y envejecidas. \u00bfPero cu\u00e1ntos poetas de antes de la guerra pasaron victoriosamente la prueba del tiempo? Toda la historia anterior a 1914 nos parece hoy un poco simple y provinciana. Sin embargo Ibsen me pareci\u00f3 lleno de frescura n\u00f3rdica y atrayente. Releo con placer \u00abEl enemigo del pueblo\u00bb. El odio de Ibsen contra la santurroner\u00eda protestante, la est\u00fapida mediocridad, la hipocres\u00eda asentada, se me hizo m\u00e1s comprensible desde que conoc\u00ed el primer gobierno socialista de la patria del poeta. El ministro de Justicia, cuando me hizo una visita inesperada en Sundby, me replic\u00f3:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">\u00abIbsen puede interpretarse de muchas maneras!\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">\u00ab\u00a1Aunque se interprete de cualquier manera, esto siempre ser\u00e1 contra usted! \u00a1Acu\u00e9rdese del burgomaestre del Enemigo del Pueblo!\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">\u00ab\u00bfUsted piensa que soy yo?\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">\u00abTomando en cuenta la mejor hip\u00f3tesis, se\u00f1or Ministro, su gobierno tiene todos los defectos de los gobiernos burgueses y ninguna de sus cualidades\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">\u00abHemos cometido una tonter\u00eda al otorgarle una visa\u00bb, me dijo sin cumplidos el ministro de Justicia hacia mediados de diciembre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">\u00ab\u00bfY usted se prepara para reparar esta tonter\u00eda cometiendo un crimen? Seamos sinceros. Usted act\u00faa, seg\u00fan mi criterio, como Noske y Scheidemann actuaron con respecto a Liebknecht y Rosa Luxemburgo. Usted le abre el camino al fascismo. Si los obreros de Francia y Espa\u00f1a no lo salvan a usted, usted y sus colegas ser\u00e1n emigrados dentro de unos a\u00f1os, al igual que sus predecesores social dem\u00f3cratas\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Lamentablemente, esta \u00faltima profec\u00eda se cumpli\u00f3 al pie de la letra, porque los socialistas noruegos, como sus correligionarios franceses, espa\u00f1oles y checoslovacos, no hab\u00edan asimilado la lecci\u00f3n alemana de 1933 antes de haberla sufrido en carne propia. Estaban hechos m\u00e1s para seguir la pol\u00edtica de zigzag de Stalin que el pensamiento correcto de Trotsky.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Durante este tiempo, como ciertos letrados con facilidad de palabra, estos cobardes social dem\u00f3cratas so\u00f1aban vencer el fascismo internacional con discursos nacionalistas. Y para ello, no vacilaban en unirse a los perseguidores del Kremlin, callando sus cr\u00edmenes en homenaje a la unidad y llegando hasta a hacer causa com\u00fan con la burocracia rusa, no contra sus verdaderos enemigos capitalistas, sino contra el \u00fanico adversario ind\u00f3mito que Mosc\u00fa acusaba entonces de ser un agente de Hitler (&#8230;)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">La hostilidad contra Trotsky aumentaba con cada derrota de la burocracia rusa, que, con seducci\u00f3n y promesas, hab\u00eda ganado a los novelistas m\u00e1s conocidos para ser los portavoces de sus consignas. Apenas se puede mencionar entre las excepciones anteriores al pacto nazi-sovi\u00e9tico, el caso extraordinario de Silone5, quien hizo p\u00fablica una \u00abCarta a Mosc\u00fa\u00bb en la que renunciaba a la traducci\u00f3n y a la edici\u00f3n de sus libros en la URSS al precio de una obediencia servil. Pero los m\u00e1s conocidos siguieron el ejemplo de Barbusse6, ocultando la verdad o deform\u00e1ndola para someterse a la consigna de la mano tendida hacia el Papa&#8230; y el pu\u00f1o hacia Trotsky.