{"id":3569,"date":"2015-11-30T11:00:27","date_gmt":"2015-11-30T11:00:27","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3569"},"modified":"2015-11-27T08:58:36","modified_gmt":"2015-11-27T08:58:36","slug":"quien-disparo-parte-i-por-enrique-alonso","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3569","title":{"rendered":"QUI\u00c9N DISPAR\u00d3 parte I, por Enrique Alonso"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/3-Qui\u00e9n-dispar\u00f3-I.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-3570 \" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/3-Qui\u00e9n-dispar\u00f3-I-219x330.jpg\" alt=\"3 Qui\u00e9n dispar\u00f3 I\" width=\"189\" height=\"284\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/3-Qui\u00e9n-dispar\u00f3-I-219x330.jpg 219w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/3-Qui\u00e9n-dispar\u00f3-I.jpg 988w\" sizes=\"(max-width: 189px) 100vw, 189px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Porque ni en un sitio ni en otro hice yo nada que valiera dos reales ni que diera la menor luz a las pesquisas.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><strong>[1]<\/strong><\/a><\/em><\/p>\n<p>Ya tenemos el escenario, una Villa, con aprendiz de r\u00edo incluido, pretensiones de ser lo que la historia le hab\u00eda negado y una necesidad de cambiar verdades por realidades. Todo ello animado por un pu\u00f1ado de personajes que se saben vulgares humanos, capaces de las mismas grandezas y miserias que cualquier otro homo sapiens que haya pasado por la historia. Una realidad poli\u00e9drica que podemos visualizar el d\u00eda 2 de marzo de 1923 en uno de esos juegos de hombres a los que eufem\u00edsticamente llamamos bestias. Siempre meti\u00e9ndonos con los pobres animales que \u00fanicamente utilizan la violencia cuando buscan sustento o est\u00e1n defendiendo su territorio, incapaces de algo tan innecesario y cruel como el asesinato por honor o pasi\u00f3n desmedida. Un disparo, un pu\u00f1ado de personajes confluyen en un lugar, un juicio medi\u00e1tico y un aluvi\u00f3n de filias y fobias que muy bien pueden resumir la vida bohemia a lo castizo de principios de siglo. El protagonista absoluto Alfonso Vidal y Planas<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, con Luis Ant\u00f3n del Olmet<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> como convidado de piedra, Elena Manzanares en el papel de \u201cLa Chica\u201d y los papeles secundarios en manos de escritores de distinta \u00edndole, Mart\u00ednez Sierra<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>, Pedro Luis G\u00e1lvez<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>, Artemio Precioso, Valero Mart\u00edn<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>&#8230; Un mosaico que recoge los distintos caracteres literarios de la \u00e9poca. La historia de una muerte rodeada de literatura, desde las obras teatrales que gestaron la tragedia hasta las novelas que el autor del disparo y su abogado publicaron como parte de la defensa.<\/p>\n<p>Los hechos incuestionables tienen ubicaci\u00f3n y fecha. Teatro Eslava, calle Arenal de Madrid, a las tres y media de la tarde, Luis Ant\u00f3n del Olmet muere de un disparo efectuado con el revolver de Vidal y Planas. Los peri\u00f3dicos de la noche recogen la noticia y comienzan las contradicciones, el pistoletazo (nunca mejor dicho) de salida para cientos de art\u00edculos que fueron creando la realidad sin prestar gran atenci\u00f3n a los hechos. Alfonso Vidal y Planas dispar\u00f3, \u00e9l mismo lo reconoce desde el primer momento y, cuando le encuentran junto al moribundo, lo \u00fanico que hace es deshacerse en disculpas con todos. Luis Ant\u00f3n del Olmet no muere inmediatamente, y aqu\u00ed empiezan las contradicciones. Algunos le hacen llegar vivo a la