{"id":2658,"date":"2014-01-01T21:03:56","date_gmt":"2014-01-01T21:03:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=2658"},"modified":"2014-01-01T21:08:42","modified_gmt":"2014-01-01T21:08:42","slug":"el-honor-es-cosa-de-ricos-por-alfonso-vila-frances","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=2658","title":{"rendered":"El honor es cosa de ricos, por Alfonso Vila Franc\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p>\u2013Se\u00f1ora Loreen. S\u00fabase usted la falda\u2026. Se la sube usted o se la subo yo\u2026<\/p>\n<p>Mi madre dej\u00f3 de re\u00edrse, desconcertada. Su cara cambi\u00f3 tan r\u00e1pido como cuando pap\u00e1 soltaba uno de sus gritos repentinos.<\/p>\n<p>Durante una min\u00fascula fracci\u00f3n de tiempo hab\u00eda pensado que el se\u00f1or Hasp bromeaba. Pero era evidente que el se\u00f1or Hasp no bromeaba.<\/p>\n<p>Hasta yo notaba la presi\u00f3n de su mirada sobre mis parpados, notaba como mis ojos quer\u00edan cerrarse, como mi cuello se inclinaba d\u00f3cilmente, como las manos buscaban el contacto de las mejillas, como las piernas se acartonaban y se retra\u00edan sobre mi vientre. Pero esta estrategia no me iba a servir. Pod\u00eda hacerme una bola de grasa y esperar el puntapi\u00e9 de papa. Pod\u00eda hacerme un ovillo de piel gruesa y no dejar pasar las l\u00e1grimas y los ruidos. Pero nada de esto me iba a servir para enfrentarme al se\u00f1or Hasp. Y todo era cuesti\u00f3n de tiempo, de muy poco tiempo.<\/p>\n<p>Entonces el se\u00f1or Hasp dej\u00f3 el vaso de vino sobre la mesa. Lo golpe\u00f3 con tanta fuerza que no s\u00e9 como no lo rompi\u00f3. Inmediatamente despu\u00e9s, se levant\u00f3 de un salto, dio dos pasos r\u00e1pidos y se plant\u00f3 delante de mi madre. No volvi\u00f3 a repetir su orden. Pero la mir\u00f3 de una forma tan feroz que mi madre retrocedi\u00f3 y retrocedi\u00f3 hasta que su silla se inclin\u00f3 tanto que de golpe cay\u00f3 al suelo. Sus piernas quedaron abiertas y la falda se le subi\u00f3 hasta m\u00e1s arriba de las rodillas. Lo que pas\u00f3 a continuaci\u00f3n me atemoriz\u00f3 m\u00e1s que cualquier otra cosa\u2026 Mi madre se qued\u00f3 quieta en el suelo, mir\u00f3 al se\u00f1or Hasp y estall\u00f3 en una carcajada descomunal. Jam\u00e1s hab\u00eda visto re\u00edrse as\u00ed a mi madre. Era una risa que me atravesaba la carne y se me clavaba directamente en el coraz\u00f3n. Era como una fecha con punta envenenada lanzada por un indio a tu espalda. Estabas muerto en un segundo.\u00a0 Me qued\u00e9 tan paralizado que lo siguiente que recuerdo es al se\u00f1or Hasp d\u00e1ndome un tir\u00f3n en la oreja y sac\u00e1ndome de la cocina a rastras mientras no paraba de re\u00edrse con una risa que se juntaba a la risa de mi madre pero no se confund\u00eda con esta. Era como si mi madre se encargara del instrumento principal y el se\u00f1or Hasp le hiciera el acompa\u00f1amiento. Pero la puerta se cerr\u00f3 con violencia y las risas pararon. De pronto no hab\u00eda m\u00e1s que la puerta cerrada y el porche desvencijado y desierto. Me puse a dar vueltas por el jard\u00edn, y al doblar la esquina me encontr\u00e9 a mi padre serrando madera. Levant\u00f3 la cabeza y me mir\u00f3.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfD\u00f3nde vas, vaquero?<\/p>\n<p>Record\u00e9 que llevaba puesto el disfraz de vaquero que el se\u00f1or Hasp acababa de regalarme.<\/p>\n<p>Mi padre baj\u00f3 la cabeza y sigui\u00f3 serrando. Estuvo serrando hasta que el coche negro del se\u00f1or Hasp desapareci\u00f3 colina abajo.<\/p>\n<p>Tir\u00e9 la cartuchera, la pistola y el sombrero al estanque. Los pantalones y la camisa no me los pod\u00eda quitar porque no ten\u00eda nada que ponerme.<\/p>\n<p>Mi madre abri\u00f3 la puerta y sali\u00f3 a barrer el porche, como todas las tardes antes de cenar.<\/p>\n<p>Luego nos llam\u00f3 a gritos.<\/p>\n<p>Papa y yo entramos y nos sentamos a la mesa.<\/p>\n<p>Esa noche tocaba pur\u00e9 de patatas con carne. Era una carne que no hab\u00eda comido antes. No sabr\u00eda decir si de vaca o de cerdo, o puede que cordero. La verdad es que estaba muy buena.