{"id":3723,"date":"2016-05-19T08:22:33","date_gmt":"2016-05-19T08:22:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3723"},"modified":"2016-05-19T08:22:33","modified_gmt":"2016-05-19T08:22:33","slug":"documentos-cuento-de-alice-velazquez-bellot","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3723","title":{"rendered":"DOCUMENTOS, cuento de Alice Vel\u00e1zquez- Bellot"},"content":{"rendered":"<p>En medio de Villamayor, en una calle protegida por docenas de lapachos rosados, se encuentra la Plaza San Crist\u00f3bal. En su juventud era el para\u00edso de los ni\u00f1os, sobre todo por\u00a0 la fuente\u00a0 escult\u00f3rica \u201cLos Vientos\u201d que ofrec\u00eda divertidos \u00a0juegos de agua. Hoy, seca y ajada\u00a0 acumula botellas vac\u00edas de gaseosas y cerveza, paquetes aplastados de Jockey, colillas y otros innombrables desechos coloreados. Los columpios, destartalados. El tobog\u00e1n, con agujeros filosos. Los dos sube y baja, herrumbrados y en cuanto una brisa los roza, rechinan. Unos dicen que se quejan, otros que piden ayuda y los pocos que se conduelen, los contemplan largo rato como para consolarlos. El pasto, que en alg\u00fan momento de su vida fue tierno, quemado por la dejadez.<\/p>\n<p>Justo enfrente de ese cementerio de juegos y verdor, en una casona colonial de un azulado deste\u00f1ido con ornamentos decorativos sobre la fachada que dan fe del status de la familia de aquel entonces, se alberga en sus dos pisos, la Polic\u00eda Federal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Al entrar por la ancha puerta tallada a mano, pero feamente descascarada, se percibe al fondo, un gran cartel rojo con letras blancas que alivia al ciudadano: Informaci\u00f3n. <\/em><\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> Por favor, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 la oficina de pasaportes?<\/p>\n<p><strong>Primera empleada:<\/strong> En el pasillo de la derecha, al fondo. La \u00faltima puerta. Al lado hay un distribuidor de n\u00fameros. Saque uno y espere a que la llamen. Tenga paciencia, hoy hay mucha gente.<\/p>\n<p><strong>Remedios: <\/strong>Gracias\u2026 \u00a1Elmira!, \u00a1tanto tiempo! \u00bfQu\u00e9 haces aqu\u00ed?<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> \u00a1Remedios! Pues, vengo para tramitar el Documento Nacional de Identidad.<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> Pero, \u00bfno lo tienes ya?<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> Lo ten\u00eda, pero nos robaron toda la documentaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> \u00bfC\u00f3mo que les robaron? \u00bfCu\u00e1ndo? \u00bfD\u00f3nde?<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> \u00a1En la casa! Estoy un poco apurada porque tengo que ir a \u201cImpresiones dactilosc\u00f3picas\u201d. Te cuento enseguida.<\/p>\n<p><em>Antes de alejarse m\u00e1s, gira apenas la cabeza y suelta:<\/em><\/p>\n<p>\u2015 \u00a1Desapareci\u00f3!<\/p>\n<p><em>Remedios, sin poder reaccionar, emprendi\u00f3 su camino. Lleg\u00f3 a la oficina que le hab\u00edan indicado, se desliz\u00f3 entre los esperadores, sac\u00f3 n\u00famero y se sent\u00f3. Despu\u00e9s de un rato:<\/em><\/p>\n<p><strong>Segunda empleada:<\/strong> \u00a1El 72!<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> Aqu\u00ed\u2026Buenos d\u00edas.<\/p>\n<p><strong>Segunda empleada:<\/strong> Buenas. Rellene estos papeles, y luego vaya al pasillo de la izquierda. Al lado del \u201cSal\u00f3n Castillo para los minusv\u00e1lidos\u201d, ah\u00ed, los entrega.<\/p>\n<p><em>Termin\u00f3 de escribir. Lleg\u00f3 a la tal puerta, dio\u00a0 tres golpecitos y al empujarla, la muy maldita, chill\u00f3 sin respiro. Era tanto el susto y la verg\u00fcenza que apenas la entreabri\u00f3. Lo que le oblig\u00f3 a arduas<\/em> <em>contorsiones para su condici\u00f3n f\u00edsica y una vez en el interior, la cerr\u00f3 despaciosamente por miedo a que volviese a gemir. Lo que naturalmente ocurri\u00f3 y para colmo con mayor sufrimiento.