{"id":3168,"date":"2014-09-06T05:54:32","date_gmt":"2014-09-06T05:54:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3168"},"modified":"2015-11-12T10:55:39","modified_gmt":"2015-11-12T10:55:39","slug":"poetica-del-atisbo-por-adalber-salas-hernandez","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3168","title":{"rendered":"Po\u00e9tica del atisbo, por Adalber Salas Hern\u00e1ndez"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/Captura-de-pantalla-2014-09-06-a-las-07.51.05.png\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3169 size-full\" title=\"Gladys Mend\u00eda\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/Captura-de-pantalla-2014-09-06-a-las-07.51.05.png\" alt=\"Captura de pantalla 2014-09-06 a la(s) 07.51.05\" width=\"223\" height=\"232\" \/><\/a>Po\u00e9tica del atisbo<\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Adalber Salas Hern\u00e1ndez<\/em><\/strong><\/p>\n<p><em>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0 How do you know but ev\u2019ry Bird that cuts the airy way, <\/em><\/p>\n<p><em>\u00a0 Is an immense world of delight, clos\u2019d by your senses five? <\/em><\/p>\n<p>William Blake<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Qu\u00e9 es uno sino un asomarse<\/em>: no es una pregunta ret\u00f3rica, sino un interrogante genuino, apremiante, inserto como una aguja o un clavo en uno de los poemas pertenecientes a <em>El alcohol de los estados intermedios<\/em>, de Gladys Mend\u00eda: es imposible pasar la vista por el texto sin notar ese filo, vacilar, detenerse en la punta aguda de la frase. \u00bfQu\u00e9 es uno, en efecto, m\u00e1s all\u00e1 de la visi\u00f3n hurtada, el tacto huidizo, el sonido a medias registrado?<\/p>\n<p>Es necesario asomarse por esa pregunta para comprender todo lo que Mend\u00eda pone en juego a trav\u00e9s de su po\u00e9tica. El eje de \u00e9sta, podr\u00eda aventurarse, es la percepci\u00f3n, el acto mismo de percibir como evento problem\u00e1tico, dif\u00edcilmente domesticable. Por razones pr\u00e1cticas, por un mero asunto de supervivencia, la cotidianidad nos obliga a uniformizar nuestra forma de percibir el entorno. Establecemos filtros, alcabalas y barreras al mundo que hay a nuestro alrededor, obst\u00e1culos y cerraduras con una marcada tendencia a anquilosarse. La po\u00e9tica de Mend\u00eda se basa en una suerte de pulsi\u00f3n de fuga, en un atender a todo aquello que dejamos desatendido: busca atisbar lo que, consciente o inconscientemente, hemos dejado de registrar:<\/p>\n<p><em>en el t\u00fanel intermitente los ojos parecen girar dar vueltas de ruleta\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 las ventanas del t\u00fanel te permiten cosas\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 as\u00f3mate a la ventana\u00a0\u00a0 qu\u00e9 es uno sino un asomarse\u00a0\u00a0 el viaje comenz\u00f3 aunque no te muevas el viaje comenz\u00f3<\/em><\/p>\n<p><em>desde las ventanas veo las semillas que a\u00fan no revientan y ya piensan en el fin\u00a0\u00a0 el t\u00fanel me ense\u00f1a la voz\u00a0\u00a0 aprendo a usarla\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 c\u00f3mo ser\u00e1 la voz\u00a0\u00a0 es negra es india es blanca\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 el t\u00fanel es la destrucci\u00f3n lenta \u00a0\u00a0\u00a0el viaje es la mezcla entre sombras y luces entre paredes y ventanas\u00a0\u00a0\u00a0 no ver\u00e9 el sol de la voz pero el viaje ha comenzado [<span style=\"color: #0000ff;\">1<\/span>]<\/em><\/p>\n<p>Este fragmento del poema <em>Parpadeos del incendio<\/em>, es el punto de inflexi\u00f3n y reflexi\u00f3n de esta escritura, el lugar donde se quiebra y se observa. En <em>Parpadeos del incendio<\/em> se narra, de un modo velado, un accidente de tr\u00e1nsito. Pero esto no es sino la simbolizaci\u00f3n de un suceso m\u00e1s importante: el cambio que el sujeto realiza, desplaz\u00e1ndose hacia otras v\u00edas de recepci\u00f3n del mundo. Luego de que ocurre el accidente, de cuyos detalles nunca nos enteramos, es que empieza el verdadero viaje, ese en el que <em>las semillas que a\u00fan no revientan ya piensan en el fin<\/em>, ese donde las ventanas del t\u00fanel <em>permiten cosas<\/em>, visiones, ese t\u00fanel-garganta del cual emerge una voz transfigurada.<\/p>\n<p>Cabr\u00eda imaginarse que en toda po\u00e9tica hay una <em>invitaci\u00f3n al viaje<\/em>; un texto que, sin importar en qu\u00e9 momento de la vida del autor sea escrito, sirve para conminar al lector a adentrarse en esa red significante que llamamos <em>obra<\/em>. Como <em>L\u2019Invitation au voyage<\/em> de Baudelaire, nos asegura que, si realizamos el viaje, hallaremos un lugar donde<\/p>\n<p><em>Tout y parlerait<\/em><\/p>\n<p><em>\u00c0 l\u2019\u00e2me en secret<\/em><\/p>\n<p><em>Sa douce langue natale.[<span style=\"color: #0000ff;\">2<\/span>]<\/em><\/p>\n<p>Esa lengua natal que, a la postre, es lo que tienta todo el que escribe. Aquel fragmento perteneciente a <em>El alcohol de los estados intermedios<\/em>, transcrito m\u00e1s arriba, es la <em>invitaci\u00f3n al viaje<\/em> de la obra de Mend\u00eda: nos ofrece un puerto de salida, un pasaje, una puerta, una v\u00eda. Nos indica el camino a tomar para penetrar en el universo significante de la autora, de manera que podamos instalarnos all\u00ed, aprender esas se\u00f1as secretas, \u00edntimas que, para ella, constituyen una lengua materna.<\/p>\n<p>Los libros de Mend\u00eda est\u00e1n hechos de retazos, breves golpes de texto en medio de lo blanco. Se trata de una prosa desgajada, agujereada, repleta de hoyos por donde uno puede asomarse, rendijas hacia el m\u00e1s all\u00e1 de la p\u00e1gina. Esta modalidad textual, a medio camino entre el verso y la prosa compacta, muchas veces sin signos de puntuaci\u00f3n o may\u00fascula, responde a una necesidad interna de esta escritura: hallar(se) en lo que ella misma denomina un <em>estado intermedio<\/em>. La l\u00f3gica es lapidaria: para poder encontrar y dar cuenta de los estados intermedios de la percepci\u00f3n, las grietas por donde es posible atraparlos al vuelo, es necesario que la trama textual de los libros sea intermedia a su vez, sin responder a \u00f3rdenes formales externos \u2013s\u00f3lo a su propia ley.<\/p>\n<p>Este viaje, como podr\u00eda esperarse, es interminable. Se trata de una traves\u00eda donde no hay principio ni fin, donde todo es intermedio, punto de fuga. Como dice uno de los apartados de <em>las l\u00edneas blancas son los poemas del asfalto<\/em>, del libro <em>La silenciosa desesperaci\u00f3n del sue\u00f1o<\/em>:<\/p>\n<p><em>el auto marca la pauta\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 aunque el asfalto es m\u00e1s largo <\/em><\/p>\n<p><em>se podr\u00eda decir infinito<\/em><\/p>\n<p><em>pero el infinito es un estado intermedio[<span style=\"color: #0000ff;\">3<\/span>]<\/em><\/p>\n<p>Como las l\u00edneas blancas sobre la opacidad del asfalto, aquello que busca la po\u00e9tica de Mend\u00eda se