{"id":2932,"date":"2014-05-13T16:32:46","date_gmt":"2014-05-13T16:32:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=2932"},"modified":"2014-06-01T18:16:59","modified_gmt":"2014-06-01T18:16:59","slug":"el-chaparron-de-juan-sendino-el-ancho-cielo-por-alfredo-terrado","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=2932","title":{"rendered":"El chaparr\u00f3n de Juan Sendino: \u00abEl ancho cielo\u00bb, por Alfredo Terrado"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Conocemos ya los relatos de <i>Cuerpo de blasfemia<\/i> de Juan Sendino (Dif\u00e1cil Editores, 2003) y alguna cosa m\u00e1s suya; hemos seguido igualmente su blog (que, por cierto, recomiendo: <a href=\"http:\/\/juansendino.blogspot.com\">juansendino.blogspot.com<\/a>) y encontramos aqu\u00ed, en Subverso, hace no mucho y a modo de adelanto, el primer cap\u00edtulo de <i>El ancho cielo<\/i>, su novela que acaba de aparecer con el sello de Agilice Digital (<a href=\"http:\/\/www.agilicedigital.com\">www.agilicedigital.com<\/a>).<\/p>\n<p>Hasta que ha salido a la luz este \u00faltimo t\u00edtulo suyo, lo que escrib\u00eda Juan Sendino se caracterizaba eminentemente por su brevedad (eran relatos cortos que a veces incurr\u00edan en el microcuento) as\u00ed como por su mirada siempre ir\u00f3nica y nos parece que distanciada (que no distante, o por lo menos no siempre) en relaci\u00f3n con sus personajes, asuntos y la misma Literatura, sin dar muestras de tomarse realmente en serio ni los unos ni la otra..<\/p>\n<p>En <i>El ancho cielo<\/i> nos encontrarnos una vez m\u00e1s con esa iron\u00eda a trav\u00e9s, en esta ocasi\u00f3n, de un relato largo, poli\u00e9drico y fuertemente armado, con un argumento y unos personajes que es necesario rumiar, aunque notamos que el autor ha pensado bien lo que hac\u00eda y nos ha facilitado el acceso a la trama.<\/p>\n<p>A diferencia de sus anteriores relatos, sin embargo, en <i>El ancho cielo <\/i>no encontramos la distancia: entre p\u00e1ginas ingeniosas, trabajadas y pulcras, que proceden de aquel esfuerzo suyo por la precisi\u00f3n y el lenguaje elaborado, damos a menudo con escenas y seres miserables, inquietantes o sencillamente atroces que Sendino no contempla (tal vez no quiere contemplar) desde lejos; muy al contrario, se inclina (me parece) por implicarse dejando a un lado su antigua postura, aunque no se apea en ning\u00fan momento de su condici\u00f3n de escritor: en dos palabras, se moja. Y, francamente, con la que est\u00e1 cayendo es muy de agradecer encontrarse con alguien a quien no le importa mojarse.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; Conocemos ya los relatos de Cuerpo de blasfemia de Juan Sendino (Dif\u00e1cil Editores, 2003) y alguna cosa m\u00e1s suya; hemos seguido igualmente su blog (que, por cierto, recomiendo: juansendino.blogspot.com) y encontramos aqu\u00ed, en Subverso, hace no mucho y a modo de adelanto, el primer cap\u00edtulo de El ancho cielo, su novela que acaba de aparecer con el sello de Agilice Digital (www.agilicedigital.com). Hasta que ha salido a la luz este \u00faltimo t\u00edtulo suyo, lo que escrib\u00eda Juan Sendino se caracterizaba eminentemente por su brevedad (eran relatos cortos que a veces incurr\u00edan en el microcuento) as\u00ed como por su mirada siempre ir\u00f3nica y nos parece que distanciada (que no distante, o por lo menos no siempre) en relaci\u00f3n con sus personajes, asuntos y la misma Literatura, sin dar muestras de tomarse realmente en serio ni los unos ni la otra.. En El ancho cielo nos encontrarnos una vez m\u00e1s con esa iron\u00eda a trav\u00e9s, en esta ocasi\u00f3n, de un relato largo, poli\u00e9drico y fuertemente armado, con un argumento y unos personajes que es necesario rumiar, aunque notamos que el autor ha pensado bien lo que hac\u00eda y nos ha facilitado el acceso a la trama. A diferencia de sus [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2937,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[13,45,60],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2932"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2932"}],"version-history":[{"count":5,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2932\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2973,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2932\/revisions\/2973"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2937"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2932"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2932"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2932"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}