{"id":2518,"date":"2013-10-29T09:47:55","date_gmt":"2013-10-29T09:47:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=2518"},"modified":"2013-12-23T19:23:08","modified_gmt":"2013-12-23T19:23:08","slug":"cronica-de-la-46a-edicion-del-festival-de-cine-fantastico-de-sitges","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=2518","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica de la 46\u00aa edici\u00f3n del FESTIVAL DE CINE FANT\u00c1STICO DE SITGES"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\">\n<p>El pasado 20 de octubre se clausur\u00f3 la edici\u00f3n n\u00famero 46 del <i>Festival Internacional de Cinema Fant\u00e0stic de Catalunya<\/i>, la cita que un a\u00f1o m\u00e1s congreg\u00f3 a miles de curiosos y seguidores del cine de g\u00e9nero en Sitges. Un certamen que ha capeado la crisis econ\u00f3mica y los recortes presupuestarios con su men\u00fa habitual a base de mucho amor por el cine y de mimar a una audiencia que asiste a\u00f1o tras a\u00f1o fielmente a las diferentes sesiones, tanto diurnas como sobre todo nocturnas, de los tres auditorios de la ciudad. Las cifras admiten poca duda: pese a contar con una jornada menos de festival, el equipo encabezado por \u00c1ngel Sala logr\u00f3 aumentar la venta de entradas en un 10% con respecto el curso anterior, algo que se suma a las constantes visitas a la p\u00e1gina web del festival y a las numerosas colas que se registraron para asistir a las m\u00e1s de 300 sesiones programadas.<\/p>\n<p>Quienes conocen la ruta de los festivales m\u00e1s importantes del pa\u00eds saben que Sitges, por muchas razones, marca la diferencia. En ning\u00fan otro certamen el p\u00fablico asistente aplaude y abuchea al inicio y al final de cada pel\u00edcula, e incluso durante las escenas m\u00e1s intensas, con tanta pasi\u00f3n. En ning\u00fan otro festival los espectadores esperan pacientemente tantos minutos antes de cada proyecci\u00f3n, como si la oferta de las salas trascendiese lo cinematogr\u00e1fico para convertirse en el escaparate de un gran parque tem\u00e1tico de cinefilias varias. En ning\u00fan otro lugar coincide una fecha tan se\u00f1alada como el 12 de octubre con la Zombie Walk, evento que llena las calles del peque\u00f1o pueblo de la costa del Pened\u00e9s de gente disfrazada de muerto viviente. Y en ning\u00fan otro festival se nos invita, al menos desde sus v\u00eddeos promocionales, a abrazar el satanismo.<\/p>\n<p>La ampl\u00edsima e inabarcable oferta cinematogr\u00e1fica de Sitges cumple las necesidades de cualquier men\u00fa ostentoso, dise\u00f1ado para saciar a un p\u00fablico que devora la mayor de las carnicer\u00edas incluso en maratones de madrugada. Con todo, Sitges tambi\u00e9n es el escenario perfecto para tomar el pulso a las tendencias predominantes del cine de nueva factura, concretamente a un g\u00e9nero que ha sufrido en los \u00faltimos a\u00f1os un cambio decisivo.\u00a0 Hasta hace poco se entend\u00eda el cine fant\u00e1stico como un compartimento estanco con una m\u00edstica, unos mundos visuales, un perfil de p\u00fablico y unos c\u00f3digos a lo que estructura, narraci\u00f3n y personajes se refiere que lo alejaban de otras corrientes cinematogr\u00e1ficas. El panorama actual es muy diferente, y en Sitges hemos tenido la prueba de esta evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>El <b>cine fant\u00e1stico<\/b> ha extendido su influencia a todos los campos y ha pasado de ser una etiqueta a un poderoso recurso en cuyas posibilidades muchas nuevas voces han encontrado su campo de acci\u00f3n (Sitges 2013 ha confirmado la aportaci\u00f3n de nombres relativamente nuevos como Marina de Van o H\u00e9l\u00e8ne Cattet y Bruno Forzani) y en el que otras firmas ya consolidadas han conseguido reformular o al menos insuflar nueva vida a los planteamientos b\u00e1sicos de su sello personal.\u00a0De la uni\u00f3n de ambas constantes hemos tenido una secci\u00f3n oficial llena de matices, con t\u00edtulos de vocaci\u00f3n comercial, otros de concepci\u00f3n lib\u00e9rrima y \u00f3peras primas que juegan a continuar y a alterar modas imperantes, muchas de ellas venidas de la peque\u00f1a pantalla, como la est\u00e9tica zombi o el relato apocal\u00edptico.