{"id":3427,"date":"2015-06-22T19:26:01","date_gmt":"2015-06-22T19:26:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3427"},"modified":"2015-06-22T19:53:09","modified_gmt":"2015-06-22T19:53:09","slug":"un-canon-28-castizo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3427","title":{"rendered":"Un canon 28 castizo"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Los-marineros-y-sus-amigas.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3428 size-large\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Los-marineros-y-sus-amigas-233x330.jpg\" alt=\"Los marineros y sus amigas\" width=\"233\" height=\"330\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Los-marineros-y-sus-amigas-233x330.jpg 233w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Los-marineros-y-sus-amigas.jpg 811w\" sizes=\"(max-width: 233px) 100vw, 233px\" \/><\/a><\/p>\n<div id=\"link64_adl_tabid\" style=\"display: none;\" data-url=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-admin\/post.php?post=3427&amp;action=edit\">140<\/div>\n<p>\u00a1<em>Pobre Madrid, y qu\u00e9 poca es tu suerte para conseguir valedores<\/em>!<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 150px;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Existe una tendencia morbosa a centrarse en los aspectos m\u00e1s escatol\u00f3gicos de la literatura\u00a0 de principios del siglo XX, important\u00edsimos sin duda, obviando las circunstancias sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas de unas tierras que hab\u00edan dejado de ser imperio y estaban empezando a intuir que su futuro era ser un Estado tan vulgar como el resto de Europa. Para entender esa nueva forma de contar lo cotidiano y antes de adentrarnos por los trillados vericuetos de la sicalipsis, vamos a centrarnos en el espacio en que se desarrollan los acontecimientos. Madrid.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Quien diga que Madrid es un poblach\u00f3n destartalado y feo t\u00f3mese el trabajo de recorrer el espacio que media entre Atocha y el Hip\u00f3dromo<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a><\/em>. A pesar de esta defensa apasionada que hace Francos Rodr\u00edguez<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> de la capital en la que fue alcalde, lo cierto es que Madrid siempre fue un poblach\u00f3n manchego construido alrededor de una fortaleza musulmana, nunca ciudad. Un lugar elegido por Felipe II para gestionar su imperio, a una prudencial distancia de los obispos de Valladolid y Toledo con los que no quer\u00eda compartir los absolutos otorgados. Una muestra de autoritarismo que neg\u00f3 sede catedralicia a la Villa donde asent\u00f3 su corte, pero no asent\u00f3 su real persona. Ni ciudad, ni Real Sitio, en los alrededores de la capital administrativa del imperio fueron creciendo palacios que serv\u00edan de residencia a esos reyes que despreciaban a los chupatintas que gestionaban sus posesiones y con los que no quer\u00edan compartir espacio. Eso no evit\u00f3 que los hacedores de grandezas le inventasen un pasado m\u00edtico y desde Felipe III empezasen los antepasados ilustres, empezando con Ocno Bianor<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>, siguiendo por la virgen de Atocha<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a> y as\u00ed a lo largo de toda una historia salpicada de toda clase de situaciones absurdas.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Los-hombres-de-la-charca1.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright wp-image-3429 size-large\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Los-hombres-de-la-charca1-231x330.jpg\" alt=\"Los hombres de la charca(1)\" width=\"231\" height=\"330\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Los-hombres-de-la-charca1-231x330.jpg 231w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/Los-hombres-de-la-charca1.jpg 820w\" sizes=\"(max-width: 231px) 100vw, 231px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Nunca dej\u00f3 de ser un lugar sucio, como reconoce su principal valedor; <em>la hediondez ha puesto sitio a Madrid, y es necesario que la higiene y el buen gusto derroten al miserable sitiador de la ciudad