{"id":3911,"date":"2017-02-28T11:24:02","date_gmt":"2017-02-28T11:24:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3911"},"modified":"2017-02-28T11:24:38","modified_gmt":"2017-02-28T11:24:38","slug":"3911","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=3911","title":{"rendered":"Nacer del fuego, de Pepa Nieto. Rese\u00f1a de Ronald Campos L\u00f3pez"},"content":{"rendered":"<p>LA PLENITUD DE <em>NACER DEL FUEGO<\/em><\/p>\n<p>Por Ronald Campos L\u00f3pez<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nieto, Pepa. <em>Nacer del fuego<\/em>. Madrid: Polibea, 2015. 80 pp.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pepa Nieto (A Coru\u00f1a, 1945- ) es una reconocida escultora, poeta y promotora cultural espa\u00f1ola. Desde 1998 hasta hoy, nos ofrece una obra po\u00e9tica variada. En esta, podemos encontrar seis poemarios: <em>Vencida por setiembre<\/em> (1998), <em>Como ceniza <\/em>(2000), <em>Antes y despu\u00e9s, el mar<\/em> (2004), <em>La mano del \u00e1ngel<\/em> (2008), <em>Tiempo inhabitable<\/em> (2011) y, m\u00e1s recientemente, <em>Nacer del fuego<\/em> (2015). Como nos advierte desde el pr\u00f3logo la propia autora, este \u00faltimo poemario no es una mera antolog\u00eda de su poes\u00eda er\u00f3tica. Si bien congrega algunos aquellos poemas er\u00f3ticos, procedentes de <em>Vencida por setiembre<\/em> y <em>La mano del \u00e1ngel<\/em> principalmente, tambi\u00e9n ofrece nuevos in\u00e9ditos, m\u00e1s que todo en la primera parte de este nuevo libro.<\/p>\n<p><em>Nacer del fuego<\/em> nos anticipa, desde el t\u00edtulo, el hecho de que asistiremos a una experiencia vivencial de deconstrucci\u00f3n. El fuego, entre otros aspectos, representa simult\u00e1neamente una fuerza destructiva y una constructiva; un agente que posibilita, en t\u00e9rminos rituales, una purificaci\u00f3n y una regeneraci\u00f3n. Este particular fuego que Pepa Nieto nos ofrece simboliza, sin duda alguna, el erotismo: ese progreso, ese ritmo que le permite a la hablante l\u00edrica la desintegraci\u00f3n de su ser y realidad angustiante, para nutrirla, f\u00edsica, psicol\u00f3gica, espiritual y sexualmente con sus propias cenizas, hasta el punto de posibilitarle su resurgimiento, su transformaci\u00f3n hacia una realidad m\u00e1s plena y que lleva al ser a aceptar lo positivo del tiempo en medio de su devenir.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el antrop\u00f3logo Gilbert Durand, lo imaginario rige el pensamiento humano, ya que su funci\u00f3n es crear una fant\u00e1stica trascendental ante el enfrentamiento del ser humano contra el paso del tiempo. La creatividad, por tanto, constituye un intento, una respuesta ante la angustia generada por el devenir. En <em>Nacer del fuego<\/em>, Pepa Nieto ha decidido invitarnos a vivir junto a ella, o como ella, su fant\u00e1stica trascendental, basada justamente en una de las fuerzas m\u00e1s arquet\u00edpicas, fundacionales y reveladoras del ser: el erotismo.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de las dos partes de <em>Nacer del fuego<\/em>, los tres reg\u00edmenes de lo imaginario que Durand establece, es decir, los reg\u00edmenes diurno, nocturno y copulativo, se relacionan din\u00e1micamente, equilibrando la intensidad existencial, \u00edntima y er\u00f3tica.