<\/em><\/p>\n<p>\u2015Buenos d\u00edas. Soy Remedios D\u00edas Llorente y traigo los papeles para el pasaporte.<\/p>\n<p><strong>Tercer empleado:<\/strong> D\u00eda&#8230; Bien. P\u00f3ngase entre las marcas del piso. El cuerpo hacia m\u00ed, gire un poco la cabeza y mire las cruces marcadas en la puerta. \u00a1No sonr\u00eda!&#8230; \u00a1No parpadee! \u00a1Un momento! Bien\u2026 Listo. Ahora, firme aqu\u00ed y espere afuera que ya le vamos a entregar todo.<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> \u00a1Elmira! \u00bfQui\u00e9n desapareci\u00f3?<\/p>\n<p><strong>Elmira: <\/strong>El subir y bajar por este l\u00f3brego laberinto, me enloquece. Hace una semana que estoy dando vueltas. Ahora me tocan las fotos.<\/p>\n<p><strong>Remedios: <\/strong>Aqu\u00ed las sacan. Estoy esperando las m\u00edas. \u00bfPero qui\u00e9n desapareci\u00f3?<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> \u00a1\u00a1Ah!! \u00a1S\u00ed! Nos robaron del armario del comedor. \u00bfTe acuerdas del armario? Ese de cedro que me regal\u00f3 mi suegra, lleno de cajoncitos. Bueno, de all\u00ed sacaron los documentos m\u00edos, los de Conde y dinero que guard\u00e1bamos. Est\u00e1bamos en la terraza desayunando y Conde, ya sabes c\u00f3mo es, oy\u00f3 ruiditos en el comedor. Sab\u00edamos que Ren\u00e9 y Marga ya se hab\u00edan marchado. As\u00ed que, ah\u00ed nom\u00e1s fue al garaje sac\u00f3 el Beretta 92, y volvi\u00f3\u00a0 \u00a1Te imaginas mi estado de \u00e1nimo!<\/p>\n<p><strong>Tercer empleado:<\/strong> \u00a1Se\u00f1ora D\u00edas Llorente!..<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> Despu\u00e9s seguimos.<\/p>\n<p><strong>Tercer empleado:<\/strong> Aqu\u00ed tiene las cuatro fotos. Vuelva a informaciones y all\u00ed, en la esquina opuesta, detr\u00e1s de una larga mesa hay un empleado que se ocupa de eso.<\/p>\n<p><em>Sobre la mesa hay dos grandes tijeras y pinceles dentro de un bote de pegamento. Por el suelo, un mont\u00f3n de restos de distintos tama\u00f1os de papeles blancos brillantes. Como no hay ning\u00fan parroquiano esperando, dos empleados sentados sobre viejas sillas de madera, discuten. <\/em><\/p>\n<p><strong>Empleado joven:<\/strong> Pienso lo mismo. Adem\u00e1s, es linda\u2026\u00a0 y me gusta mucho. Qu\u00e9 quieres que te diga. La invit\u00e9 para ir al\u2026 \u2015se interrumpe bruscamente al ver al portero: \u2015Por favor Juan, \u00bfcu\u00e1ndo va a reparar la estufa que no calienta? Hace ya dos semanas\u2026 El fr\u00edo aprieta\u2026 \u00bfSe\u00f1ora, en qu\u00e9 puedo servirle?<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> Traigo los formularios y las fotos.<\/p>\n<p><em>El joven toma\u00a0 las fotos y de tres tijeretazos las separa y de otros trece corta los marcos blancos\u00a0 restantes. Limpia de un manotazo una parte de la mesa, coloca los formularios y los hojea hasta encontrar la casilla adecuada, extrae el pincel de la goma, toma la foto entre dos dedos, le pasa una pincelada al reverso, la pega y le da un golpe con la mano abierta para fijarla definitivamente. Y as\u00ed con las otras tres. <\/em><\/p>\n<p><strong>Empleado joven:<\/strong> Listo se\u00f1ora. Ahora puede ir a que le tomen las huellas dactilares. Suba al primer piso y a la izquierda,\u2026 la tercera puerta\u2026 No, disculpe, la segunda. Golpee nom\u00e1s y entre. Al abrir la puerta, en la pared de enfrente ver\u00e1 el cartel: \u201cImpresiones dac ti los c\u00f3 pi cas\u201d. Si no hay nadie, espere un momento que ya la van a atender.<\/p>\n<p><em>Cuando se dirige hacia all\u00ed, se entrecruza nuevamente con Elmira.