{"id":3183,"date":"2014-09-08T09:53:09","date_gmt":"2014-09-08T09:53:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3183"},"modified":"2014-09-08T09:54:12","modified_gmt":"2014-09-08T09:54:12","slug":"bajas-pasiones-en-la-cabana-poetica-del-castellano","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3183","title":{"rendered":"Bajas pasiones en la caba\u00f1a po\u00e9tica del castellano"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/8230362a.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-3184\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/8230362a.jpg\" alt=\"IMG_3349.jpg\" width=\"253\" height=\"250\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/8230362a.jpg 253w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2014\/09\/8230362a-50x50.jpg 50w\" sizes=\"(max-width: 253px) 100vw, 253px\" \/><\/a><\/p>\n<p>En una entrevista que le hizo Miguel \u00c1ngel Zapata, Heberto Padilla, inducido a pronunciarse sobre Quevedo y G\u00f3ngora, dijo:<\/p>\n<p>\u201cYo he le\u00eddo mucho a G\u00f3ngora, todos nosotros hemos le\u00eddo mucho a G\u00f3ngora, pero pienso que G\u00f3ngora es un gran error en la literatura de nuestra lengua; no \u00e9l mismo, como nunca ocurre con un poeta que busca y estrena nuevas formas, sino G\u00f3ngora en el sentido del gongorismo, de su maestr\u00eda, o de la direcci\u00f3n que marca su poes\u00eda. Creo que en G\u00f3ngora comienza la decadencia de la poes\u00eda hispana. Yo no considero que un enmascaramiento permanente de la realidad sea la poes\u00eda, no lo creo, y por lo tanto creo que el gongorismo es un error que vamos a pagar por muchos a\u00f1os y durante mucho tiempo. Esto es muy desagradable, muy petulante de mi parte decirlo, pero no me queda m\u00e1s remedio que hacerlo. Quevedo es un gran poeta que yo prefiero. Entend\u00e1monos, hay poemas de G\u00f3ngora extraordinarios; a m\u00ed lo que no me gusta de G\u00f3ngora es la Generaci\u00f3n del 27, es decir, sus disc\u00edpulos, aquellos que hacen de G\u00f3ngora un m\u00e9todo, y que convierten ese m\u00e9todo en una degradaci\u00f3n del idioma castellano.\u201d<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u00bfTodos los del 27?, pregunt\u00f3 Zapata.<\/p>\n<p>\u2013\u2013S\u00ed, todos los del 27, Alberti, Aleixandre, etc\u2026, respondi\u00f3 Heberto.<\/p>\n<p>\u2013\u2013\u00bfAleixandre en todas sus etapas? Repregunt\u00f3, quiz\u00e1s extra\u00f1ado, el poeta peruano. A lo que contest\u00f3 el cubano:<\/p>\n<p>\u201cA m\u00ed no me interesa Aleixandre para nada. Me parece que si la poes\u00eda espa\u00f1ola va a ser Aleixandre o Alberti, entonces se puede prescindir de esa poes\u00eda, como ocurre que est\u00e1 prescindiendo el mundo de ella. Yo no s\u00e9 si a los hispanos les interesar\u00e1 saber que la poes\u00eda espa\u00f1ola no interesa en ninguna parte del mundo. Hemos le\u00eddo la poes\u00eda traducida de Brecht, de Stevens, de Eliot, de los poetas franceses, pero \u00bfqui\u00e9nes traducen a los poetas espa\u00f1oles, a los hispanos?; muy poca gente en el mundo, y cuando los traducen, lo hacen con miseraci\u00f3n. Esto lo creo yo, y lamento tener que decirlo.