<\/p>\n<p><i>Borgman<\/i>, la mejor pel\u00edcula del certamen seg\u00fan el jurado de la secci\u00f3n oficial, es un ejemplo de obra inclasificable que bebe tanto del g\u00e9nero fant\u00e1stico como de ciertas t\u00f3nicas del \u00faltimo cine europeo. El cineasta holand\u00e9s Alex van Warmerdam recogi\u00f3 el premio La m\u00e0quina del temps en homenaje a toda su carrera y d\u00edas despu\u00e9s coloc\u00f3 su nueva f\u00e1bula, ya vista en Cannes y seleccionada por su pa\u00eds para la larga traves\u00eda al Oscar a la mejor pel\u00edcula de habla no inglesa, en lo m\u00e1s alto del palmar\u00e9s. <i>Borgman<\/i> arranca emulando al Jeunet o Kusturika m\u00e1s alocado y finalmente se sit\u00faa en el terreno del thriller surrealista, con un humor negro no apto para todos los p\u00fablicos. Van Warmerdam ridiculiza ciertos comportamientos burgueses y su atm\u00f3sfera enrarecida evoca algunos de los fotogramas de la memorable <i>Canino<\/i> de Giorgos Lanthimos, con una base argumental que no difiere demasiado de la de los <i>Funny Games<\/i> de Michael Haneke. Un film con im\u00e1genes poderosas, mensaje encriptado y una gran capacidad para unir lo grave con lo absurdo en una misma escena: se disfruta como gran broma y como sutil uni\u00f3n de met\u00e1foras sobre los comportamientos humanos, detalle que la diferencia de todos los trabajos vistos en el certamen.<\/p>\n<p>Al margen de Van Warmerdam, cuyo reconocimiento en Sitges deber\u00eda motivar el descubrimiento de su obra en Espa\u00f1a, otros autores de peso han presentado sus nuevos trabajos. Alejandro Jodorowsky, que ya recibi\u00f3 La m\u00e0quina del temps en el a\u00f1o 2006, ha sido el protagonista indiscutible del festival con <i>La danza de la realidad<\/i>, t\u00edtulo autobiogr\u00e1fico en el que el genio chileno despliega todo su imaginario visual y recuerda su infancia en Tocopilla. Jodorowsky tambi\u00e9n ha sido el centro de atenci\u00f3n gracias al documental <i>Jodorowsky\u2019s Dune<\/i>, una descripci\u00f3n apasionante y apasionada del esfuerzo del realizador, finalmente en balde, por llevar a la gran pantalla la novela de ciencia ficci\u00f3n de Frank Herbert. Los dos films, vistos en sesi\u00f3n continua en el festival, son una prueba de la vitalidad y la originalidad de Jodorowsky pese a sus 84 a\u00f1os: <i>La danza de la realidad<\/i> es tan brillante como excesiva, mientras que <i>Jodorowsky\u2019s Dune<\/i> es un regalo cargado de cinefilia que apasiona por las chanzas, los gestos y la credibilidad de un Jodorowsky que narra en primera persona c\u00f3mo los grandes estudios de Hollywood decidieron no financiar la que hubiese podido ser la pel\u00edcula de aventuras m\u00e1s grande de todos los tiempos.<\/p>\n<p>Por su parte, el dan\u00e9s Winding Refn repite f\u00f3rmulas con <i>Only God Forgives<\/i>, un cuento de venganza que confirma la capacidad del director de <i>Drive<\/i> por ejecutar planos bell\u00edsimos, pero que en esencia no parece contar nada m\u00e1s all\u00e1 de los caprichos est\u00e9ticos de su autor. Lo mismo podr\u00eda decirse de <i>Possession<\/i>, obra en la que el filipino Brillante Mendoza quiere exponer las interioridades de un programa televisivo que filma a diferentes personas pose\u00eddas por fuerzas malignas, aunque s\u00f3lo consigue montar escenas sin sentido en un metraje que alarga el vac\u00edo hasta las dos horas. <i>The Zero Theorem<\/i> demuestra que el infatigable Terry Gilliam sigue tan inmovilista en su hiperactividad como pod\u00eda esperarse: aunque persiste la capacidad de Gilliam por construir mundos personales e intransferibles, el guion avanza de forma inconsistente. Tampoco convencieron <i>Byzantium<\/i>, el nuevo acercamiento de Neil Jordan a la figura de los chupasangre tras <i>Entrevista con el vampiro<\/i>, y <i>Passion<\/i>, \u00faltimo trabajo de Brian de Palma que pese a su atm\u00f3sfera y a las potentes interpretaciones de sus dos actrices no termina de cerrar de forma convincente su relato de tensiones femeninas. Y los mismos t\u00e9rminos podr\u00edan utilizarse para describir la rareza del festival, <i>The Congress<\/i> de Ari Folman, un ejercicio fallido de cine dentro del cine que mezcla imagen real y dibujos animados.