<\/p>\n<p>En primer lugar, la hablante l\u00edrica se refiere a la ausencia del amado; a la quietud, soledad y muerte que es su vida sin aquel. Por eso, ella tiende a recordarlo apesadumbrada, en una cantidad significativa de im\u00e1genes y poemas como \u201cAusencia\u201d, \u201cLa pobre vida de los besos\u201d, \u201cNuestros besos\u201d, \u201cTal vez\u201d; o estos versos de \u201cYo te bautizo, amor\u201d: \u201cEs de noche en mi alma,\/ d\u00eda y hora del tiempo detenido,\/ como siempre\/ la hora de pensarte,\/ porque sin l\u00edmites te pienso,\/ confieso que te pienso,\/ s\u00e9 muy bien c\u00f3mo herirme, lo juro\u201d (p. 41); o bien estos de \u201cProv\u00f3came la muerte que conoces\u201d: \u201cEs como un tiempo incierto,\/ una noche de tantas,\/ un lamerte la piel\/ detr\u00e1s de las cortinas que te exhiben,\/ reclamando el olvido de tu nombre,\/ sabiendo al fin\/ que el regreso hacia ti\/ es una apuesta equivocada\u201d (p. 38). Se puede observar que el recuerdo del amado y su consecuente nostalgia invaden la tarde (\u201cLa bombilla te observa\/ y te amedrenta,\/ tiene miedo al perfume\/ melanc\u00f3lico y triste de la tarde\u201d, p. 27) y se intensifican hasta convertirse en angustia por la noche. Con s\u00edmbolos nictomorfos como la noche y sus sombras, se representa una realidad nocturna negativa que, asociada al paso del tiempo, ata la memoria y el \u00e1nimo de la hablante l\u00edrica. Esta realidad envuelve dram\u00e1ticamente el espacio y lo vuelve tormentoso: \u201cEl sal\u00f3n en penumbra es un fracaso,\/ un enlutado tiempo\/ donde llueven palabras olvidadas\/ y los truenos me inducen\/ como puertas abiertas\/ a cualquier suicidio de mi mente\u201d (p. 25). En esta \u00faltima cita, se puede observar c\u00f3mo se recurre asimismo a s\u00edmbolos teriomorfos como la lluvia y los truenos, con el fin de reafirmar no solo las inclemencias del espacio exterior, sino tambi\u00e9n el caos en el espacio interior. De ah\u00ed que el suicidio pueda considerarse un s\u00edmbolo catamorfo, pues alude a esa ca\u00edda f\u00edsica y emocional de la hablante l\u00edrica.<\/p>\n<p>Esta ca\u00edda es recurrente en poemas como \u201cCuidad el beso\u201d, \u201cComo antes, a\u00fan, las margaritas\u201d o estos versos donde, adem\u00e1s, se relaciona con el oto\u00f1o y la sequ\u00eda \u2014s\u00edmbolo teriomorfo\u2014: \u201cMientras todo est\u00e1 as\u00ed, tan quieto,\/ tan sin hojas el \u00e1rbol,\/ tan sin sentido.\/ Y mi sensatez no es sino yerba quemada,\/ cr\u00e1neo ceniza\/ que busca de alg\u00fan r\u00edo los canales\u201d (p. 55). Esta ca\u00edda, esta sequ\u00eda, este silencio, esta muerte llevan a la hablante l\u00edrica a considerarse que \u201ctodo hace caminar igual que un zombi\u201d (p. 25). La ca\u00edda se debe, principalmente, al deseo er\u00f3tico y amatorio de reunirse de nuevo con el amado, tal y como se desarrolla en el poema \u201cCallas desde la noche cuerpo a cuerpo\u201d.<\/p>\n<p>A pesar de todas estas redundancias simb\u00f3licas, la noche, la ausencia, la sequ\u00eda o la lluvia y la ca\u00edda tienen su contraparte. As\u00ed es como, en primer lugar, los s\u00edmbolos espectaculares (la luz, el amanecer, el fuego y la lumbre) contrarrestan aquellas penumbras solitarias, de modo que el amado regresa \u201cba\u00f1ado por el fuego,\/ vuelves adicto a m\u00ed\/ incendi\u00e1ndolo todo\u201d (p. 40) y la hablante l\u00edrica \u2014canta\u2014 \u201cser\u00eda la luz\/ abierta hasta los bordes,\/ queriendo rescatarte de tu herrumbre.\/ porque te llevo al fin\/ tatuado en mi cintura\u201d (p. 57). En segundo lugar, frente a aquel clima devastador, el agua y el fuego, en el poema \u201cMientras todo est\u00e1 as\u00ed, tan quieto\u201d, se convierten en s\u00edmbolos diair\u00e9ticos, as\u00ed como \u201cCualquier objeto es gozo\/ en esta estancia abierta\/ al olor de los cuerpos chorreando,\/ al vaiv\u00e9n de las bocas\/ sobre s\u00e1bana oculta,\/ lamiendo los ombligos de la tarde\u201d (pp. 25-6). Por \u00faltimo, aquella ca\u00edda emocional y f\u00edsica es resuelta por medio de s\u00edmbolos ascensionales como el beso, los p\u00e1jaros y la posici\u00f3n erguida de las espigas. Estos tres le sugieren a la hablante l\u00edrica que \u201cTodo [es] nuevo,\/ somos ave que empieza,\/ y vuelas,\/ y mi cuerpo es aire de otro tiempo,\/ el de siempre\u201d (p. 53).