{"id":3497,"date":"2015-11-11T09:36:07","date_gmt":"2015-11-11T09:36:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3497"},"modified":"2015-11-11T09:41:35","modified_gmt":"2015-11-11T09:41:35","slug":"algo-mas-que-palabras-por-enrique-alonso","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3497","title":{"rendered":"ALGO M\u00c1S QUE PALABRAS III, por Enrique Alonso"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/1-El-insigne-Caparrota-III.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft wp-image-3499 \" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/1-El-insigne-Caparrota-III-230x330.jpg\" alt=\"1 El insigne Caparrota III\" width=\"203\" height=\"292\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al final, los autores que trascienden a su \u00e9poca suelen ser elegidos por motivos espurios; terminamos sabiendo m\u00e1s de sus juegos sexuales, su afinidades ideol\u00f3gicas o sus calamidades personales que de su obra. En esta categor\u00eda caben desde Cervantes a Leopoldo Mar\u00eda Panero, unidos por el desprecio oficial a la cultura y la glorificaci\u00f3n de los h\u00e9roes caudillos. El reduccionismo dogm\u00e1tico que nombraba al principio; la t\u00e1ctica consiste en elegir un Pope del g\u00e9nero y reducir a los dem\u00e1s a la categor\u00eda de continuadores, de segundones, sin analizar los matices y contextos socioculturales en los que se produce su literatura. Felipe Trigo<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> es considerado el iniciador de la literatura er\u00f3tica, por lo tanto, los continuadores son unos segundones con reminiscencias de decadentismo, Hoyos y Vinent<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, porn\u00f3grafos, como Belda<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> o cupletistas con pretensiones, en el caso de \u00c1lvaro Retana<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. Todos los autores de la generaci\u00f3n de <em>El Cuento Semanal<\/em>, son m\u00e1s o menos desprestigiados, se les enreda en unas inquinas intelectualoides que no se corresponden al ambiente literario de\u00a0 principios del siglo XX, en el que Felipe Trigo, premiaba en 1908, como jurado del concurso literario convocado por <em>El Cuento Semanal<\/em>, a Gabriel Mir\u00f3<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<\/p>\n<p>Han tenido que pasar cien a\u00f1os para empezar a remover <em>El l\u00e9gamo de la tragedia<\/em><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a> en el \u00a0que quedaron absurdamente enterrados estos autores. Un silencio y olvido, que corresponde, como muchas de las famas, a motivos extraliterarios. Debemos situarnos en un pa\u00eds apenas industrializado, al que le importaba un bledo Cuba, que lo \u00fanico que sab\u00edan del Rif es que ellos pon\u00edan los muertos y que la amenaza separatista en un Estado desestructurado y con p\u00e9simas comunicaciones eran extravagancias de ricos. Lo que triunfaba en los quioscos eran las novelas sical\u00edpticas, neologismo de dif\u00edcil paternidad; las versiones m\u00e1s conocidas hacen referencia a cuando Sopena le encarga a F\u00e9lix Limedoux<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> la publicidad de un nuevo semanario er\u00f3tico y este lo calific\u00f3 de apocal\u00edptico para publicitarlo, aunque una confusi\u00f3n tipogr\u00e1fica hizo que el anuncio en el diario <em>El Liberal<\/em> de Madrid correspondiente al 25 de abril de 1902, saliese en la publicidad que promocionaba <em>Las Mujeres Galantes <\/em>como: \u201c<em>Esta publicaci\u00f3n es altamente sical\u00edptica<\/em>\u201d, seg\u00fan la versi\u00f3n de Mart\u00ednez Olmedilla<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. Otra\u00a0versi\u00f3n atribuye el t\u00e9rmino a G\u00f3mez de la Serna<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a> (Se barajan los nombres de otros intelectuales con el ingenio lo suficientemente agudo) que lo acu\u00f1ar\u00eda tras una borrachera en su tertulia utilizando la erudita uni\u00f3n de los t\u00e9rminos griegos <em>Sykon<\/em> (vulva) y <em>aleiptik\u00f3s<\/em> (excitante), que