<\/em><\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> Tir\u00f3 3 veces y uno grit\u00f3. Ah\u00ed nom\u00e1s, lleg\u00f3 la polic\u00eda. Eran dos y se fugaron llev\u00e1ndose documentos y dinero.<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> Pero, \u00bfqui\u00e9n desapareci\u00f3?<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> \u00bfSabes d\u00f3nde est\u00e1 la puerta 20?<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> Contesta de una vez, \u00a1caramba! \u00bfQui\u00e9n desapareci\u00f3?<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> \u00a1Qui\u00e9n va a ser!&#8230; Me quedan tres minutos antes de que cierren. Chau.<\/p>\n<p><em>Cuando Remedios llega a su destino, por fortuna, una empleada estaba presente.<\/em><\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> Buenos d\u00edas. Vengo para las impresiones.<\/p>\n<p><strong>La empleada:<\/strong> \u00bfPara qu\u00e9?<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> \u00a1Para las impresiones dac ti los c\u00f3picas!<\/p>\n<p><strong>La empleada:<\/strong> La otra puerta.<\/p>\n<p><em>Y all\u00ed va.<\/em><\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> Buenos d\u00edas. Vengo para las impresiones.<\/p>\n<p><strong>Cuarto empleado:<\/strong> Hola. Los papeles, por favor. Gracias\u2026 La mano derecha\u2026, separe los deditos que tengo que pintarlos con el rodillo. \u00a1Bien! El pulgar, por favor. D\u00e9jelo flojito que yo le ayudo a imprimir en la casilla. Bien, ahora el otro y el otro y\u2026 \u00a1Listo! La izquierda ahora. Espere un instante, necesito un poco m\u00e1s de tinta. Otra vez, separe bien los deditos y empezamos de nuevo por el pulgar\u2026 Creo que ya est\u00e1n bien pintados. El me\u00f1ique no necesita tanta tinta. Ahora, otra vez el pulgar y lo apoyamos aqu\u00ed\u2026 Muy bien. El siguiente\u2026 \u00a1Listo! Ahora puede ir a lavarse. El lavabo est\u00e1 negro, pero no se preocupe, no mancha. La jabonera expulsa solamente una miserable gota. Ah\u00ed tiene una piedra p\u00f3mez y una hoja de papel para secarse. Lo siento, no tenemos agua caliente\u2026 Tiene que sacar dos fotocopias de cada formulario en la planta baja: pasillo de la derecha, segunda puerta. Es gratuito. Un empleado le va a ayudar. No se olvide que tiene que hacerlas autenticar por el Jefe de Servicio. Sigue por el mismo pasillo y entre el ba\u00f1o de damas y el de caballeros, ver\u00e1 una puerta doble. Hoy, est\u00e1 el jefe de turno y las firma en el acto.<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> Muchas gracias. Buenos d\u00edas.<\/p>\n<p><strong>Cuarto empleado:<\/strong> Adi\u00f3s<\/p>\n<p><em>Vuelve a la planta baja.<\/em><\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> \u00a1Remedios! \u00a1Ay! Estoy agotada. Tengo que ir ahora, a la oficina 24.<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> \u00a1Pero no existe la 24!<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> \u00bfC\u00f3mo que no hay oficina 24? Me lo dijeron en la 20.<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> No, no hay.<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> \u00bfY el \u00c1rea de Verificaciones para comprobar si los datos son correctos y sellar los documentos?<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> La vi en la \u00faltima puerta de aquel pasillo y no tiene n\u00famero.<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> Pero ya es hora de la pausa. Los empleados no vuelven hasta dentro de setenta minutos. Vamos al caf\u00e9 de al lado y te cuento\u2026 \u00bfTe acuerdas del t\u00edo Avelino? El ebanista. \u00bfEl que ten\u00eda su taller a unas cinco cuadras de casa?<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> Claro, \u00a1c\u00f3mo no! El del bargue\u00f1o especial\u00a0 con patas en nogal tallado. \u00a1Con aplicaciones de hueso y hierro forjado en los herrajes! Todo el mundo hablaba de ese mueble. \u00a1Y de sus cajoncitos! \u00a1Y de los Rodr\u00edguez Ju\u00e1rez!