{"id":3627,"date":"2016-01-18T09:28:19","date_gmt":"2016-01-18T09:28:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3627"},"modified":"2016-01-18T09:28:19","modified_gmt":"2016-01-18T09:28:19","slug":"el-madrid-de-julito-calabres-por-enrique-alonso","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3627","title":{"rendered":"EL MADRID DE JULITO CALABR\u00c9S, por Enrique Alonso"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/8-Los-ladrones-y-el-amor.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"wp-image-3628 aligncenter\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/8-Los-ladrones-y-el-amor-220x330.jpg\" alt=\"8 Los ladrones y el amor\" width=\"209\" height=\"314\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/8-Los-ladrones-y-el-amor-220x330.jpg 220w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/8-Los-ladrones-y-el-amor.jpg 992w\" sizes=\"(max-width: 209px) 100vw, 209px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Es tentadora la idea de percibir Madrid como un museo nost\u00e1lgico, proceso en el que est\u00e1n inmersas otras capitales europeas que no han sabido evolucionar con los tiempos y, en su decadencia, se han convertido en escaparates de glorias pasadas. Se podr\u00eda incidir en esos raros espec\u00edmenes que contracorriente intentaban insuflar un h\u00e1lito de vida a la decadencia de una villa administrativa que se regocijaba en ver pasar la historia sin intervenir; en su \u00faltima versi\u00f3n, convertir al pu\u00f1ado de j\u00f3venes enredados en ca\u00f3ticas inquietudes de los ochenta en un todo. La ciudad mir\u00f3 de lado al grup\u00fasculo que vivi\u00f3 hasta sus \u00faltimas consecuencias la <em>Movida<\/em> madrile\u00f1a, con desprecio hacia sus extravagancias, con una sonrisa c\u00ednica cuando los ve\u00edan pasar camino de la Almudena<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>\u00a0 enganchados a la jeringa. Eso no impidi\u00f3 que la derecha m\u00e1s carpetovet\u00f3nica, veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde, reivindicase esa fant\u00e1stica leyenda que se invent\u00f3 alrededor de un grupo al que una tristeza desesperada llev\u00f3 al suicidio heroico. La capital de esa Espa\u00f1a que mira con espanto cualquier iniciativa que rompa sus fantas\u00edas imperiales se recrea en las mentiras que desde el siglo XVIII caracterizan a la Corte. En la pintura dieciochesca podemos ver a un Carlos III de cuento de hadas paseando entre palacios por la ciudad en que fue mejor alcalde, pero nadie podr\u00e1 encontrar los restos de tan suntuosa edificaciones. Las fantas\u00edas edilicias, con las que los intelectuales adulaban a los Borbones, no eran m\u00e1s que falsetes de estuco que se pon\u00edan delante de los ruinosos edificios que se encontraban los nobles en sus raros paseos por la villa para no ofender la sensibilidad de los elegidos; una costumbre que ha ido perdurando a lo largo de los siglos.<\/p>\n<p>A principios del siglo XX la villa que naci\u00f3 en la orilla de un aprendiz de r\u00edo tiene pretensiones de ciudad, un ensanche<em> en que no se ven m\u00e1s \u00e1rboles que los raqu\u00edticos de la Castellana, cuyas pobres hojas agonizan cubiertas con el polvo que levantan los coches al pasar, ni m\u00e1s campo que el de los \u00e1ridos terru\u00f1os que rodean a Madrid<\/em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>. Un lugar sin alma poblado por unos desarraigados que, con agresiva resignaci\u00f3n, intentan pasar inadvertidos entre un populacho que no perdona el talento. El golfante madrile\u00f1o acepta con sumisi\u00f3n su puesto en la sociedad, limit\u00e1ndose a dar una nota de color a esa Puerta del Sol poblada de torerillos de invierno, folkl\u00f3ricas y falsos bohemios, arquetipos perfectamente representados por los novelistas de la \u00e9poca. Madrid no podr\u00e1 nunca ser decadente porque nunca fue grandiosa, siempre ha navegado evitando los escollos del compromiso, un para\u00edso para la mediocridad cobarde del covachuelista. Lo \u00fanico que exalta al madrile\u00f1o es la diferencia, el chulo castizo se ensa\u00f1a con Gloria Laguna<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> por mirar lascivamente a Emerita Esparza<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> y forma monumental bronca en el teatro de La Zarzuela, pero se achica ante el amo que le humilla, el pol\u00edtico que le roba y el cura que le aterroriza con fuegos eternos. La marquesita de la Laguna tiene que salir escoltada por la polic\u00eda para evitar agresiones una vez suspendida la funci\u00f3n. Esa mujer <em>desenvuelta e ingeniosa, pizpireta, que ten\u00eda una voz varonil y fumaba como un carretero, seg\u00fan la describen las cr\u00f3nicas, era una de las pocas mujeres que se atrev\u00edan a desafiar la s\u00f3rdida realidad de aquel poblach\u00f3n manchego. Musa literaria de una generaci\u00f3n