h\u00e1bilmente combinados se tradujo de una forma castiza como frotar el higo. La pornograf\u00eda se convirti\u00f3 en la enfermedad de las ciudades espa\u00f1olas m\u00e1s populosas, mientras en las zonas rurales los panfletistas contra la pornograf\u00eda segu\u00edan manteniendo queridas, visitando prost\u00edbulos y gozando de esos vicios nefandos que les indignaban en p\u00fablico. Existe una amplia literatura sobre las medidas que surgieron entre mo<img loading=\"lazy\" class=\"alignright wp-image-3500 \" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/1-El-libro-Popular-III-238x330.jpg\" alt=\"1 El libro Popular III\" width=\"212\" height=\"295\" \/>ralista, pol\u00edticos y escritores para combatir ese mal patrio; cuando la soluci\u00f3n era la m\u00e1s sencilla, la literatura sical\u00edptica entreten\u00eda y consegu\u00eda que los lectores se identificasen con las peripecias de sus protagonistas, mientras que las sesudas y atormentadas reflexiones sobre el\u00a0destino y trascendencia de Espa\u00f1a aburr\u00edan hasta a las ovejas.<\/p>\n<p>Y es por este eslab\u00f3n donde empieza a deshacerse la inquebrantable unidad tan querida a los totalitarios. La novela de quiosco no consist\u00eda \u00fanicamente en un reg\u00fceldo de obscenidades o, en palabras de Colombine<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>, en <em>desnudar mujeres, porque no saben verles el alma<\/em><a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>, refleja una sociedad que ha dejado de creer en su excepcionalidad y descubre que no est\u00e1 investida para ninguna misi\u00f3n divina. El campo de actuaci\u00f3n de esta nueva literatura no fue exclusivamente er\u00f3tico, con una proverbial falta de reflejos los partidos pol\u00edtico tardaron diez a\u00f1os en comprender el alcance del fen\u00f3meno, pero empezaron a difundir sus propuestas revolucionarias en quiosco, en formato novela; las religiones de nuevo cu\u00f1o, teos\u00f3ficas, con Roso de Luna<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a> a la cabeza, extendieron sus doctrinas \u201csecretas\u201d, en novelas populares; durante un tiempo la moda\u00a0fue el espiritismo, como bien reflejan las obras de autores tan reaccionarios tras la guerra como Emilio Carrere<a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a>Felipe Trigo S\u00e1nchez (1864-1916), Militar, m\u00e9dico y novelista\u2026 Imposible separar cada una de sus facetas de la otra. Como m\u00e9dico se incorpor\u00f3 al ej\u00e9rcito y con sus heridas en acci\u00f3n, por las que fue dado por muerto, adquiri\u00f3 una conciencia social que se refleja en su literatura. Fue uno de los pocos autores que pod\u00eda vivir exclusivamente de los derechos de autor que generaban sus libros. Se suicida en el momento \u00e1lgido de su carrera.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a>Antonio de Hoyos y Vinent (1884-1940), marqu\u00e9s, sordo, homosexual y novelista. Decadentista a su manera, cosmopolita o anarquista\u2026 O una rara mezcla de ambas. Personaje fascinante.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a>Joaqu\u00edn Belda Carreras (1883-1935), periodista y novelista, llev\u00f3 la sicalipsis a sus \u00faltimas consecuencias, no ten\u00eda complejos ni vanidades intelectuales, defend\u00eda su literatura directa y popular ampliamente aceptada por ese p\u00fablico no trascendente.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a>\u00c1lvaro Retana Ram\u00edrez de Arellano (1890-1970), el novelista m\u00e1s guapo del mundo (seg\u00fan \u00e9l y una bi\u00f3grafa de la que nadie es capaz de encontrar referencias), autor de algunos de los cupl\u00e9s m\u00e1s conocidos, novelista y escen\u00f3grafo. Quiz\u00e1s su vida, sobre la que ficcion\u00f3 m\u00e1s que en su literatura, sea m\u00e1s apasionante que sus obras.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a>Gabriel Francisco V\u00edctor Mir\u00f3 Ferrer (1879-1930), su formaci\u00f3n cat\u00f3lica y tradicionalista le convirtieron en un hombre introvertido, tendente a la melancol\u00eda. Su obra se caracteriza por los ambientes l\u00edricos e \u00edntimos en las que se expresan sentimientos en vez de sucesos. La novela premiada en este concurso fue<em> N\u00f3mada.