{"id":3561,"date":"2015-11-24T12:14:36","date_gmt":"2015-11-24T12:14:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3561"},"modified":"2015-11-24T12:14:36","modified_gmt":"2015-11-24T12:14:36","slug":"desde-paris-con-amor-por-fermin-herrero","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3561","title":{"rendered":"DESDE PAR\u00cdS, CON AMOR, por Ferm\u00edn Herrero"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Captura-de-pantalla-2015-11-24-a-las-1.12.58-PM.png\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-3562\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/Captura-de-pantalla-2015-11-24-a-las-1.12.58-PM.png\" alt=\"Captura de pantalla 2015-11-24 a la(s) 1.12.58 PM\" width=\"157\" height=\"234\" \/><\/a><\/p>\n<p>Francisco Javier Irazoki, <em>Orquesta de desaparecidos<\/em>, Madrid, Hiperi\u00f3n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Francisco Javier Irazoki es un poeta de la parte del norte de Navarra que ten\u00eda diez a\u00f1os cuando lleg\u00f3 a su pueblo Orson <em>Huelles<\/em> para rodar la shakesperiana \u2018Campanadas a medianoche\u2019 y poco m\u00e1s cuando distrajo de la escuela un diccionario que fue al cabo su llave para abrirse al placer de las palabras y al vicio de la literatura.<\/p>\n<p>Irazoki es un poeta de Lesaka que supo de la pobreza de posguerra, de los descalzos mirando siempre al cielo y al horizonte y que dicen que vive en Par\u00eds, al parecer desde hace veinte a\u00f1os, rememorando con gratitud a desaparecidos ejemplares: la hermana inici\u00e1tica muerta en plena juventud, el t\u00edo que perdi\u00f3 la cabeza por un desenga\u00f1o pasional, el abismado Leopoldo Mar\u00eda Panero, el sosegado y hospitalario Ramiro Pinilla, las manzanas \u00e1cidas de Pablo Anto\u00f1ana, la casa sin pureza ni banderas ensangrentadas de Gabriel Aresti, el dolor de Osip Mandelstam y Anna Ajm\u00e1tova en sendas escudillas del gulag, un obo\u00edsta del Este desenga\u00f1ado en int\u00e9rprete callejero y otros m\u00fasicos fr\u00e1giles, su particular orquesta de notas rotas\u2026Y no desaparecidos: su colega en el entusiasmo surrealista de CLOC, ahora remansado en muchas de sus prosas po\u00e9ticas, intacto en algunas de las \u00faltimas del libro, las m\u00e1s \u00edntimas y las de su barrio, el divertido y bondadoso Fernando Aramburu.<\/p>\n<p>Irazoki es un poeta lesakarra que vive en Par\u00eds y sale en las solapas de los libros con barba de gur\u00fa y mirada hundida y c\u00e1ndida, aunque con un punto de pill\u00edn en el brillo de sus pupilas, de cuando era ni\u00f1o y triscaba por los prados. Irazoki es un poeta siempre forastero pese a esa mirada limpia y compasiva, de los que no calculan ni sopesan ni coleccionan sus lindes, sino que nos ofrece un excipiente de poes\u00eda verdadera \u2013que \u201cno es una delicadeza decorativa, sino una intensidad de la mirada que despierta a la conciencia\u201d- de los d\u00edas vividos.<\/p>\n<p>Irazoki es un poeta madrugador que antes rastreaba sus palabras bajo el resplandor de un lucernario y ahora lo hace sobre una mesa \u201cde madera ex\u00f3tica, compuesta de seis pies y dieciocho piezas encajadas en el tablero\u201d, armada con el dolor del suicidio de la joven esposa del ebanista. Irazoki es un poeta a secas, un poeta espl\u00e9ndido, con el porte rotundo y firme de un roble pirenaico, que se permite el lujo de pasear en las ma\u00f1anas parisinas la hondura n\u00edtida y clara, la lucidez luminosa, entre melanc\u00f3lica e h\u00edmnica, del murciano Eloy S\u00e1nchez Rosillo.<\/p>\n<p>Irazoki es un poeta valiente que ama todos los idiomas, capaz de arrepentirse del odio pol\u00edtico de sus a\u00f1os mozos y patri\u00f3ticos cuando era devoto del sexo alcoh\u00f3lico a tumba abierta y de compadecerse \u2013me acuerdo ahora vivamente, tantos a\u00f1os despu\u00e9s, de un episodio de juventud evocado en \u00b4Los hombres intermitentes\u2019, el estupendo pariente anterior del libro que nos ocupa- de una pareja de guardias civiles desnortados entre la desafecci\u00f3n y la difusa amenaza de los caser\u00edos encantados por la neblina; que sinti\u00f3 a su padre muerto en un ghat de Benar\u00e9s, c\u00f3mo su equilibrio y mesura bajaban los pelda\u00f1os hasta el agua densa del Ganges mientras retrataba un hilo.<\/p>\n<p>Irazoki es un poeta. Es tal su poder de convicci\u00f3n, tan manifiesta su autenticidad, tan apegado a ella y tan arm\u00f3nico el estilo que cuando se acaba \u2018Orquesta de desaparecidos\u2019 nos gustar\u00eda ser uno de ellos o marcharnos a buscarlo a su buhardilla francesa. Irazoki es un poeta valiente del que se comenta que vive en Par\u00eds, donde perge\u00f1a textos conmovedores con un mimo artesanal, mientras conjura y esquiva la amenaza de las tejas propensas a desprenderse con la memoria de la guitarra golondrina de Jimi Hendrix. Como no puedo recibir la bendici\u00f3n de sus barbas apost\u00f3licas me conformo con su poema final, \u201cTestamento\u201d: \u201cMe gustar\u00eda que sobre mi muerte se plantase el \u00e1rbol de la discreci\u00f3n\u201d. Am\u00e9n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ferm\u00edn Herrero<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francisco Javier Irazoki, Orquesta de desaparecidos, Madrid, Hiperi\u00f3n &nbsp; &nbsp; Francisco Javier Irazoki es un poeta de la parte del norte de Navarra que ten\u00eda diez a\u00f1os cuando lleg\u00f3 a su pueblo Orson Huelles para rodar la shakesperiana \u2018Campanadas a medianoche\u2019 y poco m\u00e1s cuando distrajo de la escuela un diccionario que fue al cabo su llave para abrirse al placer de las palabras y al vicio de la literatura. Irazoki es un poeta de Lesaka que supo de la pobreza de posguerra, de los descalzos mirando siempre al cielo y al horizonte y que dicen que vive en Par\u00eds, al parecer desde hace veinte a\u00f1os, rememorando con gratitud a desaparecidos ejemplares: la hermana inici\u00e1tica muerta en plena juventud, el t\u00edo que perdi\u00f3 la cabeza por un desenga\u00f1o pasional, el abismado Leopoldo Mar\u00eda Panero, el sosegado y hospitalario Ramiro Pinilla, las manzanas \u00e1cidas de Pablo Anto\u00f1ana, la casa sin pureza ni banderas ensangrentadas de Gabriel Aresti, el dolor de Osip Mandelstam y Anna Ajm\u00e1tova en sendas escudillas del gulag, un obo\u00edsta del Este desenga\u00f1ado en int\u00e9rprete callejero y otros m\u00fasicos fr\u00e1giles, su particular orquesta de notas rotas\u2026Y no desaparecidos: su colega en el entusiasmo surrealista de CLOC, ahora remansado en [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3562,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[13,46,60],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3561"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3561"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3561\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3563,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3561\/revisions\/3563"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3562"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3561"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3561"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3561"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}