{"id":3269,"date":"2015-01-27T20:52:01","date_gmt":"2015-01-27T20:52:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3269"},"modified":"2016-01-28T09:18:49","modified_gmt":"2016-01-28T09:18:49","slug":"diciembre-y-nos-besamos-de-paula-bozalongo-premio-hiperion-2014","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3269","title":{"rendered":"DICIEMBRE Y NOS BESAMOS, de  PAULA BOZALONGO (Premio Hiperi\u00f3n, 2014)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">La estudiante de arquitectura Paula Bozalongo (Granada, 1991) ha merecido el XXIX Premio de Poes\u00eda Hiperi\u00f3n con su primera obra, <em>Diciembre y nos besamos. <\/em>Adem\u00e1s del importante reconocimiento literario, esta \u00faltima edici\u00f3n del premio nos recu<a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/665-bozalongotxiki.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright wp-image-3270 \" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/665-bozalongotxiki-224x330.jpg\" alt=\"665-bozalongotxiki\" width=\"249\" height=\"366\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/665-bozalongotxiki-224x330.jpg 224w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/01\/665-bozalongotxiki.jpg 591w\" sizes=\"(max-width: 249px) 100vw, 249px\" \/><\/a>erda que, para explicar el bagaje intelectual del arquitecto, no podemos olvidar su formaci\u00f3n human\u00edstica, sus lecturas y referentes culturales. Son esenciales, en este sentido, las citas que abren el libro, pues revelan dos claves de su po\u00e9tica: la<strong> atenci\u00f3n a lo cercano<\/strong>, a lo concreto (<em>Prefiero que me guste la gente\/ a amar a la humanidad<\/em>, Wislawa Szymborska); y la b\u00fasqueda de una <strong>voz po\u00e9tica serena, \u00edntima y colectiva<\/strong> a un tiempo (<em>Lentament, la nostra vida\/ va entrant en els meus poemes.\/ Dintre d\u2019ells t\u2019esperar\u00e0<\/em>, Joan Margarit).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El volumen comprende 26 composiciones que se distribuyen en dos estancias. A modo de antesala, hallamos un poema-p\u00f3rtico en el que, desde una habitaci\u00f3n vac\u00eda, la voz l\u00edrica anuncia su \u201cduelo en el cristal\u201d con un sencillo prop\u00f3sito delimitado temporalmente: \u201c<strong>para que no te olvides\/ de quererme en invierno<\/strong>\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como insin\u00faa el propio t\u00edtulo, <em>Diciembre y nos besamos <\/em>es un <strong>poemario de hibernaci\u00f3n y de descubrimiento<\/strong>. Entramos primero en una oscura estancia donde algunos \u201cn\u00fameros reales\u201d esperan el olvido, agazapados, \u201ca la izquierda del tiempo\u201d: el poder transformador de la emoci\u00f3n reinventa la l\u00f3gica interna del tiempo y del espacio, como hiciera \u00c1ngel Gonz\u00e1lez en su poes\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El inicio rescata la experiencia del caos, los simb\u00f3licos ciclones que arrasan ciudades, y la dif\u00edcil renuncia a los escombros que quedan tras la cat\u00e1strofe:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos est\u00e1n de acuerdo en que vuelva el desastre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Yo no quise quedarme sin todo lo que tengo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">para empezar de cero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Cero de todo es nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(\u201cA la izquierda del tiempo\u201d vv. 21-24)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo el desamparo, late el miedo a \u201cvivir muerta de fr\u00edo\u201d entre <strong>recuerdos dom\u00e9sticos<\/strong> que estallan en el eco de un llavero que cae en el sal\u00f3n. El sentimiento de distancia queda encarnado en la \u201cfr\u00eda escultura de Bernini\u201d y en una luz cegadora que no ayuda a \u201cencontrar los libros,\/ los vestidos de fiesta\/ que hab\u00eda en el armario\u201d. La b\u00fasqueda del amor \u201cen el tr\u00e1fico lento de los d\u00edas de lluvia\u201d se diluye en el encuentro de dos \u201canfibios de ciudad\u201d, cuyo rastro se pierde con las aguas de un nuevo deshielo, porque \u201c<strong>es posible otra vez perder lo que perdimos<\/strong>\u201d. Son versos que transmiten el grito ensordecedor de la casa ausente, el ruido del llanto en la tormenta, o la decepci\u00f3n en un disparo que destroza los sue\u00f1os cuando \u201cel futuro se queja de no ser quien cre\u00eda\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De las habitaciones cerradas nos traslada a las ruinas de la posguerra en Sarajevo, donde los hombres intentan defenderse del recuerdo de la muerte \u201cpintando las fachadas de azules estridentes,\/de fucsias desbordados\u201d y jugando ins\u00f3litas partidas de ajedrez en las baldosas:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero todo est\u00e1 aqu\u00ed,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">la destrucci\u00f3n me mira en Sarajevo,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">luego sigue jugando al ajedrez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(\u201cSarajevo\u201d, vv. 19-21)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed, una \u201csombra inevitable\u201d se cierne sobre esta primera estancia habitada por la <strong>incertidumbre<\/strong> y por un negro \u201csin matices ni escalas ni brillo ni contrastes\u201d; el negro del pasado al que nunca volveremos y del que no podemos desasirnos:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todas las decisiones que tomamos un d\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">siguen acumuladas como escombros<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">o porciones et\u00e9reas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">que escalan y se alzan<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">igual que enredaderas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">que nunca se separan de nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(\u201cLa sombra inevitable\u201d, vv. 