{"id":3798,"date":"2016-09-13T06:51:41","date_gmt":"2016-09-13T06:51:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3798"},"modified":"2016-09-13T06:51:42","modified_gmt":"2016-09-13T06:51:42","slug":"lecturas-infantiles-del-quijote-breve-panorama-en-torno-al-centenario","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3798","title":{"rendered":"LECTURAS INFANTILES DEL QUIJOTE: BREVE PANORAMA EN TORNO AL CENTENARIO"},"content":{"rendered":"<p><strong>Lecturas infantiles del Quijote: breve panorama en torno al centenario<\/strong><\/p>\n<p>Eva \u00c1lvarez Ramos<\/p>\n<p><em>Universidad de Valladolid\u00a0<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La atemporalidad y universalidad de don Quijote ha permitido que sea una de las obras m\u00e1s versionadas, intertextualizadas y adaptadas de la historia de la literatura en lengua castellana. No faltan trabajos de toda \u00edndole que demuestran y justifican esta afirmaci\u00f3n y que contribuyen a reforzar m\u00e1s a\u00fan la importancia de esta figura literaria. Don Quijote y Sancho, con el tiempo, se han transformado en arquetipos universales, \u201cen seres aut\u00e9nticos que no han perdido valor ni credibilidad con el paso de los siglos, sino todo lo contrario\u201d (Aldecoa, 2005: 4) Pretendemos dilucidar cu\u00e1l es el papel que desempe\u00f1an, en el \u00e1mbito infantil, las versiones y adaptaciones que del cl\u00e1sico cervantino se han hecho, para poner de manifiesto cu\u00e1les son los principales motivos que permanecen, qu\u00e9 escenas son las m\u00e1s reincidentes y cu\u00e1les son aquellos elementos principales que permiten configurar el imaginario infantil sobre el hidalgo manchego y ayudan a su transmisi\u00f3n cultural y literaria.<\/p>\n<p>Cuenta Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez en sus memorias que su lectura de <em>El Quijote <\/em>mereci\u00f3 siempre un cap\u00edtulo aparte, porque no le caus\u00f3 la conmoci\u00f3n prevista por su maestro. Dice:<\/p>\n<p>Me aburr\u00edan las peroratas sabias del caballero andante y no me hac\u00edan la menor gracia las burradas del escudero, hasta el extremo de pensar que no era el mismo libro del que tanto se hablaba. Sin embargo, me dije que un maestro tan sabio como el nuestro no pod\u00eda equivocarse, y me esforc\u00e9 por trag\u00e1rmelo como un purgante a cucharadas. Hice otras tentativas en el bachillerato, donde tuve que estudiarlo como tarea obligatoria, y lo aborrec\u00ed sin remedio, hasta que un amigo me aconsej\u00f3 que lo pusiera en la repisa del inodoro y tratara de leerlo mientras cumpl\u00eda con mis deberes cotidianos. S\u00f3lo as\u00ed lo descubr\u00ed, como una deflagraci\u00f3n, y lo goc\u00e9 del derecho y del rev\u00e9s hasta recitar de memoria episodios enteros. (2002: 168)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por este motivo defiende que solo deber\u00edan leerse aquellos libros que son devorados \u201cletra por letra con la ansiedad de saber qu\u00e9 pasa en la l\u00ednea siguiente y al mismo tiempo con la ansiedad de no saberlo para no romper el encanto\u201d (Ib\u00eddem)<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. La lectura del Quijote deber\u00eda ser un acto placentero y no una imposici\u00f3n acad\u00e9mica para los discentes y es, precisamente, ese car\u00e1cter obligatorio de la lectura en el \u00e1mbito escolar la espada de Damocles que pende afilada sobre los futuros leyentes. El aula, m\u00e1s que alimentar lectores los ahuyenta (Cfr. Plaza, 2004). No nos enga\u00f1emos, por muy obra grandiosa y universal que sea <em>El Quijote<\/em>, necesita un lector competente, un lector modelo<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, que sepa desentra\u00f1ar el verdadero significado de los personajes y las situaciones (Sotomayor S\u00e1ez, 57). No es un volumen destinado a un lector infantil inexperto.