{"id":653,"date":"2013-03-07T23:09:31","date_gmt":"2013-03-07T23:09:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=653"},"modified":"2013-04-20T19:55:37","modified_gmt":"2013-04-20T19:55:37","slug":"hotel-de-paola-cadena-pardo-o-la-arriesgada-aventura-de-vivir-en-la-palabra","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.subverso.es\/?p=653","title":{"rendered":"Hotel (de Paola Cadena Pardo) o la arriesgada aventura de vivir en la palabra"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Hotel<\/i> (de <a title=\"Paola Cadena\" href=\"http:\/\/ojoenlatintafest.blogspot.com.es\/2012\/03\/paola-cadena.html\" target=\"_blank\">Paola Cadena Pardo<\/a>) o la arriesgada aventura de vivir en la palabra*<\/b><\/p>\n<p>Javier Blasco<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/Paola-Cadena-Pardo.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-655\" alt=\"Paola-Cadena-Pardo\" src=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/Paola-Cadena-Pardo.jpg\" width=\"518\" height=\"225\" srcset=\"http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/Paola-Cadena-Pardo.jpg 610w, http:\/\/www.subverso.es\/wp-content\/uploads\/2013\/03\/Paola-Cadena-Pardo-330x143.jpg 330w\" sizes=\"(max-width: 518px) 100vw, 518px\" \/><\/a><\/p>\n<p>No es la primera vez que una revista espa\u00f1ola da acogida a los versos de Paola Cadena Pardo. Antes, de la mano de Benjam\u00edn Prado, vieron la luz algunos poemas suyos en\u00a0 <i>Cuadernos Hispanoamericanos<\/i>. Sin embargo, s\u00ed que es esta la primera vez en la que una publicaci\u00f3n dedica un espacio a <i>Hotel<\/i> (2008), \u201copera prima\u201d de la autora, joven poeta nacida a la literatura -y a la vida- en Bogot\u00e1. <i>Hotel<\/i> es, como digo, su primer t\u00edtulo impreso, a pesar de lo cual se trata de un producto \u00a0maduro y completamente logrado, que atrapa al lector en los barrotes de sus versos y en las pesadillas de sus im\u00e1genes, transformando a todo aquel que recorre sus p\u00e1ginas en fatal naufrago, sin a\u00f1oranza de retorno y olvidadizo de su casa.<\/p>\n<p>Con la \u00fanica ayuda de la palabra (palabra de una riqueza imaginativa sorprendente, natural, sin r\u00e9moras culturistas), Paola Cadena pone en pie un texto en cuyos rincones anida el misterio, la intimidad, la magia; un espacio que por una cara es met\u00e1fora de la vida (sorprendi\u00e9ndonos a cada paso con el recuerdo de los viajeros que nos precedieron y con el presentimiento de los que vendr\u00e1n tras nosotros) y que, por otra, es la imagen meton\u00edmica de la \u00a0literatura, haciendo hablar a esa cadena de sentimientos que, como un chispazo el\u00e9ctrico, se hace visible cuando los seres se rozan y brota m\u00e1gica y milagrosa la palabra. Al final de los pasillos de este <i>Hotel<\/i> \u00a0todos los letreros de \u201cEXIT\u201d han sido reemplazados por otros en los que se lee \u00abTODOS VIVIREMOS EN UN LIBRO\u00bb, letreros que unas veces significan esperanza y, las m\u00e1s, sugieren la pesadilla.<\/p>\n<p>Contemplada desde el espacio textual que <i>Hotel<\/i> ilumina, la vida pone al descubierto una profundidad metaf\u00edsica, desde la que se predica la transitoriedad del ser, la provisionalidad de todo lo existente, la soledad radical de nuestro estar en la vida, junto a \u00a0la magia existencial y promisoria de cada uno de los fragmentos de tiempo y espacio que habitamos. \u00a0<i>Hotel<\/i> nos convierte en viajeros, conjurando la realidad para que sorprenda nuestros ojos y nos transforme, a nosotros los lectores, en habitantes encantados de una realidad extra\u00f1ada, en