<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> Exactamente. Los del caser\u00f3n en medio de un estupendo parque. Sab\u00edas que apenas llegaron a Villamayor le encargaron el mueble al t\u00edo. Pero lo que ignoras, es que mientras el t\u00edo trabajaba, la esposa de Rodr\u00edguez Ju\u00e1rez daba vueltas por la carpinter\u00eda. Hern\u00e1n, el aprendiz, no la pod\u00eda ni ver. Dec\u00eda que era una arrogante, falsa, metida, adem\u00e1s de bruja. Pues, la Se\u00f1ora Mercedes, que as\u00ed la llamaba el t\u00edo despu\u00e9s de una semana, se entusiasm\u00f3 por la ebanister\u00eda. Empez\u00f3 por querer conocer el nombre de todas las maderas, luego de las herramientas y como la vio tan interesada, le propuso marcar l\u00edneas sobre maderas con el gramil y la escuadra.\u00a0 Hern\u00e1n, se enfad\u00f3 tanto que le dijo a su patr\u00f3n que si no la echaba, \u00e9l se marchar\u00eda. Era un excelente aprendiz y el t\u00edo pod\u00eda contar siempre con \u00e9l. Discutieron ferozmente y finalmente se march\u00f3 golpeando el port\u00f3n. Con el tiempo, la Se\u00f1ora, ya manejaba con gran pericia la sierra: cortaba rombos, cuadrados, tri\u00e1ngulos. Cada peque\u00f1a pieza para ella, era una aventura de paciencia y\u00a0 exactitud. Nunca hab\u00eda tocado una herramienta ni trazado rayas ni cortado nada aparte de carne, papas y flores del jard\u00edn.\u00a0 No olvides que se ocupaba solamente de los dom\u00e9sticos y de que nada faltase en el caser\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>El\u00a0 camarero:<\/strong> Se\u00f1oras<strong>, <\/strong>\u00bfqu\u00e9 les sirvo?<\/p>\n<p><strong>Remedios: <\/strong>Dos cortados, por favor. Y s\u00ed<strong>,<\/strong> era la perfecta ama de casa y dulce esposa del terrateniente don Rodr\u00edguez. Entre nosotras: diez a\u00f1os menor que ella, \u00a1cosa curiosa en su rango! \u00bfNo te parece?<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> El asunto es que, sin tardar domin\u00f3 h\u00e1bilmente: el martillo, la gubia, el buril y el form\u00f3n. Hasta preparaba piezas de n\u00e1car, nogal y \u00e9bano para incrustarlos en los muebles.<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> \u00bfC\u00f3mo sabes todo eso?<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> El t\u00edo me lo relataba en secreto. Me confes\u00f3 que era una bendici\u00f3n haber seducido para ese noble trabajo, como siempre repet\u00eda, a una talentosa pudiente adem\u00e1s de agraciada morena de tez blanca. \u00a1No pens\u00f3 en ning\u00fan momento en la intromisi\u00f3n femenina en ese oficio de hombres, ves!\u00a0 \u201cSus manos largas, finas y c\u00e1lidas auguraban muebles delicados\u201d, aseguraba. Despu\u00e9s de la tercera semana, trajo un delantal con grandes bolsillos y mangas ce\u00f1idas \u201cpara impedir accidentes\u201d arguy\u00f3 y lo suspendi\u00f3 a uno de los clavos de la pared. Ah\u00ed nom\u00e1s pens\u00e9: \u201cEsa tiene intenciones serias de incrustarse\u201d. Agreg\u00f3 que le fascinaba el \u00e9bano por su dureza y fragilidad y como le despertaba especial ternura, lo trabajaba con suavidad, precauci\u00f3n. \u201cEn cuanto aprendi\u00f3 a barnizarlo y pulirlo, no paraba hasta liberar de la textura, su alma azabache\u201d, me cont\u00f3 lleno de admiraci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> \u00bfNo elaboraba Avelino ceras especiales combinando substancias raras y aceites para cada tipo de madera?<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> S\u00ed, pues. Por eso, las piezas ofrecen un tacto sedoso, ese brillo noble, satinado. Y ah\u00ed est\u00e1 la clave de su \u00e9xito.