<\/p>\n<p>Si algo est\u00e1 claro es que los estudiantes actuales por una parte no est\u00e1n suficientemente preparados para ejercer su papel de lector activo y cooperador con el autor, y por otra, tampoco tienen en su mayor\u00eda la suficiente afici\u00f3n a la lectura como para que el esfuerzo de leer un texto tan alejado de ellos (con todo lo que ello conlleva de dificultad a\u00f1adida de lenguaje, estilo, etc.) y de sus intereses les merezca la pena. (Est\u00e9vez D\u00edez, 2005: 93)<br \/>\n<img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-large wp-image-3800\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/letras-274x330.jpg\" alt=\"letras\" width=\"274\" height=\"330\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/letras-274x330.jpg 274w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/letras.jpg 473w\" sizes=\"(max-width: 274px) 100vw, 274px\" \/><\/p>\n<p>Pretendemos acercarnos de manera divulgativa a determinadas adaptaciones de la obra cervantina que pueden servir como ejemplo de c\u00f3mo se transmite la imagen de <em>El Quijote<\/em> en la literatura infantil y que contribuir\u00e1 con el tiempo a asentar las bases cognoscitivas de este ilustre personaje, sirviendo asimismo de elementos gestionadores de conocimientos previos cuando en la adolescencia o en la madurez se acerquen a leer el original. El mercado editorial ha sabido ver, muy audazmente, estas necesidades lectoras, pero tambi\u00e9n han sido conscientes de que el caballero de la triste figura ayudar\u00eda a incrementar las arcas de este depauperado sector, m\u00e1s cuando revolotean centenarios. No sabemos d\u00f3nde queda la transmisi\u00f3n literaria y donde la monetaria. Aun as\u00ed, y teniendo presente que no todos los libros del mercado han corrido la misma suerte cualitativa.<\/p>\n<p>Frente a la poca presencia en los libros de texto, el panorama se presenta harto distinto en los libros de lectura que despliegan una prolija vor\u00e1gine de ediciones y reediciones, con sus mil variantes y adaptaciones. Traeremos aqu\u00ed a colaci\u00f3n solo un determinado grupo de ediciones, ser\u00eda imposible por su fecundidad, mostrar m\u00e1s de los ejemplos seleccionados. Creemos que esta peque\u00f1a muestra puede ser representativa de lo que ofrece el mercado editorial a las mentes m\u00e1s peque\u00f1as, y de qu\u00e9 elementos intr\u00ednsecos al caballero de la triste figura son los m\u00e1s explotados en el ideario literario infantil.<\/p>\n<p>La fecundidad es tal que Juli\u00e1n Pascual D\u00edez (2006: 94-99) ha recogido las variantes de adaptaciones de la obra cervantina en una taxonom\u00eda de seis tipos:<\/p>\n<ol>\n<li>Adaptaciones reduccionistas y actualizadoras, fieles al estilo y esp\u00edritu cervantino.<\/li>\n<li>Versiones adaptadas muy reducidas y bastante modificadas.<\/li>\n<li>\u00c1lbumes ilustrados de texto breve.<\/li>\n<li>Versiones que trasladan alg\u00fan personaje cervantino a otro contexto o historia.<\/li>\n<li>Versiones en las que don Quijote es una excusa<\/li>\n<li>Recreaciones libres<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para los m\u00e1s peque\u00f1os (hasta los 6 a\u00f1os) se realizan ediciones del tipo 3 y 5: \u00c1lbumes ilustrados y aquellos vol\u00famenes en los que el Quijote es tomado como una disculpa.