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">No me ha sido posible observar un \u00e1nimo semejante al del entorno de ciertos dirigentes obreros, particularmente aquel de M\u00e9xico7, quien a su regreso de la URSS, con la bendici\u00f3n de sus colegas de Par\u00eds y Nueva York, dirigi\u00f3 la campa\u00f1a insidiosa contra Trotsky en el mismo pa\u00eds que le diera asilo. Este \u00abLicenciado y Doctor Universitario\u00bb (as\u00ed, en may\u00fasculas, como se hac\u00eda llamar en el \u00f3rgano mensual de la CTM, adem\u00e1s de \u00abMaestro de la nueva generaci\u00f3n\u00bb y \u00abEminente fil\u00f3sofo\u00bb, etc., etc.) enviaba al mismo tiempo una \u00abCarta abierta a Jesucristo\u00bb. Y, para que no falte nada, hac\u00eda publicar en una p\u00e1gina entera su efigie aut\u00e9ntica de pensador cinematogr\u00e1fico.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Trotsky ten\u00eda muchos motivos para despreciar a este tipo de intelectual y dirigente obrero encargado de preservar \u00abel lazo espont\u00e1neo y casi biol\u00f3gico con el gobierno mexicano\u00bb, seg\u00fan la opini\u00f3n misma del ambicioso ventr\u00edlocuo. Lo hizo, efectivamente, en un panfleto formidable. A pesar de todo esto, cuando tuve el privilegio de visitar a Trotsky, en la casa de Frida Kahlo, en Coyoac\u00e1n, lejos de hablarme mal de \u00e9l, elogi\u00f3 calurosamente a John Dewey, quien, a la cabeza de la Comisi\u00f3n de Investigaci\u00f3n de los procesos de Mosc\u00fa, con sede en Nueva York, hab\u00eda declarado a Trotsky inocente de todos los cr\u00edmenes que le atribu\u00edan sus detractores, a ambos lados del Atl\u00e1ntico. Recuerdo particularmente la satisfacci\u00f3n con la que me relat\u00f3 el trabajo minucioso que hab\u00eda hecho el gran pensador americano para verificar una a una todas las citas de Lenin contenidas en su \u00abHistoria de la Revoluci\u00f3n Rusa\u00bb. Trotsky no hab\u00eda indicado el origen preciso de esas citas, por razones de espacio, de est\u00e9tica y de buena fe. Seg\u00fan su opini\u00f3n, el viejo Dewey, a pesar de sus ochenta a\u00f1os, fue el m\u00e1s activo y eficaz de los miembros de la Comisi\u00f3n que lo interrogaron en M\u00e9xico. Trotsky estaba muy agradecido a ese \u00abliberal raro y honesto\u00bb pero sin sentirse, no obstante, su adversario ideol\u00f3gico. Fue para destacar mejor la actitud excepcional del fil\u00f3sofo que me hizo saber las vacilaciones y los ardides de los otros escritores del Norte con respecto a \u00e9l. Informado por Rivera que uno de ellos era amigo m\u00edo8, Trotsky tuvo la delicadeza de explicarme sin acritud el transcurso de los dos encuentros que le hab\u00eda concedido para concluir en un franc\u00e9s tan preciso como categ\u00f3rico:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">\u00abC\u00b4est un Zola rat\u00e9, votre ami. C\u00b4est un Zola rat\u00e9\u00bb. (Es un Zola fracasado, vuestro amigo. Es un Zola fracasado) (NdeT.