{"id":3615,"date":"2016-01-04T08:49:16","date_gmt":"2016-01-04T08:49:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3615"},"modified":"2016-01-04T08:49:16","modified_gmt":"2016-01-04T08:49:16","slug":"por-que-no-se-debe-quemar-el-congreso-por-enrique-alonso","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3615","title":{"rendered":"POR QU\u00c9 NO SE DEBE QUEMAR EL CONGRESO, por Enrique Alonso"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/6-La-piara.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone wp-image-3617 \" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/6-La-piara-218x330.jpg\" alt=\"6 La piara\" width=\"209\" height=\"316\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/6-La-piara-218x330.jpg 218w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/6-La-piara.jpg 787w\" sizes=\"(max-width: 209px) 100vw, 209px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Quemar el congreso. Una cuesti\u00f3n que encierra demasiadas consecuencias jur\u00eddicas, filos\u00f3ficas y de orden moral para tratarlas en una breve nota literaria, por lo tanto vamos a centrarnos en la faceta novel\u00edstica del problema, en la decisi\u00f3n de Ram\u00f3n Gaspar, personaje al que Joaqu\u00edn Belda puso en la tesitura de\u00a0 ser fiel a la ley o a sus ideales.<\/p>\n<p>En la actualidad muy poca gente recuerda a Joaqu\u00edn Belda, uno de los autores que m\u00e1s vendi\u00f3 a principios del siglo XX, miembro de la generaci\u00f3n que populariz\u00f3 la lectura, escritor que consigui\u00f3 que los obreros leyesen acercando las tramas de sus novelas a los problemas cotidianos. Un tipo de literatura que ha sido despreciada englob\u00e1ndola como sical\u00edptica, t\u00e9rmino tan puritano como err\u00f3neo. Si bien hubo una utilizaci\u00f3n de im\u00e1genes de car\u00e1cter pornogr\u00e1fico para llamar la atenci\u00f3n y una redacci\u00f3n apresurada y en cierta manera descuidada, por las urgencias editoriales, en la obra de Belda encontramos una mezcla de elementos dispares que de una forma castiza entrelaza latinismos y vulgarismos, frases hechas y cultismos, galicismos y groser\u00edas de arrabal. Unos recursos ling\u00fc\u00edsticos con los que construye sus historias populacheras que a su vez llena de unos gui\u00f1os que \u00fanicamente resultan graciosos a un p\u00fablico cultivado.<\/p>\n<p>Aparte de las obras que le hicieron popular, publicadas en colecciones de quiosco, tambi\u00e9n trabaj\u00f3 sobre obras m\u00e1s extensas y personajes m\u00e1s complejos, como la obra que nos ocupa, <em>La Piara<\/em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Una novela escrita en 1911 y que toma su t\u00edtulo de una cita de Ab\u00edlio Manuel Guerra Junqueiro: <em>\u2026porque una comunidad de corazones constituye siempre una patria; pero una comunidad de est\u00f3magos no pueden constituir m\u00e1s que una piara<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><strong>[2]<\/strong><\/a><\/em>. La historia de Ram\u00f3n Gaspar, que llega de provincias para ocupar un esca\u00f1o en el congreso, lleno de ideales, de ilusiones\u2026 Y termina quem\u00e1ndolo. Entre los inevitables cuadros er\u00f3ticos se va describiendo el Madrid de principios del XX, los personajes que pululaban por la corte, los arribistas que sacaban tajada de cualquier movimiento econ\u00f3mico, los diputados que acced\u00edan a su cargo casi por herencia sin ninguna capacidad para desempe\u00f1arlo o los dinosaurio que llegaron anta\u00f1o con alguna idea y se quedaron anclados en el pasado. Algunos retratos pueden encajar perfectamente con el de pol\u00edticos actuales, incluso algunos apellidos, sospechosamente, siguen ocupando el mismo esca\u00f1o que sus antepasados. La desesperaci\u00f3n de Ram\u00f3n Gaspar, despu\u00e9s de infructuosas gestiones para hacer una escuela en la circunscripci\u00f3n por la que fue elegido, despu\u00e9s de chocar contra la ineficacia, la corrupci\u00f3n y el cinismo de los ignorantes, decide quemar el edificio de las cortes. Gran error. No por las consideraciones morales o de \u00edndole filos\u00f3fico-pol\u00edticas, el error es darle a la Piara la excusa para reconstruir el edificio y forrarse con las comisiones que genera tan magna obra.