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a><em>El l\u00e9gamo de la tragedia<\/em>, novela de\u00a0 Artemio Precioso que abre la lista de procesos contra el autor y editor de <em>La Novela de Hoy<\/em>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a>F\u00e9lix Limedoux (1870-1928), escritor conocido principalmente por sus obras de teatro menor y zarzuela, fue durante alg\u00fan tiempo el redactor jefe de \u201cEl Liberal\u201d de Barcelona.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a>Augusto Mart\u00ednez Olmedilla (1880-1965), autor fecundo en la l\u00ednea del naturalismo. Colabor\u00f3 con todas las colecciones de novela popular e incluso dirigi\u00f3 alguna.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna Puig (1888-1963), gran divulgador de las vanguardias europeas e inventor de g\u00e9neros literarios como las greguer\u00edas y los trampantojos.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Carmen de Burgos y Segu\u00ed (1867-1932), la primera mujer profesional del periodismo en Espa\u00f1a, feminista, socialista y divulgadora de las condiciones de injusticia en que viv\u00edan las clases populares.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Las mujeres y la literatura; Carmen de Burgos \u201cColombine\u201d<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Mario Roso de Luna (1872-1931), te\u00f3sofo y atene\u00edsta, personaje arquet\u00edpico de principios del XX, une cultura oficial, termin\u00f3 derecho, con la experimentaci\u00f3n de nuevas ideas. Introdujo la Teosof\u00eda en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Emilio Carrere Moreno (1881-1947), uno de los muchos falsos bohemios que pululaban por Madrid, poeta, escritor y funcionario a tiempo parcial, sablista y estafador a tiempo completo. Personaje imprescindible para entender el ambiente literarios de principios de siglo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Al final, los autores que trascienden a su \u00e9poca suelen ser elegidos por motivos espurios; terminamos sabiendo m\u00e1s de sus juegos sexuales, su afinidades ideol\u00f3gicas o sus calamidades personales que de su obra. En esta categor\u00eda caben desde Cervantes a Leopoldo Mar\u00eda Panero, unidos por el desprecio oficial a la cultura y la glorificaci\u00f3n de los h\u00e9roes caudillos. El reduccionismo dogm\u00e1tico que nombraba al principio; la t\u00e1ctica consiste en elegir un Pope del g\u00e9nero y reducir a los dem\u00e1s a la categor\u00eda de continuadores, de segundones, sin analizar los matices y contextos socioculturales en los que se produce su literatura. Felipe Trigo[1] es considerado el iniciador de la literatura er\u00f3tica, por lo tanto, los continuadores son unos segundones con reminiscencias de decadentismo, Hoyos y Vinent[2], porn\u00f3grafos, como Belda[3] o cupletistas con pretensiones, en el caso de \u00c1lvaro Retana[4]. Todos los autores de la generaci\u00f3n de El Cuento Semanal, son m\u00e1s o menos desprestigiados, se les enreda en unas inquinas intelectualoides que no se corresponden al ambiente literario de\u00a0 principios del siglo XX, en el que Felipe Trigo, premiaba en 1908, como jurado del concurso literario convocado por El Cuento Semanal, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2208,"featured_media":3499,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[13,75,60,1],"tags":[336,337,338,339],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3497"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2208"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3497"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3497\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3503,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3497\/revisions\/3503"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3499"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3497"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3497"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3497"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}