1-6)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">El recuerdo doliente es tangible, se palpa en las cicatrices que ans\u00edan una \u00fanica respuesta esperanzada:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Prefiero que el olvido se lleve las preguntas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">y traiga una certeza:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">que nunca lo peor es lo m\u00e1s importante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(\u201cCicatriz\u201d, vv. 1-3, 11-13)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">La indefinida melancol\u00eda se precisa a trav\u00e9s de formas y estructuras, <strong>met\u00e1foras arquitect\u00f3nicas<\/strong> que perfilan el sentido del desorden. El poema \u201cGeometr\u00eda\u201d traza una estampa cubista. Las siluetas de los amados se convierten en bellos tri\u00e1ngulos, trapecios, c\u00edrculos y elipses que acompa\u00f1an, pero no revelan: \u201cme faltan dimensiones\/ para explicar el mundo\u201d, concluye la voz l\u00edrica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El inicio de la segunda parte del libro se ilumina con el poema \u201cUna luz sobre el mar\u201d, un faro que une \u201cel miedo y la llegada\u201d. La calma vence al fin a esa prisa que \u201cnunca prometi\u00f3 ventaja\u201d, y van desvel\u00e1ndose sucesivos descubrimientos <strong>po\u00e9ticos y vitales<\/strong> que invitan a salir, lentamente, de la hibernaci\u00f3n. Desde el sentimiento de libertad juvenil vivido en Central Park (\u201cc\u00f3mo vas a temer a las alturas\/ si nosotros nacimos para tocar el cielo\u201d) hasta la conciencia sobre la historia colectiva de Berl\u00edn (\u201clas balas han hundido\/ su recuerdo en la piedra\/ a la entrada del Altes\u201d). Los pasos de la voz l\u00edrica transitan l\u00edneas paralelas que se cruzan, aguardando llegar a ser un c\u00edrculo, con el presagio de un \u201cfuturo que arde\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como en la casa l\u00edrica de Luis Rosales, van encendi\u00e9ndose, progresivamente,\u00a0 estancias en forma de poemas: \u201cAna y los hombres buenos\u201d es la irrenunciable caricia familiar que sobrevive, d\u00eda tras d\u00eda, a la muerte; \u201cEl hombre que no quiso ser destino\u201d reh\u00faye, con dificultades, la tiran\u00eda del azar; \u201cLa mujer se hizo cueva\u201d, contemplada por turistas que ignoran su historia milenaria, due\u00f1a de recovecos y refugios, descubre que \u201cno hay mujeres sin luz\/ ni casas sin ventanas\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La introspecci\u00f3n da paso al deseo de ser \u201cdistinta cada tarde\u201d, a la curiosidad y a la observaci\u00f3n de ciudades y de espacios habitados, y tambi\u00e9n a vivir serenamente con la huella intermitente del error: \u201cImagina el abrazo que no has dado,\/ no hay noches sin ma\u00f1ana\u201d. La tristeza fr\u00eda y lluviosa, el derribo y el olor de despedida impregnan un poemario de juventud, cuya madurez se asoma en un diciembre amoroso sobre el que planea, sutilmente, la iron\u00eda y la violencia:<\/p>\n<blockquote><p>\u00a0En Corea del Norte ya se ha acabado el a\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0Diciembre, y nos besamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[\u2026]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0El \u00faltimo cartucho de p\u00f3lvora festiva<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ya ha explotado, preferir\u00e1n a ratos<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">no haber vivido nunca un fin de a\u00f1o<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">cargado de artificios,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ahora todas las noches<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">les parecen oscuras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(\u201cDiciembre y nos besamos\u201d, vv. 1-2, 10-16)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con <em>Diciembre y nos besamos <\/em>Paula Bozalongo esboza el plano de una casa encendida sobre una \u201cciudad de servilletas,\/ vol\u00e1til, imprecisa\/ como todos los suelos\u201d, en la que esperamos siga proyectando sus firmes trazos y versos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es invierno y\u00a0hace fr\u00edo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero\u00a0\u00a0tal vez este poemario nos ayude a\u00a0\u00abcaminar\/ felices sobre el miedo\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Inmaculada Rodr\u00edguez-Moranta<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Universidad Rovira y Virgili<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La estudiante de arquitectura Paula Bozalongo (Granada, 1991) ha merecido el XXIX Premio de Poes\u00eda Hiperi\u00f3n con su primera obra, Diciembre y nos besamos. Adem\u00e1s del importante reconocimiento literario, esta \u00faltima edici\u00f3n del premio nos recuerda que, para explicar el bagaje intelectual del arquitecto, no podemos olvidar su formaci\u00f3n human\u00edstica, sus lecturas y referentes culturales. Son esenciales, en este sentido, las citas que abren el libro, pues revelan dos claves de su po\u00e9tica: la atenci\u00f3n a lo cercano, a lo concreto (Prefiero que me guste la gente\/ a amar a la humanidad, Wislawa Szymborska); y la b\u00fasqueda de una voz po\u00e9tica serena, \u00edntima y colectiva a un tiempo (Lentament, la nostra vida\/ va entrant en els meus poemes.\/ Dintre d\u2019ells t\u2019esperar\u00e0, Joan Margarit). El volumen comprende 26 composiciones que se distribuyen en dos estancias. A modo de antesala, hallamos un poema-p\u00f3rtico en el que, desde una habitaci\u00f3n vac\u00eda, la voz l\u00edrica anuncia su \u201cduelo en el cristal\u201d con un sencillo prop\u00f3sito delimitado temporalmente: \u201cpara que no te olvides\/ de quererme en invierno\u201d. Como insin\u00faa el propio t\u00edtulo, Diciembre y nos besamos es un poemario de hibernaci\u00f3n y de descubrimiento. 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