{"id":3248,"date":"2014-12-03T18:22:26","date_gmt":"2014-12-03T18:22:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3248"},"modified":"2015-11-18T09:14:46","modified_gmt":"2015-11-18T09:14:46","slug":"esas-cartas-para-inventarnos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3248","title":{"rendered":"Esas Cartas para inventarnos\u2026"},"content":{"rendered":"<p>Narval, Pablo. <em>Cartas para inventarnos<\/em>. San Jos\u00e9, Costa Rica: Editorial Universidad Estatal a Distancia, 2014. Precio: $3,7<\/p>\n<p>Ronald Campos<br \/>\n<a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/Cartas.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-thumbnail wp-image-3249\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/Cartas-290x290.jpg\" alt=\"Cartas\" width=\"290\" height=\"290\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/Cartas-290x290.jpg 290w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/Cartas-50x50.jpg 50w\" sizes=\"(max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><\/a><br \/>\nCon Cartas para inventarnos, el poeta costarricense Pablo Narval abre su camino literario a sus 32 a\u00f1os, ofreciendo al lector una voz l\u00edrica en que impera el amor y el erotismo como fuerzas universales de reuni\u00f3n no solo f\u00edsica y espiritualmente con la amada, sino tambi\u00e9n con lo misterioso del universo, un misterio a que Narval convoca desde el ep\u00edgrafe inicial del poemario citando al poeta franc\u00e9s Jean-Claude Renard: \u201cEn el instante de mi amor,\/ lejos de mis cenizas y de mi ansia\/ se extiende en m\u00ed y me rodea un ancho reino mineral\/ de seres transparentes, de hierba pura\u2026\/ de espesos frutos cuya leyenda me transfigura\u201d. As\u00ed, en sus veintitr\u00e9s poemas, o m\u00e1s bien cartas, Narval expresa desde la perspectiva trascendentalista costarricense \u2015como afirma la tambi\u00e9n poeta trascendentalista Luc\u00eda Alfaro en el pr\u00f3logo\u2015 \u201cese romanticismo que hasta hoy lo ha caracterizado, romanticismo que tantos han intentado matar desde finales del siglo XIX\u201d (xi).<br \/>\nEn estas cartas se escuchan ecos de otros poetas que han nutrido la actividad creadora de Narval. En \u201cOda a tu bufanda\u201d, por ejemplo, comienza a o\u00edrse la sencillez posmodernista de Neruda; de ah\u00ed que al lado de aquella \u201cboina gris y el coraz\u00f3n en calma\u201d del \u201cPoema 6\u201d Narval cuelgue \u201cen el respaldar\/ herido de mi cama [\u2026] ese pretexto de la lana\/ que me diste para amarte\u201d (6), que \u201ca veces se esconde\/ por debajo de mi almohada,\/ solo para hacerme sentir\/ que duermo en un instante de bufanda\u201d (5). En medio de este lenguaje sensorial y sensual, se manifiesta la idealizaci\u00f3n de la mujer amada y amante: \u201cLa mujer que quiero est\u00e1 en ti,\/ la que he buscado est\u00e1 en ti,\/ saber que somos iguales\/ a la estrella profunda que vive en el trigo,\/ pero disparejos para los meses no besados\u201d (49-50).<br \/>\nEntremezclados con los versos de mayor uso en la poes\u00eda moderna, Narval opta por los hexas\u00edlabos, octos\u00edlabos, decas\u00edlabos y dodecas\u00edlabos para proponer un ritmo personal que conduzca, con una melod\u00eda popular, c\u00e1lida e \u00edntima, al lector hacia el escenario evocado por la mayor\u00eda de los textos: la habitaci\u00f3n, donde se encuentra esa fotograf\u00eda: \u201cVerte en la foto\/ es otra forma de amar,\/ le da a mi cuarto\/ toda el alma intacta de las cosas.