\u201d<\/p>\n<p>Comienzo con estas palabras de Heberto Padilla, poeta, hombre culto y l\u00facido que ten\u00eda un agudo sentido cr\u00edtico, confesando al mismo tiempo que cuando las le\u00ed por primera vez, hace ya algunos a\u00f1os, las consider\u00e9 imprecisas y exageradas. Y en alg\u00fan sentido me lo siguen pareciendo; sin embargo, el tiempo, esa extensi\u00f3n inmisericorde que todo lo mueve, ha ido acerc\u00e1ndome al vate pinare\u00f1o en lo tocante a c\u00f3mo tasa la Generaci\u00f3n del 27, de la cual ahora mismo s\u00f3lo me interesa hondamente Guill\u00e9n, y me siguen sorprendiendo algunas genialidades de Lorca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No comparto lo dicho por Padilla sobre G\u00f3ngora, a quien considero uno de los m\u00e1s grandes poetas de nuestra lengua, aunque intuyo lo que quiso y tal vez no pudo explicar en su complejidad, exigido por el formato r\u00e1pido e informal de la entrevista, que imagino realizada y grabada en vivo. G\u00f3ngora no fue un error de la poes\u00eda en castellano, claro que no, fue una magn\u00edfica muestra de su apogeo \u00faltimo. Pero es cierto que tras \u00e9l (\u201ctodo lo que llega a su apogeo comienza a declinar\u201d, dijo Abd All\u00e0h) nuestra poes\u00eda inici\u00f3 un declive que a\u00fan perdura. \u00bfPor qu\u00e9\u2026? Con ganas y espacio podr\u00eda extenderme para explicar las razones que sospecho est\u00e1n detr\u00e1s de esto: las hist\u00f3ricas, las sociol\u00f3gicas, las culturales y las literarias que son consecuencia de las anteriores. No descarto ensayarlo alg\u00fan d\u00eda, pero ahora voy a limitarme a exponer algunas de las causas de tipo cultural, y entre ellas, precisamente las que en apariencia son m\u00e1s contingentes, y, sin embargo, resultan cardinales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La cultura occidental mediterr\u00e1nea, am\u00e9n su gran mestizaje y la influencia que ejerce sobre ella lo oriental (persa y \u00e1rabe, semita) est\u00e1 sustentada sobre la preponderancia de lo p\u00fablico sobre lo privado; es el resultado de muchos siglos de dial\u00e9ctica ejercida en el \u00e1gora, el foro, la plaza; de muchos siglos de algarab\u00eda y chismorreo, de dimes y diretes; de f\u00e9rtil superaci\u00f3n de los espacios privados, si hablamos de la posibilidad de intercambiar productos e ideas, pero tambi\u00e9n de viciosa invasi\u00f3n de los mismos, si hablamos de la creaci\u00f3n de un \u00e1mbito id\u00f3neo para que prosperen el arte de la discordia y la envidia, tanto en su versi\u00f3n m\u00e1s atl\u00e9tica, como en la m\u00e1s ruin y corrosiva.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ya a principios del siglo XVII fueron p\u00fablicas y c\u00e9lebres las diferencias que exist\u00edan entre algunas de las principales figuras de la literatura espa\u00f1ola: Cervantes\/ Lope y Quevedo\/ G\u00f3ngora fueron los pares de m\u00e1s nombrad\u00eda. Estas diferencias, que por supuesto no ten\u00edan exclusivas bases literarias, sino m\u00e1s bien intentaban marcar lindes claros en cuanto a capacidad de obtener mecenazgo y p\u00fablico, o sea, dinero y gloria, en algunas ocasiones se trataban veladamente, pero en otras eran aireadas de forma visceral, enfermiza, llevadas a extremos de dif\u00edcil comprensi\u00f3n; ten\u00edan una gran capacidad para generar bandos que acrecentaban exponencialmente las filias y las fobias, y, a su trav\u00e9s, hac\u00edan dif\u00edcil, si no imposible, cualquier intento de reconciliaci\u00f3n o acercamiento de posturas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La poes\u00eda espa\u00f1ola, m\u00e1s a\u00fan, la poes\u00eda en castellano a un lado y otro del Atl\u00e1ntico, no se ha librado desde entonces de este penoso s\u00edndrome. La obra de G\u00f3ngora pudo ser ciertamente un hito en la bifurcaci\u00f3n definitiva que marc\u00f3 nuestro posterior continuo po\u00e9tico. No