<\/p>\n<p>As\u00ed podemos enfrentarnos a ediciones en las que la figura de don Quijote no es m\u00e1s que una excusa para llevar a cabo otras tareas did\u00e1cticas o no tan did\u00e1cticas: colorear, trabajar alg\u00fan concepto ling\u00fc\u00edstico, aprender refranes o extraer alguna ense\u00f1anza moral. En estos casos en los que el volumen no est\u00e1 dedicado \u00edntegramente a la figura de don Quijote, el personaje aparece contextualizado mediante ciertos elementos cualitativos. Forman parte tambi\u00e9n de este grupo los poemas dedicados a la c\u00e9lebre figura as\u00ed como los libros que tratan de <em>El Quijote<\/em> sin desarrollar el argumento de la novela, tales como abecedarios, libros de vocabulario, etc. Podemos mencionar: <em>El libro loco del Quijote<\/em>, de A. Conejero y Joma; <em>Mis primeros refranes del Quijote<\/em>, de Libro-Hobby; <em>Historias del Quijote<\/em>, de A. S\u00e1nchez y G. Tejerina; <em>Qui\u00e9n es Don Quijote de la Mancha<\/em>, de Rosa Navarro Dur\u00e1n; <em>De la A a la Z con don Quijote<\/em>, de Rafael Cruz-Contarini y <em>El Quijote en veintitantas letras<\/em>, de Ram\u00f3n Garc\u00eda con ilustraciones de Susana Saura.<\/p>\n<p>En estas \u00faltimas referencia tomando como excusa el abecedario se le ofrecen al ni\u00f1o t\u00e9rminos relacionados con la obra cervantina, bien personajes, bien caracteres de los mismos, etc. Con un lenguaje versificado se acerca al caballero de la triste figura al imaginario infantil. Las \u00fanicas diferencias que constatamos en ambas obras son los a\u00f1os de publicaci\u00f3n: La de Cruz-Contarini se edit\u00f3 para el centenario de 2005 y la de Ram\u00f3n Garc\u00eda se ha gestado a la luz de este nuevo centenario.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" class=\"alignleft size-full wp-image-3799\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2016\/09\/9788448844844.jpeg\" alt=\"9788448844844\" width=\"204\" height=\"185\" \/>Se hace menci\u00f3n especial a la locura de don Quijote y se mantiene el par constante don Quijote-aventurero. Se a\u00f1aden, no obstante, varias aristas m\u00e1s a la personalidad de Alonso Quijano: la b\u00fasqueda de la justicia y el origen de su mal. Ya se pincela a grandes rasgos el car\u00e1cter de don Quijote, aunque las obras disten a\u00f1os luz. Pero el ni\u00f1o ya va conociendo qui\u00e9n es ese caballero y a qu\u00e9 se dedica. Asimismo se le da ya la p\u00e1tina de luchador \u00e9tico, aquel que pelea para defender de la injusticia. No hay ning\u00fan atisbo, por motivos l\u00f3gicos, de la gran crueldad<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> que envuelve a la obra.<\/p>\n<p>Por contraposici\u00f3n se presenta a Sancho como el \u201cyan\u201d de Quijano, as\u00ed, como opuesto se le califica en Cruz-Contarini como: \u201c\u00e9l no vive aventuras\u201d (24); \u201cHombre que sufre el delirio de un hidalgo so\u00f1ador\u201d (24). Tomando tambi\u00e9n otro cariz este personaje al a\u00f1adirle los caracteres de: \u201cEscudero, fiel criado, confiado y bonach\u00f3n\u201d (8); \u201cconf\u00eda en su se\u00f1or\u201d (24); \u201chombre simple y sin dobleces\u201d (24); \u201cque ayuda al Quijote, su se\u00f1or, a salir de los embrollos\u201d (8). Se va gestando as\u00ed en el imaginario infantil la figura de un escudero fiel, bueno y comprometido con su caballero.