alegre<\/em><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>. Ba\u00f1ada por un arroyo, aprendiz de r\u00edo que <em>desde hace varios siglos ha encauzado no poca parte del buen humor matritense<\/em><a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>, abandonada a su suerte, cubierta por falsetes de estuco para no ver su miseria por Carlos III, al que los aduladores consideran su mejor alcalde. Tuvo que esperar al final de las guerras carlistas para que alguien decidiera dignificarla, equipar\u00e1ndola a otras ciudades que hab\u00edan crecido a la sombra de las revoluciones liberales. Anteriormente a 1870 <em>el actual Ministerio de la Gobernaci\u00f3n aparec\u00eda rodeado de ruinas. Entre las calles de Arenal y Mayor alz\u00e1base un edificio destartalado (\u2026) en la esquina de la calle Carretas contraria a la del Ministerio no hab\u00eda m\u00e1s que escombros<\/em><a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. La reforma del \u00faltimo tercio de siglo dignific\u00f3 algo la Villa, pero nunca lleg\u00f3 a ser una gran capital, a principios del siglo XX se ve\u00eda otra vez ajada y desbordada por autom\u00f3viles y tranv\u00edas; <em>las magnificencias de anta\u00f1o, son ahora estrechez y ahogo<\/em><a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. En medio siglo hab\u00eda pasado de 280.000 a 600.000 habitantes, con hombres y mujeres que renegaban de su origen, en la capital el campesino es un forastero <em>cuya indumentaria, pintoresca a veces promueve una disonancia o una belleza en el fondo, harto incoloro, por uniforme, del gent\u00edo trajeado a la moda de fuera<\/em><a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. Un mundo que cambiaba a la fuerza, <em>La Gran Guerra<\/em>, antes de hacer necesarios los ordinales con una segunda, saca a las mujeres de las cocinas a las que se niegan a regresar tras el armisticio; y todo ello va quedando reflejado en las novelas de quiosco. Comienza un esfuerzo tit\u00e1nico, en realidad <em>Espa\u00f1a vive en un cuarto interior, con vistas al patio<\/em><a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>, hab\u00eda que reinventarse\u2026 Y hab\u00eda que hacerlo con <em>seres vulgares, las cosas habituales, las acciones cotidianas, las frases que para otros o\u00eddos han perdido todo valor<\/em><a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>, y el epicentro de toda aquella renovaci\u00f3n literaria fue La Puerta del Sol, <em>en ella tienen puesta la mira para disparar censuras, cuantos aborrecen el influjo oficial y maldicen de trabajos oficinescos y de agitaciones covachuelistas<\/em><a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>; la peculiar plaza se convierte en referente de esos cambios que se empiezan a percibir en la sociedad. Un lugar sin acervo en el que <em>los nuevos ricos ser\u00edan abominablemente tr\u00e1gicos si al mismo tiempo no fueran prodigiosamente rid\u00edculos<\/em><a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>, seg\u00fan Antonio G. de Linares<a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Este es el panorama que hab\u00eda cuando los escritores de la generaci\u00f3n de <em>El Cuento Semanal<\/em> se lanzan a una especie de <em>canon 28<a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\"><strong>[16]<\/strong><\/a><\/em> laico y se deciden a hablar de todos aquellos temas que hasta ese momento estaban monopolizados por los guardianes de la fe. <em>Primatum<\/em> eclesi\u00e1stica de nuevo golpeada en la residencia de Cibeles<a href=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\">[17]<\/a>, y al igual que en \u00c9feso, a la sombra de una peculiar exaltaci\u00f3n de la dignidad del hombre, se pide el exterminio de los herejes. Los que se regodean en maravillosas conclusiones universales empezaron a disparar en todas las direcciones, en las que comunistas, jud\u00edos, masones, separatistas y degenerados iban cabalgando sobre un mismo Leviat\u00e1n que arrasar\u00eda la civilizaci\u00f3n occidental; preclaros hombres de ciencia como Mara\u00f1\u00f3n<a href=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\">[18]<\/a> hablan de des\u00f3rdenes sexuales e intentaba curarlos, Vallejo