s\u00f3lo influy\u00f3 en la poes\u00eda hispana de su \u00e9poca, sino tambi\u00e9n en la de toda Europa. Su influencia, crecedera y creciente, lleg\u00f3 hasta el siglo pasado y estuvo a la cabeza de los debates sobre las vanguardias, la poes\u00eda pura, el hermetismo y el neobarroco. A partir de G\u00f3ngora, nuestra poes\u00eda parece obligarse a tomar partido entre acicalar al cisne o torcerle el cuello. Tras esta banal cuesti\u00f3n hubo casi siempre un mero impulso formal, impulso que tambi\u00e9n existi\u00f3, c\u00f3mo no, en la obra del genial cordob\u00e9s, pero acompa\u00f1ando en este caso a una enorme capacidad para la imagen po\u00e9tica, y a un pensamiento profundo, fin\u00edsimo, que es, desde mi punto de vista, el verdadero motor de su obra, sea cual sea su m\u00e1s aparente estandarte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Dec\u00eda que no nos hemos librado de nuestro interesado y da\u00f1ino sectarismo po\u00e9tico desde el XVII hasta ahora; ejercido \u00e9ste desde movimientos, manifiestos, revistas, peri\u00f3dicos, c\u00e1tedras, editoriales, premios literarios, ect. Ah\u00ed est\u00e1n, por ejemplo, la dura disputa p\u00fablica sostenida entre Iriarte y Forner en el siglo XVIII, la no menos agria entre Quintanistas y Moratinistas a principios del XIX\u2026 Nada cambi\u00f3 llegados al XX, todo lo contrario, porque tanto el Novecentismo como la Generaci\u00f3n del 27 padecieron igual mal. Este \u00faltimo movimiento alcanz\u00f3 el colmo de lo sectario y excluyente. Bergam\u00edn, due\u00f1o una fin\u00edsima iron\u00eda, dijo (no es literal) que lo \u00fanico que le faltaba al grupo para reflejar su verdadero sentido, era completar su nombre vini\u00e9ndose a llamar Generaci\u00f3n del 27, S.A. S\u00ed, se trataba de una empresa multinacional, pues influy\u00f3 mucho en todo el mundo hispanohablante, que cerraba puertas a quienes no comulgaban con su credo y en consecuencia no trabajaban por la religi\u00f3n que de \u00e9l se desprend\u00eda. Es cierto que los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina no se libraron de estos pecados, pues como dice el refr\u00e1n, hijo de gato caza ratones. Ah\u00ed est\u00e1n, por ejemplo, movimientos con vitola de endog\u00e1micos, como Los Contempor\u00e1neos en M\u00e9xico, o grupos cerrados que se crearon alrededor de revistas como Or\u00edgenes en Cuba o Sur en Argentina; pero Espa\u00f1a demostr\u00f3 ser un verdadero ejemplo de c\u00f3mo se pod\u00eda hurtar a la poes\u00eda castellana su enorme capacidad para lo diverso, embud\u00e1ndola en una direcci\u00f3n no bien conjuntada en su fondo, ni tampoco en su forma, pero excluyente y totalitaria en cuanto a la n\u00f3mina de sus actores; trazada a la medida de un grupo de poetas, intelectuales y empresarios, complacientes amigos los unos de los otros, que no siempre eran los mejores, pero s\u00ed los \u00fanicos que se promov\u00edan con cuidado esmero. Y no es que fueran \u00e9stos ajenos a los celos mutuos, ni que tuvieran igual talento entre ellos, ni siquiera que, como ya dije, manejaran similares sustancia y forma po\u00e9ticas; sencillamente eran los due\u00f1os del bal\u00f3n y del campo, los \u00fanicos que jugaban a la vista de todos y marcaban goles. Goles que ahora el tiempo justiprecia, pero que en su momento coparon las ovaciones, dificultando el aprecio a la importante obra de algunos jugadores sin ficha.