<\/p>\n<p>Tal y como podemos constatar dentro de los libros destinados a un lector incipiente podemos observar c\u00f3mo la figura de don Quijote se presenta tal cual: un so\u00f1ador aventurero que ha perdido el seso por la lectura, que cabalga por la mancha repartiendo justicia y a quien acompa\u00f1a un entra\u00f1able, noble y leal escudero. El principal uso que se le da a los quijotes de los primeros a\u00f1os es de una utilidad tangencial: don Quijote y Sancho se utilizan como meras disculpas para la explicitaci\u00f3n de otros conceptos. Como reconoce Ram\u00f3n Garc\u00eda: \u201cMeter la inmortal novela, con sus mil aventuras y mil personajes, en veintitantas palabras ya ser\u00eda m\u00e9rito \u2013brome\u00f3\u2013, pero nos hemos atrevido a m\u00e1s, a hacerlo en veintitantas letras y lo hemos hecho por pura diversi\u00f3n\u201d (Crespo, 2016: s.p.).<\/p>\n<p>Cabe destacar, sin embargo, que en los niveles m\u00e1s b\u00e1sicos, se realiza una breve descripci\u00f3n de los personajes. Las im\u00e1genes que transmiten las figuras cervantinas, se basan en el antagonismo: as\u00ed don Quijote es definido como \u201cvaliente y aventurero\u201d mientras que Sancho se muestra como \u201ctranquilo y prudente\u201d. El manique\u00edsmo adscrito a los personajes de los libros infantiles es un elemento inherente a esta literatura. Bettelheim reconoce que esta simpleza es clave en la comprensi\u00f3n del cuento por el ni\u00f1o.<\/p>\n<p>La yuxtaposici\u00f3n de personajes con rasgos tan opuestos no tiene la finalidad de provocar una conducta adecuada, como quiz\u00e1 pretenden los cuentos con moraleja. [\u2026] Al presentar al ni\u00f1o caracteres totalmente opuestos, se le ayuda a comprender m\u00e1s f\u00e1cilmente la diferencia entre ambos, cosa que no podr\u00eda realizar si dichos personajes representaran fielmente la vida real, con todas las complejidades que caracterizan a los seres reales. Las ambig\u00fcedades no deben plantearse hasta que no se haya establecido una personalidad relativamente firme sobre la base de identificaciones positivas. (1994: 13)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los \u00e1lbumes ilustrados sirven para llevar a cabo adaptaciones muy breves que se aproximan de manera tangencial a la obra. La reducci\u00f3n argumental es tal que, aunque poseen algunos elementos esenciales, se alejan abismalmente del original. Al ser ediciones destinadas a un p\u00fablico infantil el elemento principal de las mismas son las grandes ilustraciones que contribuyen no solo a hacer m\u00e1s fascinante y atractiva la historia, sino a solventar las carencias cognoscitivas de los m\u00e1s peque\u00f1os y apoyar la informaci\u00f3n dada en el texto con la imagen.<\/p>\n<p>No obstante, no pueden considerarse estas adaptaciones propiamente como Quijotes para ni\u00f1os, puesto que \u201cse aproximan al Quijote de forma muy tangencial y son obras realizadas sin ilaci\u00f3n, mediante la uni\u00f3n de fragmentos que no pueden ofrecer ni una visi\u00f3n de conjunto ni parcial del sentido de la obra\u201d (Pascual D\u00edez, 98). A pesar de este reduccionismo supino, las figuras de don Quijote y Sancho, comienzan ya a dibujarse en el imaginario infantil, basadas todav\u00eda en la contraposici\u00f3n maniquea de los personajes, pero se asientan ya como semilla que podr\u00e1 o no germinar con posteriores lecturas, configur\u00e1ndose as\u00ed como conocimientos previos a la hora de acercarse a unas adaptaciones m\u00e1s completas.<\/p>\n<p>La aventura que se repite con mayor asiduidad (no de forma argumental, sino simplemente referida) es la de los molinos-gigantes. Es tomada como base para hacer especial hincapi\u00e9 en dos aspectos que lo relacionan con la obra original: el ansia de aventura y la locura de don Quijote. Junto a esta aventura hemos de mencionar adem\u00e1s la de Clavile\u00f1o, los odres de vino y la de las ovejas.