{"id":2253,"date":"2013-08-01T09:12:36","date_gmt":"2013-08-01T09:12:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=2253"},"modified":"2013-09-02T16:05:18","modified_gmt":"2013-09-02T16:05:18","slug":"aqui-yacen-dragones-de-fernando-leon-de-aranoa-por-yolanda-izard","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=2253","title":{"rendered":"AQU\u00cd YACEN DRAGONES, DE FERNANDO LE\u00d3N DE ARANOA. Por Yolanda Izard."},"content":{"rendered":"<div dir=\"ltr\"><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/Ilustracion-Aqui-yacen-dragones1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2341 alignleft\" alt=\"Ilustracion-Aqui-yacen-dragones\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/Ilustracion-Aqui-yacen-dragones1.jpg\" width=\"379\" height=\"213\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/Ilustracion-Aqui-yacen-dragones1.jpg 3840w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/Ilustracion-Aqui-yacen-dragones1-330x185.jpg 330w\" sizes=\"(max-width: 379px) 100vw, 379px\" \/><\/a>Fernando Le\u00f3n de Aranoa, <em>Aqu\u00ed yacen dragones<\/em>, Seix Barral, 2013.<\/div>\n<div dir=\"ltr\">Yolanda Izard<\/div>\n<div dir=\"ltr\"><\/div>\n<div dir=\"ltr\">Este libro de relatos breves, <em>Aqu\u00ed yacen dragones<\/em>, est\u00e1 pose\u00eddo por el delirio de su autor, y ello en el mejor sentido del t\u00e9rmino: el del poder de la creaci\u00f3n de nuevos mundos no hollados, el de la autonom\u00eda de nuestra imaginaci\u00f3n con respecto a lo com\u00fan, la median\u00eda y los t\u00f3picos, el de la capacidad de la ficci\u00f3n para hacer soportable lo insoportable y de mostrar esas parcelas de la realidad que no se someten al conocimiento. Porque Fernando Le\u00f3n de Aranoa \u2013guionista y director de cine ganador de trece premios Goya,\u00a0 narrador encomiable- sabe que es preciso uncir la realidad a nuestra m\u00e1s quim\u00e9rica fantas\u00eda para que no nos atrape el vac\u00edo. Nada hay, por consiguiente, en este libro que suene a convencional, aburrido o banal. A la vuelta de la esquina\u00a0\u00a0 nos\u00a0\u00a0 esperan\u00a0\u00a0 las\u00a0\u00a0 palabras\u00a0\u00a0moribundas\u00a0\u00a0 para\u00a0\u00a0 que\u00a0\u00a0 las\u00a0\u00a0 rescatemos,\u00a0\u00a0 los\u00a0\u00a0 relojes\u00a0\u00a0 que\u00a0\u00a0 se empe\u00f1an en ser olvidados, las cosas que se quieren perder, los asesinos precavidos que matan por la espalda, los hombres que tienen dos corazones, uno para el amor y otro para el odio, las variaciones en nuestro aspecto f\u00edsico seg\u00fan la situaci\u00f3n en que nos encontremos, las distintas cualidades del silencio, los turistas que\u00a0 carecen de dignidad como pueblo, entre otros muchos temas. Hay cuentos tristes, o llenos de ternura o de humor. Los hay serios, divertidos, absurdos o reflexivos. Algunos guardan sorpresas finales, los m\u00e1s sorprenden desde el inicio. Pero todos ellos\u00a0\u00a0 son\u00a0\u00a0 alimentados\u00a0\u00a0 por\u00a0\u00a0 la\u00a0\u00a0 misma\u00a0\u00a0 carga\u00a0\u00a0 de\u00a0\u00a0 ingenio:\u00a0\u00a0 la\u00a0\u00a0 facilidad\u00a0\u00a0 para\u00a0\u00a0 extraer\u00a0\u00a0 de\u00a0\u00a0 