<\/p>\n<p>En la lista de agradables sorpresas destaca <i>Only Lovers Left Alive<\/i>, la cr\u00f3nica de unos vampiros que beben sangre en vasos de dise\u00f1o, tocan m\u00fasica, leen los grandes cl\u00e1sicos de la literatura universal y contemplan c\u00f3mo el mundo que les rodea va distanci\u00e1ndose poco a poco de sus c\u00f3digos morales, est\u00e9ticos y art\u00edsticos: Jim Jarmusch film\u00f3 la pel\u00edcula m\u00e1s cool del festival y el esfuerzo fue merecidamente recompensado con el galard\u00f3n especial del jurado. Johnnie To convenci\u00f3 con <i>Blind Detective<\/i> y <i>Drug War<\/i>, dos pel\u00edculas muy diferentes que exponen las dos vertientes del cine del hongkon\u00e9s: la primera es una comedia de acci\u00f3n trufada de humor canton\u00e9s y grandilocuentes golpes de efecto, mientras que la segunda bucea en el noir policiaco que ha dado fama a To en Occidente. <i>The Call<\/i>, thriller palomitero que demuestra la versatilidad de un autor no siempre reconocido como Brad Anderson, es un tenso toma y daca telef\u00f3nico con un asesino en serie y una estructura de road movie te\u00f1ida de rojo. El canadiense Denis Villeneuve confirm\u00f3 su mano con el thriller con <i>Enemy<\/i>, un enigma kafkiano apasionante que centr\u00f3 gran parte de los corrillos festivaleros. Y paralelamente <i>The Green Inferno<\/i>, el film m\u00e1s extremo del festival, radicaliza todav\u00eda m\u00e1s el estilo chistoso y sanguinario de Eli Roth: la cr\u00f3nica de unos activistas que luchan contra la destrucci\u00f3n de una jungla en Per\u00fa y que terminan siendo la comida de una tribu can\u00edbal fue recibida en Sitges con sumo entusiasmo, aunque en otros contextos pasar\u00eda simplemente como un film desagradable de discutible humor grueso.<\/p>\n<p>Sitges tambi\u00e9n dej\u00f3 espacio para las <b>cintas de producci\u00f3n espa\u00f1ola<\/b>, de cuyo visionado puede conseguirse un interesante an\u00e1lisis del estado de salud del cine local, concretamente el de los directores noveles que aspiran a ser los referentes del futuro. Las conclusiones de ese estudio no son demasiado alentadoras: con la crisis se han suprimido las producciones de presupuesto y perfil medio, por lo que las nuevas voces s\u00f3lo pueden trabajar desde la precariedad econ\u00f3mica, am\u00e9n de crowdfundings y otras iniciativas, o desde la coproducci\u00f3n de mayor tama\u00f1o, hablada casi siempre en ingl\u00e9s con t\u00e9cnicos locales y un perfil dise\u00f1ado para tener cierto impacto en el mercado internacional. Sea como sea, la posibilidad de acercarnos al abismo presente de nuestro cine es m\u00e9rito de un festival que a\u00f1o tras a\u00f1o renueva su fidelidad con el cine hecho aqu\u00ed: no hay que olvidar que en el escenario sitgense tuvieron espacio por primera vez nombres como De la Iglesia y Balaguer\u00f3, que <i>Lo imposible <\/i>fue el evento m\u00e1s cacareado del a\u00f1o pasado y que el certamen lleva varios a\u00f1os inaugurando su escaparate cinematogr\u00e1fico con un film espa\u00f1ol (<i>Los ojos de Julia<\/i>, <i>El orfanato<\/i>, <i>El cuerpo<\/i>), tradici\u00f3n que ha seguido este 2013 con Eugeni Mira y su <i>Grand Piano<\/i>.<\/p>\n<p>Dentro del Nuevo Underground Espa\u00f1ol, parece dif\u00edcil que se vuelva a producir el fen\u00f3meno de cr\u00edtica y p\u00fablico que consigui\u00f3 hace poco <i>Diamond Flash<\/i>, aunque <i>Gente en sitios<\/i> de Juan Cavestany gust\u00f3 a casi todos. <i>Violet<\/i>, el nuevo giro de Luiso Berdejo tras el descalabro internacional de <i>La otra hija<\/i>, es un desprop\u00f3sito hipster en el que cada nueva escena contradice el tono, la esencia y la historia de la secuencia anterior. <i>La tumba de Bruce Lee<\/i>, recital de frases pedantes con tres actores-directores nada inspirados, s\u00f3lo justifica su presencia en Sitges como parte anecd\u00f3tica de un cine espa\u00f1ol rodado bajo m\u00ednimos tanto econ\u00f3micos como creativos. M\u00e1s estimulante es <i>Capa ca\u00edda<\/i>, el relato chanante y ochentero de un superh\u00e9roe ca\u00eddo en desgracia que es reivindicado por un grupo de documentalistas descerebrados. <i>Los inocentes<\/i>, variaci\u00f3n local del anta\u00f1o popular slasher, es un film colectivo realizado por estudiantes surgidos de la ESCAC, un campo minado de creatividad que dar\u00e1 mucho que hablar. Y por su parte, el trabajo que gener\u00f3 m\u00e1s comentarios en Sitges fue <i>Hooked Up<\/i>, primer film rodado \u00edntegramente con un Iphone y un presupuesto de apenas 15.000 euros: se trata de una variaci\u00f3n de formato casi imperceptible en pantalla y un seguimiento de la f\u00f3rmula de <i>REC<\/i>, tan extrema como cargada de talento.