{"id":3314,"date":"2015-02-24T21:54:17","date_gmt":"2015-02-24T21:54:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3314"},"modified":"2015-02-25T08:29:47","modified_gmt":"2015-02-25T08:29:47","slug":"tambien-esto-pasara-anagrama-2015-de-milena-busquets","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3314","title":{"rendered":"TAMBI\u00c9N ESTO PASAR\u00c1 (Anagrama, 2015), de MILENA BUSQUETS"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">\u201cTambi\u00e9n esto pasar\u00e1\u201d es la frase que, tras meses de deliberaci\u00f3n, los sabios de un reino ofrecieron al poderoso emperador que necesitaba un lema que sirviera para cualquier momento de la vida, como refugio ante la adversidad o ante la fortuna. Esther Tusquets comparti\u00f3 ese relato con su hija para consolarla del fallecimiento del padre, cuando a\u00fan era una ni\u00f1a: \u201cEl dolor y la pena pasan\u201d \u2013a\u00f1adi\u00f3- \u201ccomo pasa<img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3315\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/descarga.jpg\" alt=\"descarga\" width=\"250\" height=\"394\" \/>n la euforia y la felicidad\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Tambi\u00e9n esto pasar\u00e1 <\/em>es el t\u00edtulo que Milena Busquets (Barcelona, 1972) ha escogido para su segunda novela, libro-revelaci\u00f3n de la Feria de Frankfurt, publicado en Anagrama y en Amsterdam Llibres (en espa\u00f1ol y en catal\u00e1n), y con contrato en m\u00e1s de veinte sellos editoriales de todo el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La autora ha creado a su alter-ego, Blanca, una mujer de unos 40 a\u00f1os, con dos hijos, dos ex maridos, dos amigas y un amante, a los que re\u00fane en su regreso a Cadaqu\u00e9s, el para\u00edso perdido de la infancia y juventud, el para\u00edso que ahora habita su madre, enterrada en el cementerio de Port Lligat. Con esta at\u00edpica conjunci\u00f3n de personajes como marco de un duelo, Busquets construye una carta de amor, un homenaje, a su verdadera madre: la escritora y editora fundadora de la editorial Lumen, cuyo nombre y profesi\u00f3n se obvian, respetuosamente, en las p\u00e1ginas de la novela.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La reconstrucci\u00f3n del complejo v\u00ednculo madre-hija se alterna con una indagaci\u00f3n personal en la que lo grave armoniza con lo fr\u00edvolo, y el dolor de la p\u00e9rdida se apacigua con la b\u00fasqueda del placer. Los coqueteos, las reflexiones mundanas, la compa\u00f1\u00eda de sus amigos que a\u00fan fuman porros mientras los hijos duermen, las ma\u00f1anas estivales \u201cen las que lo m\u00e1s importante es decidir lo que se va a comer a mediod\u00eda y embadurnar a los ni\u00f1os de crema solar\u201d forman parte del presente de Blanca, una mujer apasionada e ir\u00f3nica, desvalida y contradictoria, para quien \u201cla ligereza es una forma de elegancia\u201d. Blanca es un \u201cfraude de adulto\u201d que dar\u00eda lo que fuera por volver al asiento de atr\u00e1s del coche de su madre; es un personaje que se mira a s\u00ed mismo y mira a su alrededor, en ocasiones, con cierta distancia y frialdad, acaso para aligerar el exceso sentimental provocado por la ausencia de su ser m\u00e1s querido, a quien \u00a0apela constantemente en el relato:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">Amamos como nos han amado en la infancia, y los amores posteriores suelen ser s\u00f3lo una r\u00e9plica del primer amor. Te debo, pues, todos mis amores, incluido el amor salvaje y ciego que siento por mis hijos. Ya no puedo abrir un libro sin desear ver tu cara de calma y de concentraci\u00f3n, sin saber yo que no la ver\u00e9 m\u00e1s y, lo que tal vez sea incluso m\u00e1s grave, que no me ver\u00e1 m\u00e1s. Nunca volver\u00e9 a ser mirada por tus ojos. Cuando el mundo empieza a despoblarse de la gente que nos quiere,\u00a0 nos convertimos, poco a poco, al ritmo de las muertes, en desconocidos. Mi lugar en el mundo estaba en tu mirada.