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">En casi todas nuestras conversaciones, Trotsky hablaba del rol que le incumb\u00eda a los escritores en la lucha por un mundo mejor. Estaba convencido que la nueva guerra mundial, inevitable desde su punto de vista, acabar\u00eda con la bohemia humeante de los caf\u00e9s. Por mi parte, no cre\u00eda necesario observar que los novelistas rusos m\u00e1s conscientes del siglo pasado, Turgueniev, Dostoievsky, Tolstoi no hab\u00edan salido precisamente de all\u00ed. Sobre el \u00faltimo de estos grandes esp\u00edritus, guardo fresca en mi memoria la idea del mismo Trotsky, en su incomparable \u00abVida de Lenin\u00bb, mostrando las funciones opuestas cumplidas por las ideas tolstonianas en las diferentes capas de la sociedad (una idea tan original como esta fue desarrollada por Stefan Zweig en una breve introducci\u00f3n al pensamiento de Tolstoi, en donde reconoc\u00eda c\u00f3mo el ilustre conde anti revolucionario abri\u00f3 el camino a Lenin y Trotsky). Pero, a prop\u00f3sito de Turgueniev, me permit\u00ed mostrar a Natalia Sedova un art\u00edculo m\u00edo que hab\u00edan publicado en La Naci\u00f3n de Buenos Aires, no por un gesto de amabilidad hacia ella, que hab\u00eda tenido en su juventud la misma admiraci\u00f3n que Lenin, sino por que mostraba una intuici\u00f3n genial del inmenso novelista ruso en una carta en franc\u00e9s a Madame Viardot. Trotsky, luego de haber le\u00eddo el texto de mi cita, no disimul\u00f3 su asombro ante estas frases del autor de \u00abAguas Primaverales\u00bb:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">\u00abMientras que los tiempos de crisis y de transici\u00f3n en que vivimos, todas las obras art\u00edsticas o literarias a lo sumo solo representan las opiniones, los sentimientos individuales, las reflexiones confusas y contradictorias, el eclecticismo de sus autores; la vida se ha esparcido, ya no hay un gran movimiento general, exceptuando quiz\u00e1 al de la industria que, considerada desde el punto de vista de la sumisi\u00f3n progresiva de los elementos de la naturaleza al genio del hombre, podr\u00e1 convertirse quiz\u00e1 en la liberadora, en la regeneradora del g\u00e9nero humano. Tambi\u00e9n, en mi opini\u00f3n, los m\u00e1ximos poetas contempor\u00e1neos son los americanos que van a abrir el canal de Panam\u00e1 y hablan de establecer un tel\u00e9grafo el\u00e9ctrico a trav\u00e9s del oc\u00e9ano. Una vez consumada la revoluci\u00f3n social &#8211; viva la nueva literatura&#8230;\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Por extra\u00f1o o extraordinario que esto pueda parecer en relaci\u00f3n con los lugares comunes difundidos por la prensa universal, que sigue viendo a Trotsky como el h\u00e9roe de la Revoluci\u00f3n de Octubre \u00fanicamente, yo puedo asegurar con toda certeza, y no para hacerme el original como ciertos periodistas, que el viejo exiliado tan joven de esp\u00edritu, viv\u00eda m\u00e1s en el presente y en el futuro de la revoluci\u00f3n que en su pasado glorioso, sobre todo despu\u00e9s de terminar su gran obra hist\u00f3rica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Con respecto a las representativas opiniones de los escritores modernos europeos y americanos acerca de las causas de la degeneraci\u00f3n de los rusos en contacto con la justicia termidoriana, Trotsky sab\u00eda todo lo que val\u00eda la pena no ser ignorado. As\u00ed recuerdo que tuvo la gentileza de ofrecerme el \u00faltimo volumen de la serie novelesca publicada entonces por Jules Romains9. Apreciaba el don de narrador del famoso escritor franc\u00e9s, pero un detalle absurdo en el retrato de Lenin en Par\u00eds lo hab\u00eda conducido a desconfiar de su perspicacia psicol\u00f3gica. Pensaba escribir un art\u00edculo al respecto, pero creo que no lleg\u00f3 a realizar su intenci\u00f3n, a menos que se limitase a algunas l\u00edneas en la \u00faltima parte de la biograf\u00eda del dirigente ruso. Al formular oportunamente esta cr\u00edtica, Trotsky hab\u00eda advertido a mucha gente sobre el dualismo que disimulaba Jules Romains y que el p\u00fablico termin\u00f3 de descubrir luego de \u00abLos Siete Misterios\u00bb. (Sin embargo dijo algo en su destacado art\u00edculo sobre Jean Malaquais, escrito antes de que este autor reciba el premio Goncourt por su novela \u00abLes Javanais\u00bb.