<\/p>\n<p>Podemos nombrar <em>Las aventuras de Don Quijote<\/em> de A. Obiols; <em>Mi primer Quijote<\/em> de Mingote; <em>Las aventuras de Don Quijote de la Mancha <\/em>con ilustraciones de Alicia Ginebreda; <em>Don Quijote de la Mancha (Lecturas pictogr\u00e1ficas)<\/em>, de Carlos Reviejo; <em>El Quijote contado a los ni\u00f1os<\/em>, de Rosa Navarro Dur\u00e1n; <em>Mi primer Quijote<\/em> de Jos\u00e9 Mar\u00eda Plaza; <em>Mi primer Quijote<\/em> de Ram\u00f3n Garc\u00eda Dom\u00ednguez; <em>Las incre\u00edbles aventuras de don Quijote y Sancho como jam\u00e1s te las contaron<\/em>, de C\u00e9sar Bona.<\/p>\n<p>Creemos que estos meros ejemplos sirven para hacernos una idea generalizada de qu\u00e9 materiales tienen a su disposici\u00f3n los ni\u00f1os y de c\u00f3mo se configuran los idearios infantiles de la obra Cervantina. Est\u00e1 claro que estas adaptaciones o versiones dan mucho de qu\u00e9 hablar, pero para los m\u00e1s que se hayan rasgado las vestiduras, deber\u00e1n saber que:<\/p>\n<p>Desenga\u00f1\u00e9monos: para leer el Quijote es necesario dominar un vocabulario extenso y poseer unas nociones culturales que no est\u00e1n al alcance de un lector en formaci\u00f3n. As\u00ed que un ni\u00f1o o una ni\u00f1a de menos de diez a\u00f1os solo podr\u00e1n participar de la fiesta del Quijote si modelamos la novela para dotarla de un lenguaje\u00a0 y una visi\u00f3n del mundo asequibles a la infancia. (S\u00e1nchez Aguilar, 2005: 4)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os, concebidos no como lector modelo, sino como lector adaptado, solo son capaces de reconocer las haza\u00f1as y aventuras de nuestro protagonista y tienden a prestar mayor atenci\u00f3n a aquellas envueltas en un halo humor\u00edstico, de ah\u00ed que todas estas adaptaciones infantiles de las que estamos hablando, presten especial atenci\u00f3n a los episodios as\u00ed calificados. Los lectores \u201cincompetentes\u201d y sus limitaciones \u201caconsejan eliminar los relatos intercalados, reducir el texto, actualizar el lenguaje, etc.\u201d (Sotomayor S\u00e1ez, 57)<\/p>\n<p>Todas estas interpretaciones y reinterpretaciones tienen un \u00fanico fin (adem\u00e1s del monetario, si pensamos en el mercado editorial) y es el de acercar una de las figuras literarias por excelencia al mundo de los ni\u00f1os, para abrirles el paso a una lectura m\u00e1s madura, a lo largo de los a\u00f1os.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Aldecoa, J. (2005). \u201cPr\u00f3logo de Don Quijote de la Mancha\u201d, en N. S\u00e1nchez Mendieta: <em>Don Quijote de la Mancha<\/em> (ed. adaptada y anotada). Madrid: Alfaguara<\/p>\n<p>Bettleheim, B. (2004). <em>Psicoan\u00e1lisis de los cuentos de hadas<\/em>. Barcelona: Cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Crespo, T. (2016). \u201cLetras y dibujos para explicar <em>El Quijote<\/em> a \u2018chicos y no tan chicos\u2019\u201d, en <em>El Norte de Castilla<\/em>, 25 de abril de 2016.<\/p>\n<p>Diego, R. de y V\u00e1zquez, L. (2005). <em>Hombres de ficci\u00f3n. La figura masculina en la historia y en la cultura<\/em>. Madrid: Alianza.<\/p>\n<p>Eco, U. (1993). <em>Lector in fabula: la cooperaci\u00f3n interpretativa en el texto narrativo<\/em>. Barcelona: Lumen<\/p>\n<p>Est\u00e9vez D\u00edez, Cristina. (2005). \u201cLeer El Quijote. Algunas reflexiones sobre did\u00e1ctica de la literatura. <em>Did\u00e1ctica (Lengua y Literatura)<\/em>, 17, pp. 89-97.