<\/p>\n<p>En el apartado de films espa\u00f1oles con vistas al mercado extranjero cabe apuntar tres trabajos hablados en ingl\u00e9s y rodados fuera de nuestras fronteras. <i>Mindscape<\/i>, primer largometraje de Jorge Dorado, pone sobre la mesa las directrices del thriller psicol\u00f3gico con ecos al Nolan de <i>Origen<\/i>, aunque el intento dista de tener la fuerza necesaria para dejar huella en su paso por salas. <i>Open Grave<\/i> condensa la trama de una serie televisiva en poco m\u00e1s de hora y media: sus giros narrativos y la ambig\u00fcedad de sus personajes se disfrutan como partes de un juego tan caprichoso como entretenido. Finalmente, <i>Retornados (The Returned)<\/i> aporta nueva vida al cine zombi al interesarse por el impacto social y sanitario que tendr\u00eda un brote viral en el mundo globalizado de nuestra era: su tendencia a la descripci\u00f3n la aleja afortunadamente del blockbuster yanqui, pero tambi\u00e9n del thriller adrenal\u00ednico que demanda el p\u00fablico de Sitges.<\/p>\n<p>En resumen, un sinf\u00edn de visiones, estilos e historias que dibujan el amplio panorama del cine de g\u00e9nero que se produce en todo el mundo. Cada cronista destacar\u00e1 sus hallazgos personales (en nuestro caso, <i>Big Bad Wolves<\/i>, <i>Coherence<\/i> y <i>We are what we are<\/i>), aunque otras constantes admiten consenso como la caducidad del falso documental o found footage que han seguido, casi siempre de forma anodina, t\u00edtulos poco destacables como <i>The Jungle<\/i>, <i>Willow Creek<\/i>, <i>V\/H\/S 2<\/i> o <i>Frankenstein\u2019s Army<\/i>. Un conjunto de pel\u00edculas que eclipsar\u00e1n la cartelera de los cines durante los pr\u00f3ximos meses, que centrar\u00e1n gran parte de las filias y fobias de la cr\u00edtica especializada, que aparecer\u00e1n citadas en foros y blogs de todo tipo y que volveremos a visionar sin las prisas y la actividad fren\u00e9tica que imprime un certamen tan ca\u00f3tico y estimulante como el de Sitges. King Kong, el m\u00edtico hom\u00ednido que preside el logotipo del festival, apaga sus rugidos hasta el a\u00f1o que viene. Sitges termina, pero el cine de g\u00e9nero no descansa: ya sea desde el trabajo amateur o desde la producci\u00f3n m\u00e1s dotada, el cine fant\u00e1stico demuestra una vez m\u00e1s que es la corriente audiovisual m\u00e1s imponente de nuestros tiempos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Xavier Vidal de las Heras<\/p>\n<p align=\"right\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pasado 20 de octubre se clausur\u00f3 la edici\u00f3n n\u00famero 46 del Festival Internacional de Cinema Fant\u00e0stic de Catalunya, la cita que un a\u00f1o m\u00e1s congreg\u00f3 a miles de curiosos y seguidores del cine de g\u00e9nero en Sitges. Un certamen que ha capeado la crisis econ\u00f3mica y los recortes presupuestarios con su men\u00fa habitual a base de mucho amor por el cine y de mimar a una audiencia que asiste a\u00f1o tras a\u00f1o fielmente a las diferentes sesiones, tanto diurnas como sobre todo nocturnas, de los tres auditorios de la ciudad. Las cifras admiten poca duda: pese a contar con una jornada menos de festival, el equipo encabezado por \u00c1ngel Sala logr\u00f3 aumentar la venta de entradas en un 10% con respecto el curso anterior, algo que se suma a las constantes visitas a la p\u00e1gina web del festival y a las numerosas colas que se registraron para asistir a las m\u00e1s de 300 sesiones programadas. Quienes conocen la ruta de los festivales m\u00e1s importantes del pa\u00eds saben que Sitges, por muchas razones, marca la diferencia. 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