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Lo escuch\u00e9 hacer a Trotsky de viva voz el retrato m\u00e1s l\u00facido y m\u00e1s lapidario del intelectual que persigue el hero\u00edsmo, una presa en la gran cacer\u00eda del mundo moderno, a prop\u00f3sito del ante\u00faltimo giro de Malraux. Parece que su confianza se dirig\u00eda hacia los j\u00f3venes escritores norteamericanos. Los m\u00e1s responsables entre ellos hab\u00edan ya roto todo lazo con la burocracia rusa, renunciando a sus favores. Los otros, y tambi\u00e9n los lacayos menos escrupulosos, terminar\u00edan por saltar del furg\u00f3n stalinista en el pr\u00f3ximo giro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Trotsky logr\u00f3 asistir desde lo alto de su gran torre a la vergonzosa desbandada de los intelectuales antifascistas luego de la firma del pacto de amistad de Stalin y Hitler que, no sin anticipaci\u00f3n, ya hab\u00eda anunciado. La grave desviaci\u00f3n te\u00f3rica y la indisimulable desesperaci\u00f3n se tradujeron entre los m\u00e1s fan\u00e1ticos en una especie de rencor secreto contra el solitario de Coyoac\u00e1n. Sobre todo en M\u00e9xico en donde aparec\u00eda en castellano una peque\u00f1a revista de un gran alcance hist\u00f3rico significativamente llamada \u00abClave\u00bb, que desenmascaraba a los aut\u00f3ctonos actores de la tr\u00e1gica farsa internacional. Fue as\u00ed como sobrevino el primer intento de asesinato con ametralladora dirigido por un pintor excesivo y fanfarr\u00f3n, en el que uno de los guardias de Trotsky muri\u00f3 v\u00edctima de su deber. Felizmente, los sicarios de Stalin fracasaron esa vez en su gran empresa. Pero el \u00abpadre genial\u00bb de los \u00abingenieros de almas\u00bb, siguiendo la t\u00e1ctica del Caballo de Troya pregonada por su portavoz b\u00falgaro, ten\u00eda ya a su disposici\u00f3n otro vengador en Coyoac\u00e1n, contrabandista de su profesi\u00f3n. Y, tres meses despu\u00e9s del primer atentado, Trotsky cay\u00f3 en su propio escritorio por el golpe criminal de una piqueta. El corresponsal de Cristo en M\u00e9xico se apresur\u00f3 a lavarse las manos como Pilatos. Los diarios de Mosc\u00fa y los que estaban a sus \u00f3rdenes, en Rusia y fuera de ella, dieron la informaci\u00f3n en seis l\u00edneas injuriosas. Pero el presidente C\u00e1rdenas tuvo el m\u00e9rito de hacer justicia sobre los instigadores m\u00e1s pr\u00f3ximos del crimen. El pintor de ayer que se hab\u00eda escondido, fue arrestado y sus c\u00f3mplices materiales y morales que estaban siempre al servicio de algo o de alguien se volvieron contra C\u00e1rdenas con el mismo impudor con el que antes hab\u00edan adulado a Roosevelt (esos periodistas prestos para cualquier tarea que ganaron su pan los \u00faltimos a\u00f1os insultando a Trotsky, ahora confiaban en el antiimperialismo que a\u00fan ayer acomodaban d\u00e1ndole a Roosevelt la barba de Whitman10).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Yo recordaba por otro lado las palabras de Marx a Engels lamentando la muerte del joven poeta Georg Weerth11 en La Habana en 1863: \u00abConocemos el rol que juega la necedad en las revoluciones y c\u00f3mo ella es explotada por los sinverg\u00fcenzas\u00bb. La de los rusos, que es el eslab\u00f3n m\u00e1s fr\u00e1gil de todos, aunque no el menos importante en la cadena internacional, no escap\u00f3 a la adulaci\u00f3n cortesana de los mediocres.