\u00a0 \u00a1Secreto que nunca dio a conocer a la Ju\u00e1rez! \u00a1Afortunadamente! Espera, despu\u00e9s de hacer cajones y enlaces, la buena se\u00f1ora, se puso a los herrajes y tiradores con la misma destreza.<\/p>\n<p><strong>Remedios: <\/strong>\u00bfY el marido, aceptaba esas ausencias prolongadas?<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> El pasaba los d\u00edas en el prestigioso Jockey Club de la ciudad: haciendo negocios, jugando al ajedrez, leyendo peri\u00f3dicos, tomando caf\u00e9, aperitivos o almorzando. Creo que es un hombre bueno, comprensivo, tolerante. No ten\u00edan hijos, por lo tanto, ella dispon\u00eda de sus horarios. Por otra parte, \u00e9l ignoraba completamente las actividades de su esposa. Los muebles eran d\u00eda a d\u00eda m\u00e1s finos, mejor terminados. Lleg\u00f3 a dise\u00f1arlos y a seleccionar los tipos de madera que se utilizar\u00edan. Su talento deslumbraba. S\u00f3lo el t\u00edo conoc\u00eda sus m\u00e9ritos, pero tambi\u00e9n sus ambiciones. Un atardecer se le solt\u00f3 que era una aprovechadora y que hasta sol\u00eda emplear tonos solapadamente amenazadores para con \u00e9l.<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> \u00bfQu\u00e9 tiene que ver todo esto con el desaparecido?<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> Una ma\u00f1ana, como de costumbre ya, ella lleg\u00f3 al taller, abri\u00f3 el port\u00f3n, y encontr\u00f3 en medio de un charco de sangre, un hombre tirado de boca al suelo. Grit\u00f3, se desesper\u00f3, corr\u00eda de un lado para otro hasta que lleg\u00f3 la polic\u00eda. Al darlo vuelta, comprueban que no es el patr\u00f3n. Ah\u00ed, se seren\u00f3. El Comisario afirm\u00f3 que ese hombre hab\u00eda muerto de dos tiros, pero ning\u00fan indicio aseguraba que fuera el resultado de un crimen in situ.<\/p>\n<p>Las primeras preocupaciones de la autoridad se centraron sobre la ausencia del due\u00f1o del taller y la presencia a esas horas tempranas de la tal se\u00f1ora Mercedes Rodr\u00edguez Ju\u00e1rez. Mientras unos buscaban al t\u00edo, a pesar de no encontrar elementos dudosos que lo acusaran o que lo dieran por muerto, otro interrogaba a la Se\u00f1ora. Despu\u00e9s de sus explicaciones, \u201cadmisibles, pero sin pruebas de su inocencia o culpabilidad\u201d, coment\u00f3 el comisario, empezaron a sospechar del marido. Especularon sobre los motivos t\u00f3picos: \u201cEn un momento de celos, confusi\u00f3n o temor a perder su prestigio, mat\u00f3 a ese hombre por simple equivocaci\u00f3n\u201d. Pero a esas horas, casualmente don Rodr\u00edguez Ju\u00e1rez desayunaba en el club con alguien. El personal lo afirm\u00f3, aunque los encuentros ocurren en salas individuales servidas por pasillos discretos justo antes de que lleguen los comensales y es\u00a0 poco probable de que se entrecrucen. \u00bfTe acuerdas del pueblo Rama Ca\u00edda, alejad\u00edsimo de Villamayor donde residen se\u00f1orones?<\/p>\n<p><strong>Remedios: <\/strong>Claro, mujer.<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> Ah\u00ed, viv\u00eda Don Luis, maestro talentoso tambi\u00e9n en la ebanister\u00eda, pero su iracundia espantaba. Con el tiempo, su clientela comenz\u00f3 a disminuir marcadamente desde que el t\u00edo renov\u00f3 con atrevimiento sus dise\u00f1os y pulidos. Bueno, cuando los uniformados investigaban en el despacho del taller, encontraron una carta escrita por \u00e9l, en la que amenazaba de severas represalias al t\u00edo si segu\u00eda atendiendo a clientes de su pueblo o de por las cercan\u00edas. Inmediatamente, la polic\u00eda pens\u00f3 que ya ten\u00eda al culpable y ah\u00ed nom\u00e1s, tres se desplazaron.