nuestro entorno\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 correspondencias\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 sutiles\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 con\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 seres\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 o\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 actos\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 inesperados\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 entre\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 jugosas personificaciones,\u00a0\u00a0 desviaciones\u00a0\u00a0 o\u00a0\u00a0 uniones\u00a0\u00a0 de\u00a0\u00a0 extra\u00f1as\u00a0\u00a0 realidades.\u00a0\u00a0 Y\u00a0\u00a0 la\u00a0\u00a0 delicadeza.\u00a0\u00a0 No\u00a0\u00a0 hay exabruptos, ni s\u00e1tira sard\u00f3nica, ni se va a deg\u00fcello, ni pierde los papeles. Su lenguaje es de una sutileza y una serenidad encomiables, y sus asuntos. El impacto, la fulguraci\u00f3n sobre la lectura proceden, pues, de c\u00f3mo la contenci\u00f3n se desliza sobre una historia que lleva a rastras todas las potencialidades de una realidad oculta. Le\u00f3n de Aranoa, como su breve relato, \u201cLos que caminan despacio\u201d, hace la digesti\u00f3n lenta del camino con los pies, del paisaje con los ojos. \u201cComo los\u00a0 viejos, que no es que\u00a0 no\u00a0 sepan\u00a0 ad\u00f3nde\u00a0 van: es que\u00a0 no\u00a0 quieren\u00a0 llegar\u201d.\u00a0 Es decir, asume que no hay m\u00e1s l\u00edmite que el que le marque su deseo, pues su capacidad imaginativa no parece conocer ning\u00fan tipo de fronteras, y siempre guardada en un frasco tan peque\u00f1o como sencillo. Ligero, pero no simple. Desnudo, pero no banal. Perspicaz, pero no ret\u00f3rico. Hay un hombre que se despert\u00f3 sabio, como otros se despiertan tarde, cansados, o con dolor en las articulaciones, y cuya sabidur\u00eda es tanta que no puede soportarla. Y hay libros que eligen<\/div>\n<div dir=\"ltr\">a\u00a0 sus\u00a0\u00a0 lectores.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hay\u00a0\u00a0 una\u00a0\u00a0 mujer\u00a0 a\u00a0 la\u00a0\u00a0 que\u00a0 \u201cle\u00a0 gustaban\u00a0\u00a0 las\u00a0\u00a0 cosas\u00a0 peque\u00f1as.\u00a0\u00a0 Le\u00a0\u00a0 ense\u00f1aban\u00a0 el bosque, pero ella se deten\u00eda en la brizna de hierba peque\u00f1a, a sus pies. Del mar, formidable, le interes\u00f3 m\u00e1s que nada el abanico de espuma blanca que dejaba\u00a0 la marea en retirada entre sus piernas. De la monta\u00f1a, la senda como cordel en zigzag que le llev\u00f3 hasta ella.\u201d Hay un intenso lirismo en su prosa, una mirada po\u00e9tica tambi\u00e9n; y una sensible hechura en este poeta de lo peque\u00f1o, de la delicadeza, del gesto sereno y exquisito. Hay poes\u00eda.Parafraseando el c\u00e9lebre poema de Paul Verlaine \u2013\u201cIl pleure dans mon coeur \/\u00a0 comme il pleut s\u00fbr la ville\u201d\u00a0que\u00a0 se\u00a0 apoyaba en el verso de Rimbaud\u00a0 \u201cIl pleut doucement sur la ville\u201d-\u00a0pero llev\u00e1ndolo m\u00e1s lejos, hasta el lugar donde solo \u00e9l habita, escribe en \u201cEl indudable dramatismo de\u00a0 la\u00a0 lluvia\u201d:\u00a0 En\u00a0 los\u00a0 entierros\u00a0 de la\u00a0 ficci\u00f3n\u00a0 siempre\u00a0 llueve. Llueve\u00a0 en\u00a0 los\u00a0 callejones\u00a0 s\u00f3rdidos, donde\u00a0\u00a0 los\u00a0\u00a0 borrachos\u00a0\u00a0 dirimen\u00a0\u00a0 sus\u00a0\u00a0 diferencias\u00a0\u00a0 a\u00a0\u00a0 botellazos.