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">En cuanto a los duques de la literatura que est\u00e1n tambi\u00e9n en el exilio, muchos han preferido ubicarse m\u00e1s all\u00e1 del bien y del mal. Con el pretexto de que Trotsky, en el lugar de Stalin hubiera ca\u00eddo en los mismos excesos, reducen su m\u00e9todo cr\u00edtico a una simple cuesti\u00f3n personal, ajena a su elevado punto de vista. \u00abSi la nariz de Cleopatra&#8230;\u00bb arguyen los m\u00e1s profundos de ellos con su superficial erudici\u00f3n. Y uno de ellos, Feuchtwanger, el autor del equ\u00edvoco \u00abEl Jud\u00edo Suss\u00bb12 escribi\u00f3 literalmente: \u00abSi Alcib\u00edades se vali\u00f3 de los persas, \u00bfpor qu\u00e9 Trotsky no se valdr\u00eda de los fascistas?\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Para no salir del terreno de la literatura, el hecho concreto que, desde la muerte brutal de Gorky, el mundo ya no escuch\u00f3 m\u00e1s otra voz rusa en literatura, no parece significar nada para esos sustitutos voluntarios. Al contrario, llegan as\u00ed a justificar el odio mortal de Stalin por Trotsky. La lucha tit\u00e1nica del \u00faltimo sobreviviente de una generaci\u00f3n revolucionaria que hab\u00eda conmocionado al mundo al pelearse solo contra una burgues\u00eda capaz de aliarse a los tiranos m\u00e1s sanguinarios para salvar sus dividendos, no ten\u00eda valor suficiente a los ojos de semejantes filisteos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">As\u00ed se pudo preparar el crimen entre la indiferencia de unos y la cobard\u00eda de otros, sin m\u00e1s obst\u00e1culos que algunas protestas provocadas por el tumulto de la bajeza organizada en centro demag\u00f3gico de propaganda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">El cambio de frente operado en pol\u00edtica internacional con la firma del pacto nazi-sovi\u00e9tico precipit\u00f3 claramente la crisis definitiva del mundo burgu\u00e9s y de sus beneficiarios de todo g\u00e9nero; esta no ha sido la causa. Es el fango el que arrastra el fango.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Cuando Alemania invadi\u00f3 Polonia y el Ej\u00e9rcito Rojo, por su lado, entr\u00f3 para ocupar la parte oriental del pa\u00eds vencido, Trotsky escribi\u00f3 uno de sus mejores ensayos pol\u00e9micos con el t\u00edtulo de \u00abLa URSS en guerra\u00bb, el que, con su fr\u00edo an\u00e1lisis, desconcert\u00f3 no s\u00f3lo a sus adversarios sino tambi\u00e9n a algunos de sus seguidores. En este art\u00edculo, Trotsky se compromet\u00eda a tratar aparte la cuesti\u00f3n de la interrelaci\u00f3n existente entre la clase obrera y su direcci\u00f3n. No lleg\u00f3 a escribirlo; pero, siguiendo su costumbre, dijo al pasar lo fundamental en ese mismo art\u00edculo. Dos a\u00f1os antes, ya hab\u00eda expresado en su carta a \u00abPartisan Review\u00bb: \u00abLa verdadera crisis de la civilizaci\u00f3n es, ante todo, la crisis de su direcci\u00f3n revolucionaria\u00bb. Y en algunas notas p\u00f3stumas sobre la tragedia espa\u00f1ola13 esboz\u00f3 una vez m\u00e1s este tema en forma pr\u00e1ctica. Sin duda, Trotsky ten\u00eda mucho m\u00e1s para agregar, al margen de la derrota francesa, porque nadie mejor que \u00e9l asum\u00eda la responsabilidad de ser el int\u00e9rprete de la clase obrera, frente al abismo al que la hab\u00eda conducido la pol\u00edtica de Stalin y de los \u00abgrandes dem\u00f3cratas\u00bb. Por esta raz\u00f3n, desde la llegada de Hitler al poder &#8211; y \u00e9l fue el primero en explicar con profundidad el \u00abnacional socialismo\u00bb &#8211; el maestro se superaba