<\/p>\n<p>Poco a poco, la hablante l\u00edrica nos va conduciendo desde el r\u00e9gimen diurno hasta el r\u00e9gimen nocturno. A trav\u00e9s de s\u00edmbolos de la intimidad (el centro, los alimentos y el vino) y s\u00edmbolos de la inversi\u00f3n (la m\u00fasica, los colores, el mar y la noche tranquila), nos invita a asistir a ese lugar seguro, eufemizado con sabores agridulces, olores placenteros y sonidos armoniosos. La suma de todos estos s\u00edmbolos se puede leer en el poema \u201cEl caf\u00e9\u201d.<\/p>\n<p>En medio de estos lugares \u00edntimos y estas noches tranquilas, la hablante l\u00edrica y su amado se van internando, y con ellos a nosotros, en el r\u00e9gimen copulativo. Este r\u00e9gimen se caracteriza por que permite al ser dominar el devenir del tiempo mediante la repetici\u00f3n de instantes temporales. Por eso, este es el r\u00e9gimen que posee mayor desarrollo simb\u00f3lico en el poemario, debido a los instantes que condensan reiterada y significativamente la intensidad er\u00f3tica.<\/p>\n<p>De los s\u00edmbolos del progreso que expresan la intensidad er\u00f3tica vivida en los instantes c\u00edclicos, es el fuego el m\u00e1s significativo. Desde el t\u00edtulo mismo del poemario, el fuego nos anuncia el ritmo y la potencia de la sexualidad: el frotamiento er\u00f3tico y vital que con sus labios, lengua, aliento, piernas y \u201cEl pubis [que] se impacienta, crece\u2026\u201d (p. 44) la hablante l\u00edrica comparte con su amado, o bien consigo misma: \u201cHago el amor con \u00e9l, sin \u00e9l, me duermo.\/ En un segundo me transformo\u201d (p. 26); \u201cEs medianoche y estoy desnuda.\/ Para mi asombro,\/ este manjar de dioses lo hago m\u00edo\u201d (p. 76).<\/p>\n<p>El fuego tambi\u00e9n representar\u00e1 no solo el amor er\u00f3tico, sino tambi\u00e9n el amor m\u00edstico. Estos dos amores se encuentran interrelacionados desde la mitolog\u00eda y religi\u00f3n jud\u00edas. En la tradici\u00f3n po\u00e9tica en lengua espa\u00f1ola, san Juan de la Cruz es uno de los que mejor conjugan el amor er\u00f3tico y m\u00edstico en sus poemas. De ah\u00ed que la hablante l\u00edrica invoque a este poeta en \u201cSi fueras t\u00fa, san Juan, el que me amara\u201d, le exprese su deseo vehemente de que ojal\u00e1 fuera \u00e9l su amado, para que con su maestr\u00eda, consciencia y palabra (po\u00e9tica-er\u00f3tica-m\u00edstica) la llevara a reunirse interior y profundamente con la alteridad, sea el amado o la divinidad; la llevara al \u00e9xtasis de la <em>unitas spiritus<\/em>.<\/p>\n<p>A pesar del fuego como s\u00edmbolo del progreso, son sin duda los s\u00edmbolos c\u00edclicos los que mayor presencia tienen dentro del poemario.<\/p>\n<p>Como se ha dicho, la hablante l\u00edrica vive en un tiempo c\u00edclico. El tiempo y el espacio no se distinguen sino que son uno solo. Por eso, en primer lugar, las siestas y, en especial, los d\u00edas domingo representan justamente este ciclo espacializado del erotismo. De ah\u00ed estos versos de \u201cNo sabr\u00eda decirte\u201d: \u201cLo cierto es que ha sido f\u00e1cil\/ despu\u00e9s de aquel amor\/ incierto o aparente,\/ dormir sobre tu hombro\/ roz\u00e1ndonos la piel\/ mimosa de domingo\u201d (p. 34); o bien el poema \u201cQueridas siestas\u201d.<\/p>\n<p>Por otra parte, relacionados con los ciclos temporales, la hablante l\u00edrica se ensue\u00f1a a s\u00ed misma, a su amado, y aun a una amada, a trav\u00e9s de los per\u00edodos de germinaci\u00f3n y crecimiento de la vegetaci\u00f3n estacional. Por eso, la feminidad, el erotismo y la fecundidad se representan por medio de elementos agr\u00edcolas y plantas: \u201cY t\u00fa como la siembra,\/ y sobre m\u00ed tu siembra\u201d (p. 21); \u201cMiro la flor de las orqu\u00eddeas\/ y le veo,\/ es como si mi vida dependiera\/ del color casi azul de las orqu\u00eddeas\u201d (p. 26); \u201cY seremos espiga, te aseguro,\/ como de tierra cultivada\u201d (p. 63); \u201cEn plena noche busco la flor blanca,\/ la desnudo, te desnudo.