virtud s\u00f3lo de la magia de un verbo capaz de poner en pie im\u00e1genes iluminadoras y agresivamente originales. En <i>Hotel<\/i> hay una b\u00fasqueda desasosegada de mapas para orientarse en el territorio inexplorado de la vida, pero tambi\u00e9n hay una lucha sin cuartel con las palabras, \u00e1ngeles perversos o demonios encantadores, que amenazan y seducen desde cada uno de los rincones de este <i>Hotel<\/i>. Los pasillos que conducen al futuro tienen las luces apagadas y son como \u201cbolsas de arcilla\u201d que s\u00f3lo pueden ser moldeadas si las humedece el llanto; a los viajeros cuyos \u201csue\u00f1os arrastran al pasado\u201d se les reservan habitaciones subterr\u00e1neas en las que \u201clas camas tendr\u00e1n formas de f\u00e9retros\u201d.\u00a0 Y es que, aunque a veces lo queramos olvidar,\u00a0 \u00a1\u201ces tanta la muerte que tiene la vida\u201d!<\/p>\n<p><i>Hotel<\/i> es un tratado completo de metaf\u00edsica (de \u00e9tica y de est\u00e9tica) construido con el barro de la vida y elaborado en im\u00e1genes profundamente verdaderas y originales (quiz\u00e1s, originales por verdaderas): \u201cmi cuarto es ese espacio de metros mordisqueados \/ por los animales que rondan mis horas insolutas\u201d (p. 20).\u00a0 Sencilla resulta la tarea de espigar, a modo de ejemplo de tal metaf\u00edsica, una verdadera antolog\u00eda de im\u00e1genes y de ideas (de resonancia personal, pero tambi\u00e9n social) que, sin traicionar la belleza esencial de los versos en que se vierten, bien podr\u00edan formularse en forma afor\u00edstica:<\/p>\n<ul>\n<li>El tiempo nos moja todo el d\u00eda y no tenemos paraguas (p. 14).<\/li>\n<li>Caminamos ciegos con la luz en la mano (p. 14).<\/li>\n<li>La tumba es un hueco en el alma (p. 15).<\/li>\n<li>Los versos se aparean y multiplican en las manos del hombre (p. 16).<\/li>\n<li>Vivir sin sobresaltos es estar algo muerto (p. 20).<\/li>\n<li>Ma\u00f1ana sabremos que es tiempo de llorar en letras por la palabra misma que ya no nace (p. 26).<\/li>\n<li>Nacer, crecer reproducirse y morir. Repita este movimiento continuamente hasta ascender al cielo (p. 28).<\/li>\n<li>[Es la vida] este barco que nos hace vomitar con tanto movimiento (p. 33).<\/li>\n<li>Hablo mientras duermo para que la mente se calle (p. 34).<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo le ense\u00f1o a volar a este p\u00e1jaro mutilado? \u00bfC\u00f3mo le digo que el cielo no existe? \u00bfQu\u00e9 duerma en mi pecho y sue\u00f1e con nubes? (p. 41).<\/li>\n<li>En otros tiempos las aves volaban. Ahora parezco una gallina picoteando recuerdos, sin levantar la cabeza ni mirar hacia el cielo (p. 41).<\/li>\n<li>No dejes que el miedo se derrame en tu ropa. Es una mancha dif\u00edcil de lavar (p. 42).<\/li>\n<li>el primer d\u00eda es un nacimiento; el resto resurrecci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1ntas veces hemos resucitado? (p. 51).<\/li>\n<li>No juzguemos al demente\u2026\u00a0 \u00c9l nos mira y se marcha. Sabe que no existimos (p. 64).<\/li>\n<li>Cada hombre es un hotel de paso\u2026 Todo hombre tiene un bar en su garganta y un corredor largo y oscuro desde el alma hasta la raz\u00f3n (p. 65).<\/li>\n<li>Un d\u00eda el hombre muere y entonces llegan los gusanos, comen y beben, y luego se marchan sin pagar la cuenta (p. 65).