en cada estudio que sal\u00eda de su pluma, afinando como un artista la pintura exacta de la realidad internacional. Con gran raz\u00f3n el historiador alem\u00e1n Arthur Rosenberg14 se\u00f1ala en Trotsky al \u00abm\u00e1ximo escritor pol\u00edtico de nuestro tiempo\u00bb. Efectivamente, lo ha sido, desde 1905, el a\u00f1o en el que expuso su audaz teor\u00eda de la \u00abrevoluci\u00f3n permanente\u00bb, confirmada de hecho en los primeros puestos de combate en 1917 y aceptada oficialmente en la URSS hasta la muerte de Lenin. El hecho de que Trotsky la haya defendido, d\u00eda tras d\u00eda, siempre con peligro de muerte, a pesar de que algunos de sus viejos camaradas se cubrieran de ignominia capitulando a la burocracia sovi\u00e9tica, y que otros, venidos m\u00e1s tarde, desertaran hacia un m\u00e1s all\u00e1 metaf\u00edsico, no hace m\u00e1s que confirmar la unidad perfecta de su acci\u00f3n y de su pensamiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">En verdad, Trotsky jam\u00e1s perdi\u00f3 el poder, porque a\u00fan lo segu\u00edan -aunque con cierto retroceso- dentro de Rusia. Durante los \u00faltimos a\u00f1os, la pol\u00edtica de Stalin gir\u00f3 alrededor del \u00abtrotskismo\u00bb, tantas veces liquidado y siempre vivo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Los escritores que han admirado, en secreto o abiertamente, el genio literario de Trotsky no han sabido -salvo raras excepciones-ver en el gran exilado m\u00e1s que un s\u00edmbolo algunas veces contrario a su muy in\u00fatil tarea de mediadores oscilantes como p\u00e9ndulos, pegados a la oreja de un ministro amigo. Un ejemplo t\u00edpico nos lo ha ofrecido el temeroso embajador de la burgues\u00eda francesa en Berl\u00edn, cuando le dijo a Hitler, en las v\u00edsperas de la segunda guerra mundial: \u00abPero Stalin juega un juego doble. El verdadero vencedor ser\u00e1 Trotsky\u00bb. A lo que Hitler no pudo menos que responder, como si lo tuviera adquirido: \u00abLo s\u00e9\u00bb. Di\u00e1logo inaudito, registrado literalmente en el Libro Amarillo del gobierno Daladier, que Romain Rolland acaba de llamar \u00abmi Premier\u00bb, y que Trotsky coment\u00f3 con una sola frase, con su acostumbrada precisi\u00f3n: \u00abA estos se\u00f1ores les gusta dar el nombre de una persona al espectro de la revoluci\u00f3n\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">Nadie, efectivamente, ha estudiado la revoluci\u00f3n en los pa\u00edses \u00abdemocr\u00e1ticos\u00bb en estos \u00faltimos a\u00f1os, en donde no se hablaba de ella sino de Trotsky, quien la encarnaba a trav\u00e9s de su vida y de su obra, como ning\u00fan otro hombre de su tiempo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">No son estas p\u00e1ginas el lugar en donde analizar el arsenal de las ideas desarrolladas por Trotsky en m\u00e1s de veinte vol\u00famenes, sin contar sus innumerables folletos, en el mismo momento en que era perseguido por el mismo enemigo implacable que se hab\u00eda infiltrado entre los suyos y sus colaboradores m\u00e1s pr\u00f3ximos. Para el estilo, trat\u00e9 de hacer un art\u00edculo en Repertorio Americano para el 60 aniversario del nacimiento del maestro. Va a aparecer pr\u00f3ximamente, totalmente reformado, en mi libro De Heine a Trotsky. Por el momento, la s\u00edntesis definitiva no es posible.