\/ Improviso que, de tu parte,\/ la bella flor nos acaricie\u201d (p. 72). Estos motivos vegetales no hacen sino prometer el eterno retorno, experimentado a trav\u00e9s del amor er\u00f3tico: \u201cTodo ha de ser otra vez nuevo,\/ otra vez\/ como me habitas siempre,\/ como nos habitamos.\/\/ As\u00ed.\/ Y no habr\u00e1 noche\/ mientras tus manos fluyan cristalinas\/ y yo las reconozca, antiguas,\/ nuestras,\/ como el milagro de este fuego\u201d (pp. 61-2).<\/p>\n<p>Por lo anterior, la muerte adquiere ahora cualidades positivas. Ella no se asocia ni a la degradaci\u00f3n ni el aniquilamiento del ser, sino a la purificaci\u00f3n y la regeneraci\u00f3n que el amor permite: \u201cY en este caminar\/ hacia la dulce muerte,\/ piel con piel nos mojamos.\/ Es el nacer del fuego.\/ Triunfantes nuestras piernas\/ agonizan am\u00e1ndose\u2026\u201d (p. 40)<\/p>\n<p>En el poema \u201cNoche de san Juan\u201d, la vivencia del tiempo c\u00edclico, la regeneraci\u00f3n de los vegetales, el eterno retorno y la noci\u00f3n positiva de la muerte se complementan con los ciclos y fuerza lunares, y la energ\u00eda, el ritmo regenerador y el orden c\u00f3smicos que los sacrificios garantizan. Durante la celebraci\u00f3n ritual de san Juan, la hablante l\u00edrica se ofrece no solo a su amado y al cosmos, para que el poder del fuego f\u00edsico y er\u00f3tico conserven la experiencia peri\u00f3dica del amor y la vida en pareja.<\/p>\n<p>En definitiva, con este discurrir, con este recorrido por la fant\u00e1stica trascendental que Pepa Nieto nos ofrece en <em>Nacer del fuego<\/em>; con este tr\u00e1nsito desde el r\u00e9gimen diurno de lo imaginario, pasando por el r\u00e9gimen nocturno hasta el copulativo, se nos ilustra c\u00f3mo la soledad, el paso angustiante del tiempo, la ca\u00edda, la purificaci\u00f3n, la luz, la elevaci\u00f3n, el lugar seguro y la noche tranquila, el gozo y la sensualidad, el fuego vivido amplia y vitalmente, la enso\u00f1aci\u00f3n y las experiencias del tiempo c\u00edclico interact\u00faan en un dinamismo equilibrado dentro de este poemario que hoy nos congrega; en este poemario, donde la intensidad del erotismo conduce a la hablante l\u00edrica, a Pepa Nieto y a nosotros mismos hacia la plenitud de nacer del fuego.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA PLENITUD DE NACER DEL FUEGO Por Ronald Campos L\u00f3pez &nbsp; &nbsp; Nieto, Pepa. Nacer del fuego. Madrid: Polibea, 2015. 80 pp. &nbsp; Pepa Nieto (A Coru\u00f1a, 1945- ) es una reconocida escultora, poeta y promotora cultural espa\u00f1ola. Desde 1998 hasta hoy, nos ofrece una obra po\u00e9tica variada. En esta, podemos encontrar seis poemarios: Vencida por setiembre (1998), Como ceniza (2000), Antes y despu\u00e9s, el mar (2004), La mano del \u00e1ngel (2008), Tiempo inhabitable (2011) y, m\u00e1s recientemente, Nacer del fuego (2015). Como nos advierte desde el pr\u00f3logo la propia autora, este \u00faltimo poemario no es una mera antolog\u00eda de su poes\u00eda er\u00f3tica. Si bien congrega algunos aquellos poemas er\u00f3ticos, procedentes de Vencida por setiembre y La mano del \u00e1ngel principalmente, tambi\u00e9n ofrece nuevos in\u00e9ditos, m\u00e1s que todo en la primera parte de este nuevo libro. Nacer del fuego nos anticipa, desde el t\u00edtulo, el hecho de que asistiremos a una experiencia vivencial de deconstrucci\u00f3n. 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