{"id":2524,"date":"2013-10-29T09:57:12","date_gmt":"2013-10-29T09:57:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=2524"},"modified":"2013-12-23T19:22:02","modified_gmt":"2013-12-23T19:22:02","slug":"leche-de-marina-perezagua","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=2524","title":{"rendered":"Leche, de Marina P\u00e9rezagua"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/leche.png\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-large wp-image-2525\" alt=\"leche\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/leche-231x330.png\" width=\"231\" height=\"330\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/leche-231x330.png 231w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/10\/leche.png 890w\" sizes=\"(max-width: 231px) 100vw, 231px\" \/><\/a>Me hab\u00edan recomendado fervientemente la lectura de este conjunto de relatos y aun as\u00ed no pod\u00eda entonces adivinar el impacto que habr\u00edan de provocar en m\u00ed. Marina P\u00e9rezagua (1978) es de la estirpe de esos escritores para quienes la creaci\u00f3n es un acto de absoluta libertad, en la que no se escuchan los desagradables ruidos de la frivolidad, de lo manido, de los estereotipos, de la m\u00edmesis o del lugar com\u00fan. La creaci\u00f3n de un universo propio entra\u00f1a un profundo desgajamiento de lo aprendido, un desgarro con respecto a la historia de la literatura can\u00f3nica y una soberbia afirmaci\u00f3n de la individualidad y del acto creador. Solo as\u00ed, llevados de la mano por quienes son capaces de inventar otro modo de nombrar, los seres humanos pueden crecer y abandonar los campos ya trillados y exhaustos donde a\u00fan se regodean o machacan los que ignoran que ya no hay de d\u00f3nde recoger porque ya est\u00e1 todo dicho, manipulado y usado.<\/p>\n<p>Tenemos, as\u00ed pues, un libro titulado <em>Leche<\/em>, que guarda sorpresas nunca antes dichas, pero atroces. Una va leyendo sumisa y en orden, pero no adivina que lo peor est\u00e1 a\u00fan por llegar, y habr\u00eda sido f\u00e1cil, pues el \u00faltimo relato es el que da t\u00edtulo al libro. Y el que condensa en su brevedad los factores con los que los anteriores cuentos nos hab\u00edan desconcertado e inquietado tanto. No todos, hay que decirlo, pero hablemos de lo que intentan decirnos la mayor\u00eda de ellos. En primer lugar, Marina P\u00e9rezagua, como hemos insinuado, crea un universo nuevo, un mundo solo reconocible en sus palabras, un mundo posterior a la agon\u00eda de este que nos asiste y que nos soporta, un mundo posterior a alg\u00fan tipo de extinci\u00f3n misteriosa, puesto que siempre elide causas y motivos. Marina P\u00e9rezagua nos asienta de lleno en el agujero negro que sigue a la ca\u00edda, como si fu\u00e9ramos los \u00faltimos habitantes de una tierra que ya no es nuestra y de la que por tanto desconocemos todas sus claves, padecemos sus se\u00f1uelos. De este modo nos conduce: a lomos de una ideaci\u00f3n extremada, personal\u00edsima, con una habilidad tal que la atm\u00f3sfera que crea nos persigue, como esas pel\u00edculas intensas y desgarradoras, mucho despu\u00e9s de acabada su lectura. Esto ocurre en relatos como \u201c\u00c9l\u201d, \u201cAniversario\u201d, \u201cHomo coitus ocularis\u201d, \u201cMio Tauro\u201d, \u201cEl piloto\u201d o \u201cTrasplante\u201d, pero sobre todo en \u201cAur\u00e9tica\u201d o \u201cLeche\u201d.<\/p>\n<p>En \u201cHomo coitus ocularis\u201d se dice: \u201cLa vida se regenera, reverdece en cada hueco que dejamos libre\u201d. Y ello es posible porque un hombre y una mujer son los \u00faltimos habitantes de una tierra \u00a0de la que se ha apropiado para su exclusivo uso el ser humano, pero que decide, en un acto de generosidad,\u00a0 dejar paso al resto de los seres a los que ha llevado al borde de la extinci\u00f3n para que tengan tambi\u00e9n su propia oportunidad.