atrapa de modo intermitente. S\u00f3lo a veces se deja entrever: se trata de una experiencia que, por inclasificable, por fugaz, nunca puede ser consignada enteramente. De ah\u00ed esa suerte de inversi\u00f3n efectuada en este texto: el estado intermedio es llamado <em>infinito<\/em> \u2013lo esquivo por naturaleza se confunde con lo interminable. Mend\u00eda lleva a cabo esta operaci\u00f3n conscientemente: busca hacer coincidir los opuestos. Y es que esos estados intermedios que persigue no obedecen a la l\u00f3gica de las separaciones y las definiciones, de los grupos y las normas; antes bien, se trata de un espacio feroz y minucioso donde estos modos de pensar son revocados, aunque sea por poco tiempo.<\/p>\n<p>Para lograr dar cuenta de ese hallazgo, de ese lugar an\u00f3mico que ha descubierto, esta po\u00e9tica se aboca a la configuraci\u00f3n de aquello que Deleuze y Guattari llamaron una \u201clangue d\u00e9territorialis\u00e9e\u201d, un lenguaje tallado en la entra\u00f1a misma de una lengua, pero que no contribuye a sostenerla, sino a difuminarla, a hacer fluido aquello que de otra forma se tornar\u00eda osamenta, materia verbal fosilizada. Un c\u00f3digo particular que, dentro de un entramado ling\u00fc\u00edstico establecido, se hace fuga, movimiento, inquietud. Para subrayar el contraste con esa lengua sostenida por instituciones y dispositivos culturales, Deleuze y Guattari denominan a este habla singular una <em>literatura menor<\/em>: \u201cProbl\u00e8me d\u2019une litt\u00e9rature mineure, mais aussi pour nous tous: comment arracher \u00e0 sa propre langue une litt\u00e9rature mineure, capable de creuser le langage, et de faire filer suivant une ligne r\u00e9volutionaire sobre? Comment devenir le nomade et l\u2019immigr\u00e9 et le tzigane de sa propre langue?\u201d[<span style=\"color: #0000ff;\">4]<\/span>, se preguntan en <em>Kafka. Por une litt\u00e9rature mineure<\/em>. No es una pregunta ociosa, incluso d\u00e9cadas despu\u00e9s de haber sido formulada. Todo el que escriba se la formula, t\u00e1cita o expl\u00edcitamente. \u00bfC\u00f3mo dar contorno a una obra cuya textura verbal implique una genuina revuelta en el seno de su entorno ling\u00fc\u00edstico? \u00bfC\u00f3mo lograr que se comprometa exclusivamente con su propio desplazamiento, que se vuelva una inmigrante permanente, que no pierda en momento alguno su capacidad cr\u00edtica?<\/p>\n<p>La respuesta que se dan tiene mucho que decir con respecto a la po\u00e9tica que despliega Gladys Mend\u00eda a lo largo de sus libros: \u201cOpposer un usage purement intensif de la langue \u00e0 tout usage symbolique, ou m\u00eame significatif, ou simplement signifiant. Arriver \u00e0 une expression parfaite et non form\u00e9e, une expression mat\u00e9rielle intense.\u201d Una expresi\u00f3n perfecta y no formada: no hay contradicci\u00f3n. Esa <em>expresi\u00f3n material intensa<\/em> no es una escritura que persiga alguna modalidad de trascendencia, sino que intenta hacerse inmanente, a la manera de los objetos, de las floraciones minerales, de las figuras y criaturas del reino animal y vegetal: perfectas y nunca formadas del todo, sumergidas en un cambio perpetuo. Este uso de la lengua, intenso, concentrado sobre s\u00ed mismo, es lo que consigue Mend\u00eda en textos como <em>Primer pelda\u00f1o<\/em>, perteneciente al libro <em>La grita<\/em>:<\/p>\n<p><em>las palabras son hielos que ruedan por el suelo antes de ser charco\u00a0\u00a0 aguas turbias invaden los