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">El poeta Marcel Martinet concluy\u00f3 sus recuerdos de Trotsky en Par\u00eds15 evocando un breve relato titulado \u00abLa familia Declerc\u00bb, que el joven revolucionario hab\u00eda escrito a comienzos de la primera guerra, en Sevres, para mostrar hasta qu\u00e9 punto Trotsky era \u00abcapaz de sentir y de expresar el dolor de los hombres y de las mujeres agobiados por la guerra imperialista\u00bb. Siguiendo su ejemplo, voy a terminar estas notas con una simple alusi\u00f3n al breve art\u00edculo escrito por Trotsky para ese pobre chico jud\u00edo de Polonia llamado Grynszpan, quien, desesperado, mat\u00f3 en Par\u00eds a un funcionario nazi16. Como todos los grandes ensayos, desde \u00abLa lucha de clases en Francia\u00bb17 hasta \u00abEl pensamiento vivo de Marx\u00bb, pasando por \u00abSu moral y la nuestra\u00bb, esta r\u00e1pida nota marginal revela el aut\u00e9ntico sentimiento de Trotsky frente a la vida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\">El d\u00eda en que una nueva juventud sovi\u00e9tica -libre de la tiran\u00eda stalinista que le fuera impuesta a sus padres al precio de purgas interminables y depuraciones de \u00abtrotskistas\u00bb- descubra en su propio idioma la herencia espiritual que Trotsky les dej\u00f3 en el exilio para impulsar hacia adelante la Revoluci\u00f3n de Octubre, su nombre ocupar\u00e1 el mismo lugar en Rusia que ocupa Lenin en la historia del mundo, a pesar de todos los autores de \u00e9xito que ayudaron a la GPU en su campa\u00f1a infame de falsificaciones y asesinatos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: xx-small;\">NOTAS:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: xx-small;\">1. Samuel Glusberg, conocido como Enrique Espinoza (1898-1987), nacido en Kirschiner, Rusia, radicado en Argentina en 1905, vivi\u00f3 la mayor parte de su vida en Chile, en donde particularmente edit\u00f3 la revista Babel. Visit\u00f3 a Trotsky del cual so\u00f1aba escribir su biograf\u00eda. Su c\u00edrculo, en el que se destacaba el anarquista La\u00edn Diez, fue un centro de vida intelectual en Am\u00e9rica Latina. El presente art\u00edculo, llamado \u00abLos escritores frente a Trotsky, Notas para un ensayo\u00bb apareci\u00f3 en un n\u00famero especial de Babel, a\u00f1os 20, vol. 2, enero &#8211; abril de 1941, en homenaje a Trotsky en el que colaboraron igualmente Luis Franco, Carlos Montenegro, James T. Farrell, Dwight Macdonald y Edmund Wilson.<br \/>\n2. El escritor franc\u00e9s Andr\u00e9 Malraux, viaj\u00f3 en 1923 hacia Indochina. Fue testigo presencial de la pol\u00edtica de colaboraci\u00f3n de clases llevada adelante por la Comintern y reflej\u00f3 su visi\u00f3n cr\u00edtica de los hechos en su obra \u00abLa condici\u00f3n humana\u00bb.<br \/>\n3. Romain Rolland (1866-1944), novelista, dramaturgo y music\u00f3lgo franc\u00e9s. Fue Premio Nobel en 1915. Con su libro \u00abAu dessus de la m\u00eal\u00e9e\u00bb, durante la Primera Guerra Mundial atrajo a la intelectualidad pacifista. Despu\u00e9s de la guerra se tranform\u00f3 en la figura m\u00e1s representativa de la intelectualidad democr\u00e1tica de izquierda.<br \/>\n4. Alusi\u00f3n a Spinoza y a su aforismo: \u00abNi re\u00edr, ni llorar, comprender\u00bb<br \/>\n5. Silone, Inazio. Novelista italiano. En su juventud fue miembro del Partido Socialista. M\u00e1s tarde viaj\u00f3 a la URSS, inclin\u00e1ndose al comunismo, con el que rompi\u00f3 en 1930.<br \/>\n6. Barbusse, Henri. Novelista franc\u00e9s nacido en 1873, muri\u00f3 en Mosc\u00fa en 1935. Fue el inspirador del grupo Clart\u00e9.<br \/>\n7. Alusi\u00f3n al secretario general de la Central de Trabajadores Mexicanos, Vicente Lombardo Toledano.<br \/>\n8. Se trata de Waldo Frank (1889-1967), antiguo compa\u00f1ero de ruta, que rechaz\u00f3 unirse a la Comisi\u00f3n porque estimaba que su composici\u00f3n no daba garant\u00edas de objetividad.