N\u00e1jera<a href=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\">[19]<\/a> se pas\u00f3 la vida buscando ese gen rojo que produc\u00eda la subnormalidad y compart\u00edan los marxistas, los ni\u00f1os y\u2026 las mujeres. Mientras tanto los novelistas se alejan de esa divisi\u00f3n del mundo entre los m\u00edos y los otros, del reduccionismo dogm\u00e1tico, las experiencias reflejadas en sus novelas de quiosco se alejaban del absoluto, aceptaban que<em> todo arte es inmoral. Pues el fin del arte es la emoci\u00f3n por la emoci\u00f3n, y el de la vida la emoci\u00f3n por la acci\u00f3n<\/em><a href=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\">[20]<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/La-mujer-que-se-sintio\u0301-a\u0301guila.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"wp-image-3430 size-large alignleft\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/La-mujer-que-se-sintio\u0301-a\u0301guila-232x330.jpg\" alt=\"La mujer que se sintio\u0301 a\u0301guila\" width=\"232\" height=\"330\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/La-mujer-que-se-sintio\u0301-a\u0301guila-232x330.jpg 232w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/La-mujer-que-se-sintio\u0301-a\u0301guila.jpg 928w\" sizes=\"(max-width: 232px) 100vw, 232px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Los hijos de la luz, el pueblo elegido que se desv\u00eda de su camino al enfangarse en ideas ajenas al destino de Espa\u00f1a, estaban siendo derrotados por el lado oscuro. Siglos de pureza desbaratados por unos extranjerizantes que romp\u00edan la presencia del hidalgo y se empe\u00f1aban en hablar de gente vulgar. Fernando Mora<a href=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\">[21]<\/a> describe a personajes que ve en su barrio de Lavapies y los lectores miran alrededor descubriendo que son m\u00e1s parecidos a ellos que aquellos caballeros imperiales que iban poniendo su pica donde nadie les llamaba. <em>De ah\u00ed el que servidor haya <\/em>quitao<em> de su despach\u00edn, o si se quiere de su taller, un retrato del Cid Campeador, regalo de un <\/em>melitar<em>, que se trajo de Cuba unas calenturas <\/em>tas\u00e1s<em> en ochenta mil duros y lo haya sustituido por uno de don Luis Candelas<\/em><a href=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\">[22]<\/a><em>.<\/em> A principios de siglo as\u00ed era el mundo del \u201cFusta\u201d, <em>pueblo borracho, sucio, que come mal, se sujeta las bragas con el cord\u00f3n de As\u00eds<\/em>\u2026 pero su intenci\u00f3n es cambiar. Un cambio que necesita algo m\u00e1s que palabras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En aquel momento nadie necesitaba que le diesen la imagen de la guerra, del desastre de Marruecos o Cuba, de las pomposidades del clero, eran una realidad cruel; pero hab\u00eda que ilustrar los libros con la imagen del <em>arioplano de Francia<\/em><a href=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\">[23]<\/a>, porque muchos de los lectores no hab\u00edan visto ninguno. Hay m\u00e1s im\u00e1genes de una clase media que se va creando entre burlas y escepticismo que de campesinos o burgueses provincianos, los snobs de Hoyos y Vinent eran descritos como ahora nos tendr\u00edan que describir a un extraterrestre. Emiliano Ram\u00edrez \u00c1ngel<a href=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\">[24]<\/a>, autor que dedica su obra a ese burgu\u00e9s que quiere ser europeo sin llegar a ser cosmopolita, refleja inquietudes ajenas a una gran mayor\u00eda de un pa\u00eds que intuye que el futuro ir\u00e1 por esos derroteros. Vicios intelectuales, vanidades injustificadas; su personaje, Emilio de Luque, <em>en Madrid era casi un grande hombre<\/em>, pero en provincias es recibido <em>con cierta mortificante democracia<\/em><a href=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\">[25]<\/a>. La imagen de Luque paseando con las manos en los bolsillos y fruncido el ce\u00f1o merece una caricatura, pero no los muchachetes pretenciosos, asiduos al caf\u00e9 de provincias, que le desprecian.