<\/p>\n<p>Al llegar a Rama Ca\u00edda,\u00a0 nada m\u00e1s doblar por la primera calle de tierra, toparon con el\u00a0 \u00fanico bar a la redonda. Cerrado. \u201cLos funerales para Don Luis se celebrar\u00e1n el pr\u00f3ximo s\u00e1bado 8 en la Iglesia San Mateo a las 10 hs de la ma\u00f1ana\u201d, anunciaba sobre la puerta el cart\u00f3n colgado de una piolita. Y de eso, ya hac\u00eda unos cuantos d\u00edas. La polic\u00eda dio media vuelta.<\/p>\n<p>A todo esto, Conde se enter\u00f3 del drama, y sin tardar se acerc\u00f3 al taller. Reconoci\u00f3 sobre el difunto dos tiros del Beretta 92. Bufaba de sorpresa y c\u00f3lera\u2026 \u00a1No lo hubieras reconocido!&#8230; \u00a1Huy!\u00a0 Ya es tarde. Tengo que ir a Verificaciones.<\/p>\n<p><strong>Remedios<\/strong>: Pero, termina ya de una vez.<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> Es que me queda muy poco tiempo. Luego sigo\u2026 Buenas. Aqu\u00ed traigo mis papeles.<\/p>\n<p><strong>Empleada:<\/strong> Gracias. Un momentito\u2026 Todo est\u00e1 en orden. Tome. Contin\u00fae por este pasillo hasta aquella puerta verde. Empuje y al final de la escalera de madera est\u00e1 la oficina: \u201cPago de aranceles\u201d. Ah\u00ed le entregan los documentos.<\/p>\n<p><em>Al autenticar sus fotocopias, Remedios pregunt\u00f3:<\/em> \u2015Y ahora, \u00bfad\u00f3nde voy para recoger el pasaporte?<\/p>\n<p><strong>Empleado:<\/strong> En la planta baja, a un lado de Informaciones hay un peque\u00f1o pasillo\u00a0 que da a una puerta verde y la puerta a una escalera caracol. Suba y en la sala de espera hay una ventanilla.<\/p>\n<p><em>Cuando Remedios llega, Elmira sentada, le\u00eda tranquilamente \u201cClarabella\u201d.<\/em><\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> Ya he golpeado y est\u00e1n terminando de plastificarlo.<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> Entonces hago lo mismo\u2026 \u00bfY qu\u00e9 pas\u00f3 despu\u00e9s?<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> Los investigadores obtuvieron el nombre y la direcci\u00f3n del abatido.<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> \u00bfY?<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> Encontraron en su vivienda una carta arrugada llena de manchas\u00a0 de vino. Lo \u00fanico que pudieron descifrar es que alguien propon\u00eda una buena recompensa si lograban las f\u00f3rmulas de los componentes de las ceras.<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> \u00bfY el autor?<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> Imposible saberlo\u2026<\/p>\n<p><strong>Empleada:<\/strong> \u00bfSe\u00f1ora Villalba Molina? Sus documentos.<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> Gracias. Adi\u00f3s\u2026<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> \u00bfY el t\u00edo?<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> Desapareci\u00f3.<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> \u00bfC\u00f3mo desapareci\u00f3?<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> \u00a1Desapareci\u00f3! La pregunta es, \u00bfqui\u00e9n ten\u00eda inter\u00e9s en que el t\u00edo desapareciera? Ya sabes c\u00f3mo es: pac\u00edfico, comprensivo, con mucho talento para la ebanister\u00eda, pero sin autoridad ni criterio para resolver simples situaciones adversas, al contrario, las complica.\u00a0 La pesquisa de la polic\u00eda revel\u00f3 que los maleantes\u00a0 decidieron primeramente ir a nuestra casa pensando que las f\u00f3rmulas se encontraban all\u00ed.\u00a0 No te olvides de que el t\u00edo tiene su dormitorio en el segundo piso de nuestra casa y que viene solamente cuando no se va de pesca o no se queda de juerga por ah\u00ed. Al no encontrarlas, robaron lo que se les presentaba. Y es ah\u00ed cuando Conde\u00a0 aparece y tira. El herido desangrando se dirigi\u00f3 al taller para llevarse al viejo, supone la polic\u00eda. Y ah\u00ed qued\u00f3.<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> \u00bfY ahora?<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> Encontraron adem\u00e1s una foto. \u00bfA qu\u00e9 no sabes de qui\u00e9n?