<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mientras habitamos el <i>Hotel<\/i> al que Paola Cadena nos invita, somos viajeros, sabemos que estamos en tr\u00e1nsito, y que nos arriesgamos a no querer regresar. Porque este libro habla de nosotros y enseguida descubrimos que todos somos ese hu\u00e9sped de la seiscientos cuatro que \u201cquiere tocar uvas y almas\u201d (p. 74) y que todos sentiremos a flor de piel la tentaci\u00f3n que Paola Cadena formula as\u00ed:<\/p>\n<p>Esta es la \u00faltima habitaci\u00f3n<\/p>\n<p>y el papel est\u00e1 en blanco<\/p>\n<p>si desea puede quedarse aqu\u00ed<\/p>\n<p>y descubrir que no hay ma\u00f1ana<\/p>\n<p>que el cielo se parece a un poema<\/p>\n<p>y que Dios no es un buen escritor\u2026 (p. 77).<\/p>\n<p>En cualquiera de los casos, si renunciamos a la invitaci\u00f3n y el regreso se produce, tras pasear por el patio del <i>Hotel<\/i>, recorrer sus pasillos, calmar\u00a0 nuestra sed en la barra de su bar, descubriremos que ya no somos los mismos que hicimos la reserva y que ocupamos, por ejemplo, la \u201cHabitaci\u00f3n 302\u201d, que aloj\u00f3 en el pasado a Pessoa.<\/p>\n<p>Cantos de sirena nos llegan de cada uno de los rincones de este <i>Hotel<\/i>, de cada una de las paginas de este poemario, y nos cautivan para que nos quedemos en \u00e9l, porque nunca antes hab\u00edamos visto la realidad a la luz de este <i>Hotel<\/i>, tan diferente a esa otra luz estudiada, artificial, y tranquilizadora, que se enciende con una moneda y que disfraza las cosas para que nos perdamos (me refiero a esa luz de falsa y hueca ret\u00f3rica, propiciadora del histrionismo vacuo de tanto poeta oficial laureado). La luz de <i>Hotel<\/i> desnuda el mundo y desnuda al lector coloc\u00e1ndolo ante una experiencia radical, que le obliga a poner en duda la verdad de todas las im\u00e1genes que sobre la realidad le legaron o que \u00e9l mismo se fue fabricando a lo largo de su existencia para consolarse y para as\u00ed reconocerse en el magma de la mediocridad que hemos convertido en nuestra casa. En cada una de las habitaciones de este <i>Hotel<\/i>, construidas s\u00f3lo de palabras, habita (aventura doble) la sorpresa verbal y la iluminaci\u00f3n inquietante. El tiempo mismo agita su p\u00e9ndulo del vac\u00edo a la nada: \u201cLos relojes ya no cantan y parecen curas ciegos \/ repitiendo un serm\u00f3n que ellos mismos no entienden \/ cuidando de que anda deje de ser como es \/ como si las cosas estuvieran bien a pesar de los truenos\u201d (p. 20). Las llaves de la \u201cSuite desolaci\u00f3n\u201d (p. 17), por ejemplo, siempre est\u00e1n en recepci\u00f3n, listas \u201cpor si otra mujer necesita tu nombre\u201d. Quien se atreva a hacer una reserva en este mundo de palabras se arriesga descubrir que, mas all\u00e1 de los limites de este <i>Hotel<\/i> no hay viaje posible, pues si alguna vez llegamos a creer que \u00abel cielo se parece a un poema\u00bb, pronto descubrimos -trascendental hallazgo, para unos; oportuno recordatorio, para otros- que \u00abDios no es un buen escritor\u00bb y que nuestros semejantes, con los que compartimos residencia, no son sino \u201chombres que, apu\u00f1alados por los a\u00f1os, descubren sus demonios\u201d (p. 18).<\/p>\n<p>Frente a todo ello, el \u00fanico espacio para la esperanza reside en la palabra. En esencia <i>Hotel<\/i> pone letra a una desarrollada meditaci\u00f3n sobre la poes\u00eda y sobre al escritura. En el fondo todo el libro es esencialmente metapo\u00e9tico. Lo que sucede es que dicha meditaci\u00f3n siempre arranca de la vida y siempre regresa a ella. Por eso, en mi lectura doy preeminencia al arraigo metaf\u00edsico de estos versos. Quienes se alojan en este <i>Hotel<\/i> saben<\/p>\n<p>que la poes\u00eda alimenta el cuerpo<\/p>\n<p>y que adem\u00e1s<\/p>\n<p>sin costos adicionales<\/p>\n<p>teje alas para el alma (p. 46).