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El siglo XX espa\u00f1ol est\u00e1 cargado de intentos parecidos. Cada tendencia o grupo (se sucedieron muchas) pretendi\u00f3 controlar la charca, ya fuera para acicalar o torcerle el cuello a la fatigada y fatigante ave. Ultra\u00edsmo, Poes\u00eda Social, Postismo, Generaci\u00f3n de los 50,\u00a0 Nov\u00edsimos, Poes\u00eda de la Experiencia, Poes\u00eda del Silencio, Poes\u00eda de la Conciencia y un largo etc\u00e9tera; algunos de ellos, movimientos con vocaci\u00f3n excluyente que trataron de acallar a sus \u201ccontrarios\u201d en la medida que les fue posible, y al margen de los cuales ten\u00edan poco que hacer, m\u00e1s all\u00e1 de levantar su obra en silencio, los poetas que no calzaban en sus Tablas. Especial menci\u00f3n merece la llamada Poes\u00eda de la Experiencia, que avalada por un radical cambio sociopol\u00edtico acontecido en el pa\u00eds, logr\u00f3 emerger con fuerza en los ochenta y levantar un emporio tir\u00e1nico en los noventa que a\u00fan mantiene en buena medida. Sus miembros, como sucediera cincuenta a\u00f1os antes con la Generaci\u00f3n del 27, S.A., lograron posicionarse en todos los estamentos \u00fatiles a sus ambiciones, y desde ellos ejercieron, ejercen un espurio reinado que lastra a la poes\u00eda en castellano por abajo y por arriba, obstruyendo las arterias de su tradici\u00f3n y secando las venas que deben irrigar su porvenir. No digo que no haya entre ellos buenos poetas, no es \u00e9ste un texto de franca cr\u00edtica literaria; digo que muchos hicieron y hacen todo lo posible para silenciar las voces que no vibran en su frecuencia, a las que tildan de desafinadas o anacr\u00f3nicas seg\u00fan el caso, ayudando de esa manera a levantar entre los escasos lectores un gusto po\u00e9tico af\u00edn, incapaz de encontrar puertas para acceder a obras con otros cimientos, otras ventanas. Miren c\u00f3mo lo explica Gabriel Corti\u00f1as en el pr\u00f3logo a una antolog\u00eda que re\u00fane a varios j\u00f3venes poetas espa\u00f1oles que ya se rebelan frente a la referida tiran\u00eda:<\/p>\n<p>\u201cRecapitulemos: en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XX tuvo lugar en Espa\u00f1a el debate del que habl\u00e1bamos, entre la poes\u00eda de la experiencia, que propiciaba una enunciaci\u00f3n directa y llana de la realidad (como si hubiera una \u00fanica forma de nombrar), y la poes\u00eda del silencio, m\u00e1s ligada al trabajo con la propia materia del lenguaje. El primer grupo logr\u00f3 consolidarse en el campo cultural, lo que releg\u00f3 al trabajo menos invisible o marginal \u2013\u2013seg\u00fan el caso\u2013\u2013 tanto a los poetas del silencio como a todos los que no comulgaran con aquel normalismo. En el intento de buscar una respuesta a la pregunta que formul\u00e1bamos al principio (\u00bfpor qu\u00e9 no conocemos nada de poes\u00eda espa\u00f1ola actual?) podr\u00edamos llegar a pensar que los espacios en los que la poes\u00eda se hace visible hab\u00edan sido ocupados por escrituras tan conservadoras que gener\u00f3 un doble movimiento: hacia adentro, cierta invisibilidad de todo aquello que no comulgara con el paradigma est\u00e9tico imperante, y hacia afuera, el natural corrimiento de la mirada hacia aquello \u00faltimo \u2013\u2013conocido extramuros\u2013\u2013 que hab\u00eda tenido algo para decir\u2026\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Miren c\u00f3mo parece implorar su quiebra, Mercedes Cebri\u00e1n, una de las poetas antologadas:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Oremos para que algo sueco o noruego<\/p>\n<p>nos ocurra, se pose sobre el suelo y