<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> \u00a1D\u00edmelo ya!<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> De don Luis de Rama Ca\u00edda con los dos maleantes. \u00a1Sus sobrinos! \u00a1Ignor\u00e1bamos que tuviera sobrinos!<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> \u00bfPero ellos no estaban al corriente de que don Luis ya hab\u00eda fallecido?<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> Claro que lo estaban. En la casa hab\u00eda dos trajes negros, reci\u00e9n comprados y puestos. \u00a1Ah! Entre tanto, despu\u00e9s de una larga persecuci\u00f3n por Rama Ca\u00edda, detuvieron al otro.<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> \u00bfY el t\u00edo y las f\u00f3rmulas?<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> Ya.\u00a0 El detenido dio ciertos datos, y a pesar de que ninguna prueba concreta vinculaba a Hern\u00e1n con el delito,\u00a0 llegaron hasta \u00e9l. A medida que lo interrogaban, el pobre se perd\u00eda en explicaciones disparatadas y su relato presentaba\u00a0 cada vez m\u00e1s fisuras. Te voy a decir que Hern\u00e1n es especialmente miedoso, lo que confunde f\u00e1cilmente a cualquiera. La historia es que, esa ma\u00f1ana, \u00e9l estaba con Rodr\u00edguez\u00a0 en el Jockey relat\u00e1ndole\u00a0 lo de la ebanister\u00eda y su esposa para liberarse de ella. Cont\u00f3 luego, que a medida que avanzaba en las explicaciones, el marido cambiaba de color de piel, frunc\u00eda el ce\u00f1o malamente, y gotitas transparentes florec\u00edan sobre su frente. Sin tolerar m\u00e1s detalles, le prometi\u00f3 solucionar inmediatamente los desmanes de su esposa.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la confesi\u00f3n de Hern\u00e1n, el comisario crey\u00f3 haber encontrado el\u00a0 m\u00f3vil e inspirador del crimen a pesar de la coartada. En el acto dio la orden de detenci\u00f3n. Al allanar el domicilio de los Rodr\u00edguez, la polic\u00eda empez\u00f3 a buscar pruebas que confirmaran su culpabilidad. Pasando al segundo patio del interior, en un cuarto abandonado, encontr\u00f3 desparramado sobre una mesa de jacarand\u00e1 macizo, dise\u00f1os de muebles del t\u00edo con anotaciones que se proyectaban en todas direcciones. Mientras tanto en la cocina, la Se\u00f1ora, como si nada, segu\u00eda dando consejos a sus dom\u00e9sticos para el almuerzo festivo del d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> \u00bfAprehendieron al \u201cencantador terrateniente\u201d y a la\u201d bella morena\u201d?<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> As\u00ed es, y a Conde tambi\u00e9n.<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> \u00bfA Conde? \u00a1Pero si Conde y t\u00fa son v\u00edctimas!<\/p>\n<p><strong>\u00a0Elmira:<\/strong> El Comisario estaba un poco contrariado por esas susodichas pruebas contundentes. Algo le molestaba. Algo faltaba o sobraba. Todo era demasiado complicado y simple al mismo tiempo. Decidi\u00f3 entonces, que a partir de ese momento se mover\u00eda no solamente por pruebas sino tambi\u00e9n por instinto. Para comenzar, pidi\u00f3 que analizaran nuevamente los documentos, pero esta vez con m\u00e1s minuciosidad. Y se dio unos d\u00edas de reflexi\u00f3n. \u00a1Te cuento, lo que \u00e9l mismo me aclar\u00f3!