{"id":3554,"date":"2015-11-23T09:01:40","date_gmt":"2015-11-23T09:01:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3554"},"modified":"2015-11-23T09:01:40","modified_gmt":"2015-11-23T09:01:40","slug":"un-canon-28-castizo-parte-2-por-enrique-alonso","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3554","title":{"rendered":"UN CANON 28 CASTIZO parte 2, por Enrique Alonso"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/2-Los-hombres-de-la-charca-II.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-3556 \" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/2-Los-hombres-de-la-charca-II-231x330.jpg\" alt=\"2 Los hombres de la charca II\" width=\"200\" height=\"286\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/2-Los-hombres-de-la-charca-II-231x330.jpg 231w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/2-Los-hombres-de-la-charca-II.jpg 820w\" sizes=\"(max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Los hijos de la luz, el pueblo elegido que se desv\u00eda de su camino al enfangarse en ideas ajenas al destino de Espa\u00f1a, estaban siendo derrotados por el lado oscuro. Siglos de pureza desbaratados por unos extranjerizantes que romp\u00edan la presencia del hidalgo y se empe\u00f1aban en hablar de gente vulgar. Fernando Mora<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> describe a personajes que ve en su barrio de Lavapies y los lectores miran alrededor descubriendo que son m\u00e1s parecidos a ellos que aquellos caballeros imperiales que iban poniendo su pica donde nadie les llamaba. <em>De ah\u00ed el que servidor haya quitao de su despach\u00edn, o si se quiere de su taller, un retrato del Cid Campeador, regalo de un melitar, que se trajo de Cuba unas calenturas tas\u00e1s en ochenta mil duros y lo haya sustituido por uno de don Luis Candelas<\/em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. A principios de siglo as\u00ed era el mundo del \u201cFusta\u201d, pueblo borracho, sucio, que come mal, se sujeta las bragas con el cord\u00f3n de As\u00eds\u2026 pero su intenci\u00f3n es cambiar. Un cambio que necesita algo m\u00e1s que palabras.<\/p>\n<p>En aquel momento nadie necesitaba que le diesen la imagen de la guerra, del desastre de Marruecos o Cuba, de las pomposidades del clero, eran una realidad cruel; pero hab\u00eda que ilustrar los libros con la imagen del <em>arioplano de Francia<\/em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, porque muchos de los lectores no hab\u00edan visto ninguno. Hay m\u00e1s im\u00e1genes de una clase media que se va creando entre burlas y escepticismo que de campesinos o burgueses provincianos, los snobs de Hoyos y Vinent eran descritos como ahora nos tendr\u00edan que describir a un extraterrestre. Emiliano Ram\u00edrez \u00c1ngel<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>, autor que dedica su obra a ese burgu\u00e9s que quiere ser europeo sin llegar a ser cosmopolita, refleja inquietudes ajenas a una gran mayor\u00eda de un pa\u00eds que intuye que el futuro ir\u00e1 por esos derroteros. Vicios intelectuales, vanidades injustificadas; su personaje, Emilio de Luque, <em>en Madrid era casi un grande hombre, pero en provincias es recibido con cierta mortificante democracia<\/em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. La imagen de Luque paseando con las manos en los bolsillos y fruncido el ce\u00f1o merece una caricatura, pero no los muchachetes pretenciosos, asiduos al caf\u00e9 de provincias, que le desprecian.<\/p>\n<p>La revoluci\u00f3n en la tem\u00e1tica tratada no se limita a las andanzas de los nuevos tipos sociales, <em>ya hab\u00edamos perdido los espa\u00f1oles la costumbre de abordar motivos internacionales<\/em><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>, aparece el escritor cosmopolita, el viajero que colecciona nuevas tierras y toda suerte de experiencias que le alejen de la vulgaridad. <em>Era, en verdad, una princesa lejana. Por sus ojos miraba un fantasma en que se condensaron todos los que pueblan las sedas, las lacas, los biombos, traslado a unas materias ricas de los m\u00e1s deliciosos esp\u00edritus raciales, angelicalmente compungidos en la oblicuidad de la ranura ocular, y su rostro, gracias, sin duda, al maquillaje, el blanco espectral de las mejillas, con rosetas intensas y en medio el redondel deste\u00f1ido de la boca, parec\u00eda una porcelana milenaria<\/em><a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>. Federico Garc\u00eda Sanchiz<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>, toma el camino inverso que Hoyos y Vinent, coge la tradici\u00f3n, se la pone por montera y se larga a recorrer mundo viviendo de sus charlas en ateneos, casinos y