haga<\/p>\n<p>brotar una segunda voz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>S\u00ed, en los \u00faltimos cuatrocientos a\u00f1os, la poes\u00eda en castellano sufri\u00f3 numerosos intentos de poda sectaria desde su centro, muchos de los cuales para su mal prosperaron. No han bastado para contrapesar este fen\u00f3meno los movimientos vanguardistas surgidos en Am\u00e9rica, como el modernismo, el indigenismo, el sencillismo, el nada\u00edsmo, etc, casi siempre sujetos a similares taras. Tampoco han servido de suficiente contrapeso las enormes figuras que, como verdaderas <em>\u00ednsulas extra\u00f1as<\/em>, han elevado nuestra poes\u00eda al nivel que merece una lengua con enorme y riqu\u00edsima tradici\u00f3n, hablada por una d\u00e9cima parte de la humanidad. Hablo de poetas como Juan Ram\u00f3n Jim\u00e9nez, Jorge Guill\u00e9n, C\u00e9sar Vallejo, Jos\u00e9 Lezama Lima y Octavio Paz, por ejemplo, que con obras de importancia capital, hayan estado ellos mismos m\u00e1s o menos vinculados a los movimientos hegem\u00f3nicos que afectaron a sus respectivas generaciones, lograron momentos cumbres para la poes\u00eda hispana; no suficientes, sin embargo, desde mi punto de vista, para frenar su cr\u00f3nico declive. Es cierto, como dijo Padilla a Zapata, que no se traduce la poes\u00eda en castellano en la misma medida que otras que deb\u00edan ser sus hom\u00f3logas, o incluso sus subalternas, si nos atenemos estrictamente a la potencia de su tradici\u00f3n y al n\u00famero de personas que hablan sus lenguas-madre. Es cierto que, con honrosas excepciones, en el mundo no interesa igual la poes\u00eda escrita en castellano que la escrita en ingl\u00e9s, en franc\u00e9s, o incluso en otros idiomas europeos hablados solamente en sus pa\u00edses de origen.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero el fen\u00f3meno descrito para la \u201cZona Centro\u201d de nuestra poes\u00eda, tiene sus curiosas variaciones cuando desembarca en provincia. No las experiment\u00e9 directamente en La Habana, pues aunque escrib\u00ed poes\u00eda en los \u00faltimos a\u00f1os que viv\u00ed en mi ciudad natal, no penetr\u00e9 en ella los \u00e1mbitos donde se coc\u00edan su ponderaci\u00f3n y difusi\u00f3n. Sin embargo, experimento esas variaciones en Castilla, donde vivo y trabajo hace m\u00e1s de cuatro lustros, per\u00edodo en el que he escrito la mayor parte de mi obra y he publicado algunos poemarios. La actual Castilla hace mucho tiempo que es una provincia en lo referido a la actividad hegem\u00f3nica de la poes\u00eda en castellano. No operan desde aqu\u00ed los m\u00e1s conocidos doctores, amanuenses, mercaderes, notarios o registradores, aunque lo siguen haciendo grandes poetas, sobre todo si donde pusimos Castilla, ponemos ahora Castilla y Le\u00f3n, dichosa prolongaci\u00f3n para la poes\u00eda, porque es Le\u00f3n tierra muy f\u00e9rtil en este sentido. Vaya mi especial reconocimiento a Antonio Gamoneda, en mi opini\u00f3n, el mejor de los poetas vivos en nuestra lengua, perenne evadido de los turbulentos episodios de interesado gregarismo que mencion\u00e9 antes, pues no lo ubico claramente en ning\u00fan movimiento estil\u00edstico, sometido a ninguna curia o claque po\u00e9ticas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En Castilla y Le\u00f3n, o viceversa, resuena el eco de todos los movimientos que se dan en nuestra lengua. Tambi\u00e9n en esta provincia ling\u00fc\u00edstica se padeci\u00f3 y padece la tiran\u00eda de las tendencias po\u00e9ticas hegem\u00f3nicas m\u00e1s