<\/p>\n<p>Por eso, en la \u201cHabitaci\u00f3n 502\u201d,\u00a0 los papeles en blanco gritan:<\/p>\n<p>que no me dejen morir sin el llanto de las letras<\/p>\n<p>que por lo menos escriban poes\u00eda<\/p>\n<p>para convertirme en cementerio<\/p>\n<p>y albergar en mis tumbas<\/p>\n<p>el alma de los locos (p. 35).<\/p>\n<p>S\u00f3lo la palabra podr\u00e1 salvarnos del desastre: frente al diluvio que viene s\u00f3lo cabe una receta: \u201cEscribir un poema con el que invitar a Dios a entrar en la futura arca\u201d (p. 16), aunque \u201cma\u00f1ana sabremos que la poes\u00eda no existe\u201d (p. 26) y entonces descubriremos que estamos solos, radical y metaf\u00edsicamente solos con nuestros sue\u00f1os. Por eso <i>Hotel<\/i> nos invita a \u201cascender \u00a0a la guardilla de nuestros sue\u00f1os\u201d y a \u201cdejar el cielo para m\u00e1s tarde\u201d (p. 28).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de los oportunos recuerdos de estos versos a Pessoa, a Jaime Sabines, a Cort\u00e1zar o a Nicanor Parra, si este libro no se llamase, tan acertadamente, <i>Hotel<\/i> (met\u00e1fora brillante, a la vez, de la vida y de la escritura), hubiera debido llamarse, en homenaje a otra palabra joven y brillante, <i>Iluminaciones<\/i>, o quiz\u00e1 -como gesto c\u00f3mplice a otro escritor inaugural- <i>Nuevas Habitaciones<\/i>. A veces, los dioses se conjuran para perdernos o para que nos descubramos (en ocasiones, una y otra cosa son lo mismo), y producen el milagro de una palabra ad\u00e1nica que nos dice sin rodeos, a riesgo de matarnos, que el mundo que habitamos es muy viejo y esta muy gastado, y que todas las creencias \u00a0heredadas\u00a0 (<i>que nunca son inocentes<\/i>) est\u00e1n construidas sobre el vac\u00edo. A veces hay palabras que nos obligan a reconocer que, si hay ma\u00f1ana, no se parecer\u00e1 \u00a0(no podr\u00e1 parecerse) al ayer. Un siglo despu\u00e9s, la lucidez de <i>Iluminaciones<\/i> halla respuesta en la lucidez de este <i>Hotel<\/i>, que nos avisa: \u00absi desea puede quedarse aqu\u00ed \/ y descubrir que no hay ma\u00f1ana\u00bb.<\/p>\n<p><i>Hotel<\/i> es, en cuanto espacio textual, fatalmente atractivo, pero la magia de sus palabras velan y a la vez re-velan el absurdo de ese viaje que es la vida; viaje que a veces se nos presenta como aventura metaf\u00edsica (en todo caso, aventura llena de riesgos y en absoluto tranquilizadora) y que, quiz\u00e1, solo puede afrontarse con el pertrecho de la palabra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>* La palabras que siguen no responden a otra pretensi\u00f3n que a la de servir de presentaci\u00f3n a la Palabra, en may\u00fasculas por su brillantez, que ponen en pie los poemas de Paola Cadena. Todas las p\u00e1ginas citadas en mi texto remiten a la edici\u00f3n de Hotel (Bogot\u00e1, Ulrika Editores, 2008).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><em>Para la secci\u00f3n de Rese\u00f1as, puedes enviarnos tu libro a:\u00a0\u00a0<\/em><\/p><\/blockquote>\n<div>Revista Subverso<\/div>\n<div>Departamento de Literatura Espa\u00f1ola y Teor\u00eda de la Literatura y Literatura Comparada<\/div>\n<div>Facultad de Filosof\u00eda y Letras (Campus Miguel Delibes)<\/div>\n<div>47011 Valladolid (Espa\u00f1a)<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hotel (de Paola Cadena Pardo) o la arriesgada aventura de vivir en la palabra* Javier Blasco No es la primera vez que una revista espa\u00f1ola da acogida a los versos de Paola Cadena Pardo. Antes, de la mano de Benjam\u00edn Prado, vieron la luz algunos poemas suyos en\u00a0 Cuadernos Hispanoamericanos. 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