<\/p>\n<p>Un relato demoledor es tambi\u00e9n \u201cAniversario\u201d, aunque en este nos sit\u00faa su autora en medio de la crudeza m\u00e1s real: la de una mujer que asiste al estado de coma de su padre muchos a\u00f1os despu\u00e9s de haber sido por \u00e9l expulsada del hogar, cuando solo ten\u00eda trece a\u00f1os. Todo el texto se narra en segunda persona, aunque en realidad se trate de un soliloquio, y es un grito de venganza y ajuste de cuentas, pero un grito sordo, interior, y contenido. Un grito roto. \u201cEn sue\u00f1os te aparec\u00edas como una verruga que reventaba y, al salpicar su l\u00edquido mi piel, me regaba todo el cuerpo de peque\u00f1as verrugas como t\u00fa\u201d.<\/p>\n<p>En \u201cAur\u00e9tica\u201d intuimos alg\u00fan tipo de desastre global previo que ha provocado la extinci\u00f3n del hombre tal y como lo conocemos. La autora maneja la elipsis con maestr\u00eda y ello hace que nos encontremos en el centro mismo de la g\u00e9nesis del misterio; la p\u00e9rdida de referencias es casi total pero a trav\u00e9s de ese punto ciego nos encamina sin embargo hacia la comprensi\u00f3n de la p\u00e9rdida, de la soledad y del vac\u00edo humanos. Es tan irreal el escenario, tan extra\u00f1ada la atm\u00f3sfera que dibuja, y lo hace sin sometimiento alguno a procedimientos f\u00e1ciles como el de la descripci\u00f3n, que el lector la percibe exterminada. Por eso ha de nombrarse de nuevo el mundo, y Marina P\u00e9rezagua lo hace a trav\u00e9s de Akash, el maestro: \u201cHueso. Flor blanca de pocas primaveras\u201d, o \u201cVac\u00edo. Arma arrojadiza de trayectoria inmortal\u201d. Otro modo de hacer ignoto lo incognoscible.<\/p>\n<p>En <em>Leche<\/em> la crueldad es pavorosa. Y casi es mejor no decir nada m\u00e1s. O s\u00ed: que es la desolaci\u00f3n que causa el exterminio moral.<\/p>\n<p>Terrible es tambi\u00e9n un relato como \u201cLa isla\u201d en la que plantea un tema aterrador: hasta qu\u00e9 punto nuestros deseos inconscientes y obsesivos nos perturban de modo que acabemos por ellos sacrificando lo que de verdad nos sostiene. Un hecho de apariencia trivial como es un d\u00eda de vacaciones en la playa puede despertar nuestros m\u00e1s \u00edntimas y ocultas ansias, tras cuya delirante realizaci\u00f3n iremos abandonando todo sentido de la prudencia.<\/p>\n<p>El primero de los cuentos, \u201cLittle Boy\u201d y el m\u00e1s extenso de todos ellos, hace entroncar los horrores producidos en Hiroshima por la m\u00edtica y destructiva bomba at\u00f3mica, con la necesidad de encontrar una soluci\u00f3n al problema de un cuerpo hermafrodita que al mismo tiempo ans\u00eda lo imposible, un hijo propio.\u00a0 De esta superposici\u00f3n de planos tem\u00e1ticos, cuya ilaci\u00f3n proviene del t\u00edtulo, se desprenden consecuencias sorprendentes: de la bomba emasculadura \u201cpend\u00eda un cord\u00f3n umbilical\u201d.<\/p>\n<p>No menos desusado es el argumento de \u201cEl alga\u201d, en el que una falsa muerta relata su propio velatorio en una barca en el mar en la que pretende desaparecer para siempre, huyendo\u00a0 de un mundo poblado de seres que de un modo u otro la han herido en la vida.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en el \u00e1mbito de la frontera con la muerte se mueve un cuento de final imprevisible y a su manera cruel, \u201c\u00c9l\u201d. Un hombre agoniza atendido por su mujer, quien sin embargo no puede verle pues sus rasgos son irreconocibles. \u201cVivo en \u00e9l \u2013dice la esposa-. Soy la bacteria que crece en un moribundo. El buitre que, ignorante de su vuelo, vive pendiente de la carro\u00f1a\u201d. Como es habitual en sus cuentos, el misterio y el drama se dan la mano para desgarrarnos con sus inquietantes finales.<\/p>\n<p>Del mismo modo, en un cuento como \u201cLa tempestad\u201d, el m\u00e1s l\u00edrico de todos, \u00a0superpone varios planos tem\u00e1ticos como homenaje al talento de Shakespeare y de quien interpreta papeles femeninos en el \u00e1mbito de una comida, y cuya acci\u00f3n no durar\u00e1 m\u00e1s de unos minutos.