\/ En ella el viento\/ tiene una envidia de amarte en tu cabello,\/ y un acercamiento\/ casi fingido para besarte\u201d (1); la habitaci\u00f3n donde el tiempo \u00edntimo y c\u00edclico abole el devenir tr\u00e1gico y existencial: \u201cDu\u00e9rmete ahora,\/ con el desliz de mi tacto\/ en el pa\u00eds sin tiempo de mi pecho\u201d (39); la habitaci\u00f3n que motiva la contemplaci\u00f3n del cuerpo desnudo de la amante: \u201cT\u00fa eres para m\u00ed lo que eres para el \u00e1ngel:\/ la longitud morena de mi vida,\/ el trazo viajero de un reloj\/ cerrando mis ojos.\/ En tu dormitorio\/ recogiste al ni\u00f1o\/ que sangraba en mis heridas,\/ y pude ver que el amor\/ es un sue\u00f1o de Dios\/ extraviado en tu mirada\u201d (42).<br \/>\nEs en este espacio \u00edntimo donde suceden los deseos de abrazar: \u201cHumedeciendo el territorio\/ donde caen las manos cansadas,\/ y tambi\u00e9n las ociosas,\/ por el dif\u00edcil callej\u00f3n\/ que es besarse siempre sin contentos\u201d (7), por retener \u201cen la investidura perdida de tu boca\u201d (27); de besar: \u201cPero a\u00fan no has besado\/ esta sombra que soy\/ m\u00e1s all\u00e1 de tus labios\u201d (15); de recordar: \u201cSi ella estuviera aqu\u00ed\/ desatada en la altura,\/ si estuviera a mi lado\/ construyendo minutos con mis manos,\/ solo con un rizo de su sombra\/ cayendo numerosos sobre mi nombre\u201d (21). La presencia tanto on\u00edrica como f\u00edsica de la amada se representa en varios poemas por la sin\u00e9cdoque del \u201ccabello\u201d: metonimia del cuerpo er\u00f3tico-erotizado y s\u00edmbolo de la intimidad, pero tambi\u00e9n del paso del tiempo, la p\u00e9rdida de ese ser y su a\u00f1oranza: \u201cTu cabellera aparece y desaparece\/ como un lento r\u00edo\u201d (29).<br \/>\nEn el plano del erotismo, son notorias la intensidad l\u00fadica, por ejemplo, en \u201cEl toreador\u201d: \u201cA media luna\/ se abre mi coraz\u00f3n de torero,\/ y no puedo evitar la faena\/ que t\u00fa me das en cada noche [\u2026] Detr\u00e1s de mi oreja tu beso\/ a la mitad del fuego\/ y en mi espalda a la mitad del fr\u00edo\/ tu saliva:\/ estocada ante mi vida\u201d (33-4); la exaltaci\u00f3n del cuerpo femenino en \u201cSencillo laberinto\u201d: \u201cMe entregas tus caderas tan solas,\/ que se van yendo como el aire\/ acariciado de una mujer\u201d (23); y la invitaci\u00f3n a la complicidad en medio de la ciudad y la noche: \u201cNo,\/ no nos miremos aqu\u00ed,\/ en esta estaci\u00f3n\/ tan escondida del olvido.\/ D\u00e9mosle a nuestra piel\/ el viaje de los tactos\u201d (35); esa invitaci\u00f3n que, \u201cCuando me acaricias\/ me vuelvo del tama\u00f1o de tus manos,\/ me vuelvo c\u00f3mplice de tu tiempo\u201d (37), solo puede terminar en una \u201cDevoraci\u00f3n nocturna\u201d. La vivencia \u00edntima de la regeneraci\u00f3n del ser, el tiempo y cosmos a trav\u00e9s del erotismo es tal, que llega a evocar el simbolismo c\u00edclico de la tumba vegetal: esa muerte que en el ser amado-amante se transmuta en vida: \u201cS\u00e9 que alg\u00fan d\u00eda\/ la naturaleza arder\u00e1\/ con su recia llama verde\/ ya sola entre tu boca\u201d (11).<br \/>\nEl amor como fuerza c\u00f3smica y sincron\u00eda de los seres con lo trascendental da espacio tambi\u00e9n a revelaciones cotidianas, puesto que lo misterioso se devela en lo circunstancial que puede ser desde un abrazo: \u201cEl mundo es un cuerpo\/ que nos abraza\/ y nos hace t\u00edmidos\/ desgarradores de universo. [\u2026] El mundo necesita los cuerpos,\/ los necesita volando.