cercana Casa de Socorro, otros ponen frases en su boca dichas durante el trayecto o en la sala de curas; si creemos la versi\u00f3n de Pedro Luis G\u00e1lvez: \u201c<em>Muri\u00f3 en brazos de Baena, en un coche, frente a la iglesia de San Gin\u00e9s. No tuvo agon\u00eda. Era hermoso, y la Muerte se lo quiso llevar sin afearlo<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>. G\u00e1lvez hab\u00eda acompa\u00f1ado a Ant\u00f3n del Olmet hasta el teatro pero se entretuvo en la entrada, cuando se escuch\u00f3 el disparo lleg\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s, tras los actores que ensayaban una obra de la v\u00edctima, ayud\u00f3 a introducirle en un coche donde muri\u00f3 a escasos metros del teatro. En el momento cumbre del drama estaban presentes tres escritores, distintos entre s\u00ed, con calidades e inquietudes literarias divergentes: la v\u00edctima, ego\u00edsta y brabuc\u00f3n, todos sus ideales cab\u00edan en un billete de banco\u2026 y cuantos m\u00e1s ceros mejor; el victimario, un hombre f\u00edsicamente d\u00e9bil, impulsivo, atormentado por contradicciones espirituales y profundamente enamorado; el testigo presencial, paradigma del bohemio, autor irregular y consumado sablista. Tres perfiles dispares con los que es dif\u00edcil pensar en una generaci\u00f3n unida por alg\u00fan inter\u00e9s m\u00e1s all\u00e1 de la escritura.<\/p>\n<p>Tras el primer momento de confusi\u00f3n aparece en escena el triunfador, el hombre de \u00e9xito, el empresario del Eslava Gregorio Mart\u00ednez Sierra. Fundador de la editorial Renacimiento, autor de una amplia y variada obra, catador de todas las salsas que le diesen prestigio personal; all\u00ed est\u00e1 para comunicar personalmente a la viuda el deceso\u2026 y de paso ara\u00f1ar algunas l\u00edneas con las que aumentar su prestigio. Un hombre capaz de estar en tres sitios a la vez haciendo su presencia imprescindible en el mundillo literario\u2026 en cualquier sitio menos escribiendo, ya que esa labor se la dejaba a su esposa, Mar\u00eda Lej\u00e1rraga<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>; lo \u00fanico que aportaba a \u201csus\u201d obras era la firma. El literato, el intelectual, el que desaparece en cu\u00e1nto ve que all\u00ed no iba a encontrar glorias con las que ensalzar su nombre. No sabemos qu\u00e9 le dijo a la viuda pero, si seguimos creyendo el relato de G\u00e1lvez, el cad\u00e1ver de Ant\u00f3n del Olmet se qued\u00f3 solo en el dep\u00f3sito sin nadie que le velase.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/3-Vidal-y-Planas-I.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-3571 \" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/3-Vidal-y-Planas-I-279x330.jpg\" alt=\"3 Vidal y Planas I\" width=\"229\" height=\"270\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/3-Vidal-y-Planas-I-279x330.jpg 279w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2015\/11\/3-Vidal-y-Planas-I.jpg 769w\" sizes=\"(max-width: 229px) 100vw, 229px\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> \u00bfQui\u00e9n dispar\u00f3\u2026? Novela policiaca, Joaqu\u00edn Belda, Ed. Biblioteca Hispania, 1909, P\u00e1g. 275<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Alfonso Vidal y Planas (1891-1965), autor tremendista que fue picando de todos los radicalismos, su obra es irregular, pero goz\u00f3 del favor del p\u00fablico con Santa Isabel de Ceres. Despu\u00e9s de la guerra de 1936-39 escribi\u00f3 algo de poes\u00eda y vivi\u00f3 como Catedr\u00e1tico de Metaf\u00edsica y Filosof\u00eda Elemental en varias universidades de Estados Unidos.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Luis Ant\u00f3n del Olmet (1866-1923) Periodista, escritor y pol\u00edtico de cierto renombre en su \u00e9poca. Tras su asesinato cay\u00f3 en un olvido que se podr\u00eda justificar por su car\u00e1cter, nunca por su obra.