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n en la tem\u00e1tica tratada no se limita a las andanzas de los nuevos tipos sociales, <em>ya hab\u00edamos perdido los espa\u00f1oles la costumbre de abordar motivos internacionales<\/em><a href=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\">[26]<\/a>, aparece el escritor cosmopolita, el viajero que colecciona nuevas tierras y toda suerte de experiencias que le alejen de la vulgaridad. <em>Era, en verdad, una princesa lejana. Por sus ojos miraba un fantasma en que se condensaron todos los que pueblan las sedas, las lacas, los biombos, traslado a unas materias ricas de los m\u00e1s deliciosos esp\u00edritus raciales, angelicalmente compungidos en la oblicuidad de la ranura ocular, y su rostro, gracias, sin duda, al maquillaje, el blanco espectral de las mejillas, con rosetas intensas y en medio el redondel deste\u00f1ido de la boca, parec\u00eda una porcelana milenaria<\/em><a href=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\">[27]<\/a><em>.<\/em> Federico Garc\u00eda Sanchiz<a href=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\">[28]<\/a>, toma el camino inverso que Hoyos y Vinent, coge la tradici\u00f3n, se la pone por montera y se larga a recorrer mundo viviendo de sus charlas en ateneos, casinos y dem\u00e1s foros que le permitieran espa\u00f1olear. Hoyos y Vinent al contrario intenta traer el cosmopolitismo franc\u00e9s mostrando una <em>delectaci\u00f3n morbosa con que baja a las tabernas de los golferantes madrile\u00f1os<a href=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\"><strong>[29]<\/strong><\/a>, <\/em>un juego con el que convierte los s\u00f3rdidos arrabales en los ambientes canallas de la <em>belle \u00e9poque<\/em>. En lo que coinciden todos estos autores es que gracias a nuestro convulso siglo XIX y la obcecaci\u00f3n de unos pol\u00edticos m\u00e1s empe\u00f1ados en ganar guerras civiles e imponer verdades espurias, <em>en el resto de pa\u00edses se nos ignora, en absoluto. Nuestros gobernantes ni saben ni se preocupan de nada de cuanto no sea Madrid<\/em><a href=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\">[30]<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/La-comedianta-china.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignright wp-image-3431 size-large\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/La-comedianta-china-227x330.jpg\" alt=\"La comedianta china\" width=\"227\" height=\"330\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/La-comedianta-china-227x330.jpg 227w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/06\/La-comedianta-china.jpg 884w\" sizes=\"(max-width: 227px) 100vw, 227px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Tres maneras de ver la realidad social que podemos resumir en tres autores; Fernando Mora, el hombre del pueblo llano que refleja el gracejo y la falta de ra\u00edces de toda esa poblaci\u00f3n de aluvi\u00f3n que se asent\u00f3 en las faldas de las colinas donde naci\u00f3 Madrid, ese <em>pueblo-reba\u00f1o que precisa de Rabadanes<\/em><a href=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\">[31]<\/a><em>. <\/em>Obras de un claro contenido social, con una defensa de los que terminan gan\u00e1ndose <em>el coci en la Moncloa<a href=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\"><strong>[32]<\/strong><\/a>,<\/em> la historia de esos golfos que hace una huelga porque <em>Madrid, sin el adorno chillante y joyante de la golfer\u00eda es m\u00e1s aburrido que una visita al Pardo<\/em><a href=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\">[33]<\/a>. Emiliano Ram\u00edrez \u00c1ngel, que a trav\u00e9s de una an\u00e9cdota describe esa clase media naciente, consciente de su trascendencia espiritual, amargada por su intrascendencia real, donde una simple mariposa puede desbaratar la tertulia de \u201cLa charca\u201d. <em>Vol\u00e1til m\u00e1s majadero. Va, viene, no sabe ad\u00f3nde le agradar\u00eda ir, en d\u00f3nde quiere pararse. A m\u00ed me pone nervioso<a href=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\"><strong>[34]<\/strong><\/a><\/em>. Una tertulia de hombres formales que piensan hoy lo mismo que ayer, para los que la mariposa es la volubilidad, un insecto que <em>tiene alma de hembra, de pol\u00edtico, de poetilla<a