<\/p>\n<p>Belda cierra la novela con la siguiente consideraci\u00f3n: <em>\u201c\u00bfCu\u00e1ndo se ha visto que por la destrucci\u00f3n del corral en que se guarece la piara, haya \u00e9sta de perecer para siempre? No; todo vendr\u00eda a parar en que a la vuelta de unos meses y de unos millones espl\u00e9ndidamente sacados al pa\u00eds, los se\u00f1ores diputados tendr\u00edan un nuevo y m\u00e1s suntuoso local en que matar sus ocios y lucir su figura, entre la boba admiraci\u00f3n de los papanatas<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>.<\/p>\n<p>Unos papanatas a los que dedica alguna que otra obra de las llamadas serias. <em>\u00bfQu\u00e9 hab\u00eda que hacer con aquel hombre? \u00bfMatarlo o erigirle una estatua? Lo que acababa de decir \u00bfera una idiotez o un golpe de genio?<\/em><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. Seg\u00fan Rafael Cansinos Assens<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a> se disculpaba por su producci\u00f3n sical\u00edptica y reivindicaba \u201cEl p\u00edcaro oficio\u201d y \u201cLa diosa raz\u00f3n\u201d o por lo menos esas palabras pone en su boca en \u201cLa novela de un literato\u201d<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>; aunque conociendo el sentido del humor de Belda seguramente lo hizo para que leyera el p\u00e1rrafo en el que describe a un autor que ser permite dar consejos literarios a propios y extra\u00f1os: \u201c<em>Sus quince a\u00f1os de fracasos en la literatura le daban una grave autoridad entre los aspirantes a principiantes, a los cuales les apabullaba de continuo con la relaci\u00f3n de sus escritos. Hab\u00eda colaborado en todos los peri\u00f3dicos de Espa\u00f1a y en la mayor parte de los de Am\u00e9rica, pero una sola vez en todos ellos, pues su estilo sopor\u00edfero y de mazacote convidaba poco a la reincidencia<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>.<\/p>\n<p>Ya sea en su cr\u00edtica al periodismo, o su incursi\u00f3n en el problema de los psiqui\u00e1tricos, nunca dejaba de haber una socia con el honor en hipoteca que le sirva como excusa para introducir alguna que otra escena de sexo sin amor, algo que el puritanismo no le perdon\u00f3. Al igual que los revolucionarios de boquilla no le perdonaban aquella caricatura que les hizo: \u201c<em>En el fondo, \u00e9l y la parroquia estaban satisfechos de aquella injerencia policiaca: ella les daba aire de lo que no eran, es decir, de tremebundos conspiradores<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>. Un hombre que recal\u00f3 en Par\u00eds cuando la dictadura de Primo de Rivera por su propia y lib\u00e9rrima voluntad: \u201c<em>Estoy harto de encontrarme aqu\u00ed en Par\u00eds (\u2026) gente que se dice expulsada de Espa\u00f1a por el directorio, y que en realidad sali\u00f3 de all\u00e1 porque los acreedores no lo dejaban vivir<\/em>\u201d<a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. Lo cierto es que hab\u00eda contra \u00e9l una campa\u00f1a de descr\u00e9dito a la que respondi\u00f3 con la \u00fanica arma que manej\u00f3 en su vida, la pluma; campa\u00f1a que no le hizo caer en la inquina por la que se deslizaban parte de sus contempor\u00e1neos. Abandon\u00f3 una ciudad a la que adoraba, Madrid, y volvi\u00f3 a ella sin necesidad de pedir perd\u00f3n, ni de integrarse en ninguno de los grup\u00fasculos que empujaban a Espa\u00f1a hacia el abismo; para \u00e9l era igual de rid\u00edculo el conspirador de caf\u00e9 que el intelectual que pateaba todos los ministerios para lograr vivir del erario p\u00fablico. Cuando Artemio Precioso le pregunt\u00f3 en una ocasi\u00f3n si le gustar\u00eda ser acad\u00e9mico contest\u00f3: \u201c\u00a1<em>Ni en broma<\/em>! \u00a1<em>Con lo que tengo yo que hacer los jueves por la noche<\/em>!