<\/p>\n<p>Al caer la tarde del s\u00e9ptimo d\u00eda, los efectivos que hab\u00edan salido a buscar al t\u00edo, vuelven con \u00e9l. Lo encontraron alejad\u00edsimo del pueblo, en el tercer recodo del r\u00edo Manso, pescando y acampando tranquilamente. De un lado ten\u00eda una fogata lista para recibir a los dos trofeos yacientes de la canasta y del otro, dos ca\u00f1as de pescar inclinadas cuyas l\u00edneas esperaban a sus v\u00edctimas. En el mismo momento, el Comisario recibi\u00f3 los resultados de los expertos e inmediatamente orden\u00f3\u00a0 la confrontaci\u00f3n de los cuatro presos con los\u00a0 dos sueltos. Fueron momentos de confusi\u00f3n, contradicciones, recuerdos precisos, a veces, acusaciones vehementes, gritos, desplazamientos furiosos y severos llamados de atenci\u00f3n del funcionario. Antes de que despuntara el sol, el Comisario Javier Ben\u00edtez, de gran experiencia, les anunci\u00f3 con voz segura y cadencia lenta que ni la carta escrita por don Luis ni la enviada a los maleantes hab\u00edan sido redactadas por \u00e9se sino por alguien que los conoc\u00eda muy bien. Adem\u00e1s, que los dise\u00f1os encontrados en la casa de los Rodr\u00edguez Ju\u00e1rez fueron depositados por una persona que urgida por el tiempo, dej\u00f3 claras impresiones digitales. \u201cConcluyendo \u2015anunci\u00f3 severamente\u2015: El autor de las cartas, de su distribuci\u00f3n y del dep\u00f3sito de los dise\u00f1os, es el mismo delincuente\u201d. Parece que agreg\u00f3: \u201cAlguien estorbaba y el maleante se propuso desembarazarse de esa persona empleando medios torpes, simples, incomprensibles. Lo interesante del caso, es que estaba al tanto de la muerte repentina de don Luis ya que fue a ver a los sobrinos, pero no previ\u00f3 que estos se dirigieran primeramente a la casa de Conde, de que hubiesen tiros, un fugitivo, un muerto y por ende un criminal. Hasta prueba de lo contrario, por cierto\u201d.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de los largos sermones del comisario, le gustaba dar lecciones de comportamiento y moralidad, Rodr\u00edguez Ju\u00e1rez y Mercedes Molino de Rodr\u00edguez Ju\u00e1rez fueron liberados por ser inocentes. El sobrino quedar\u00e1 encarcelado por robo. Conde, despu\u00e9s del juicio, creemos que saldr\u00e1. Hern\u00e1n, sin culpas, vuelve al taller, pero el \u00fanico que permanecer\u00e1 all\u00ed: el t\u00edo y por unos cuantos a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> \u00bfEl t\u00edo?<\/p>\n<p><strong>Elmira:<\/strong> S\u00ed, el t\u00edo. Con una mirada desolada, que me cost\u00f3 resistir, me confes\u00f3 que estaba aliviado de liberarse de esa f\u00e9mina y ah\u00ed nom\u00e1s se lo llevaron. Entre nosotras: con toda seguridad que esa bruja premedit\u00f3 todo.<\/p>\n<p><strong>Empleada:<\/strong> \u00bfSe\u00f1ora Remedios D\u00edas Llorente? Su pasaporte.<\/p>\n<p><strong>Remedios:<\/strong> Muchas gracias. Salgamos de aqu\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En medio de Villamayor, en una calle protegida por docenas de lapachos rosados, se encuentra la Plaza San Crist\u00f3bal. En su juventud era el para\u00edso de los ni\u00f1os, sobre todo por\u00a0 la fuente\u00a0 escult\u00f3rica \u201cLos Vientos\u201d que ofrec\u00eda divertidos \u00a0juegos de agua. Hoy, seca y ajada\u00a0 acumula botellas vac\u00edas de gaseosas y cerveza, paquetes aplastados de Jockey, colillas y otros innombrables desechos coloreados. Los columpios, destartalados. El tobog\u00e1n, con agujeros filosos. Los dos sube y baja, herrumbrados y en cuanto una brisa los roza, rechinan. Unos dicen que se quejan, otros que piden ayuda y los pocos que se conduelen, los contemplan largo rato como para consolarlos. El pasto, que en alg\u00fan momento de su vida fue tierno, quemado por la dejadez. Justo enfrente de ese cementerio de juegos y verdor, en una casona colonial de un azulado deste\u00f1ido con ornamentos decorativos sobre la fachada que dan fe del status de la familia de aquel entonces, se alberga en sus dos pisos, la Polic\u00eda Federal. &nbsp; Al entrar por la ancha puerta tallada a mano, pero feamente descascarada, se percibe al fondo, un gran cartel rojo con letras blancas que alivia al ciudadano: Informaci\u00f3n. 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