href=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\"><strong>[35]<\/strong><\/a><\/em> y no es m\u00e1s que una excusa para narrarnos un pu\u00f1ado de vidas grises. Federico Garc\u00eda Sanchiz, viajero incansable, portador de valores patrios que los covachuelistas de Madrid han abandonado, P\u00edcaro y Don Juan en una rara amalgama que mira con superioridad a la dama Noruega, cosmopolita a quien nadie <em>trataba con familiaridad, limit\u00e1ndose su comercio con el resto del pasaje a las partidas de <\/em>tennis<em> que se jugaban en cubierta. Por lo com\u00fan, permanec\u00eda aislada, fumando sus cigarrillos que impregnaban la brisa de olor de tabaco de hebra. Envolv\u00edala una leyenda sin fundamento, un halo de enigmas.<\/em> La mujer que hac\u00eda imprescindible a un ilustrador para que el lector se la pudiera imaginar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un protagonista, Madrid, y un pu\u00f1ado de personajes vulgarmente humanos que se hab\u00edan mantenido en la oscuridad por el emperramiento en considerarnos algo m\u00e1s. Pero los acumuladores de sistemas sin base hab\u00edan predicho el Armaged\u00f3n y, puesto que no llegaba, hubo que echarle una manita al caos\u2026 El resultado, este peculiar escenario fue arrasado por nuestra inc\u00edvica manera de solucionar los problemas\u2026 y rematado por alg\u00fan que otro delirio mesi\u00e1nico; cien a\u00f1os despu\u00e9s, perdido su halo extravagante y vanguardista, ha quedado para tomar un relaxing caf\u00e9 con leche in the Plaza Mayor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Jos\u00e9 Francos Rodr\u00edguez; art\u00edculo \u201c<em>Madrid, ciudad alegre<\/em>\u201d publicado en La Esfera, n\u00famero 150, el 11 de Noviembre de 1916.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Idem.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Jos\u00e9 Francos Rodr\u00edguez (1862-1931), m\u00e9dico, escritor, mas\u00f3n y Alcalde de Madrid en 1910-1912 y 1917-1918. Su obra literaria se centra en libros de higiene m\u00e9dica, art\u00edculos period\u00edsticos y una breve producci\u00f3n de ficci\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Nieto del h\u00e9roe troyano Bianor, lleg\u00f3 a tierra de carpetanos desde Mantua y se inmol\u00f3 a la diosa Metragirta (uno de los nombres de la diosa frigia Cibeles), que dar\u00eda nombre a la Villa, para cumplir su destino.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Reci\u00e9n conquistada la Villa de Madrid por los musulmanes, Graci\u00e1n Ram\u00edrez, paseando por unos prados que produc\u00edan atocha o esparto, encontr\u00f3, oculta entre las matas, la sagrada imagen de la virgen; la recoge y se encomienda a su protecci\u00f3n. Sin m\u00e1s mata a su mujer e hijos para que no sufran vejaciones por los musulmanes y se va a combatirlos. Tras derrotarlos vuelve a su casa y encuentra a su familia que la virgen hab\u00eda resucitado. Actualmente la familia real sigue encomend\u00e1ndose a esta virgen por su milagro.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Jos\u00e9 Francos Rodr\u00edguez; art\u00edculo \u201c<em>Madrid, ciudad alegre<\/em>\u201d publicado en La Esfera, n\u00famero 150, el 11 de Noviembre de 1916.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Ram\u00edrez \u00c1ngel, \u201cNotas Madrile\u00f1as: Arroyo, aprendiz de r\u00edo\u201d, publicado en La Esfera, n\u00famero 24, 13 de Junio de 1914.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Jos\u00e9 Francos Rodr\u00edguez, art\u00edculo \u201cLa Puerta del Sol\u201d, de la serie Anta\u00f1o y Hoga\u00f1o, publicado en La Esfera, n\u00famero 105, el 1 de Enero de 1916.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Idem.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Ram\u00edrez \u00c1ngel, \u201cEl hombre de campo\u201d, publicado en La esfera, n\u00famero 130, el 24 de Junio de 1916<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Federico Garc\u00eda Sanchiz respondiendo en la secci\u00f3n \u201cA manera de pr\u00f3logo\u201d a las preguntas de Artemio Precioso, \u201cLos marineros y sus amigas\u201d, La novela de hoy n\u00ba 193, 1926.