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">La novela se abre con el sobrio funeral en el que, por deseo de la difunta, han quedado prohibidos los versos, la m\u00fasica, las flores y los rezos. Blanca se percata de que \u201chay mucha gente y falta gente\u201d, y pone al lector frente a una terrible realidad: el deterioro f\u00edsico y mental aleja, a menudo, a los que un d\u00eda fueron grandes amigos; y f\u00e1cilmente acerca, en cambio, a los que no han vivido el trance, y solo \u201crecuerdan a la persona gloriosa que eras hace diez o diez mil a\u00f1os\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El credo de la protagonista se resume, en ese punto de su vida, en el convencimiento de que estamos hechos de ausencias, de que \u201csomos m\u00e1s las cosas que hemos perdido que las que tenemos\u201d. Debe calibrar ahora la distancia exacta que quiere tomar \u00a0frente a su madre; debe pensar en qu\u00e9 hacer con los recuerdos materiales, y resolver si quedarse con una prenda simb\u00f3lica: la chaqueta de lana azul gris\u00e1cea con rayas de color teja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los recuerdos punzantes brotan hasta en los ladridos de unos perros, pero la protagonista trata de seguir viviendo con ligereza a trav\u00e9s de los besos furtivos, las carcajadas de artificio y las ocurrencias afor\u00edsticas. Para Blanca, \u201clo contrario de la muerte no es la vida, es el sexo\u201d y \u201cla vida no tendr\u00eda mucho sentido sin las noches de verano\u201d. \u00a0Su exaltaci\u00f3n hedonista se percibe, a ojos del lector, como una necesidad humana y \u00a0animal, de sentirse arropada, tocada, querida: \u201cDesde tu muerte, lo \u00fanico que me alivia es el contacto f\u00edsico, por muy fugaz o casual o leve que sea\u201d (cap. 8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Blanca vuelve al refugio costero de su madre y all\u00ed recuerda por qu\u00e9 ama esta tierra, \u201ceste <em>cul-de-sac <\/em>escarpado y feroz de atardeceres rosas\u201d, resguardado por monta\u00f1as y por misteriosas brujas, que ahora han acogido a una nueva (sobra aclarar a qui\u00e9n se refiere). All\u00ed se detiene a observar la adolescencia de su hijo, Edgar, que \u201ccamina cansina y l\u00e1nguidamente, barriendo el aire [\u2026] como si todos los sitios fuesen una pesadez, o como si ya los hubiese visitado un mill\u00f3n de veces\u201d. All\u00ed, por vez primera, sale a la calle sin el objetivo de llegar a ning\u00fan sitio, con el \u00fanico af\u00e1n de sentarse a ver pasar la gente:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">El mundo se divide entre los que se sientan en los bancos de la calle y los que no. Supongo que he pasado a formar parte del grupo de los ancianos, de los inmigrantes, de los desocupados, de los que no saben a d\u00f3nde ir.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">Volver a Cadaqu\u00e9s es empezar a recobrar la mejor versi\u00f3n de su madre, la generosa que ayud\u00f3 discretamente a los lugare\u00f1os en las dificultades econ\u00f3micas; la mujer despeinada al tim\u00f3n del <em>Tururut, <\/em>la amante de sus perros y de los perros sin due\u00f1o. Es reconstruir el rostro oculto tras la m\u00e1scara que le puso la enfermedad, cuando se convirti\u00f3 en un \u201cmonstruo del ego\u00edsmo\u201d y deposit\u00f3 toda la responsabilidad de su \u201cmenguante felicidad\u201d en los hombros de la hija, a la que nadie hab\u00eda avisado de que, un d\u00eda, tendr\u00eda que convertirse en madre de su madre (\u201cY, mam\u00e1, no se puede decir que como hija me dieses muchas satisfacciones, la verdad. No fuiste una hija f\u00e1cil\u201d). All\u00ed entiende que solo sus hijos, los ni\u00f1os, fueron \u201ccapaces de ver y de llegar, a trav\u00e9s de la enfermedad y de la bruma, a la persona que fuiste\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Volver a Cadaqu\u00e9s es sentirse viva en la soledad irreparable. Es contemplar con otros ojos los apartamentos de verano de los a\u00f1os 70 \u201ccon mucho cemento pintado de blanco, escaleras de madera rojiza, largos pasillos y grandes ventanales con magn\u00edficas vistas al pueblo y a la bah\u00eda\u201d: aquellos pisos que un d\u00eda fueron una comuna hippie. Es evocar a los protagonistas de la \u201cgauche divine\u201d barcelonesa, al c\u00edrculo social y cultural que rode\u00f3 a su madre, un grupo de j\u00f3venes rebosantes de ansias de libertad, vitalidad, y diversi\u00f3n, a los que ella solo pudo atisbar con fascinaci\u00f3n \u2212desde el coto vedado de la infancia-, con un esfuerzo que ya no conocer\u00e1n los ni\u00f1os del siglo XXI:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">Reconozco al instante a los hijos de aquella generaci\u00f3n, a los asilvestrados que, como yo, fueron educados por padres l\u00facidos, brillantes, exitosos y muy ocupados, adultos empe\u00f1ados en que el mundo fuese una fiesta, su fiesta. Somos, creo, la \u00faltima generaci\u00f3n que tuvo que ganarse, a pulso, el inter\u00e9s o la atenci\u00f3n de sus padres. En muchos casos, lo conseguimos cuando ya era demasiado tarde. No consideraban que los