que quer\u00eda romper moldes, es especialmente conocida por su vida disipada y sus esc\u00e1ndalos nocturnos en compa\u00f1\u00eda de su t\u00edo Antonio de Hoyos y Vinent, Pepito Zamora y su corte de degenerados; pas\u00f3 de las cr\u00f3nicas de sociedad con puesta de largo, matrimonio de conveniencia y dem\u00e1s zarandajas sociales, a la de chismorreos cuando se separ\u00f3 de su marido y vivi\u00f3 abiertamente su sexualidad. Era el prototipo de personaje que el marqu\u00e9s de Vinent describ\u00eda en novelas que se desarrollaban en unas fantasiosas noches madrile\u00f1as en las que Lavapi\u00e9s se convert\u00eda en un Montmatre castizo; una literatura que reivindica <\/em><em>a las ad\u00falteras, a los descalificados, a los cobardes, a los desertores, a los vencidos, a los fracasados, a todos los que vieron hundirse para siempre sus sue\u00f1os de gloria en el abismo de las pasiones, dedico estas p\u00e1ginas de tristeza, de crueldad y de sarcasmo<\/em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Autor decadentista que lleva a las p\u00e1ginas de sus novelas populares a <em>b<\/em><em>ellezas ambiguas de cosmopolitismo ferial<\/em><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a>, rompiendo la fascinaci\u00f3n que aquellos intocables personajes ejerc\u00edan sobre las clases populares. Demasiado para aquel lugar m\u00e1s postizo que castizo que aceptaba mucho mejor al perro Paco<a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a> que al <em>apio<\/em><a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a> aquel que buscaba a j\u00f3venes obreros en los arrabales de la capital.<\/p>\n<p>En realidad Madrid no ha cambiado gran cosa, en los a\u00f1os veinte, al igual que ahora, los l\u00edderes hablaban con <em>esa seguridad con que pregonamos las m\u00e1ximas que nunca hemos pensado en seguir<\/em><a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>. Apenas un pu\u00f1ado de personas en cada generaci\u00f3n son consecuentes y Hoyos y Vinent fue uno de ellos, ya fuese cuando arrastraba su conservadurismo aprendido por las p\u00e1ginas de ABC, cuando empez\u00f3 a romper sus poses est\u00e9ticas en favor de la naturalidad en sus relaciones personales, hasta que comenz\u00f3 a colaborar con el Partido Sindicalista de \u00c1ngel Pesta\u00f1a<a href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. Durante el cerco a la ciudad, durante la guerra de 1936-39, se acercaba a las defensas con mono azul de obrero (Confeccionado en seda para \u00e9l), su mon\u00f3culo de marqu\u00e9s y alg\u00fan joven obrero seducido la noche anterior, a animar a las tropas y mostrar su apoyo al gobierno leg\u00edtimo.<\/p>\n<p>Los catequistas de la revoluci\u00f3n han querido ver en la defensa de la capital un hito, cuando en realidad su ca\u00edda fue por la pasividad de la mayor\u00eda, favorecida por la traici\u00f3n de unos pocos y, a la postre, defendida por un pu\u00f1ado de gente an\u00f3nima que pag\u00f3 con su vida el haber tenido una ilusi\u00f3n. El \u00fanico que no se rinde y prefiere morir combatiendo a los soldados nacional-cat\u00f3licos del general Franco fue Mauro Bajatierra<a href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>, uno de los pocos revolucionarios consecuentes que hab\u00eda por estos lares. La mayor\u00eda de los que hab\u00edan apoyado la rep\u00fablica por convencimiento, movidos por la dignidad, se rindieron ante la indiferencia de esas masas ap\u00e1ticas que \u00fanicamente se convierten en fuerza en los delirios de la propaganda. La mayor\u00eda de ellos no hab\u00edan empu\u00f1ado un arma, no hab\u00edan alterado sus principios \u00e9ticos y si hab\u00edan participado en algo fue para salvar a alg\u00fan conocido durante los primeros d\u00edas de la guerra. Los que hab\u00edan cometido cr\u00edmenes de guerra se encargaron de hacer mutis por el foro en cuanto se torcieron las cosas, dejando al libre albedr\u00edo de otros criminales de guerra las decisiones sobre la vida de aquellos que hab\u00edan cre\u00eddo que Espa\u00f1a pod\u00eda convertirse en un Estado. Y como siempre que se deja libertad a las fieras clericales, desde las guerras carlistas hasta ahora, aquello se convirti\u00f3 en una matanza. Hoyos y Vinent, como tantos otros, muere en la c\u00e1rcel de Porlier, abandonado por todos, incluido su hermano. Su agon\u00eda en la enfermer\u00eda de la prisi\u00f3n la conocemos por el testimonio de Diego San Jos\u00e9<a href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\">[12]<\/a> que tambi\u00e9n estaba all\u00ed. El genio del decadentismo desaparece y \u00fanicamente se le recuerda por una sexualidad que vivi\u00f3 al extremo, pero que nunca utiliz\u00f3 para sus libros.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/8-Retrato-de-\u00c1lvaro-Retana-por-Pepito-Zamora.