o menos excluyentes. Algunos de sus miembros, que no son necesariamente sus promotores o principales centuriones, nacieron aqu\u00ed o aqu\u00ed se avecindaron durante alg\u00fan tiempo. Obviando los nombres m\u00e1s c\u00e9lebres que se afiliaron a movimientos ya hist\u00f3ricos y lejanos en el tiempo, aqu\u00ed viven y escriben, o vivieron y escribieron, muchos poetas que, seg\u00fan la cr\u00edtica al uso, est\u00e1n o estuvieron adscritos a determinados grupos de m\u00e1s reciente constituci\u00f3n. Es el caso de Antonio Colinas, Miguel Casado, Olvido Garc\u00eda Vald\u00e9s y Juan Carlos Mestre, por ejemplo. Pero tambi\u00e9n hubo y hay poetas nada d\u00f3ciles ante las tentaciones asociativas, que suelen preceder a las gregarias, cuyas obras son dif\u00edciles de encuadrar en tendencia alguna. Las hubo y las hay de muy diferentes generaciones y estilos. Son los casos del desaparecido Francisco Pino, del ya mencionado Antonio Gamoneda, de Jes\u00fas Hilario Tundidor, Antonio Piedra y Fernando del Val, por ejemplo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Claro, Castilla y Le\u00f3n, como toda provincia que se precia, genera sus propias escuelitas, tiene sus propios vicios, sus propios tiranuelos provincianos. Llama la atenci\u00f3n c\u00f3mo todav\u00eda resuenan aqu\u00ed los ecos del 98. En una regi\u00f3n que en lo social, cultural y econ\u00f3mico, felizmente se empina para trascender la impronta de su postraci\u00f3n tras la definitiva quiebra del imperio (cu\u00e1nto me alegro de ello, porque aqu\u00ed gravita mi cultura, viven mis hijos y quiz\u00e1s lo hagan mis nietos) todav\u00eda existe cierta propensi\u00f3n al abatimiento, algunas veces resuelto, si hablamos de poes\u00eda, mediante un ruralismo latente, combinado con un mal entendido quidismo que subyuga e inhibe. La cultura tiene una inercia enorme. Es as\u00ed. El castellano, que seg\u00fan Ortega, \u201csiente una secreta verg\u00fcenza cuando se sorprende complaci\u00e9ndose en algo\u201d, en alguna medida se aferra todav\u00eda a ese espa\u00f1ol que, en palabras del propio fil\u00f3sofo, \u201clleva dentro, como un hombre muerto, un hombre que pudo nacer y no naci\u00f3\u201d. En poes\u00eda esto tiene ventajas y desventajas. La b\u00fasqueda constante de la quintaesencia con una muy sopesada emotividad es algo positivo, pero cuando tal b\u00fasqueda llega a niveles que inmovilizan y atentan contra la l\u00ednea de flotaci\u00f3n de la imagen, se convierte en perniciosa, sobre todo si se pretende imponer a toda obra coet\u00e1nea como \u00fanica v\u00eda hacia la verdad po\u00e9tica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jim\u00e9nez Lozano, uno de los intelectuales m\u00e1s penetrantes de Castilla, hablando de la variante carmelita de \u201cla estancia espa\u00f1ola\u201d, refiri\u00e9ndose a lo que elude la celda teresiana, escribi\u00f3: \u201cEstos barroquismos \u2013\u2013como los estil\u00edsticos de la escritura\u2013\u2013 son siempre caros y cortesanos, pero adem\u00e1s son efectivamente imposibles de adaptar a lo verdadero, y la pobreza es siempre verdadera\u201d. El mismo autor que sabe y escribe que la verdad no es m\u00e1s que una leyenda, que \u201cla belleza es cosa de este mundo, y es papista\u201d, sucumbe a la fascinante imagen de la santa y m\u00edstica habitaci\u00f3n, que alberga la igualmente santa y m\u00edstica inhibici\u00f3n, porque atisba en ella una \u201cbelleza ausente\u201d que \u201capunta a un sue\u00f1o\u201d. Este sugerente discurso, que trasciende el