ni\u00f1os fuesen una maravilla, sino un engorro, unos pesados a medio hacer. Y nos convertimos en una generaci\u00f3n perdida de seductores natos. Tuvimos que inventar m\u00e9todos mucho m\u00e1s sofisticados que simplemente tirar de la manga o echarnos a llorar para que nos hiciesen caso. [\u2026] Ahora tengo la casa forrada con los dibujos de mi hijo peque\u00f1o y escucho al mayor tocar el piano con la misma reverencia que si fuese Bach resucitado. A veces me pregunto qu\u00e9 ocurrir\u00e1 cuando esta nueva generaci\u00f3n de ni\u00f1os cuyas madres consideran la maternidad una religi\u00f3n \u2013mujeres que dan de mamar a sus hijos hasta que tienen cinco a\u00f1os y entonces alternan el pecho con los espaguetis\u2212, mujeres cuyo \u00fanico inter\u00e9s y preocupaci\u00f3n y raz\u00f3n de ser son los ni\u00f1os, que educan a sus hijos como si fuesen a reinar sobre un imperio [\u2026] crezcan\u00a0y se conviertan en seres humanos tan deficientes, contradictorios como nosotros.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">Volver a Cadaqu\u00e9s es cuestionarse sobre su educaci\u00f3n sentimental \u00a0y\u00a0 la de su generaci\u00f3n, sobre su origen y sobre su tendencia a vivir en la indolencia,\u00a0 la utop\u00eda, y probablemente en el ego\u00edsmo, como le reprocha su amiga Elisa:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0\u2212\u00bfSabes una cosa, querida Blanca? Esa idea infantil que tienes de un nuevo tipo de sociedad, que en teor\u00eda nuestra generaci\u00f3n est\u00e1 construyendo sin que nadie se d\u00e9 cuenta, donde todo el mundo se entienda y bese a quien quiera cuando le apetezca y entra y salga de las relaciones como quien entra y sale de su casa y tenga hijos por aqu\u00ed y por all\u00e1, s\u00f3lo funciona cuando los dem\u00e1s te importan una mierda.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify\">El retrato de la madre evoluciona a medida que avanza el largo mon\u00f3logo de Blanca: del recuerdo oscuro de los \u00faltimos tiempos de desacuerdos y discusiones, del odio y los rencores, de las mentiras y el dolor de no sentirse querida (\u201ceres mala, Blanca, eres mala\u201d) a la compasi\u00f3n ante su madre, una mujer brillante y popular, que en la vejez empez\u00f3 a notar que lo que explicaba ya no interesaba a nadie. La indagaci\u00f3n personal reconstruye, progresiva y lentamente, la complicidad que las un\u00eda, y dibuja las facciones de aquella mujer culta, tierna y siempre condescendiente ante cualquier error cometido por amor; una madre exigente y bondadosa que, ahora, no la espera tras la celda del cementerio, sino desde la felicidad del muelle, camino de la barca y del mar, con su indumentaria desali\u00f1ada y las piernas morenas llenas de moratones, acompa\u00f1ada de sus tres perros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Volver a Cadaqu\u00e9s es hacer un recuento del legado infinito e intangible que han heredado sus hijos gracias a lo que vivi\u00f3 junto a su extraordinaria madre. Tal vez por esta raz\u00f3n la protagonista declara que el lema de los sabios del cuento es falso, porque no quiere que sea cierto que <em>tambi\u00e9n esto pasar\u00e1<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Inmaculada Rodr\u00edguez Moranta<\/p>\n<p style=\"text-align: right\">Universidad Rovira i Virgili<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cTambi\u00e9n esto pasar\u00e1\u201d es la frase que, tras meses de deliberaci\u00f3n, los sabios de un reino ofrecieron al poderoso emperador que necesitaba un lema que sirviera para cualquier momento de la vida, como refugio ante la adversidad o ante la fortuna. Esther Tusquets comparti\u00f3 ese relato con su hija para consolarla del fallecimiento del padre, cuando a\u00fan era una ni\u00f1a: \u201cEl dolor y la pena pasan\u201d \u2013a\u00f1adi\u00f3- \u201ccomo pasan la euforia y la felicidad\u201d. Tambi\u00e9n esto pasar\u00e1 es el t\u00edtulo que Milena Busquets (Barcelona, 1972) ha escogido para su segunda novela, libro-revelaci\u00f3n de la Feria de Frankfurt, publicado en Anagrama y en Amsterdam Llibres (en espa\u00f1ol y en catal\u00e1n), y con contrato en m\u00e1s de veinte sellos editoriales de todo el mundo. La autora ha creado a su alter-ego, Blanca, una mujer de unos 40 a\u00f1os, con dos hijos, dos ex maridos, dos amigas y un amante, a los que re\u00fane en su regreso a Cadaqu\u00e9s, el para\u00edso perdido de la infancia y juventud, el para\u00edso que ahora habita su madre, enterrada en el cementerio de Port Lligat. 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