pasillos\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 el incendio en sonoro parpadeo muestra el doble reflejo\u00a0\u00a0 no les puedo decir lo que pasa \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 tal vez si las abrazo\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 si llevo sus o\u00eddos a mi pecho[<span style=\"color: #0000ff;\">5<\/span>]<\/em><\/p>\n<p>Esta escritura s\u00f3lo puede hablar de s\u00ed misma a trav\u00e9s de formas plenamente elementales, sin ulterior finalidad. Formas vol\u00e1tiles, m\u00f3viles, que se niegan a ser situadas: el hielo que rueda por el suelo, el charco, las aguas turbias, la intermitencia del incendio. Y a\u00fan as\u00ed, no basta, no puede bastar: se descubre perpetuamente abierta, reacia a los cotos y las definiciones, y por ello confiesa: en realidad, para comunicar lo que esta experiencia escritural atisba, ser\u00eda necesario un contacto estrictamente material, corporal: el abrazo, el o\u00eddo en el pecho.<\/p>\n<p><em>La grita<\/em> es un libro que participa doblemente de esa cualidad <em>menor<\/em> a la que aluden Deleuze y Guattari: es una obra que ha tallado su nicho dentro de otra, la de Teresa de \u00c1vila \u2013la cual, por derecho propio, posee una singularidad radical, tanto con respecto al \u00e1mbito ling\u00fc\u00edstico de su tiempo como al nuestro. Reescribe, entonces, la voz de Teresa de \u00c1vila; se apropia de ella, la renueva y homenajea, hace que la sangre de ambas corra por la misma vena. No es un acto de antropofagia, sino una intensa relaci\u00f3n filial. Desde all\u00ed intenta participar al lector aquel estado intermedio que obsesiona la obra entera de Mend\u00eda.<\/p>\n<p>No deja de ser significativo que haya escogido confundir su voz con otra en este libro. La pregunta por esos estados intermedios corre por otro interrogante, igualmente urgente: el de la voz. Qu\u00e9 es la propia voz, de d\u00f3nde proviene, a d\u00f3nde va. Qu\u00e9 necesita, qu\u00e9 presagia, qu\u00e9 desea. La voz como instancia simult\u00e1neamente ajena y propia. La voz como herencia y desarraigo. As\u00ed, por ejemplo, en <em>El alcohol de los estados intermedios<\/em>:<\/p>\n<p><em>la voz nos esquiva\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 el mosaico que heredamos hace siglos se resiste generaciones lo expulsan\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0los desplazamientos se construyen\u00a0\u00a0 por la ventana escucho la cadencia\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 todos saben que el alcohol es la voz\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 la voz es el alcohol del incendio<\/em><\/p>\n<p>La voz como mosaico, como collage, como reuni\u00f3n de trozos dispares, de cadencias cuyo origen desconocemos. La voz como concreci\u00f3n sonora, perecedera y esquiva de esa lengua establecida \u2013concreci\u00f3n desestabilizadora, caprichosa, renuente a participar en los ritos de la permanencia: <em>el alcohol del incendio<\/em>. La voz, en suma, como encarnaci\u00f3n. Ensayando una escritura material, la po\u00e9tica de Mend\u00eda crea para s\u00ed un espacio siempre abierto, indeterminado, perteneciente a lo propio y lo ajeno.<\/p>\n<p>En <em>Lugares y destinos de la imagen<\/em>, t\u00edtulo que dio a las anotaciones de los cursos dictados en el Coll\u00e8ge de France, Yves Bonnefoy subraya: \u201cLa poes\u00eda tiene as\u00ed como motor, en lo m\u00e1s profundo y a pesar de las innumerables ambig\u00fcedades, una experiencia de lo Otro; y no se abandona la poes\u00eda, de hecho se es fiel a ella, cuando uno se ejercita en esa experiencia, quiz\u00e1s incluso el poema sea la \u00fanica v\u00eda que verdaderamente se le aproxima.