<\/p>\n<p>Garc\u00eda M\u00e1rquez, G. (2002). <em>Vivir para contarla<\/em>. Barcelona: C\u00edrculo de Lectores.<\/p>\n<p>Matute, A. M. (2004). \u201cPr\u00f3logo\u201d, en C. L\u00f3pez Narv\u00e1ez y A. Ca\u00f1as. <em>Aventuras de don Quijote y Sancho<\/em>. Madrid: Bru\u00f1o.<\/p>\n<p>Pascual D\u00edez, J. (2006). \u201cEl imaginario literario como conformador de patrimonio. El Quijote: una interpretaci\u00f3n para el p\u00fablico infantil, en R. Calaf y Olaia Fontal (Coords.). <em>Miradas al patrimonio<\/em>. Gij\u00f3n: Trea, pp. 89-106.<\/p>\n<p>Plaza, J. M. (2004). \u201cY para los ni\u00f1os, \u00bfqu\u00e9?\u201d. <em>Leer<\/em>, 158, pp. 144-146.<\/p>\n<p>S\u00e1nchez Aguilar, A. (2005). \u201cPresentaci\u00f3n\u201d. <em>\u00c9rase una vez Don Quijote<\/em>. Barcelona: Vicens Vives.<\/p>\n<p>Sotomayor S\u00e1ez, M. V. (2006). \u201c Los pr\u00f3logos en las ediciones del Quijote para ni\u00f1os y j\u00f3venes. Funciones y t\u00f3picos. <em>Ocnos<\/em>, 2, pp. 39-61.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Libros infantiles de don Quijote<\/strong><\/p>\n<p>Bona, C. (2015). <em>Las incre\u00edbles aventuras de don Quijote y Sancho como jam\u00e1s te las contaron<\/em>, ilustraciones de Sara Mateos. Barcelona: Beascoa.<\/p>\n<p>Conejero, A. (2005). \u00a0<em>El libro loco del Quijote<\/em>, con ilustraciones de Joma. de A. Conejero y Joma. Madrid: SM.<\/p>\n<p>Cruz-Contarini, Rafael. (2005). <em>De la A a la Z con Don Quijote<\/em>. Ilustraciones de Rafael Salmer\u00f3n. Le\u00f3n: Everest.<\/p>\n<p>Garc\u00eda, R. (2016).<em> El Quijote en veintitantas letras<\/em>, ilustraciones de Susana Saura. Valladolid: Diputaci\u00f3n de Valladolid.<\/p>\n<p>Garc\u00eda Dom\u00ednguez, R. (2015).<em> Mi primer Quijote. <\/em>Madrid: Anaya.<\/p>\n<p>Mingote, A. (2005).<em> Mi primer Quijote<\/em>. Barcelona: Planeta.<\/p>\n<p>Navarro Dur\u00e1n, R. (2015).<em> \u00bfQui\u00e9n es don Quijote de la Mancha? <\/em>Barcelona: Edeb\u00e9.<\/p>\n<p><em>\u2013\u2013. <\/em>(2005).<em> El Quijote contado a los ni\u00f1os<\/em>, Barcelona: Edeb\u00e9.<\/p>\n<p>Obiols, A. (2015).<em> Las aventuras de Don Quijote<\/em>. Barcelona: Beascoa.<\/p>\n<p>Ochoa, N. (2006).<em> Las aventuras de Don Quijote de la Mancha, <\/em>ilustraciones de Alicia Ginebreda. Madrid: <em>El Pa\u00eds<\/em>.<\/p>\n<p>Plaza, J. M. (2004).<em> Mi primer Quijote. <\/em>Barcelona: Espasa.<\/p>\n<p>Reviejo, C. y J. Zabala. (2005).<em> Pictogramas en la historia de don Quijote de la Mancha<\/em>. Madrid: SM.<\/p>\n<p>S\u00e1nchez, A. (2005).<em> Historias del Quijote<\/em>, ilustraciones de G. Tejerina. Oviedo: Nobel.<\/p>\n<ol>\n<li>AA. (2005).<em> Mis primeros refranes del Quijote<\/em>. Madrid: Libro-Hobby.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> No es, sin embargo, Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez el \u00fanico que afirma haber padecido la lectura obligatoria de El Quijote, Ana Mar\u00eda Matute, por poner otro ejemplo, lo relata as\u00ed: Cuando yo era ni\u00f1a y o\u00eda hablar del Quijote, era como si oyera hablar de una monta\u00f1a inaccesible, algo as\u00ed como el Everest de la literatura, cuya cima solo pod\u00eda alcanzar siendo adulto y adem\u00e1s, docto profesor. La verdad es que las primeras veces que se nos dio a conocer, no pudieron ser m\u00e1s desafortunadas: en fragmentos \u201cescogidos\u201d, y no precisamente por alguien que conociese, ni siquiera someramente, una mente infantil. Recuerdo con congoja aquellas obligadas redacciones \u2013yo deb\u00eda tener ocho o nueve a\u00f1os\u2013 inspiradas en su lectura. Ni