dem\u00e1s foros que le permitieran espa\u00f1olear. Hoyos y Vinent al contrario intenta traer el cosmopolitismo franc\u00e9s <em>mostrando una delectaci\u00f3n morbosa con que baja a las tabernas de los golferantes madrile\u00f1os<\/em><a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>, un juego con el que convierte los s\u00f3rdidos arrabales en los ambientes canallas de la belle \u00e9poque. En lo que coinciden todos estos autores es que gracias a nuestro convulso siglo XIX y la obcecaci\u00f3n de unos pol\u00edticos m\u00e1s empe\u00f1ados en ganar guerras civiles e imponer verdades espurias, en el resto de pa\u00edses se nos ignora, en absoluto. <em>Nuestros gobernantes ni saben ni se preocupan de nada de cuanto no sea Madrid<\/em><a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>.<\/p>\n<p>Tres maneras de ver la realidad social que podemos resumir en tres autores; Fernando Mora, el hombre del pueblo llano que refleja el gracejo y la falta de ra\u00edces de toda esa poblaci\u00f3n de aluvi\u00f3n que se asent\u00f3 en las faldas de las colinas donde naci\u00f3 Madrid, ese <em>pueblo-reba\u00f1o que precisa de Rabadanes<\/em><a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>. Obras de un claro contenido social, con una defensa de los que terminan gan\u00e1ndose <em>el coci en la Moncloa<\/em><a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a>, la historia de esos golfos que hace una huelga porque <em>Madrid, sin el adorno chillante y joyante de la golfer\u00eda es m\u00e1s aburrido que una visita al Pardo<\/em><a href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>. Emiliano Ram\u00edrez \u00c1ngel, que a trav\u00e9s de una an\u00e9cdota describe esa clase media naciente, consciente de su trascendencia espiritual, amargada por su intrascendencia real, donde una simple mariposa puede desbaratar la tertulia de \u201cLa charca\u201d. Vol\u00e1til m\u00e1s majadero. <em>Va, viene, no sabe ad\u00f3nde le agradar\u00eda ir, en d\u00f3nde quiere pararse. A m\u00ed me pone nervioso<\/em><a href=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\">[14]<\/a>. Una tertulia de hombres formales <em>que piensan hoy lo mismo que ayer, para los que la mariposa es la volubilidad, un insecto que tiene alma de hembra, de pol\u00edtico, de poetilla<\/em><a href=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\">[15]<\/a> y no es m\u00e1s que una excusa para narrarnos un pu\u00f1ado de vidas grises. Federico Garc\u00eda Sanchiz, viajero incansable, portador de valores patrios que los covachuelistas de Madrid han abandonado, P\u00edcaro y Don Juan en una rara amalgama que mira con superioridad a la dama Noruega, cosmopolita a quien <em>nadie trataba con familiaridad,<\/em> <em>limit\u00e1ndose su comercio con el resto del pasaje a las partidas de tennis que se jugaban en cubierta. Por lo com\u00fan, permanec\u00eda aislada, fumando sus cigarrillos que impregnaban la brisa de olor de tabaco de hebra. Envolv\u00edala una leyenda sin fundamento, un halo de enigmas<\/em><a href=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\">[16]<\/a>. La mujer que hac\u00eda imprescindible a un ilustrador para que el lector se la pudiera imaginar.<\/p>\n<p>Un protagonista, Madrid, y un pu\u00f1ado de personajes vulgarmente humanos que se hab\u00edan mantenido en la oscuridad por el emperramiento en considerarnos algo m\u00e1s. Pero los acumuladores de sistemas sin base hab\u00edan predicho el Armaged\u00f3n y, puesto que no llegaba, hubo que echarle una manita al caos\u2026 El resultado, este peculiar escenario fue arrasado por nuestra inc\u00edvica manera de solucionar los problemas\u2026 y rematado por alg\u00fan que otro delirio mesi\u00e1nico; cien a\u00f1os despu\u00e9s, perdido su halo extravagante y vanguardista, ha quedado para tomar un relaxing caf\u00e9 con leche in the Plaza Mayor.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/2-Ilustraci\u00f3n-de-Ochoa-para-Los-marineros-y-sus-amigas-II.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-3555 \" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/2-Ilustraci\u00f3n-de-Ochoa-para-Los-marineros-y-sus-amigas-II-237x330.jpg\" alt=\"2 Ilustraci\u00f3n de Ochoa para Los marineros y sus amigas II\" width=\"212\" height=\"295\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/2-Ilustraci\u00f3n-de-Ochoa-para-Los-marineros-y-sus-amigas-II-237x330.jpg 237w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/2-Ilustraci\u00f3n-de-Ochoa-para-Los-marineros-y-sus-amigas-II.jpg 656w\" sizes=\"(max-width: 212px) 100vw, 212px\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Fernando Mora (1878-1936), Escritor y publicista. El verdadero castizo, gran