marco de la experiencia m\u00edstica, y parece inducirnos a una extensi\u00f3n de sus valores de contenci\u00f3n sensorial a todos los \u00f3rdenes de la vida, todav\u00eda encuentra en Castilla muchas almas comprensivas y compasivas\u2026 Y est\u00e1 muy bien. Es dif\u00edcil evitar la potencia sugestiva de esta imagen de santa renuncia. Yo mismo confieso que me interesa y ayuda, que poseo un alma cada vez m\u00e1s proclive a su influjo, pero con l\u00edmites, y siempre en mi condici\u00f3n de pasivo esteta, no de activo poeta, pues me resisto a cederla mansamente al Sumo Guardi\u00e1n del Cero.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n llama la atenci\u00f3n c\u00f3mo ese ruralismo quidista y remol\u00f3n que a\u00fan late en la trastienda de Castilla, y por ende en algunos de sus poetas, encuentra puntos de contacto con la poes\u00eda oriental, en especial con la japonesa, goz\u00e1ndose sin cautelas en ello. Claro, se trata del culto a la inacci\u00f3n, a la comedida percepci\u00f3n de una realidad f\u00edsica subyugante, y a su tambi\u00e9n comedida descripci\u00f3n. El ya citado Ortega, que cal\u00f3 como nadie al castellano deprimido de principios del XX, apunt\u00f3: \u201cNo se debe olvidar que las razas occidentales, tomadas en conjunto, se caracterizan frente a la humanidad del Oriente por un rasgo com\u00fan de entusiasmo vital\u201d. No se debe olvidar, pero todav\u00eda algunos lo olvidan, peor a\u00fan, pretenden que lo hagan los dem\u00e1s poetas en activo para lograr el salvoconducto hacia la escueta geograf\u00eda de una correcci\u00f3n pautada y pactada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Entonces, si vemos que la poes\u00eda quidista y rural castellana quiere ser al haiku, lo que la estancia carmelita al tatami nip\u00f3n, tal vez valga la pena esbozar una caricatura de ambos mundos psicol\u00f3gicos, exagerando sus rasgos m\u00e1s notables para arrojar claridad sobre la conveniencia o impostura de tal quimera. Veamos. El japon\u00e9s no tiene que esforzarse en lo absoluto para no hacer, porque la inacci\u00f3n es lo \u201cnatural\u201d en \u00e9l, es su m\u00e1xima ontol\u00f3gica. Pudiera pasar media vida sin salir de un espacio minimalista, enfrentado y abierto a la abundante naturaleza, sin desquiciarse por ello, particip\u00e1ndola en plenitud desde la simple observaci\u00f3n. Sin embargo, el castellano no hace con la intenci\u00f3n de ajustarse, reprimirse, castigarse incluso. Su natural (occidental hasta donde lo permite el cristianismo cat\u00f3lico) es obrante, y cuando dise\u00f1a una celda como la teresiana, debe cerrarla a cal y canto frente a las tentaciones del paisaje humano y natural, para apoyar el refreno de su inclinaci\u00f3n interior m\u00e1s \u00edntima. La escasez militante de esta poes\u00eda castellana, cuando no es mera esgrima formal, es fruto de la represi\u00f3n psicol\u00f3gica, mientras que la del haiku deviene de una psicolog\u00eda reposada y relajada, con base en una pasividad de orden metaf\u00edsico. El haiku fluye tranquilamente, donde la escasez castellana, que no se conforma siquiera con el aforismo, salta continuos obst\u00e1culos, que como tentadores cuajarones ret\u00f3rico-discursivos, dificultan y amargan su misi\u00f3n. Claro, dir\u00e1n algunos, de eso se trata, debemos vencer esos obst\u00e1culos. Totalmente de acuerdo. Pero cuidado con la siega radical, no nos cortemos las piernas primero, para rebanarnos despu\u00e9s hasta quedar reducidos a mero gesto. Porque una cosa es la escasez y otra muy