\/ Ellos son la materia exquisita donde alg\u00fan dios\/ se llena de deber y escalofr\u00edo\u201d (7-8); una constipaci\u00f3n: \u201cQuedarme contigo\/ \u2015tal vez un poco resfriado\u2015\/ porque al abrazarnos desnudos\/ siempre participa un poco de fr\u00edo\u201d (8); el juego a escondidas que recuerda la inocencia y la entrega de los ni\u00f1os a los asombros espont\u00e1neos y naturales: \u201cAmor m\u00edo, esc\u00f3ndete,\/ yo cuento hasta diez y te busco,\/ pero no te buscar\u00e9\/ por tu huidiza cabellera\/ sino por tu sangre\/ de noche indivisible\u201d (12); el abordaje de un autob\u00fas: \u201cPorque los buses no esperan a los besos\/ y solo son pasajes abiertos al destino\u201d (36); el encontrarse ante el espacio vasto: \u201cQuiero que seas\/ esa s\u00edlaba de polen\/ que cae secretamente desde la tierra,\/ hasta el diminuto\/ amanecer de mi costado\u201d (19); inclusive, la simple compra de folios ha de convertirse en \u201cLa forma indescifrable\u201d en una especie de arte po\u00e9tica, pues dichas hojas de papel se le muestran de repente al sujeto l\u00edrico como esas \u201corillas\u201d donde \u201cse inventan las palabras,\/ ah\u00ed est\u00e1 la certeza de la sangre,\/ la persistencia del hombre\/ fug\u00e1ndose hacia el centro\/ deshabitado del \u00e1ngel\u201d (3). En \u201cApolog\u00eda de un delito\u201d, se refuerza esta arte po\u00e9tica con la definici\u00f3n de cuanto es un poeta: \u201cEs que soy infinito hasta tu sombra.\/ Esto te lo digo porque el poeta\/ es una interminable huida\/ que nace desde su boca\u201d (25).<br \/>\nEn fin, amor y erotismo se (con)funden en Cartas para inventarnos del poeta costarricense Pablo Narval, con el fin de ofrecer una poes\u00eda con un ritmo particular, una l\u00edrica que tensa lo tradicional y lo moderno, escrita desde la perspectiva trascendentalista que permite al sujeto l\u00edrico trascender la contingencia y presentarle al lector esos instantes mostradores y epif\u00e1nicos de la imaginaci\u00f3n y enso\u00f1aci\u00f3n po\u00e9ticas.<\/p>\n<p>Enlace de las librer\u00edas de la EUNED:<br \/>\nhttp:\/\/intranet.uned.ac.cr\/editorial\/librerias\/default.shtml<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Narval, Pablo. Cartas para inventarnos. San Jos\u00e9, Costa Rica: Editorial Universidad Estatal a Distancia, 2014. Precio: $3,7 Ronald Campos Con Cartas para inventarnos, el poeta costarricense Pablo Narval abre su camino literario a sus 32 a\u00f1os, ofreciendo al lector una voz l\u00edrica en que impera el amor y el erotismo como fuerzas universales de reuni\u00f3n no solo f\u00edsica y espiritualmente con la amada, sino tambi\u00e9n con lo misterioso del universo, un misterio a que Narval convoca desde el ep\u00edgrafe inicial del poemario citando al poeta franc\u00e9s Jean-Claude Renard: \u201cEn el instante de mi amor,\/ lejos de mis cenizas y de mi ansia\/ se extiende en m\u00ed y me rodea un ancho reino mineral\/ de seres transparentes, de hierba pura\u2026\/ de espesos frutos cuya leyenda me transfigura\u201d. As\u00ed, en sus veintitr\u00e9s poemas, o m\u00e1s bien cartas, Narval expresa desde la perspectiva trascendentalista costarricense \u2015como afirma la tambi\u00e9n poeta trascendentalista Luc\u00eda Alfaro en el pr\u00f3logo\u2015 \u201cese romanticismo que hasta hoy lo ha caracterizado, romanticismo que tantos han intentado matar desde finales del siglo XIX\u201d (xi). En estas cartas se escuchan ecos de otros poetas que han nutrido la actividad creadora de Narval. 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