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Gregorio Mart\u00ednez Sierra (1881-1947), Dramaturgo, editor y empresario teatral, La editorial Renacimiento public\u00f3 las mejores obras de los autores de la llamada Edad de Plata. Su revolucionario concepto del teatro como arte total renov\u00f3 la escena espa\u00f1ola. Su presencia en el drama del Eslava se justifica como empresario de la obra que se ensayaba.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Pedro Luis de G\u00e1lvez (1882-1940<em>) <\/em>Autor bohemio que elev\u00f3 el arte del sablazo a literatura: <em>El sable. Arte y modos de sablear <\/em><strong>(<\/strong><strong>J. Sanxo Editor, 1925). Anarquista a fuerza de bastonazos, presidiario por decir y ser consecuente con lo dicho, poeta de calidad y hombre noble que salv\u00f3, carnet de la CNT en mano, a todos aquellos desafectos a la rep\u00fablica que se encontr\u00f3 por Madrid. Muri\u00f3 fusilado en 1940, sin que aquellos a los que salv\u00f3 hicieran gran cosa por este hombre que no se exili\u00f3 consciente de la rectitud de sus actos.<\/strong><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Alberto<em> Valero Martin<\/em> (Madrid <em>1882-1941<\/em>), Abogado y escritor. Sus datos biogr\u00e1ficos son escasos, \u00fanicamente destaca como defensor de los represaliados de la dictadura de Primo de Rivera. Su poes\u00eda en revistas culturales y sus novelas responden m\u00e1s a la necesidad de hacerse conocer en los ambientes literarios que a su calidad.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Semanario \u201cEl Esc\u00e1ndalo\u201d, Barcelona, 20 de Mayo de 1926, art\u00edculo de Pedro Luis G\u00e1lvez<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> Mar\u00eda de la O Lej\u00e1rraga Garc\u00eda (1874-1974), Escritora y pol\u00edtica. Su matrimonio con Gregorio Mart\u00ednez Sierra la mantuvo en un discreto segundo plano, aunque actualmente se la reconoce la autor\u00eda de la obra atribuida a su marido, y a otros conocidos autores contempor\u00e1neos. La relaci\u00f3n profesional que manten\u00eda con Mart\u00ednez Sierra no se rompi\u00f3 con su divorcio, lo que despert\u00f3 todo tipo de sospechas sobre la verdadera naturaleza de su matrimonio. Lo cierto es que no pod\u00eda haber dos personas m\u00e1s diferentes, \u00e9l adapt\u00e1ndose a todo, ella combatiendo por la condici\u00f3n de la mujer, el socialismo y la dignidad de cualquier ser humano\u2026 Lo que la llev\u00f3 al exilio, donde sigui\u00f3 colaborando con su exmarido.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Porque ni en un sitio ni en otro hice yo nada que valiera dos reales ni que diera la menor luz a las pesquisas.[1] Ya tenemos el escenario, una Villa, con aprendiz de r\u00edo incluido, pretensiones de ser lo que la historia le hab\u00eda negado y una necesidad de cambiar verdades por realidades. Todo ello animado por un pu\u00f1ado de personajes que se saben vulgares humanos, capaces de las mismas grandezas y miserias que cualquier otro homo sapiens que haya pasado por la historia. Una realidad poli\u00e9drica que podemos visualizar el d\u00eda 2 de marzo de 1923 en uno de esos juegos de hombres a los que eufem\u00edsticamente llamamos bestias. Siempre meti\u00e9ndonos con los pobres animales que \u00fanicamente utilizan la violencia cuando buscan sustento o est\u00e1n defendiendo su territorio, incapaces de algo tan innecesario y cruel como el asesinato por honor o pasi\u00f3n desmedida. Un disparo, un pu\u00f1ado de personajes confluyen en un lugar, un juicio medi\u00e1tico y un aluvi\u00f3n de filias y fobias que muy bien pueden resumir la vida bohemia a lo castizo de principios de siglo. 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