distinta la exactitud. Ya mencion\u00e9 a Jorge Guill\u00e9n, due\u00f1o de una precisi\u00f3n envidiable, para m\u00ed uno de los poetas m\u00e1s necesarios de nuestra lengua, quien no solt\u00f3 jam\u00e1s la plomada y el nivel que se dej\u00f3 Herrera en Valladolid, y con ellos aplom\u00f3 grandes meridianos, nivel\u00f3 grandes horizontes sin renunciar a una imagen vibrante. La precisi\u00f3n, bienvenida; la inhibici\u00f3n vacua, acad\u00e9mica y represora, no; sobre todo si se convierte en un arma en manos de los guardas provincianos, prestos a \u201climpiar\u201d el escenario de \u201cmolestas transgresiones\u201d, trabajando as\u00ed, como tambi\u00e9n lo hacen los movimientos m\u00e1s hispano-c\u00e9ntricos, por una reducci\u00f3n interesada y penosa de nuestra poes\u00eda\u2026 S\u00ed, en provincias tambi\u00e9n llueve sobre mojado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pit\u00e1goras dijo bien claro a sus disc\u00edpulos. \u201cNo orin\u00e9is cara al sol, [pero] no cant\u00e9is, sino acompa\u00f1ados de la lira\u201d. Lezama nos advirti\u00f3: \u201cTodo fervor autodestructivo es fr\u00edvolo\u201d. Con el gran poeta habanero, \u201csiempre me gusta recordar que sabor, sabidur\u00eda, sal, saltar, danzar eran para los griegos una sola palabra.\u201d El estipendio de la abstenci\u00f3n reprimida es la nada. El de la ruindad se expide en los ojos del olvido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Jorge Tamargo<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; En una entrevista que le hizo Miguel \u00c1ngel Zapata, Heberto Padilla, inducido a pronunciarse sobre Quevedo y G\u00f3ngora, dijo: \u201cYo he le\u00eddo mucho a G\u00f3ngora, todos nosotros hemos le\u00eddo mucho a G\u00f3ngora, pero pienso que G\u00f3ngora es un gran error en la literatura de nuestra lengua; no \u00e9l mismo, como nunca ocurre con un poeta que busca y estrena nuevas formas, sino G\u00f3ngora en el sentido del gongorismo, de su maestr\u00eda, o de la direcci\u00f3n que marca su poes\u00eda. Creo que en G\u00f3ngora comienza la decadencia de la poes\u00eda hispana. Yo no considero que un enmascaramiento permanente de la realidad sea la poes\u00eda, no lo creo, y por lo tanto creo que el gongorismo es un error que vamos a pagar por muchos a\u00f1os y durante mucho tiempo. Esto es muy desagradable, muy petulante de mi parte decirlo, pero no me queda m\u00e1s remedio que hacerlo. Quevedo es un gran poeta que yo prefiero. Entend\u00e1monos, hay poemas de G\u00f3ngora extraordinarios; a m\u00ed lo que no me gusta de G\u00f3ngora es la Generaci\u00f3n del 27, es decir, sus disc\u00edpulos, aquellos que hacen de G\u00f3ngora un m\u00e9todo, y que convierten ese m\u00e9todo en una degradaci\u00f3n del idioma castellano.\u201d \u2013\u2013\u00bfTodos los del [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3184,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[61,75,46],"tags":[272,17,271,172],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3183"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3183"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3183\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3185,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3183\/revisions\/3185"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3184"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3183"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3183"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3183"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}