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Semblanza que hace Wenceslao Fern\u00e1ndez Florez de Emiliano Ram\u00edrez \u00c1ngel en \u201cLos hombres de la charca\u201d, La novela de Hoy n\u00ba257, 1927.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Jos\u00e9 Francos Rodr\u00edguez, art\u00edculo \u201cLa Puerta del Sol\u201d, de la serie Anta\u00f1o y Hoga\u00f1o, publicado en La Esfera, n\u00famero 105, el 1 de Enero de 1916.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> La Esfera, n\u00famero 168, 17 de Marzo de 1917.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Antonio Gonz\u00e1lez Linares (1875-1945), periodista. Director de revistas culturales como <em>Estampa<\/em> y <em>Cr\u00f3nica<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> En el Concilio de Calcedonia Roma pierde <em>primatum<\/em> (la primac\u00eda) eclesi\u00e1stica sobre moral y buenas costumbres, por la inclusi\u00f3n del canon 28 que reparte esta potestad entre las dem\u00e1s sedes cristianas.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> En el Concilio de \u00c9feso, ciudad de origen de la gran madre pagana Cibeles, diosa Frigia, Cirilo compra la virginidad de Mar\u00eda con todo tipo de sobornos a los delegados, lo que produce las primeras escisiones dentro del cristianismo, La expulsi\u00f3n de Nestorio. Posteriormente en Calcedonia se intenta el henotikon, pero resulta un fracaso. El Papa Le\u00f3n I rechaza las conclusiones y el intento de uni\u00f3n fracasa, a la vez que negocia con el emperador un reparto de poder y este, en contraprestaci\u00f3n, promulga un servicio militar en nombre de Cristo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref18\" name=\"_ftn18\">[18]<\/a> Gregorio Mara\u00f1\u00f3n y Posadillo (1887-1960), m\u00e9dico y humanista, fue acad\u00e9mico de cinco de las ocho academias de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref19\" name=\"_ftn19\">[19]<\/a> Antonio Vallejo-N\u00e1jera Lob\u00f3n (1889-1960), primer catedr\u00e1tico de psiquiatr\u00eda de Espa\u00f1a, sus investigaciones se dedican a corroborar sus hip\u00f3tesis preconcebidas.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref20\" name=\"_ftn20\">[20]<\/a> Oscar Wilde, <em>El cr\u00edtico artista<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref21\" name=\"_ftn21\">[21]<\/a> Fernando Mora (1878-1936), Escritor y publicista. El verdadero castizo, gran observador de su realidad circundante que, con humor, sin llegar a la caricatura, retrat\u00f3 con seriedad y ternura. Fue el autor de todos los desarraigados que iban recalando en Madrid. Su memoria, como la de tantos otros, nos es devuelta por motivos extraliterarios. Pr\u00e1cticamente los \u00fanicos datos que tenemos de \u00e9l nos los dan sus hermanos masones, militancia que le cuesta la vida. Fue secuestrado, torturado y asesinado en Noviembre de 1936, a pesar de ello, en 1944, se le abre un expediente mas\u00f3nico por parte del Tribunal para la Represi\u00f3n de la Masoner\u00eda y el Comunismo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref22\" name=\"_ftn22\">[22]<\/a> Fernando Mora: El \u201cFusta\u201d y \u201cLa Diabla, La Esfera n\u00ba151, 18 de Noviembre de 1916<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref23\" name=\"_ftn23\">[23]<\/a> Fernando Mora: \u201cLa mujer que se sinti\u00f3 \u00e1guila\u201d, Ed. Sanz Hermanos, 1925, p\u00e1g. 20<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref24\" name=\"_ftn24\">[24]<\/a> Emiliano Ram\u00edrez \u00c1ngel (1883-1928) Poeta y novelista. Sigue la escuela de P\u00e9rez Galdos, un realismo adaptado a la naciente clase media.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref25\" name=\"_ftn25\">[25]<\/a> Emiliano Ram\u00edrez \u00c1ngel: \u201cLos dos maestros\u201d, La Esfera, n\u00ba 163, 10 de Febrero de 1917<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref26\" name=\"_ftn26\">[26]<\/a> Federico Garc\u00eda Sanchiz respondiendo en la secci\u00f3n \u201cA manera de pr\u00f3logo\u201d a las preguntas de Artemio Precioso, \u201cLos marineros y sus amigas\u201d, La novela de hoy n\u00ba 193, 1926.