\u201d[<span style=\"color: #0000ff;\">6<\/span>]Esa v\u00eda que parece alejar a la escritura de la poes\u00eda, llev\u00e1ndola a zonas de alta tensi\u00f3n interna, donde ya es casi imposible determinar el g\u00e9nero o la finalidad del texto, es la que la lleva al contacto con lo Otro que es, a la postre, el contacto que alimenta la poes\u00eda. Como se ve, no dejamos de rozar las paradojas. Aquello Otro llama a la poes\u00eda a salir de s\u00ed, a inscribirse en registros ins\u00f3litos, a desterritorializarse.<\/p>\n<p>Solamente as\u00ed, descolocada, amenazada por la ceguera de la p\u00e1gina, la poes\u00eda es fiel a s\u00ed misma. Y es que eso Otro, a lo que se refiere Bonnefoy, bien podr\u00eda llamarse estado intermedio o, incluso, <em>espacio inexistente<\/em>:<\/p>\n<p><em>el dulce susurro<\/em><\/p>\n<p><em>su azulada voz saturada del veneno del mundo<\/em><\/p>\n<p><em>muestra algunos secretos en este pelda\u00f1o<\/em><\/p>\n<p><em>manantiales resplandecientes en el desierto<\/em><\/p>\n<p><em>inician nuevas andanzas originarias<\/em><\/p>\n<p><em>pactos secretos en la cima de los adentros<\/em><\/p>\n<p><em>destellos y fragmentos de espacio inexistente<\/em><\/p>\n<p><em>nada nada nada<\/em><\/p>\n<p><em>no les he dicho nada<\/em><\/p>\n<p><em>y se llena el pecho de una grita<\/em><\/p>\n<p><em>de una grita intoxicada que me condena.<\/em><\/p>\n<p>Estas l\u00edneas, pertenecientes al <em>Sesto Pelda\u00f1o<\/em> de <em>La grita<\/em>, condensan el conflicto que proviene de intentar dar cabida, en la propia voz, de esos <em>destellos y fragmentos<\/em>, de la percepci\u00f3n de esas <em>nuevas andanzas originarias<\/em> y esos <em>pactos secretos en la cima de los adentros<\/em>. Una grita es un vocer\u00edo, una mezcla de diferentes voces: Mend\u00eda, justamente, acoge en su escritura estos susurros, gritos, aullidos, murmullos, discursos, proclamas, \u00f3rdenes, gemidos, quejas, palabras dulces y brutales, piedras que ruedan por la garganta hacia abajo, para luego salir como escritura, como <em>azulada voz saturada del veneno del mundo<\/em>.<\/p>\n<p>Esta po\u00e9tica se ejercita en el desmembramiento, en la multiplicidad, en la trashumancia. La lleva a cabo dentro de s\u00ed, pero tambi\u00e9n la piensa, no deja de pensarla, como sucede en <em>Voz latinoam\u00e9rica<\/em>, proveniente del libro <em>El tiempo es la herida que gotea<\/em>:<\/p>\n<p><em>la voz mosaico la voz fragmentada \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 la voz muchas voces\u00a0 capas de voces\u00a0\u00a0 estremecimiento\u00a0\u00a0 lo cotidiano\u00a0\u00a0 lo ex\u00f3tico lo corriente lo exquisito\u00a0\u00a0 la voz inquieta\u00a0\u00a0 la voz fuerza la voz queja\u00a0 nuestra voz impura ramificada en tantas voces por necesidad biol\u00f3gica por adaptaci\u00f3n por l\u00f3gica por tanteo\u00a0\u00a0 por propuesta por entusiasmo sin teor\u00edas con archivos temporales\u00a0\u00a0 muriendo juntos por la misma bala\u00a0\u00a0 sin homogeneidad voces que llaman a lo f\u00e9rtil sin padre\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 voces de circunstancias descriptivas arbitrarias elocuentes logran su no finalidad voces al extremo\u00a0\u00a0 voces que suben de espaldas al cielo de la tierra[<span style=\"color: #0000ff;\">7<\/span>]<\/em><\/p>\n<p>A pesar de la especificidad del t\u00edtulo del texto, podr\u00edamos sustituir el topon\u00edmico <em>latinoam\u00e9rica<\/em> por cualquier otro y hallar que estas palabras retienen su validez y su filo. Lo que resaltan, lo que obligan a la lengua a confesar, es que no hay voz que no sea algarab\u00eda y esc\u00e1ndalo, superposici\u00f3n de planos y de estratos, multiplicaci\u00f3n de sonidos, acentos, ritmos, resultado del entrecruzamiento de historias t\u00e1citas. Ese estado intermedio que atisba la po\u00e9tica de Mend\u00eda, ese nomadismo de la percepci\u00f3n, es inconcebible sin este otro desplazamiento, realizado en la lengua. El estado intermedio, la experiencia de una otredad que imanta esta escritura, solamente puede encontrarse en la voz que se desmigaja y se re\u00fane, que nos interpela y llama, que se revela nuestra tambi\u00e9n, aunque su tono nos sea inaudito.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] Gladys Mend\u00eda. <em>El alcohol de los estados intermedios<\/em>. San Crist\u00f3bal, Fundaci\u00f3n Editorial El perro y la rana, 2009.<\/p>\n<p>[2]<em>All\u00ed todo hablar\u00e1 \/ en secreto, al alma \/ en su suave lengua natal.<\/em><\/p>\n<p>Charles Baudelaire. <em>\u0152uvres Compl\u00e8tes<\/em>. Tomo I. Par\u00eds, \u00c9ditions Gallimard, 1975.<\/p>\n<p>[3] Gladys Mend\u00eda. <em>La silenciosa desesperaci\u00f3n del sue\u00f1o<\/em>. Lima, Paraca\u00eddas Editores, 2010.<\/p>\n<p>[4]Gilles Deleuze y F\u00e9lix Guattari. <em>Kafka. Pour une litt\u00e9rature mineure<\/em>. Par\u00eds, \u00c9ditions de Minuit, 2013.<\/p>\n<p>[5] Gladys Mend\u00eda. <em>La grita. Confusi\u00f3n de voces. Reescritura de <\/em>Las moradas del castillo interior<em> de Teresa de \u00c1vila<\/em>. Nueva York, Arte Po\u00e9tica Press, 2011.<\/p>\n<p>[6]Yves Bonnefoy, <em>Lugares y destinos de la imagen<\/em>. Buenos Aires, El cuenco de plata, 2007. Traducci\u00f3n de Silvio Mattoni.<\/p>\n<p>[7] Gladys Mend\u00eda. <em>El tiempo es la herida que gotea<\/em>. Lima, Paraca\u00eddas Editores, 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Po\u00e9tica del atisbo Adalber Salas Hern\u00e1ndez \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0 How do you know but ev\u2019ry Bird that cuts the airy way, \u00a0 Is an immense world of delight, clos\u2019d by your senses five? William Blake &nbsp; &nbsp; Qu\u00e9 es uno sino un asomarse: no es una pregunta ret\u00f3rica, sino un interrogante genuino, apremiante, inserto como una aguja o un clavo en uno de los poemas pertenecientes a El alcohol de los estados intermedios, de Gladys Mend\u00eda: es imposible pasar la vista por el texto sin notar ese filo, vacilar, detenerse en la punta aguda de la frase. \u00bfQu\u00e9 es uno, en efecto, m\u00e1s all\u00e1 de la visi\u00f3n hurtada, el tacto huidizo, el sonido a medias registrado? Es necesario asomarse por esa pregunta para comprender todo lo que Mend\u00eda pone en juego a trav\u00e9s de su po\u00e9tica. El eje de \u00e9sta, podr\u00eda aventurarse, es la percepci\u00f3n, el acto mismo de percibir como evento problem\u00e1tico, dif\u00edcilmente domesticable. Por razones pr\u00e1cticas, por un mero asunto de supervivencia, la cotidianidad nos obliga a uniformizar nuestra forma de percibir el entorno. Establecemos filtros, alcabalas y barreras al mundo que hay a nuestro alrededor, obst\u00e1culos y cerraduras con una marcada tendencia a anquilosarse. 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