\u201d<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. Una trayectoria impecablemente independiente culminada con su muerte en 1935, lo que le impidi\u00f3 ser m\u00e1rtir de ninguno de los bandos en contienda, desvalorizando sus huesos como trofeo, por lo que se qued\u00f3 en la <em>ciudad de la muerte, que alzaba al cielo el verde trist\u00f3n de sus cipreses y las c\u00fapulas y estatuas de sus panteones. Entre \u00e9stos, alguno perteneciente a un muerto m\u00e1s orgulloso en su podredumbre que los dem\u00e1s, se alzaba con magnificencias arquitect\u00f3nicas que le hac\u00edan parecer desde lejos un almac\u00e9n de un puerto o un pabell\u00f3n de exposici\u00f3n<\/em><a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>.<\/p>\n<p>Sigamos la receta de Belda, no destruyamos nada que los corruptos puedan reconstruir, ya sean Congresos u obras literarias.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/6-Joaqu\u00edn-Belda.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"wp-image-3616 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/6-Joaqu\u00edn-Belda-264x330.jpg\" alt=\"6 Joaqu\u00edn Belda\" width=\"233\" height=\"291\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/6-Joaqu\u00edn-Belda-264x330.jpg 264w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/6-Joaqu\u00edn-Belda.jpg 1483w\" sizes=\"(max-width: 233px) 100vw, 233px\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> La Piara, Joaqu\u00edn Belda, Ed. V. Prieto y compa\u00f1\u00eda, Madrid 1911<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Idem. Portadilla<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> La Piara, Joaqu\u00edn Belda, Ed. V. Prieto y compa\u00f1\u00eda, Madrid 1911, P\u00e1g. 286<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> La diosa raz\u00f3n, Biblioteca Hispania, s\/f, tercera edici\u00f3n, P\u00e1g. 83. Aborda el tema de los psiqui\u00e1tricos.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Rafael Cansinos Assens (1882-1964), novelista, poeta, traductor y ensayista que desarrolla una obra compleja de limitada difusi\u00f3n.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> La Novela de un Literato (1914-1913), Alianza Tres, segundo volumen, P\u00e1g. 47 y siguientes. Memorias literarias de la bohemia e intelectualidad del principio de siglo.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> El p\u00edcaro oficio, Biblioteca Hispania, s\/f, segunda edici\u00f3n, P\u00e1g. 30. Reflexiones entre sarc\u00e1sticas y crueles del oficio de periodista.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> La revoluci\u00f3n del 69. Novela comunista, Joaqu\u00edn Belda, Renacimiento, Madrid,1931.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> A manera de pr\u00f3logo. Publicado el 23 de abril de 1926, en la novela de hoy: \u201cLas ojeras\u201d<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> A manera de pr\u00f3logo. Publicado el 23 de marzo de 1923, en la novela de hoy: \u201cMemorias de un buzo\u201d<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> La diosa raz\u00f3n, Biblioteca Hispania, s\/f, tercera edici\u00f3n, P\u00e1g. 129<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quemar el congreso. Una cuesti\u00f3n que encierra demasiadas consecuencias jur\u00eddicas, filos\u00f3ficas y de orden moral para tratarlas en una breve nota literaria, por lo tanto vamos a centrarnos en la faceta novel\u00edstica del problema, en la decisi\u00f3n de Ram\u00f3n Gaspar, personaje al que Joaqu\u00edn Belda puso en la tesitura de\u00a0 ser fiel a la ley o a sus ideales. En la actualidad muy poca gente recuerda a Joaqu\u00edn Belda, uno de los autores que m\u00e1s vendi\u00f3 a principios del siglo XX, miembro de la generaci\u00f3n que populariz\u00f3 la lectura, escritor que consigui\u00f3 que los obreros leyesen acercando las tramas de sus novelas a los problemas cotidianos. Un tipo de literatura que ha sido despreciada englob\u00e1ndola como sical\u00edptica, t\u00e9rmino tan puritano como err\u00f3neo. Si bien hubo una utilizaci\u00f3n de im\u00e1genes de car\u00e1cter pornogr\u00e1fico para llamar la atenci\u00f3n y una redacci\u00f3n apresurada y en cierta manera descuidada, por las urgencias editoriales, en la obra de Belda encontramos una mezcla de elementos dispares que de una forma castiza entrelaza latinismos y vulgarismos, frases hechas y cultismos, galicismos y groser\u00edas de arrabal. 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