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"wp-image-3629  aligncenter\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/8-Retrato-de-\u00c1lvaro-Retana-por-Pepito-Zamora-187x330.jpg\" alt=\"8 Retrato de  \u00c1lvaro Retana por Pepito Zamora\" width=\"171\" height=\"302\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/8-Retrato-de-\u00c1lvaro-Retana-por-Pepito-Zamora-187x330.jpg 187w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2016\/01\/8-Retrato-de-\u00c1lvaro-Retana-por-Pepito-Zamora.jpg 317w\" sizes=\"(max-width: 171px) 100vw, 171px\" \/><\/a><\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Cementerio principal de Madrid.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Cuesti\u00f3n de ambiente, Antonio de Hoyos y Vinent<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a>Gloria Laguna (1889-1949), marquesa de Laguna y condesa de Requena. Musa literaria de su generaci\u00f3n, llev\u00f3 una vida escandalosa para la \u00e9poca que qued\u00f3 reflejada en obras de distintos autores.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Popular tiple de opereta de la \u00e9poca.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> La vejez de heliog\u00e1balo, Antonio de Hoyos y Vinent, Renacimiento, Madrid, 1912, Dedicatoria P\u00e1g. 7<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Idem., P\u00e1g. 30<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> Perro callejero de color negro que a finales del siglo XIX se convirti\u00f3 en personaje del costumbrismo madrile\u00f1o. Se colaba en las tertulias de los caf\u00e9s que hab\u00eda entre la puerta del Sol y la Calle de Alcal\u00e1, pasaba las noches en el Caf\u00e9 Fornos y asist\u00eda a los estrenos teatrales, siendo respetado y querido por el p\u00fablico.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> T\u00e9rmino despectivo de las conductas homosexuales<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> El gran pecado de la marquesa Tardiente, Antonio de Hoyos y Vinent, Segunda parte, Cap\u00edtulo I<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a>\u00c1ngel Pesta\u00f1a N\u00fa\u00f1ez (1886-1937), anarcosindicalista espa\u00f1ol que mantuvo una trayectoria de compromiso toda su vida. Durante la guerra participa en los gobiernos de la rep\u00fablica porque para \u00e9l ganar la guerra era lo primero, la revoluci\u00f3n ya se har\u00eda si hab\u00eda ocasi\u00f3n. Muere por causas naturales durante la contienda.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Mauro Bajatierra Mor\u00e1n (1884-1939), panadero que defendi\u00f3 la filosof\u00eda libertaria a lo largo de toda su vida. Autor de una obra militante entre la que se encuentran varias novelas populares, publicadas en la colecci\u00f3n \u201cLa Novela Ideal\u201d, dirigida por Federico Urales. Muri\u00f3 el 28 de marzo de 1939 en Madrid al negarse a rendirse tras entrar las tropas nacional-cat\u00f3licas en Madrid. Fue abatido en su vivienda de la calle Torrijos del barrio de La Guindalera, tras mantener un tiroteo con los vencedores.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Diego San Jos\u00e9 de la Torre (1884-1962), escritor y periodista, prol\u00edfico autor de la novela popular que se especializ\u00f3 en temas hist\u00f3ricos. Nunca milit\u00f3 en ning\u00fan partido y ten\u00eda buenas relaciones con todos los actores sociales de su \u00e9poca, lo que no le evit\u00f3 una condena a muerte tras la guerra que fue conmutada aunque con la prohibici\u00f3n expl\u00edcita de publicar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es tentadora la idea de percibir Madrid como un museo nost\u00e1lgico, proceso en el que est\u00e1n inmersas otras capitales europeas que no han sabido evolucionar con los tiempos y, en su decadencia, se han convertido en escaparates de glorias pasadas. Se podr\u00eda incidir en esos raros espec\u00edmenes que contracorriente intentaban insuflar un h\u00e1lito de vida a la decadencia de una villa administrativa que se regocijaba en ver pasar la historia sin intervenir; en su \u00faltima versi\u00f3n, convertir al pu\u00f1ado de j\u00f3venes enredados en ca\u00f3ticas inquietudes de los ochenta en un todo. La ciudad mir\u00f3 de lado al grup\u00fasculo que vivi\u00f3 hasta sus \u00faltimas consecuencias la Movida madrile\u00f1a, con desprecio hacia sus extravagancias, con una sonrisa c\u00ednica cuando los ve\u00edan pasar camino de la Almudena[1]\u00a0 enganchados a la jeringa. Eso no impidi\u00f3 que la derecha m\u00e1s carpetovet\u00f3nica, veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde, reivindicase esa fant\u00e1stica leyenda que se invent\u00f3 alrededor de un grupo al que una tristeza desesperada llev\u00f3 al suicidio heroico. La capital de esa Espa\u00f1a que mira con espanto cualquier iniciativa que rompa sus fantas\u00edas imperiales se recrea en las mentiras que desde el siglo XVIII caracterizan a la Corte. 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