que decir tiene que no entendimos una palabra, y que mis notas en esas tareas fueron lamentables. Y no era la \u00fanica: todas mis compa\u00f1eras, sin excepci\u00f3n, eran v\u00edctimas del mismo mal. Desde entonces, la sombra del Quijote planeaba sobre nuestras vidas de escolares incipientes como una amenaza. Para decirlo claramente nos lo hicieron odiar. (2004: 7)<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Tal y como lo expresa Umberto Eco, todo texto necesita de un lector modelo, de ah\u00ed que el escritor deba prever un \u201cLector Modelo capaz de cooperar en la actualizaci\u00f3n textual de la manera prevista por \u00e9l y de moverse interpretativamente, igual que \u00e9l se ha movido generativamente\u201d. (1993: 80)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Rosa de Diego y Lidia V\u00e1zquez recogen la siguiente an\u00e9cdota relacionada con la atrocidad de <em>El Quijote<\/em>: \u201cSe cuenta que Nabokov tir\u00f3 el libro al suelo en su aula de Harvard, neg\u00e1ndose a incluirlo en su clase de Literatura universal, debido a su b\u00e1rbara crueldad. Las autoridades universitarias acabar\u00edan oblig\u00e1ndole a incluirlo en el programa, y el escritor ruso, al elaborar sus notas, parece haber apreciado mejor la novela cervantina\u201d (100).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lecturas infantiles del Quijote: breve panorama en torno al centenario Eva \u00c1lvarez Ramos Universidad de Valladolid\u00a0 &nbsp; La atemporalidad y universalidad de don Quijote ha permitido que sea una de las obras m\u00e1s versionadas, intertextualizadas y adaptadas de la historia de la literatura en lengua castellana. No faltan trabajos de toda \u00edndole que demuestran y justifican esta afirmaci\u00f3n y que contribuyen a reforzar m\u00e1s a\u00fan la importancia de esta figura literaria. Don Quijote y Sancho, con el tiempo, se han transformado en arquetipos universales, \u201cen seres aut\u00e9nticos que no han perdido valor ni credibilidad con el paso de los siglos, sino todo lo contrario\u201d (Aldecoa, 2005: 4) Pretendemos dilucidar cu\u00e1l es el papel que desempe\u00f1an, en el \u00e1mbito infantil, las versiones y adaptaciones que del cl\u00e1sico cervantino se han hecho, para poner de manifiesto cu\u00e1les son los principales motivos que permanecen, qu\u00e9 escenas son las m\u00e1s reincidentes y cu\u00e1les son aquellos elementos principales que permiten configurar el imaginario infantil sobre el hidalgo manchego y ayudan a su transmisi\u00f3n cultural y literaria. Cuenta Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez en sus memorias que su lectura de El Quijote mereci\u00f3 siempre un cap\u00edtulo aparte, porque no le caus\u00f3 la conmoci\u00f3n prevista por su maestro. Dice: [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":3800,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[13,61,75,45],"tags":[471,469,468,470,330],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3798"}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3798"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3798\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3801,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3798\/revisions\/3801"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/3800"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3798"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3798"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.subverso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3798"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}