observador de su realidad circundante que, con humor, sin llegar a la caricatura, retrat\u00f3 con seriedad y ternura. Fue el autor de todos los desarraigados que iban recalando en Madrid. Su memoria, como la de tantos otros, nos es devuelta por motivos extraliterarios. Pr\u00e1cticamente los \u00fanicos datos que tenemos de \u00e9l nos los dan sus hermanos masones, militancia que le cuesta la vida. Fue secuestrado, torturado y asesinado en Noviembre de 1936, a pesar de ello, en 1944, se le abre un expediente mas\u00f3nico por parte del Tribunal para la Represi\u00f3n de la Masoner\u00eda y el Comunismo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Fernando Mora: El \u201cFusta\u201d y \u201cLa Diabla, La Esfera n\u00ba151, 18 de Noviembre de 1916<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Fernando Mora: \u201cLa mujer que se sinti\u00f3 \u00e1guila\u201d, Ed. Sanz Hermanos, 1925,\u00a0 p\u00e1g. 20<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Emiliano Ram\u00edrez \u00c1ngel (1883-1928) Poeta y novelista. Sigue la escuela de P\u00e9rez Galdos, un realismo adaptado a la naciente clase media.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Emiliano Ram\u00edrez \u00c1ngel: \u201cLos dos maestros\u201d, La Esfera, n\u00ba 163, 10 de Febrero de 1917<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Federico Garc\u00eda Sanchiz respondiendo en la secci\u00f3n \u201cA manera de pr\u00f3logo\u201d a las preguntas de Artemio Precioso, \u201cLos marineros y sus amigas\u201d, La novela de hoy n\u00ba 193, 1926.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Federico Garc\u00eda Sanchiz: \u201cLa comedianta China\u201d, La Novela Mundial, 1926, P\u00e1g. 39<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Federico Garc\u00eda Sanchiz (1887-1964), Charlista que recorri\u00f3 el mundo <em>espa\u00f1oleando<\/em> (verbo de su invenci\u00f3n). Pol\u00e9mico personaje que sali\u00f3 <em>a correr tierras y, al observar la insidia con que se nos combate y convencido de que muchas de nuestras ideas y actitudes cl\u00e1sicas son de un valor universal y permanente, me consagr\u00e9 a su predicaci\u00f3n con el fervor de un misionero<\/em>. Fue un activo propagandista de la dictadura nacional cat\u00f3lica del general Franco.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> Carlos Fortuny (\u00c1lvaro Retana): \u201cLa ola verde, cr\u00edtica fr\u00edvola\u201d, Ed. Asociaci\u00f3n de Libreros de Viejo, 2015, P\u00e1g. 81<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Federico Garc\u00eda Sanchiz respondiendo en la secci\u00f3n \u201cA manera de pr\u00f3logo\u201d a las preguntas de Artemio Precioso, \u201cLos marineros y sus amigas\u201d, La novela de hoy n\u00ba 193, 1926.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Fernando Mora, \u201cHuelga de golfos\u201d, La novela de hoy n\u00ba 143, 1925., P\u00e1g. 21<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Idem. El cocido en la c\u00e1rcel modelo que estaba en La Moncloa. P\u00e1g. 16<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Idem., P\u00e1g. 13<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> Emiliano Ram\u00edrez \u00c1ngel, \u201cLos hombres de la charca\u201d, La novela de Hoy n\u00ba257, 1927. P\u00e1g. 10<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Idem, P\u00e1g.11<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> Los marineros y sus amigas, Federico Garc\u00eda Sanchiz, La Novela de Hoy n\u00ba:193, P\u00e1g. 40. Publicada el 2 de Enero de 1926.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los hijos de la luz, el pueblo elegido que se desv\u00eda de su camino al enfangarse en ideas ajenas al destino de Espa\u00f1a, estaban siendo derrotados por el lado oscuro. Siglos de pureza desbaratados por unos extranjerizantes que romp\u00edan la presencia del hidalgo y se empe\u00f1aban en hablar de gente vulgar. Fernando Mora[1] describe a personajes que ve en su barrio de Lavapies y los lectores miran alrededor descubriendo que son m\u00e1s parecidos a ellos que aquellos caballeros imperiales que iban poniendo su pica donde nadie les llamaba. De ah\u00ed el que servidor haya quitao de su despach\u00edn, o si se quiere de su taller, un retrato del Cid Campeador, regalo de un melitar, que se trajo de Cuba unas calenturas tas\u00e1s en ochenta mil duros y lo haya sustituido por uno de don Luis Candelas[2]. A principios de siglo as\u00ed era el mundo del \u201cFusta\u201d, pueblo borracho, sucio, que come mal, se sujeta las bragas con el cord\u00f3n de As\u00eds\u2026 pero su intenci\u00f3n es cambiar. Un cambio que necesita algo m\u00e1s que palabras. 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