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Hay que evitar aforismos del tipo “A es B”, entre otras cosas porque A nunca es B. Pero suelen ser buenos aquellos que responden al tipo “A no es A”.

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Tolero (y a menudo agradezco) que me mientan; pero no perdono que me dejen por mentiroso.

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Los favores no se pagan con favores sino con servicios.

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No comprendo el ansia de inmortalidad, de continuar la vida después de la muerte. Y mucho menos comprendo que ese deseo se refiera a la continuación de la memoria. Yo quiero olvidar y creo que con una vida es más que suficiente, a veces es incluso demasiado. Una vida necesita toda una eternidad previa para hacerse y toda una eternidad posterior para reponerse.

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La igualdad es la utopía de los desiguales.

 

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Lo que llamamos talento desaprovechado no es más que el talento en desaprovecharse.

 

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Entre dos extremos injustos es inútil y engañoso buscar el justo medio.

 

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La ética sólo es posible en un ámbito de libertad amenazada.

 

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Icaria: Aquel año volamos alto sólo por el placer malsano de vernos caer durante más tiempo.

 

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Cuanto más solo me sientes, más solo me dejas; y solo dejado, más solo me siento.

 

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Casi todos los hombres de éxito deben su triunfo en buena medida a las circunstancias históricas de su época que hacen posible el aprovechamiento de sus virtudes; en cambio la mayoría de los fracasados lo hubieran sido en cualquier momento de la historia. Ese es el raro talento universal que hace a los perdedores ser vagamente apreciados cuando no están demasiado cerca.

 

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Las revoluciones que pretenden redimir al género humano se llevan a cabo por hombres desgraciados, resentidos o psicóticos. Estos son los que se postulan como hombres nuevos, pero su inestabilidad mental y su impiedad los hacen fugaces; pronto son sustituidos por los burócratas de la utopía, los racioneros del terror, los fabricantes de insecticida.