\u00a0\u00a0 Llueve\u00a0\u00a0 indefectiblemente\u00a0\u00a0 tras\u00a0\u00a0 las violaciones\/ &#8230;\/. Llueve cuando los personajes se entristecen y miran por las ventanas \/&#8230;\/. Si los meteor\u00f3logos\u00a0\u00a0 lo\u00a0\u00a0 advirtieran,\u00a0 quiz\u00e1\u00a0\u00a0 basar\u00edan\u00a0\u00a0 sus\u00a0\u00a0 predicciones\u00a0\u00a0 en\u00a0\u00a0 el\u00a0 \u00e1nimo\u00a0 de\u00a0\u00a0 las\u00a0\u00a0 personas.\u201d Le\u00f3n de Aranoa ense\u00f1a a mirar a trav\u00e9s de un cristal que solo \u00e9l posee y que tiene conexiones con atajos a otros universos que viven en este, haciendo que nos deslicemos suavemente por la pendiente de las palabras, a las que nos hay que temer:\u00a0 \u201cSon peque\u00f1os milagros y como tales obran, si acertamos a articularlas en el momento exacto, no siempre es f\u00e1cil. Elimine lo superfluo, dedique el tiempo a aquello que merece la pena: sea ego\u00edsta, \/&#8230;\/ le queda a usted toda\u00a0\u00a0 la\u00a0\u00a0 vida\u00a0\u00a0 por\u00a0\u00a0 delante.\u201d<\/div>\n<div id=\"pageContainer2\" data-loaded=\"true\">\n<div>\n<div dir=\"ltr\">\u00a0 Este\u00a0\u00a0 es\u00a0\u00a0 su\u00a0\u00a0 Diagn\u00f3stico\u00a0\u00a0 final,\u00a0\u00a0 el\u00a0\u00a0 consejo\u00a0\u00a0 m\u00e1s\u00a0\u00a0 \u00fatil\u00a0\u00a0 que\u00a0\u00a0 un\u00a0\u00a0 escritor precavido y sabio puede dar a cualquier lector, a cualquier hombre. Para otras reflexiones \u00fatiles acerca\u00a0\u00a0 de\u00a0\u00a0 lo\u00a0\u00a0 que\u00a0\u00a0 somos\u00a0\u00a0 sin\u00a0\u00a0 saberlo,\u00a0\u00a0 convendr\u00e1\u00a0\u00a0 que\u00a0\u00a0 se\u00a0\u00a0 lea\u00a0\u00a0 el\u00a0\u00a0 resto\u00a0\u00a0 del\u00a0\u00a0 libro.\u00a0\u00a0 No\u00a0\u00a0 tiene desperdicio.<\/div>\n<div dir=\"ltr\"><\/div>\n<div dir=\"ltr\">Yolanda Izard<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fernando Le\u00f3n de Aranoa, Aqu\u00ed yacen dragones, Seix Barral, 2013. Yolanda Izard Este libro de relatos breves, Aqu\u00ed yacen dragones, est\u00e1 pose\u00eddo por el delirio de su autor, y ello en el mejor sentido del t\u00e9rmino: el del poder de la creaci\u00f3n de nuevos mundos no hollados, el de la autonom\u00eda de nuestra imaginaci\u00f3n con respecto a lo com\u00fan, la median\u00eda y los t\u00f3picos, el de la capacidad de la ficci\u00f3n para hacer soportable lo insoportable y de mostrar esas parcelas de la realidad que no se someten al conocimiento. Porque Fernando Le\u00f3n de Aranoa \u2013guionista y director de cine ganador de trece premios Goya,\u00a0 narrador encomiable- sabe que es preciso uncir la realidad a nuestra m\u00e1s quim\u00e9rica fantas\u00eda para que no nos atrape el vac\u00edo. Nada hay, por consiguiente, en este libro que suene a convencional, aburrido o banal. 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