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref27\" name=\"_ftn27\">[27]<\/a> Federico Garc\u00eda Sanchiz: \u201cLa comedianta China\u201d, La Novela Mundial, 1926, P\u00e1g. 39<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref28\" name=\"_ftn28\">[28]<\/a> Federico Garc\u00eda Sanchiz (1887-1964), Charlista que recorri\u00f3 el mundo <em>espa\u00f1oleando<\/em> (verbo de su invenci\u00f3n). Pol\u00e9mico personaje que sali\u00f3 <em>a correr tierras y, al observar la insidia con que se nos combate y convencido de que muchas de nuestras ideas y actitudes cl\u00e1sicas son de un valor universal y permanente, me consagr\u00e9 a su predicaci\u00f3n con el fervor de un misionero<\/em>. Fue un activo propagandista de la dictadura nacional cat\u00f3lica del general Franco.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref29\" name=\"_ftn29\">[29]<\/a> Carlos Fortuny (\u00c1lvaro Retana): \u201cLa ola verde, cr\u00edtica fr\u00edvola\u201d, Ed. Asociaci\u00f3n de Libreros de Viejo, 2015, P\u00e1g. 81<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref30\" name=\"_ftn30\">[30]<\/a> Federico Garc\u00eda Sanchiz respondiendo en la secci\u00f3n \u201cA manera de pr\u00f3logo\u201d a las preguntas de Artemio Precioso, \u201cLos marineros y sus amigas\u201d, La novela de hoy n\u00ba 193, 1926.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref31\" name=\"_ftn31\">[31]<\/a> Fernando Mora, \u201cHuelga de golfos\u201d, La novela de hoy n\u00ba 143, 1925., P\u00e1g. 21<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref32\" name=\"_ftn32\">[32]<\/a> Idem. El cocido en la c\u00e1rcel modelo que estaba en La Moncloa. P\u00e1g. 16<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref33\" name=\"_ftn33\">[33]<\/a> Idem., P\u00e1g. 13<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref34\" name=\"_ftn34\">[34]<\/a> Emiliano Ram\u00edrez \u00c1ngel, \u201cLos hombres de la charca\u201d, La novela de Hoy n\u00ba257, 1927. P\u00e1g. 10<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref35\" name=\"_ftn35\">[35]<\/a> Idem, P\u00e1g.11<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>140 \u00a1Pobre Madrid, y qu\u00e9 poca es tu suerte para conseguir valedores![1] &nbsp; &nbsp; \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Existe una tendencia morbosa a centrarse en los aspectos m\u00e1s escatol\u00f3gicos de la literatura\u00a0 de principios del siglo XX, important\u00edsimos sin duda, obviando las circunstancias sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas de unas tierras que hab\u00edan dejado de ser imperio y estaban empezando a intuir que su futuro era ser un Estado tan vulgar como el resto de Europa. Para entender esa nueva forma de contar lo cotidiano y antes de adentrarnos por los trillados vericuetos de la sicalipsis, vamos a centrarnos en el espacio en que se desarrollan los acontecimientos. Madrid. &nbsp; &nbsp; &nbsp; Quien diga que Madrid es un poblach\u00f3n destartalado y feo t\u00f3mese el trabajo de recorrer el espacio que media entre Atocha y el Hip\u00f3dromo[2]. A pesar de esta defensa apasionada que hace Francos Rodr\u00edguez[3] de la capital en la que fue alcalde, lo cierto es que Madrid siempre fue un poblach\u00f3n manchego construido alrededor de una fortaleza musulmana, nunca ciudad. Un lugar elegido por Felipe II para gestionar su imperio, a una prudencial distancia de los obispos de Valladolid y Toledo con los que no quer\u00eda compartir los absolutos otorgados. Una muestra [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2206,"featured_media":3429,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[37,75,45],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3427"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2206"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3427"}],"version-history":[{"count":2,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3427\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3433,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3427\/revisions\/3433"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3429"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3427"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3427"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3427"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}