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HORACIANA

Al jubileo de tantos amigos

I
Deja el tiempo pasar
suavemente. Indiscreto con la vida,
observa sus detalles,
sus pequeñas promesas,
que ofrece cada día:

El sol, cuando amanece,
propagando alegrías regaladas;
la nube impertinente,
que le pone festones de tristeza por momentos;
el resonar de las pisadas huecas
como miedo de iglesia
por las calles de una nueva mañana;
un café calentito
en un bar con vaharada que te acoge
(lo fugaz cotidiano que te ampara);
y el silencio expectante de una lectura nueva,
también una sonrisa inesperada,
una llamada, un whatsapp,
las miríadas de un sueño.

II
Ahora que el tiempo apremia,
o que el tiempo no existe
apenas, pausa el ritmo
del placer cotidiano.
Date cuenta
de todos los detalles que pasaste de largo
cuando la vida no te daba tregua,
cuando siempre era tarde
para los nuevos objetivos puestos.

Defiéndete de aquello,
ahora que te es tan fácil,
porque lo pide el cuerpo,
lo exigen las estrellas
y el silencio,
también la soledad,
que ya son tu horizonte.

David Pujante