<br \/>\n9. Seud\u00f3nimo de Louis Farigoule, novelista, poeta, dramaturgo y ensayista franc\u00e9s. Cofundador de la \u00abescuela unanimista\u00bb, basada en las tesis de que cada hombre debe ser interpretado no en su mera individualidad sino en funci\u00f3n de un grupo social.<br \/>\n10. Se trata del poeta libertario Walt Whitman (1819-1895), inmortalizado con su larga barba blanca.<br \/>\n11. Georg Weerth (1822-1856), escritor y periodista, ligado a Heine, Freiligrath, Lasalle, en los a\u00f1os 30, hab\u00eda colaborado en 1848 con la Neue Rheinische Zeitung, en donde se hab\u00eda ligado a Marx y Engels. Despu\u00e9s de la derrota de la revoluci\u00f3n en Europa, se hab\u00eda lanzado a los negocios sin renunciar a sus ideas pol\u00edticas y muri\u00f3 en La Habana por la fiebre amarilla.<br \/>\n12. Lion Feuchtwanger (1884-1958) hab\u00eda \u00abatestiguado\u00bb sobre la validez, a sus ojos, de las \u00abdeclaraciones\u00bb de los acusados de Mosc\u00fa.<br \/>\n13. \u00abClase, Partido y Direcci\u00f3n\u00bb, notas inconclusas publicadas despu\u00e9s de su muerte, cf. La Revoluci\u00f3n Espa\u00f1ola, p. 555-570.<br \/>\n14. Arthur Rosenberg (1889-1943), profesor de historia antigua, viejo dirigente del KPD y de una de sus tendencias \u00abde izquierda\u00bb.<br \/>\n15. Marcel Martinet (1887-1944), escritor revolucionario amigo de Trotsky desde la guerra. Luego de conocerlo en Par\u00eds, escribi\u00f3 sus recuerdos sobre Trotsky durante la guerra en \u00abLos Humildes\u00bb N\u00ba 5\/6 de mayo &#8211; junio de 1934.<br \/>\n16. El joven jud\u00edo polaco Herschl Grynszpan (1922-194?), sublevado por la violencia antisemita en la Alemania hitleriana, mat\u00f3 a tiros al canciller von Rath, de la embajada alemana en Par\u00eds, el 7 de noviembre de 1938. El art\u00edculo en cuesti\u00f3n hab\u00eda aparecido en castellano en Clave N\u00ba 6 del 1 de marzo de 1939.<br \/>\n17. Enrique Espinoza alude sin duda a \u00bfAd\u00f3nde va Francia? Recogido de art\u00edculos del per\u00edodo 1934-1936 editado en 1936.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Arte y revoluci\u00f3n Los escritores frente a Trotsky (este art\u00edculo procede de\u00a0Estrategia Internacional N\u00b0 11\/12 Abril\/Mayo &#8211; 1999 http:\/\/www.ft.org.ar\/estrategia\/ei1112\/arte.htm) por Enrique Espinoza (1) Presentamos aqu\u00ed la traducci\u00f3n de un art\u00edculo del escritor Samuel Glusberg, conocido como Enrique Espinoza. Fue publicado en Cahiers Le\u00f3n Trotsky N\u00ba 11 de septiembre de 1982 por el Instituo Le\u00f3n Trotsky. Este gran escritor, que edit\u00f3 la revista Babel durante su larga estad\u00eda en Chile, tambi\u00e9n fue colaborador de la revista Clave-Teor\u00eda Marxista, publicada en M\u00e9xico bajo la direcci\u00f3n pol\u00edtica de Trotsky. La traducci\u00f3n fue realizada por Rossana Cortez. Despu\u00e9s de la muerte de Lenin a comienzos de 1924, el nuevo r\u00e9gimen, creado con tanto sacrificio por los trabajadores de la vieja Rusia, fue algo as\u00ed como la c\u00e1mara oscura de un gran duelo internacional con grandes proyecciones en la historia contempor\u00e1nea. Por un lado, los ladinos bur\u00f3cratas del Kremlin, que tienen como \u00edcono al \u00abgenial\u00bb Stalin, aparentan adorar el cuerpo inerte del jefe, expuesto en la Plaza Roja. Por el otro, un n\u00facleo de j\u00f3venes revolucionarios consecuentes, dirigidos por Le\u00f3n Trotsky, se oponen en nombre del proletariado a la dictadura personal del astuto secretario general del Partido Bolchevique. 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