<\/p>\n<p>Esta geograf\u00eda de la que solo nos da pistas a trav\u00e9s de la reconstrucci\u00f3n rigurosa de su atm\u00f3sfera, por esos personajes desvalidos \u2013o algunos ya no tanto puesto que logran vengarse a tiempo, antes de ser del todo destruidos- que son sometidos a la crueldad familiar, a la crueldad de la historia o de la propia naturaleza, tiene su correspondencia en una prosa muy cuidada y absolutamente entrenada en la contenci\u00f3n sin llegar jam\u00e1s al simplismo. Lo que favorece que las im\u00e1genes, la puesta en escena y su desarrollo funcionen como penetrantes cuchillos.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 son tan\u00a0 escuetos los t\u00edtulos? Quiz\u00e1 porque la autora evita a prop\u00f3sito cualquier pista: quiere que entremos de lleno, sin previo aviso, en su mundo, cosa que hacemos empujados por esos comienzos abruptos que piden participar del enga\u00f1o de que ya conoc\u00edamos parte de la historia precedente; de ah\u00ed su ins\u00f3lito vigor.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, quiero destacar su habilidad para sostener en vilo la realidad y arrancarle los tu\u00e9tanos de la emoci\u00f3n, ciertamente abisal. Habilidad tambi\u00e9n para reventar la simplicidad narrativa y deshacerse de lo \u00e9pico. Habilidad para hurgar en las extra\u00f1as\u00a0 simbiosis de las relaciones humanas. Y habilidad para desgajar de su escritura lo consabido y construir una manera distinta de nombrar.<\/p>\n<p>Un mundo entero, ajeno a las premisas de \u00e9ste, est\u00e1 a su disposici\u00f3n, y la autora lo recibe y lo reclama con entusiasmo y con atrevimiento, lo hace suyo, lo usa a su antojo y nos lo devuelve magnetizado despu\u00e9s de haber logrado eliminar desde su propio coraz\u00f3n los prejuicios y los temas obsoletos, para romper, como dir\u00eda Coetzee, con el hacha de su palabra el mar helado de nuestro interior.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"right\">Yolanda Izard<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me hab\u00edan recomendado fervientemente la lectura de este conjunto de relatos y aun as\u00ed no pod\u00eda entonces adivinar el impacto que habr\u00edan de provocar en m\u00ed. Marina P\u00e9rezagua (1978) es de la estirpe de esos escritores para quienes la creaci\u00f3n es un acto de absoluta libertad, en la que no se escuchan los desagradables ruidos de la frivolidad, de lo manido, de los estereotipos, de la m\u00edmesis o del lugar com\u00fan. La creaci\u00f3n de un universo propio entra\u00f1a un profundo desgajamiento de lo aprendido, un desgarro con respecto a la historia de la literatura can\u00f3nica y una soberbia afirmaci\u00f3n de la individualidad y del acto creador. Solo as\u00ed, llevados de la mano por quienes son capaces de inventar otro modo de nombrar, los seres humanos pueden crecer y abandonar los campos ya trillados y exhaustos donde a\u00fan se regodean o machacan los que ignoran que ya no hay de d\u00f3nde recoger porque ya est\u00e1 todo dicho, manipulado y usado. Tenemos, as\u00ed pues, un libro titulado Leche, que guarda sorpresas nunca antes dichas, pero atroces. Una va leyendo sumisa y en orden, pero no adivina que lo peor est\u00e1 a\u00fan por llegar, y habr\u00eda sido f\u00e1cil, pues el \u00faltimo relato es [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":19,"featured_media":2525,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[45,60],"tags":[114,113,115],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2524"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2524"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2524\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2643,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2524\/revisions\/2643"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2525"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2524"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2524"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2524"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}