<\/p>\n<p>Mi padre sali\u00f3 a tomarse unas cervezas al porche. La noche era clara y agradable.<\/p>\n<p>Antes de acostarse vino a la habitaci\u00f3n y me dej\u00f3 el sombrero vaquero, al cartuchera y la pistola. Los hab\u00eda sacado del estanque y los hab\u00eda lavado y secado.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfEst\u00e1s despierto, hijo? \u2013le escuch\u00e9 decir en la oscuridad.<\/p>\n<p>No contest\u00e9.<\/p>\n<p>Se sent\u00f3 un momento en la cama. Me asust\u00e9. Mi padre nunca se sentaba en mi cama.<\/p>\n<p>Por suerte se fue al momento.<\/p>\n<p>La noche fue muy silenciosa. De madrugada me levant\u00e9 y me acerqu\u00e9 a la puerta de su dormitorio. Mi padre roncaba como siempre.<\/p>\n<p>A medio d\u00eda, mientras ayudaba a mi madre a hacer galletas, ella de pronto me mir\u00f3 con esa cara de preocupaci\u00f3n que usaba cuando quer\u00eda preguntarme algo que sab\u00eda perfectamente que yo no pod\u00eda responderle y murmur\u00f3:<\/p>\n<p>\u2013Sabes, hijo, el honor es cosa de ricos.<\/p>\n<p>No a\u00f1adi\u00f3 nada m\u00e1s.<\/p>\n<p>Y yo me qued\u00e9 con ganas de decirle que ayer por la noche papa tambi\u00e9n me hab\u00eda llamado \u201chijo\u201d y que eso me hab\u00eda parecido tan extra\u00f1o que pens\u00e9 que por la ma\u00f1ana no iba a estar en casa y no lo \u00edbamos a ver ya m\u00e1s. Pero mi padre estaba en el campo y vendr\u00e1 a la hora de comer, tan puntual como siempre. Y yo sentir\u00eda un extra\u00f1o deseo de abrazarlo, de tocar su cuerpo sucio, de notar su olor a esti\u00e9rcol, a sudor, a heno y a tierra seca, pero no me mover\u00eda de mi silla. Ni levantar\u00eda demasiado la vista al comer. Porque todo deb\u00eda ser normal. Tan normal como siempre. Mis padres volver\u00edan a gritarse otra vez. Volver\u00eda a aparecer el coche negro del se\u00f1or Hasp y yo volver\u00eda a tener otro disfraz o un tren el\u00e9ctrico o puede que hasta una bicicleta. Todo eso lo imagin\u00e9 mientras miraba la mano llena de harina de mi madre. Eran muchas cosas en mi cabeza. Y eso era porque estaba haci\u00e9ndome un hombre y empezaba a tener la cabeza tan llena de cosas como la tienen los hombres. Me hubiera gustado contarle todo esto a mi madre pero me limit\u00e9 a ayudarle con las galletas. Mi padre casi nunca hablaba. Mi t\u00edos y mis primos mayores tampoco. Un ni\u00f1o deja de ser un ni\u00f1o cuando comprende que las cosas que llenan su cabeza son cosas de las que no hay que hablar.<\/p>\n<p>La pr\u00f3xima vez que viniera el se\u00f1or Hasp ir\u00eda a serrar con mi padre. Ten\u00eda un buen mont\u00f3n de troncos en el establo. \u00c9l no lo dec\u00eda, pero un poco de ayuda no le vendr\u00eda nada mal.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2013Se\u00f1ora Loreen. S\u00fabase usted la falda\u2026. Se la sube usted o se la subo yo\u2026 Mi madre dej\u00f3 de re\u00edrse, desconcertada. Su cara cambi\u00f3 tan r\u00e1pido como cuando pap\u00e1 soltaba uno de sus gritos repentinos. Durante una min\u00fascula fracci\u00f3n de tiempo hab\u00eda pensado que el se\u00f1or Hasp bromeaba. Pero era evidente que el se\u00f1or Hasp no bromeaba. Hasta yo notaba la presi\u00f3n de su mirada sobre mis parpados, notaba como mis ojos quer\u00edan cerrarse, como mi cuello se inclinaba d\u00f3cilmente, como las manos buscaban el contacto de las mejillas, como las piernas se acartonaban y se retra\u00edan sobre mi vientre. Pero esta estrategia no me iba a servir. Pod\u00eda hacerme una bola de grasa y esperar el puntapi\u00e9 de papa. Pod\u00eda hacerme un ovillo de piel gruesa y no dejar pasar las l\u00e1grimas y los ruidos. Pero nada de esto me iba a servir para enfrentarme al se\u00f1or Hasp. Y todo era cuesti\u00f3n de tiempo, de muy poco tiempo. Entonces el se\u00f1or Hasp dej\u00f3 el vaso de vino sobre la mesa. Lo golpe\u00f3 con tanta fuerza que no s\u00e9 como no lo rompi\u00f3. 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